domingo 07.06.2020
¿ME ACOMPAÑAN A CONOCERLA?

Lisboa, un disfrute visual y del paladar

Foto: Pixabay
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Lisboa es de las ciudades que es imprescindible visitar. Es un encanto de pasear, de olores, colores, gentes, un continuo murmullo de vida.

¿Me acompaña a conocerla?


LA CATEDRAL

Es la catedral e iglesia más antigua de la ciudad. Desde el inicio de la construcción en el año 1147, el edificio ha sido modificado en varias ocasiones y ha sobrevivido a varios terremotos. Actualmente, es el resultado de una mezcla de distintos estilos arquitectónicos.

La ciudad de Lisboa es sede de una diócesis desde el siglo IV d. C. Después del periodo de dominación visigoda la ciudad fue conquistada por los musulmanes y se mantuvo bajo control árabe desde el siglo VIII hasta el siglo XII, aunque se permitía a los cristianos vivir en Lisboa y los alrededores.

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El primer edificio fue construido entre el año 1147 y las primeras décadas del siglo XIII en estilo románico tardío. A finales del siglo XIII, el rey Dionisio I de Portugal construyó un convento gótico y su sucesor, Alfonso IV convirtió la capilla principal en panteón real para sí y su familia. La reina Leonor fundó la Misericordia de Lisboa en una de las capillas del convento de la catedral en el año 1498. La Misericordia es una institución caritativa católica que luego se expandió por otras ciudades.

La primera transformación llevada a cabo en la Catedral ocurre a finales del siglo XII, todavía bajo el reinado de Alfonso III de Portugal. Durante esta obra se ejecutó un anexo en fachada norte, desde el brazo del transepto hasta donde ahora está la puerta de la misma fachada, este anexo funcionaría más tarde como la cámara del Patriarca.

Durante el reinado de Dionisio I de Portugal se dota a la sede de un claustro con forma típica de las órdenes monásticas europeas, contando con jardín, balaustrada, columnatas muy decoradas y carácter peripatético. A este claustro se le han dado muchos apodos como el de “Claustro del Silencio”.

Esta intervención apenas transformó el esqueleto románico. El segundo lote de operaciones comienza con la construcción de la que hoy se conoce como la capilla de São Bartolomeu dos Regatos. Con esta obra la fachada norte acaba por perder todos sus ventanales románicos y solo queda de ella una puerta que tuvo que ser trasladada del primer tramo al tercero y ahora permanece semi-escondida entre ambas intervenciones góticas. Estas obras se llevaron a cabo bajo el reinado de Alfonso IV.

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Se sustituyó toda la cabecera románica por otra de bóveda ojival en abril del año 1334 en el mismo reinado. Esta es una de las mayores transformaciones que sufre el esqueleto románico de la Sede. Estas obras fueron probablemente ejecutadas con la idea de consagrar un mayor espacio a la adoración del patrón de la ciudad, San Vicente.

Durante esta misma etapa de Alfonso IV hubo dos grandes terremotos: en el año 1337 y en 1344, no es de extrañar que se llevaran a cabo todas estas transformaciones en el mismo periodo. Los terremotos siempre han sido un problema para Lisboa y para su catedral.

Durante los siglos XIV y XVI se produjeron varios, pero el peor de todos fue en el año 1755, que destruyó la capilla gótica y el panteón real. El convento y varias capillas también se vieron afectadas por el terremoto y por el fuego posterior.

La catedral fue reconstruida en parte y, a principios del siglo XX, se le dio el aspecto que presenta en la actualidad tras una profunda restauración. En los últimos años, diversas excavaciones han descubierto restos romanos, árabes y medievales en el entorno de la catedral.

El Barrio de la Alfama

Es el barrio más antiguo de la ciudad y a su vez uno de los más típicos, actualmente abarca las freguesias de Sao Miguel, Santo Estevao Sao Vicente de Fora. Queda más elevando respecto a la Baixa Pombalina y frente al Barrio Alto. La etimología de Alfama deriva del árabe y significa baños o fuentes.

