domingo 27/9/20
PALACIOS REALES

El palacio de invierno de San Petersburgo

El palacio de invierno de San Petersburgo

San Petersburgo es una ciudad impresionante y que al menos una vez en la vida hay que visitarla. Todos hablan de San Petersburgo del zar Pedro I el Grande y de Catalina, pero nadie habla de los más de 300.000 obreros que murieron en su construcción.

Cuando vayan a ver el Hermitage. éste era el palacio de invierno de los zares. Hoy este palacio monumental se ha transformado en el museo del Hermitage uno de los mejores del mundo. Yo les recomiendo que lo vean dos veces. En primer lugar, fíjense exclusivamente en su pinacoteca exclusivamente, que es lo que habitualmente se hace. Su segunda visita debe dedicarse exclusivamente al monumento en su faceta arquitectónica.

Las ideas europeas reinaron durante el tiempo del zar Pedro el Grande. Su ciudad, San Petersburgo, fue modelada después por los modelos europeos, y sus sucesores siguieran la tradición trayendo a arquitectos de Europa para diseñar palacios, catedrales y otros edificios importantes.

El Palacio de Invierno es pues un símbolo de San Petersburgo. Fue entre los años 1732 y 1917, la residencia oficial de los zares de Rusia. Actualmente es la sede del Museo del Hermitage.

El Palacio de Invierno actual es el cuarto que se construyó y sufrió continuas remodelaciones entre los años de 1750 y 1837, cuando fue seriamente dañado por un incendio siendo reconstruido de forma inmediata. ​El ataque al palacio, en el año 1917, se convirtió en un ícono de la revolución soviética.

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La emperatriz Anna Ioannovna ordenó reconstruir y ampliar el palacio de Pedro I el Grande. Su construcción acabó en el año 1735 y fue vivienda habitual de la emperatriz Anna durante diecisiete años, hasta que la zarina Isabel decidió ampliarlo más.

El palacio fue construido en una escala monumental, cuyo objetivo era ser el reflejo de la grandeza y el poder de la Rusia Imperial. Se gobernaba desde el palacio sobre una extensión territorial de 22.400.000 km2 y sobre 176,4 millones de personas.

El Palacio de Invierno es el principal edificio del museo. Fue construido entre los años 1754-1762 por orden de la emperatriz Isabel. El diseño fue obra del arquitecto italiano Francesco Bartolomeo Rastrelli. 

Él mismo dijo de su creación que el palacio de Invierno fue construido “para la gloria de Rusia sólo” y se hizo símbolo del poder y de la importancia de Rusia, que se transformó en uno de los países más significados del mundo en el siglo XVIII. Inspeccionar las trescientas cincuenta salas del museo significa recorrer más de veinte kilómetros.

La altura del Palacio de Invierno es de 23,5 metros. Nicolás I emitió un decreto en el año 1844, que prohibía la construcción en San Petersburgo de edificios civiles que superaran los 23,43 metros. El Palacio de Invierno no está mencionado en el decreto. Era el edificio más alto de la capital en aquella época a excepción de los templos religiosos y las construcciones militares.

f17Sala de conciertos

El palacio de color verde y blanco posee la forma de un rectángulo alargado. El palacio posee 1.786 puertas, 1.945 ventanas, 1.500 habitaciones y 117 escaleras. Su fachada principal mide 150 m de longitud.

Terminó de construirse después de la muerte de la zarina Isabel. Fue la residencia oficial de los zares de Rusia hasta la caída de la monarquía tras la revolución rusa, en el año 1917, y en su interior sucedieron algunos de los acontecimientos más importantes de la historia de Rusia.

El Palacio de Invierno de Hermitage sirvió como la residencia de invierno para cada jefe de Rusia desde Pedro III. Cuando su esposa Catalina la Grande tomó el trono, ella tomó posesión de los cuartos de su marido y lo repintó y redecoró.

