sábado. 13.07.2024
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En los últimos días una mayoría de españoles están escuchando por primera un término que sin ninguna duda llega acompañado a la política española demasiado tiempo… pero no se le daba ninguna importancia porque no tocaba a los “tuyos”.

El lawfare que está sufriendo la esposa de Pedro Sánchez ya lo sufrió Mónica Oltra, Juan Carlos Monedero, o por ejemplo los líderes independentistas catalanes.

Este último caso fue uno de los ejemplos más prominentes que algunos críticos catalogaron como lawfare y que se tradujo en el juicio y la subsiguiente condena de líderes independentistas catalanes tras el referéndum de independencia de 2017. Personajes como Oriol Junqueras y otros miembros del gobierno catalán fueron acusados de sedición, malversación de fondos y desobediencia. Sus seguidores y varios observadores internacionales argumentaron que el uso del sistema judicial fue desproporcionado y tenía motivaciones políticas para desincentivar el movimiento independentista.

Como ya mencioné, el lawfare no es nuevo y en 2012 hubo otro caso evidente cuando el juez español Baltasar Garzón fue inhabilitado para ejercer cargos públicos por 11 años, tras ser acusado de prevaricación por autorizar escuchas en una cárcel entre abogados y sus clientes implicados en el caso Gürtel, un gran caso de corrupción. Algunos observadores opinan que este proceso judicial fue una forma de silenciar y castigar a Garzón por sus investigaciones sobre crímenes del franquismo y otras sensibles investigaciones de alto perfil.

Para los que llegan tarde y necesitan una definición de lo que es el lawfare, este se refiere al uso del sistema legal y de las instituciones judiciales para debilitar o deslegitimar a un oponente, o para disuadir a un individuo de que ejerza sus derechos legales.

Básicamente, es como usar la ley como un arma para pelear en contra de alguien. La idea original viene del ámbito militar, donde se refería a usar leyes para conseguir objetivos bélicos pero ahora se usa más que todo en el contexto de la política. Imagina que un político está usando acusaciones legales falsas o exageradas para intentar sacar del camino a su rival. A todos y todas nos suena la idea…

Dentro de nuestras fronteras es evidente, pero igualmente lo es en países como Reino Unido donde políticos de la izquierda británica lo han sufrido igualmente en sus propias carnes.

Uno de lo casos mas sonados fue el sufrido por Jeremy Corbyn, quien lideró el partido laborista durante las ultimas elecciones generales en el país.

El ex líder del Partido Laborista, fue acusado de antisemitismo y de no hacer lo suficiente para combatirlo dentro del partido. Estas acusaciones se basaron en gran medida en informes de los medios de comunicación y en las redes sociales, muchos de los cuales fueron posteriormente desacreditados o considerados inexactos.

Corbyn ha sido amenazado con acciones legales en varias ocasiones. Por ejemplo, después de un documental de la BBC ("Panorama") que lo criticaba por manejar el antisemitismo en el Partido Laborista, se discutió la posibilidad de acciones legales por difamación. Sus partidarios han argumentado que estas amenazas legales eran parte de un esfuerzo mayor para desacreditarlo y forzar su salida del liderazgo.

Las acusaciones tuvieron un impacto significativo en la candidatura de Corbyn al liderazgo del Partido Laborista y contribuyeron a su derrota en las elecciones generales de 2019 pero también llevaron a una división significativa dentro del Partido Laborista, con algunos miembros acusando a Corbyn de tolerar el antisemitismo y a otros defendiéndolo de las acusaciones infundadas.

Otro caso muy conocido es el de Julian  Assange, fundador de WikiLeaks y que ha estado involucrado en una prolongada batalla legal en el Reino Unido, enfrentando una posible extradición a Estados Unidos, donde se le acusa de espionaje y otros delitos relacionados con la publicación de documentos clasificados. Sus defensores argumentan que el caso es un ejemplo de lawfare, utilizándose las leyes de extradición y los cargos penales para silenciar y castigar a Assange por actividades de periodismo y divulgación.

En el Reino Unido, las leyes de difamación han sido criticadas por permitir que individuos ricos y poderosos inhiban la libertad de prensa y silencien a los críticos mediante el uso de demandas por difamación o super-injunctions (órdenes judiciales que prohíben hablar públicamente sobre ciertos temas o casos). Aunque estas acciones son legales, han sido objeto de debate en cuanto a si constituyen un uso abusivo de los procedimientos legales para fines de censura o protección de intereses privados.

El exdiputado laborista Chris Williamson fue expulsado del partido por "comportamiento antisemita" después de que dijera que los "miembros del establishment del Partido Laborista" estaban confabulados con "sionistas" para "derrocar" a Corbyn.

La expulsión de Williamson fue una señal de la determinación del Partido Laborista de abordar el antisemitismo dentro del partido. Sin embargo, también generó controversia, con algunos acusando al partido de silenciar la disidencia legítima.

Williamson intentó desafiar legalmente su suspensión, argumentando que era injusta y parte de un patrón más amplio de atacar a la izquierda del partido. Sus esfuerzos para revertir su suspensión a través de los tribunales pueden ser vistos tanto como una respuesta al lawfare como un ejemplo de su uso, dependiendo de la perspectiva.

Estos son solo algunos de los casos más importantes de lawfare en el Reino Unido en los últimos años. El lawfare se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada por actores políticos y otros para silenciar a sus oponentes y desacreditar sus puntos de vista. Es importante ser consciente de los riesgos del lawfare y tomar medidas para combatirlo.

Parte de la población a sabiendas de que lo que se publica es falso, utilizan su tiempo dando visibilidad a mentiras y fake news, mientras que por otro lado parece que si el fraude, corruptela o delito lo hacen los suyos, ni siquiera lo barren debajo de la alfombra y nada evitará que sus votos sigan yendo al mismo caladero…Trump dijo aquello de “ I could shoot somebody and not lose voters” (podría disparar a alguien y no perdería votos)…y otros se hacían fotos con narcos y se las dan de líder espiritual de su idea de España.

El lawfare y sus tentáculos a nivel global