Las espectaculares vistas sobre Alfama se pueden encontrar paseando a través de los miradores de Portas do Sol y el mirador de Santa Luzia. Subiendo y dominando Alfama se encuentra la colina del Castillo de San Jorge de Lisboa, una fortaleza con un excelente estado de conservación que fue palacio real hasta el siglo XVI, al mismo tiempo podemos encontrar la colina de São Vicente. Además del Castillo los principales monumentos de la zona son la Catedral de Lisboa, la Iglesia de Santo Estevao y la Iglesia de San Vicente de Fora.

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Alfama es un barrio peculiar, recordando un pueblo o aldea en la cual las personas se conocen y se saludan diariamente. El barrio es frecuentado por innumerables turistas portugueses y extranjeros, siendo considerado como el barrio más seguro de toda Lisboa.

A su vez, es conocida por sus restaurantes y por sus casas de fado, así como los festejos de los Santos populares, en especial en la noche de Santo Antonio durante el doce y el trece de junio.

Los pescadores tuvieron gran importancia en el desarrollo de la vida en el barrio hasta hace relativamente poco. Fueron las gentes del mar, las que edificaron la Ermita de los Remedios y un pequeño hospital.

En el inicio del siglo VIII después de la presencia sueva y visigoda, las murallas del castillo y la Cerca Moura fueron reconstruidas por los musulmanes, que habían conquistado la ciudad y que ejercerían su influencia durante 400 años.

Durante el dominio musulmán, entre los años 711 y 1147 la ciudad se podía dividir en tres áreas: la zona del castillo, la alcácova y los límites de la muralla. Alfama se dividía en dos.

La Alfama do Alto, donde residían las clases más aristocráticas, situada dentro de la Cerca Moura en la parte oriental, de lo que es actualmente la freguesía de la Catedral de Lisboa, que comunicaba con la puerta de Alfama o la de São Pedro.

La Alfama do Mar, el barrio popular donde vivía la mayoría de la población.

En 1147 Lisboa es cercada y tomada por el primer Rey de Portugal, Alfonso I de Portugal, en el año 1147. Son construidas las primeras iglesias, San Miguel y San Esteban al final del siglo XII. La primera Iglesia de Santa Luzia fue construida entre el s. XII y el s. XIII, junto a la muralla en las Puertas del Sol.

Los límites de Alfama se alargaron hacia el este con el dominio cristiano, dentro de los límites de la Cerca Nova, llegando hasta el Chafariz de los Caballos, construido cerca de la playa durante el s. XIII, cuyo nombre procede de los dos caballos de bronce instalados en las salidas de agua.

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En la Alfama medieval convivieron cristianos, judíos y musulmanes. Una de las juderías de Lisboa se estableció en una pequeña área, que engloba la que actualmente es llamada Rua da Judiaria. El barrio fue prácticamente destruido por el terremoto del año 1755. La reconstrucción no tuvo influencia de los esquemas pombalinos manteniendo así la planta laberíntica de pequeñas calles, callejones y escalinatas.

Durante la última fase del Estado nuevo, Alfama fue dejada a su suerte, al abandono y la degradación, la criminalidad en el distrito aumentó progresivamente.

Tras la revolución de los claveles la situación apenas mejoró, durante los años 80 del siglo XX se tornó uno de los barrios más problemáticos de la ciudad, especialmente conflictiva era la situación del tráfico de droga. Solo a mediados de la década de los 90, Alfama comenzó a recuperarse lentamente, siendo hoy en día un ejemplo a seguir por otras zonas históricas de la ciudad.

La Alfama tiene un grupo de manantiales minero medicinales asociados a una falla geológica que corta las capas del Miocénico. A lo largo de la historia, estos manantiales fueron canalizados hacia los distintos chafarices.

Gracias a este conjunto de manantiales con un caudal bastante significativo, Alfama era, antes de la construcción del Acueducto de las Aguas Libres, la zona de Lisboa con mejores canalizaciones de agua.