Es una de esas fascinantes figuras cuyo poder político a menudo se vio ensombrecido por el escándalo. No murió, como se rumorea popularmente, tratando de tener relaciones sexuales con un caballo, pero su vida real era bastante interesante

Nicolás I vivió en un apartamento relativamente modesto en el Palacio. Catalina II mandó construir al arquitecto Vallin de la Mothe un pequeño palacio, situado al lado del Palacio de Invierno, al que llamó Pequeño Hermitage, y entre otras cosas, contaba con unos jardines colgantes.

f16Sala Alexándrovski

Fue construido, para que desarrolle allí su vida Catalina II. Quería descansar de la vida oficial en un lugar aislado, acogedor y lleno de obras artísticas. Por este motivo, el palacio fue denominado “Hermitage”, palabra francesa que significa “ermita”, y fue llenado de colecciones de pintura y escultura, donde la “ermitaña” soberana solía pasar sus horas de ocio, y solamente los amigos más íntimos podían hacerle compañía.

La reconstrucción, del año 1837, no modificó la apariencia exterior, pero se rediseñaron grandes sectores de su interior en una variedad de estilos y gustos, por lo cual el palacio es descrito como “un palacio del siglo XIX inspirado en un modelo de estilo rococó”.

El rococó es una forma Barroca francesa conocida por su ornamentación ligera, blanca y las disposiciones complejas de encorvar formas. La Catedral azul-y-blanca Smolny se parece a la torta de un confitero con arcos, frontones y columnas

El palacio fue el escenario de la masacre del domingo sangriento en el año 1905, aunque para esta fecha la familia imperial ya había optado por fijar su residencia en el palacio de Alejandro, que se encuentra más retirado, y sólo regresaban al Palacio de Invierno para ocasiones muy especiales o de naturaleza formal.

En el año 1904, Nicolás II, que fue el último emperador ruso, traspasó su residencia permanente al Palacio Alexándrovski en Tsárskoie Seló. Esta hacienda de la familia real está situada cerca de la ciudad de Pushkin, a 25 kilómetros de San Petersburgo.

Tras la Revolución de febrero del año 1917, durante un breve tiempo el palacio fue la sede del gobierno provisional rmenchevique presidido por Alexander Kerensky. Posteriormente, ese mismo año, el palacio fue atacado por un grupo de soldados y marineros del ejército, en lo que fue un momento definitorio en el nacimiento del estado soviético.

La historia del Palacio de Invierno está muy relacionada con la del museo del Hermitage, uno de los más importantes del mundo. Las obras de arte usadas para su decoración, tras muchos avatares históricos, son las bases del las colecciones del museo. Así mismo, el palacio es el principal edificio, junto a otros, del complejo que lo forman.

Lo que más impresiona nada más entrar en el palacio es la escalera principal, también llamada de embajadores, totalmente de mármol blanco con las paredes recubiertas de molduras doradas, que relucen con la luz de las ventanas.

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La considerable extensión de las fachadas llevó al arquitecto italiano a un fuerte tratamiento plástico por medio de volúmenes salientes y rehundidos que dan ritmo a la fachada, así como, la utilización de colosales columnas blancas a modo de pilastras, la profusa decoración por medio de molduras y la colocación de estatuas en la cornisa.

Las pilastras de la fachada norte, que dan al rio, están distribuidas de forma regular ininterrumpida. Las de la plaza, organizadas en grupos que dan un ritmo particular. Existen en el edificio doce tipos diferentes de diseño del marco de las ventanas y veintidós variantes de encuadramiento de las mismas.

La decoración de las fachadas se acentúa con la altura pero la estructura general del Palacio se caracteriza por la compacidad y la regularidad. Fiel a su estilo Rastrelli utiliza siempre plantas rectangulares sin recurrir a otras geometrías barrocas.

