miércoles 28/7/21
¿ME ACOMPAÑAN A CONOCERLA?

Florencia, el esplendor

florencia
Panorámica del Duomo de Santa Maria del Fiore.

Florencia es una de las ciudades que nunca debe dejarse de contemplar, hay que ir con tiempo y calma disfrutando de todo su arte y de sus maravillas.

Pasear por sus calles es una gozada, con sus comercios y su alboroto. Hay que procurar esquivar los horarios donde abundan los turistas y escoger esos tiempos de tranquilidad que nos permitirá mejor descubrir la ciudad.

¿Me acompaña a descubrir Florencia?


La Galería Uffizi

Contiene una de las más antiguas y famosas colecciones de arte del mundo. Se la considera como una de las atracciones turísticas más vistas de Florencia y en el año 2015 recibió casi dos millones de visitas, siendo por ello la pinacoteca más frecuentada de Italia.

La construcción del palacio de los Uffizi fue comenzada en el año 1560 por Giorgio Vasari, siguiendo órdenes de Cosme I de Médici. Su finalidad inicial era albergar las oficinas de las magistraturas florentinas, una vez que quedó pequeño el Palazzo Vecchio. Las obras terminaron en el año 1581. Durante años, partes del palacio sirvieron para almacenar las piezas de arte de la magnífica colección de la familia Médici.

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Ante la extinción de la dinastía Médici en el siglo XVIII, las obras de arte corrieron el riesgo de ser transferidas a Viena, ya que el ducado de Florencia pasó a ser dominio austríaco.

Sin embargo, la última duquesa Ana María había decretado la permanencia de la colección en Florencia al donárselas en su testamento al pueblo de Florencia, siendo el embrión de unos de los primeros museos modernos del mundo. La galería era abierta a los visitantes que lo solicitaban durante el siglo XVI y en el año 1765 abrió oficialmente al público como museo.


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A causa de la magnitud de la colección, algunas obras fueron trasladadas a otros museos florentinos, como las esculturas, al Museo Bargello. Debido a la limitada superficie de exposición en el edificio, este fue ampliado en el año 2006 y actualmente hay una propuesta de ampliación.

La colección de arte de los Uffizi es muy amplia, con fondos incluso no expuestos por falta de espacio. La exposición se distribuye a lo largo de dos pisos del palacio, ordenada cronológicamente, comenzando su recorrido por el segundo piso.

Las salas de la Galería Uffizi son las siguientes:

Vestíbulo de entrada

Este espacio, compuesto de tres vestíbulos, fue realizado a finales del Settecento, cuando, por voluntad del Gran Duque Pietro Leopoldo, fue completada la escalera monumental que permitió un nuevo acceso a la Galería.

Está decorado con estatuas, sarcófagos y relieves antiguos. Entre estos últimos son de particular interés dos Pilares con atuendos, tal vez de un edificio sagrado romano del siglo I, que representan armas y piezas de armadura.

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La puerta que conduce a la Galería está coronada por el busto de Pietro Leopoldo y la placa que recuerda la renovación por él promovida del museo mediceo. En los laterales hay dos perros mastines, copias romanas del siglo I del original griego del siglo III a. C., que algunos expertos creen que parte de un complejo escultoreo que ilustra la caza de jabalí, mientras que otros lo creen con un objetivo funerario.

En el primer vestíbulo están los bustos de mármol de los Médici desde Fernando I hasta Gian Gastone; comunicando con este está el vestíbulo rectangular, decorado en el tiempo por Giovanni da San Giovanni con Caprichos Mitológicos, decorado con bustos antiguos y modernos; en el vestíbulo elíptico: estatuas romanas, sarcófagos y relieves antiguos.

Corredor del Este

El largo corredor que se abre ante nuestros ojos es la parte más antigua de la galería, que Francisco I de Médici realizó en los años ochenta del Cinquecento, usando el edificio que coronaba la Galería.

Este espacio estaba destinado a ser, sobre todo, la galería de las estatuas, como la colección de estatuas antiguas de los Médici, representaba un elemento de gran prestigio social y de interés cultural.

Fue iniciado por Lorenzo el Magnífico, que mantiene las obras en el Jardín de San Marcos cerca del Palacio Médici Riccardi copiados por jóvenes artistas. La colección fue ampliada por Cosme I después de su primer viaje a Roma en el año 1560 cuando decidió encargar estatuas para adornar el Palacio Pitti, y retratos y bustos para el palacio Vecchio.

Por último, se incrementó incluso en la época de Pedro Leopoldo de Lorena, cuando se llevó a Florencia las obras de villa Médici, reunidas en su mayoría por el futuro Gran Duque, Fernando I de Médici, entonces cardenal.

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Las esculturas antiguas colocadas a lo largo del corredor reproducen la decoración settecentesca: hileras de retratos a medio cuerpo intercalados entre estatuas de cuerpo entero.

Entre los retratos, formados en gran parte con viejas cabezas montadas en bustos modernos, destaca el del emperador Adriano, todo original y de precisa elaboración, expresiva e intensa como en los bustos denominados Giulia y del emperador Vespasiano, donde sólo la cabeza es original.


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Un punto aparte merece el hermoso busto con cabeza de Antínoo, uno de los mejores ejemplos de los tantos retratos antiguos que representan al joven amado por el emperador Adriano.