Las aguas de Alfama o Aguas orientales fueron introducidas en el año 1868 en la red de abastecimiento público de Lisboa con la construcción en la antigua localización del Chafariz de la Playa de una cisterna que recogía el agua de un ascensor movido a vapor que elevaba el agua hasta la recién construida reserva de agua de la Verónica.

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Estos manantiales cuyas temperaturas llegan en algunos casos por encima de los 20°C son finalmente clasificados a finales del siglo XIX oficialmente con carácter medicinal, dichos manantiales fueron explotados desde el siglo XVII como baños públicos o aguas termales manteniéndose hasta las primeras décadas del siglo XX.

EL CONVENTO DO CARMO

Se encuentra en una posición privilegiada, al lado del Rossio y con inmejorables vistas al Castillo de San Jorge. La iglesia del convento, que era la mayor iglesia gótica de la ciudad, quedó en ruinas debido al terremoto de 1755 y es uno de los principales recuerdos del desastre que asoló la capital portuguesa.

Fue fundado, en el año 1389, por el noble Nuno Alvares Pereira. Inicialmente, sus primeros inquilinos fueron carmelitas de Moura. En los últimos años de su vida, Nuno Álvares Pereira se recogió en el convento do Carmo, donde falleció en 1431.

Las ruinas del Convento y la Iglesia de Carmo están en pleno Chiado. Son los restos de lo que en antaño era la iglesia gótica más grandiosa de la ciudad y junto a la catedral forman parte de los pocos restos de la época medieval que se conservan en Lisboa.

El convento, que no sufrió tantos destrozos como la iglesia, alberga el Museo Arqueológico do Carmo con piezas pertenecientes a la historia de Lisboa, desde la Prehistoria a la Edad Media.

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EL CHIADO

Es una de las zonas con más movimiento de la ciudad. Es colindante con el Barrio Alto, que es uno de los lugares más concurridos de la ciudad, sobre todo por la noche.

1313Durante el siglo XVIII y XIX, la Rua Garret era el centro intelectual de Lisboa. La dictadura no muy abierta a las libertades, presionó muchísimo a este barrio.

En agosto del año 1988, gran parte de lo que quedaba de El Chiado sufrió un incendio que redujo a cenizas la parte antigua que quedaba de esta zona. Hoy esta zona la ocupa un gran superficie comercial

LA TORRE DE BELÉM Y EL MONUMENTO A LOS DESCUBRIMIENTOS

Es un monumento construido en el año 1960, en la margen del río Tajo, en Belém, para conmemorar los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante.

Fue encargado por el régimen de Antonio de Oliveira Salazar, tiene 52 metros de altura y celebra a los marineros, patrones reales y todos los que participaron en el desarrollo de la Era de los Descubrimientos. Fue erigido por primera vez en el año 1940, con carácter efímero, como parte de la Exposición del Mundo Portugués.

Tiene la forma de una carabela con el escudo de Portugal en los lados y la espada de la Dinastía de Avis sobre la entrada. Enrique el Navegante se alza en la proa, con una carabela en las manos. En las dos filas descendientes de cada lado del monumento, están las estatuas de héroes portugueses fuertemente ligados a los Descubrimientos, así como famosos navegantes, cartógrafos y reyes.

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La Torre de Belém forma parte de un sistema de defensa triple conformado con el baluarte de Cascais y el fuerte de San Sebastián de Caparica, en la costa opuesta del Tajo.

El monumento tiene las influencias islámicas y orientales, que caracterizan el estilo manuelino y marca el fin de la tradición medieval de las torres del homenaje, formando uno de los primeros baluartes para la artillería en Portugal.

Parte de su belleza reside en la decoración exterior, adornada con cuerdas esculpidas en piedra, galerías abiertas, torres de vigilancia en estilo mozárabe y almenas en forma de escudos decoradas con esferas armilares, la cruz de la Orden de Cristo y elementos naturalistas, como un rinoceronte, alusivos a los descubrimientos en ultramar. El interior gótico, localizado bajo el piso inferior, sirvió como armería y prisión y es muy austero.