Los fastuosos interiores era donde transcurría la vida de los emperadores rusos y su corte. Estos fueron transformados en el estilo neoclásico entre los años1760 y 1790 por Velten, Vallin de la Mothe, Rinaldi y Stárov. Hacia los años 1820-30 intervinieron en ellos también Carlo Rossi y Auguste de Montferrand.

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Las pilastras y las molduras blancas, los toques en dorado, las líneas de las cornisas en negro, resaltan sobre el fondo verde acuarelado, tan típico de San Petersburgo dando un efecto elegante especialmente en los inviernos cuando la ciudad y el río se convierten al blanco y el sol ilumina de forma irreal.

En cuanto al interior del Hermitage Pequeño debemos destacar la Sala de los Pabellones. Es un maravilloso salón adornado con galería, rejas doradas, mosaicos esmaltados, llamadas “fuentes de las lágrimas”, centelleantes lámparas de araña de cristal de roca.

Se expone en dicha sala “el Reloj Pavo Real”, una de las perlas del museo, obra inglesa del siglo XVIII. Cuando el reloj da las horas, el pavo real instalado en un roble, abre su opulenta cola y da la vuelta mostrándola. Las ventanas de esta sala miran al jardín colgante, ubicado sobre las bóvedas de la planta baja.

Esta sección del palacio fue construida entre los años 1765-1769. Contiene dos salas de exposiciones laterales, y sirve de enlace entre el Palacio de Invierno y el resto de palacios, que forman el palacio.

Pronto, el palacio se llenó de objetos, así que Catalina ordenó a los arquitectos Velten y Quarenghi la construcción de otro edificio, conocido posteriormente como el Viejo Hermitage, realizado entre los años 1771-1787. Esta parte del museo está conectada con el resto de edificios que vienen a continuación a través de un arco que sortea uno de los canales que desembocan en el río Neva, el canal de Invierno.

El Teatro del Hermitage fue ordenado construir por Catalina la Grande entre los años 1773 y 1787. Fue realizado por el arquitecto Giacomo Quarenghi. Se encuentra al otro lado del canal de Invierno. En la actualidad, se siguen representando obras teatrales dentro de la programación del museo.

El Nuevo Hermitage fue el primer edificio construido en Rusia específicamente para contener arte, fue mandado construir por el zar Nicolás I. Fue realizado entre los años 1841-1842 por el arquitecto alemán Leo von Klenze. Se encuentra la entrada principal del museo, que consiste en un gran pórtico con unos atlantes.

f13Entrada al Hermitage

El Palacio de Invierno actual es el cuarto que se construyó y sufrió continuas remodelaciones entre finales de los años 1750 y 1837, cuando fue seriamente dañado por un incendio, siendo reconstruido de forma inmediata. ​ El ataque al palacio, en el año 1917, se convirtió en un ícono de la revolución rusa.

El palacio fue el escenario de la masacre del Domingo sangriento, en el año 1905, aunque para esta fecha la familia imperial ya había optado por fijar su residencia en el Palacio de Alejandro, que se encuentra más retirado y más seguro en Tsárskoye Seló, y sólo regresaba al Palacio de Invierno para ocasiones muy especiales o de naturaleza formal.

La historia del Palacio de Invierno está muy relacionada con la del Museo del Hermitage. Las obras de arte usadas para su decoración, tras muchos avatares históricos, son las bases del las colecciones del museo. Así mismo, el palacio es el principal edificio, junto a otros, del complejo que lo forman.

Sufrió un gran incendio el interior del Palacio en el año 1837, que obligó a derrumbar tres corredores para impedir la extensión del incendio. El zar Nicolás I ordenó reconstruirlo por completo, recreando incluso la lujosa decoración original, tarea que se completo en un año.

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El último zar, que uso el Palacio de Invierno como residencia, fue el zar Alejandro II, que murió asesinado. Sus sucesores Alejandro III Nicolás II prefirieron vivir en los alrededores de San Petersburgo.