Su estructura se compone de dos elementos principales: la torre y el baluarte. En los ángulos del piso inferior de la torre y del baluarte, sobresalen garitas cilíndricas coronadas por cúpulas con forma de gajos de naranja, ricamente decoradas en cantería de piedra.

La nave del baluarte poligonal, ventilada por un pequeño claustro, tiene dieciséis aberturas para cañoneras de tiro rasante. El terraplén, guarnecido por almenas, constituye una segunda línea de fuego, estando localizado en el Santuario de Nuestra Señora del Buen Suceso, patrona del lugar, también conocida como la Virgen do Restelo.

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Sobre la fachada oeste aparece la figura de un rinoceronte, homenaje a un ejemplar que fue llevado a Lisboa poco antes de que se iniciara la construcción de la torre. El rinoceronte fue un presente del gobernador de la India portuguesa, Alfonso de Albuquerque, al rey Manuel I.

El veinte de mayo del año 1515 llegó el animal al puerto de Belém, cerca de donde más tarde se erigiría la torre, en medio de gran interés dado que era el primer rinoceronte en suelo europeo en más de mil años, desde la época del imperio romano.

Durante la Tercera Dinastía desde el año 1580 a 1640, la Torre de Belém fue utilizada para albergar al menos un centenar de presos políticos. Entre los más famosos figuran Francisco Manuel de Melo que era escritor y político, Francisco de Castro que era Inquisidor general, Sebastiao de Matos Noronha, arzobispo de Braga, João de Almeida e Portugal, marqués de Alorna y el mariscal Gomes Freire de Andrade, nieto de un gobernador de la Torre de Belém.

La Plaza del Comercio

Es una de las más importantes plazas de la ciudad, con una gran vista al estuario del río Tajo, es el centro neurálgico de la ciudad.

En la reconstrucción, la plaza se convirtió en elemento fundamental de los planes del marqués de Pombal. Los nuevos edificios, con arcadas rodeando la plaza están ocupados actualmente por ministerios.

Después de la revolución del año 1910, los edificios fueron pintados de rosa, el color republicano, en contraposición al amarillo real en que estaban pintados. El lado sur, con sus dos torres cuadradas, está mirando al Tajo. Esa fue siempre la mejor entrada de Lisboa, donde llegaban los embajadores y la realeza. Para desembarcar utilizaban unos escalones de mármol.

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Destaca de la plaza es el intenso tráfico de la avenida da Ribeira, que pasa entre la plaza y el río. En el centro de la plaza se puede ver la estatua ecuestre de D. José I, erigida en el año 1775 por Machado de Castro, el principal escultor portugués del siglo XVIII.

Con el paso de los años, la estatua de bronce ha ido tornándose de color verde, siendo este color el que presenta en la actualidad. En el lado norte de la plaza se encuentra el impresionante Arco Triunfal da Rua Augusta, que es la entrada a la Baixa.

El uno de febrero del año 1908, el rey d. Carlos y su hijo Luís Felipe fueron atacados cuando atravesaban la plaza. La plaza fue el escenario de la revolución de los claveles en el año 1974, que derribó al gobierno de Marcelo Caetano en una revolución sin violencia. El área fue utilizada como aparcamiento durante muchos años, aunque hoy este vasto espacio es utilizado para eventos culturales y espectáculos.

Antes del terremoto del año 1755, estuvo el Palacio Real, en cuya biblioteca se guardaban 70.000 volúmenes y cientos de obras de arte, incluyendo pinturas de Tiziano, Rubens y Corregio. Todo quedó destruido. Los archivos reales con los documentos relativos a la exploración del océano, incluyendo, por ejemplo cartas numerosas a partir del descubrimiento de Brasil y otros documentos antiguos también se perdieron.

El castillo de San Jorge

El castillo se yergue en posición dominante sobre la más alta colina del centro histórico, proporcionando a los visitantes una de las más bellas vistas sobre la ciudad y sobre el estuario del río Tajo, por lo que el gobierno portugués hace grandes esfuerzos en conservarlo.

El recinto del castillo cuenta con aproximadamente 6.000 m². La edificación consta de varias torres y garitas, un foso y dos patios grandes.

El castillo, ahora cristiano, fue colocado bajo la invocación del mártir San Jorge, a quien muchos cruzados profesaban devoción. Pocas décadas más tarde, entre los años 1179 y 1183, resiste con éxito a las fuerzas musulmanas que asolaron la región entre Lisboa y Santarém.

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A partir del siglo XIII, el castillo alberga el Palacio Real. Los terremotos que afectaron a la ciudad en los años 1290, 1344 y 1356, le causaron daños. En el plano militar, se utilizó durante el cerco castellano de febrero y marzo de 1373, cuando los arrabales de la Capital llegaron a ser saqueados e incendiados.

 En ese año se inició la muralla de Fernando I de Portugal (1367-83), concluida dos años más tarde. Durante la crisis de los años 1383-1385, los arrabales de la ciudad fueron nuevamente objeto de las embestidas castellanas en marzo de 1383, que fue duramente asediada por las fuerzas de Juan I de Castilla en el año 1384.

En sus funciones de Palacio Real, fue palacio de la recepción de Vasco de Gama, tras descubrir el camino marítimo a la India al final del Siglo XV.

Juntamente con la ciudad el castillo volvió a sufrir con los terremotos de los año 1531, 1551, 1597 e 1699. En ese periodo volvió a las páginas de la historia militar portuguesa en el contexto de la Restauración portuguesa.

Su alcaide, Martim Afonso Valente, honrando el juramento de fidelidad que había prestado, sólo entregó la plaza a los restauradores tras de recibir instrucciones de Margarita de Saboya, duquesa de Mantua, a la sazón virreina de Portugal, que le ordenó la rendición en el año 1640.

La mudanza de la residencia real a la zona ribereña, la instalación de cuarteles y el terremoto de 1755, contribuyen a la degradación del monumento.

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Clasificado como Monumento Nacional por Decreto de dieciséis de junio de 1910, sufre importantes obras de restauración en la década de 1940 y al final de la década de 1990, que tuvieron el mérito de rehabilitar el monumento.

El castillo defiende la antigua ciudadela árabe, o alcázar, abriéndose en sus muros con almenas doce portones, siete de ellos por el lado de la iglesia de Santa Cruz do Castelo. Por el exterior, un paño de muralla da acceso a una torre barbacana. Dieciocho torres de sustentación refuerzan los muros. Por el Portal Sul, a través de la Rua de Santa Cruz do Castelo, se accede a la Plaza de Armas.

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El Monasterio de los Jerónimos de Santa María de Belém 

Es un antiguo monasterio de la Orden de San Jerónimo y que se ubica en el barrio de Belén. Diseñado en estilo manuelino, fue encargado por el rey Manuel I de Portugal para conmemorar el afortunado regreso de la India de Vasco de Gama.

Se fundó en el año 1501 sobre el enclave de la Ermida do Restelo en lo que fue la playa de Restelo, ermita fundada por Enrique el Navegante. Vasco de Gama y sus hombres pasaron la noche en oración antes de partir hacia la India. La primera etapa constructiva de la iglesia nueva comenzó en 1514 y fue ampliándose y modificándose hasta el siglo XX. Se financió gracias al 5% de los impuestos obtenidos de las especias orientales, a excepción de los de la pimienta, la canela y el clavo, cuyas rentas iban directamente a la Corona.

El estilo manuelino se caracteriza por la mezcla de motivos arquitectónicos y decorativos del gótico tardío y del Renacimiento. Destacan los portales principal y lateral, el interior de la iglesia y el magnífico claustro. Las capillas de la iglesia fueron remodeladas en puro estilo renacentista en la segunda mitad del siglo XVI y contienen las arcas funerarias de Manuel I y su familia, además de otros reyes de Portugal.