El Palacio de Invierno ha sido testigo de importantes acontecimientos históricos, como el domingo sangriento del año 1905. La creación de la Duma en del año 1906. Entre octubre de 1915 y noviembre de 1917, el Palacio de Invierno funcionó como un hospital.

Entre junio y noviembre de 1917, el palacio albergó además el Gobierno provisional, que destituyó al emperador del poder por el decreto de febrero de 1917. Posteriormente, en octubre de 1918, el Gobierno provisional fue derrocado y comenzó la era de la Unión Soviética.

Tras la Revolución de febrero de 1917, durante un breve tiempo el palacio fue la sede del gobierno provisional ruso, liderado por Alexander Kerensky. El exuberante cuarto de Alexandre se convirtió en el lugar de encuentros para el Gobierno Provisional de Kerensky.

Asimismo, sufrió el Asalto al Palacio de Invierno y posterior saqueo en octubre del mismo año. En julio de 1917, el Gobierno Provisional tomo la residencia en el Palacio de Invierno del Hermitage, poniendo la fundación de la Revolución de Octubre. El gobierno Bolchevique decidió trasladar su capital a Moscú. Desde aquel tiempo, el Palacio de invierno ha servido como el museo Hermitage.

Una de las salas más bellas del Palacio de Invierno es la sala de Malaquita creada por el arquitecto Alejandro Briulov. La malaquita es un valioso mineral, del que se usaron más de dos toneladas en diferentes partes del palacio. El mineral fue un regalo de los trabajadores de la mina de Demidov para el zar y su familia.

f11Vestidor

Sus columnas, pilastras, chimeneas, lámparas de pie y mesitas están decoradas con malaquita de los montes Urales, combinado con el blanco mármol artificial de las paredes, brillo de oro abundante y el color rojo de la tapicería del mueble con seda de color frambuesa producen una impresión inolvidable.

La sala blanca está inspirada en las antiguas basílicas de la época romana. El salón dorado, el comedor verde, donde le gobierno provisional fue arrestado, en octubre del 1917, por los bolcheviques y la librería gótica construida en el año 1890.

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El arquitecto Rastrelli destinaba esta parte del edificio para un grandioso y solemne Salón del Trono. Sin embargo, su proyecto no fue realizado pues la zarina Isabel murió en el año 1761, antes de ver acabadas las obras. Sin embargo, fue Catalina II la Grande quien ordenó convertir el espacio reservado para el Salón del Trono en los aposentos privados.

Debemos destacar también “el Salón del Trono”, que fue diseñado por Giacomo Quarenghi para Catalina la Grande en el año 1795 y debemos destacar del mismo el bajo relieve de mármol del santo guerrero atravesando a un dragón justo sobre el trono.

PLAZA DEL HERMITAGE

Esta enorme plaza semicircular frente al Palacio de Invierno es la más importante de la ciudad. Une la avenida Nevsky y el puente del palacio que nos lleva hasta las orillas del río Neva.

Impresiona tanto por su tamaño como por su entorno; está rodeada por el Palacio de Invierno por un lado, el Cuartel del Cuerpo de Guardias por otro, el edificio del Estado Mayor en el lado sur, en forma de arco y en cuya parte central hay un enorme arco triunfal doble coronado por una cuadriga de bronce.

f10Plaza del Palacio

El Palacio Menshikov se encuentra en la plaza del Hermitage y fue la residencia del gobernador de San Petersburgo y era amigo del zar Pedro I de Rusia. Su construcción data del año 1710, y fue diseñado por el arquitecto Giovanni Mario Fontana. Se acabó su construcción en al año 1721. Fue considerado el palacio más lujoso de toda la ciudad.

El Edificio del Estado Mayor fue construido entre los años 1820-1827. Hacia la mitad de este palacio, se encuentra un arco que tiene encima una escultura en bronce de un carro guiado por seis caballos, que da paso a la plaza del Palacio. El ala oriental del museo fue en un principio el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Economía, aunque ahora pertenecen al museo.