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Se hallan también las tumbas neomanuelinas del navegador Vasco da Gama y el poeta Luís de Camoes en el monasterio de los Jerónimos. En una capilla del claustro descansan, desde 1985, los restos del escritor Fernando Pessoa.

En un anexo construido en 1850 se ubica el Museo Nacional de Arqueología y el Museu da Marinha se encuentra en el ala oeste. Se firmó en este monasterio el Tratado de Lisboa en diciembre del año 2007, un acuerdo de la Unión Europea que sustityte la Constitución Europea y reforma los tratados que estaban vigentes.

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Este monasterio, al igual que la cercana Torre de Belém y el Monumento a los Descubrimientos, simboliza la Era de las exploraciones portuguesa y se cuenta entre las principales atracciones turísticas de Lisboa. Junto con la Torre de Belém, el monasterio de los Jerónimos fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1983.

Se considera este monasterio como la joya del estilo manuelino y uno de los monumentos más importantes de Lisboa y Portugal.

La portada meridional fue diseñada por el arquitecto Juan de Castillo que se inspiró en el estilo tardogótico aun vigente con la introducción de la decoración plateresca y elementos renacentistas. Está dividida verticalmente en dos cuerpos. El de abajo consta de un gran arco conopial que cobija dos puertas de acceso.

Se pueden ver en el tímpano unos bajorrelieves con representaciones de la vida de San Jerónimo y el escudo portugués. El arco está rematado por una escultura de la Virgen de Belém. La parte superior presenta una ventana de arco de medio punto. Ambos cuerpos están limitados por ornamentación tardogótica, con estatuas bajo doseletes y esbeltos pináculos.

La portada occidental es un buen ejemplo de transición del gótico al renacimiento. Fue diseñada por Castillo cuyas esculturas del rey Manuel I y su esposa María están realizadas por Nicolás de Chantarenne.

El interior del monasterio es muy amplio y luminoso, con una sola nave de planta salón y una abigarrada decoración manuelina. La bóveda del crucero es grandiosa y cubre una superficie de 29 x 19 metros, sin apoyos centrales y con una compleja red de nervaduras. La bóveda de la nave también fue diseñada por él y fue realizada en el año 1520.

La Capilla mayor fue reformada, en el año 1571, siguiendo las trazas proporcionadas por Diogo de Torralva en estilo renacentista avanzado, con el mismo estilo que la capilla mayor de la iglesia del monasterio de El Escorial.

El retablo incorpora una serie de pinturas sobre tabla de Lourenco de Salzedo y un monumental sagrario del siglo XVII.​ En esta capilla se encuentran apoyadas sobre elefantes las tumbas del rey Manuel I y su esposa María y de Juan III y Catalina de Austria.

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La sacristía es de estilo manuelino. Su bóveda se apoya en una columna situada en el centro. Guarda una buena colección de pinturas con el tema de la vida de san Jerónimo, de distintos artistas manieristas portugueses.

En otros puntos de la iglesia se encuentran las tumbas de Vasco de Gama, con símbolos náuticos, y la del rey Sebastián I que está vacía. Este joven personaje nunca regresó de la batalla de Alcazarquivir en el año 1578.

El claustro se encuentra situado junto a la nave norte del templo. Fue realizado entre los años 1517 y 1519 con varias contratas y subcontratas dando lugar a un resultado final de armonía y uniformidad.

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Todo el claustro está ampliamente decorado con motivos manuelinos. Desde el piso de arriba se puede acceder al coro alto de la iglesia, que fue construido por Torralva en el siglo XVI. En él se halla una importante sillería también del XVI.

El refectorio es bastante amplio, cubierto por una buena bóveda nervada. Sus paredes están decoradas con la línea de una soga y con azulejos del siglo XVIII. En la sala capitular se encuentra la tumba de Alexandre Herculano (1810-1877), historiador y primer alcalde de Belém y fue diseñada también por Castillo, dejando entre sus aparejadores a su hermanastro Diego de Castillo.

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Lisboa, un disfrute visual y del paladar
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