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Se alza la Columna de Alejandro en el centro de la plaza, en granito rojo, de más de 43 metros de altura, lo que la convierte en la más alta del mundo. Está hecha de una sola pieza de granito de 25,5 metros de largo. La columna está coronada con un ángel con un con una cruz, y apoyada sobre un pedestal adornado de bajorrelieves de temática militar y las figuras alegóricas de la Sabiduría, la Victoria, la Justicia y la Paz, entre otras. El apoyo es tan perfecto que las columnas no está sujeta a la base, solo apoyada.

Fue emplazada en la plaza en el año 1834 por orden del zar Alejandro I, quien decidió convertir la plaza en un monumento a la victoria de Rusia sobre las fuerzas napoleónicas.

CURIOSIDADES DEL HERMITAGE

Las leyendas del Hermitage son una parte importante de la mitología de la ciudad de San Petersburgo. Existen historias sobre los fantasmas que vagan por las salas, los personajes que salen de los cuadros y otros casos misteriosos.

La historia más famosa cuenta que la figura de cera de Pedro el Grande se pone en movimiento por las noches e incluso hace reverencias si se cruza con alguien. Lo más curioso es que dentro de la figura hay distintas bisagras que permiten cambiar su postura y sentarlo en una silla.

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Para los que les gustan las historias de miedo, el Hermitage tiene una enigmática pieza en la sala del Antiguo Egipto “la escultura de la diosa Sejmet con cabeza de león”, que era extremadamente sanguinaria y anhelaba acabar con toda la raza humana. Una vez al año, supuestamente cuando hay luna llena, sobre las rodillas de la diosa aparece un charco rojizo, parecido a una mancha de sangre, que se seca antes de que llegue el primer visitante.

Un historiador de arte holandés fue a visitar el Hermitage en el año 1960 y, tras dar una conferencia fue invitado a tomar té por los empleados del museo. De pronto, el hombre notó en la pared un papel que parecía un cuadro escondido tras el muro.

El holandés tiró del trozo de papel y todos se quedaron asombrados: lo que parecía un trozo de papel oculto era en realidad el lienzo del famoso grabador holandés Hendrick Goltzius “Baco, Ceres, Venus y Cupido”, lo que dejó sin palabras incluso a los empleados del museo.

El cuadro había tenido una vida azarosa, ya que fue comprado por Catalina la Grande en 1772, luego expuesto en la Academia de las Artes de Moscú y tras la revolución de 1917 regresó al Hermitage, pero hasta su descubrimiento nadie sabe cuánto tiempo pasó cubierto de polvo y sumido en el olvido. Gracias al fortuito hallazgo, el lienzo fue restaurado y ahora ya ocupa su merecido lugar en las salas del museo.

f8Salón gótico de los grandes duques

Otro aspecto muy curiosos son los gatos del Hermitage aparecen, en el año 1745, por un decreto de la zarina Isabel. Los gatos recibieron el status honorario de “guardianes de las galerías de arte”. Actualmente, hay unos sesenta gatos que viven en el museo, donde tienen un lugar acondicionado para ellos en los sótanos.

En la época de Catalina, este palacio albergaba más de 15.000 vestidos. Uno de los mayores problemas de la ropa en lugares tan grandes, eran las grandes plagas de ratas. Así que, para conservar los vestidos, llenaron los sótanos de gatos para que tuvieran controlados a estos roedores tan desagradables.

Los gatos del Hermitage cuentan con veterinarios privados y la supervisión de las mejores clínicas veterinarias de la ciudad. En los meses de abril y mayo se celebra “el día de los gatos del Hermitage” donde los visitantes pueden visitar los sótanos en los que viven los gatos.

Son, sin duda, los moradores más antiguos del lugar. Su presencia se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando fueron requeridos por las autoridades como antídoto a una plaga de ratas que invadió completamente la ciudad. La creación posterior del museo por parte de Catalina la Grande en 1764 no llevó a la expulsión de estos singulares huéspedes, sino que pasaron a integrarse oficialmente en su plantilla.

Aunque su eficacia frente a roedores queda fuera de cualquier duda, lo cierto es que las nuevas tecnologías han desplazado el escuadrón felino a la categoría de símbolo del lugar. La colonia de más de 70 gatos continúa ocupando a sus anchas -bien cuidados y alimentados por voluntarios- el laberinto de 24 kilómetros de túneles del subsuelo del Palacio de Invierno y de los cinco edificios que forman el complejo, es decir, del Pequeño Hermitage, el Gran Hermitage, el Nuevo Hermitage, el teatro, y el Palacio Menshiko.

f7Salón estilo rococó con cupidos

Más de dos siglos y medio después de su llegada, contemplarlos en primera persona en su hábitat es un privilegio reservado a unos pocos, ya que son escasas las ocasiones en las que se abren al público los sótanos. Pero sí es frecuente descubrirlos paseando por los patios del museo o tomando el sol en los exteriores de los edificios.

Asalto al Palacio de Invierno

Los acontecimientos tuvieron lugar en San Petersburgo. La familia real zarista, los Rómanov, fueron tomados prisioneros. La toma del Palacio de Invierno, en octubre de 1917 fue el equivalente de la Toma de la Bastilla en la Revolución Francesa.

Implicó la desaparición de la autoridad de la monarquía absoluta. Se inició un cruento período de guerra civil, entre los denominados rusos blancos que eran partidarios del Zar y los rusos rojos partidarios de los bolcheviques.

Dicen, que cuando llueve en San Petersburgo, el Hermitage llora. En el año 1941, Alemania invadió la Unión Soviética. El museo estaba preparado para la evacuación y dos trenes completos con obras del museo, se enviaron a los montes Urales. Un tercer tren no tuvo tiempo de salir y todas las obras fueron devueltas a los sótanos del Hermitage.

Los bomberos luchaban contra los incendios provocados por los bombardeos y los soldados recorrían las salas vacías donde les contaban historias sobre los cuadros que habían ocupado aquellos lugares, y por las noches se daban clases unos a otros para no perder ese conocimiento. El Hermitage sobrevivió.

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Catalina la Grande y los muebles eróticos

Es una de esas fascinantes figuras cuyo poder político a menudo se vio ensombrecido por el escándalo. No murió, como se rumorea popularmente, tratando de tener relaciones sexuales con un caballo, pero su vida real era bastante interesante.

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Tenía numerosos amantes, era una forma de control político, hijos ilegítimos de los que no había ninguna seguridad sobre su paternidad, e hizo espléndidos regalos a sus amantes.

Se descubrió que Catalina tenía una sala especial y estaba llena de arte explícito, con muebles eróticos. Actualmente no se conservan, pero quedan las fotos de dichos muebles, como aparecen en las fotos. Otra curiosidad aún llama la atención de los historiadores: los muebles de Catalina representaban, en consecuencias con sus placeres, el poder de la sexualidad.

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De hecho, la colección de arte erótico de la familia imperial Romanov era conocida desde comienzo del siglo XX y fue catalogada en los años 30, aunque nunca llegó a mostrarse al público, antes de que gran parte de ella desapareciera hacia 1950.

En sus memorias Charles François Philibert Masson (1762-1807) escribió que “Catalina tenía "dos pasiones, que nunca la dejaron, pero con su último aliento: el amor del hombre, que degeneró en libertinaje, y el amor de la gloria, que se hundió en la vanidad, por la primera de estas pasiones, ella nunca fue tan lejos gobernada como para convertirse en un Mesalina, pero a menudo en desgracia tanto su rango y sexo: por el segundo, que se llevó a cabo muchos proyectos loables, que rara vez se completaron, y para participar en guerras injustas, de la que se deriva al menos esa clase de fama que nunca deja de acompañar el éxito”.

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