Arqueología

La sala fue creada en el año 1921 y alberga obras elaboradas en su mayoría en Roma. Entre ellas hay tres estatuas romanas copias del Doríforo de Policleto, obra griega del siglo I a.C.: una en bronce y otra en mármol y la que se considera la copia más fiel, el Torso de Doríforo en basalto verde, que nunca se concluyó debido a la dureza del material.

Interesante es también un Busto de Cicerón en ónix, de la mitad de siglo I. El Torso Gaddi es quizás un original griego del siglo I a.C. Entre los hallazgos se encuentran un relieve con parte de un carro (siglo V-IV a.C.) y el friso de Atenea Nike.

De época de Augusto son los fragmentos de pilastras con espirales, mientras que en los dos laterales se hallan relieves de querubines, uno con los atributos de Júpiter y otro con los de Marte, fueron parte de una serie muy popular en la Edad Media, en la que Donatello se inspiró para el coro de Santa María de Fiore. 

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Duecento y Giotto

En la sala se exponen pinturas de las iglesias de la Toscana que datan desde la primera mitad del siglo XII y hasta los comienzos del siglo XIV. La técnica usada en ellas es la de la témpera sobre madera, con fondo dorado, anterior a la expansión de la pintura al óleo en el siglo XV. La sala acoge una preciosa selección de obras maestras sienesas del Trecento.

El Trecento florentino

En la sala dedicada a los maestros de la pintura florentina del Trecento, se encuentran, junto a los grandes polípticos, por desgracia incompletos y carentes de sus marcos, cuadros de pequeño formato, que fueron usados para la devoción doméstica.

El maestro della Santa Cecilia, colaborador de Giotto, en una fase juvenil de su actividad, podemos admirar la tabla con la historia de Santa Cecilia, de la que el artista desconocido tomó su nombre.

El gótico internacional

Obras de artistas procedentes de diferentes regiones de Italia contribuyen a ilustrar la cultura figurativa de las primeras décadas del Quatrocento que hace referencia al llamado Gótico Internacional.

Además de los florentinos están de hecho presentes obras del sienés Giovanni di Paolo, el veneciano Jacobo Bellini y de Gentile da Fabriano

Se destaca entre los florentinos Lorenzo Mónaco con la magnífica Coronación de la Virgen, pintada en el año 1414 para la iglesia del convento de Santa María de los Ángeles de la Orden de los Camaldulenses, a la que el pintor pertenecía.

Las formas alargadas de las figuras y la evolución de los pliegues, junto con los colores fríos, brillantes bajo la luz, muestran claramente la tendencia a principios del siglo XV del arte florentino.

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Gentile da Fabriano desarrolla su labor entre la tercera y cuarta década del Quattrocento, uno de los grandes pintores italianos, le pertenecen dos de las más famosas obras de la sala, Cuatro santos del Políptico Quaratesi y la Adoración de los Reyes Magos, ambos realizados durante una estancia del pintor florentino.

Se recogen aquí algunas de las obras emblemáticas del Renacimiento italiano, universalmente conocidas. Su agrupación, así como la emoción estética, produce un fuerte efecto didáctico debido a que todos los cuadros, a pesar de la diversidad de temas y características formales, son una expresión de la cultura de la humanidad, el redescubrimiento de lo antiguo, de la búsqueda de un espacio previamente definido.

Los Lippi

La sala contiene muchos cuadros de Filippo Lippi, realizados en las décadas centrales del Quattrocento, y de su hijo Filippino , activo en las dos últimas décadas del siglo. Filippo Lippi, fraile carmelita, se formó como hombre y artista en el convento florentino de Carmine, en contacto directo con los frescos de Masacio y Masolino.


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La influencia de este último fue importante para el artista en su juventud, durante los años Filippo mostró una gran atención a la evolución de la escultura florentina contemporánea, en particular la producción de Donatello y de Luca della Robbia.

La pintura flamenca adquirió el gusto por los materiales preciosos con extraordinaria eficiencia, como podemos constatar en la Coronación de la Virgen o en la Virgen con el Niño y dos ángeles, uno de los cuadros más famosos de la galería.

En la sala hay algunas obras maestras de Filippino, como el gran retablo con la Adoración de los Magos, y las obras de Alesso Baldovinetti.

Los Pollaiolo

La sala contiene la mayoría de las pinturas de los hermanos Antonio y Piero Pollaiolo, intérpretes en la segunda mitad del Quattrocento de una pintura de fuerte énfasis lineal, pero también muy atenta a las sugerencias de la pintura flamenca.

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Se encuentran también las siete tablas con Virtudes, seis de los cuales fueron ejecutados por Piero Pollaiolo y el séptimo, que representa la Fortaleza, obra de Sandro Botticelli, a una edad temprana.

La gran sala, derivada del precedente del antiguo teatro de los Medici, mantiene la cubierta original. Es una de las más famosas de la galería, ya que alberga algunas de las obras maestras del Renacimiento realizadas en las últimas décadas del Quattrocento.

Entre las quince obras de Sandro Botticelli las más conocidas son La Primavera y el Nacimiento de Venus, las primeras pinturas de tema profano de grandes dimensiones del Renacimiento italiano, que atestiguan el clima cultural de Florencia en la época de Lorenzo el Magnífico.

De extraordinaria intensidad son también sus pinturas de temas sagrados como el Retablo de San Bernabé, o la maravillosa Virgen del Magnificat. Un lado de la gran sala está ocupada por una de las obras maestras de la pintura flamenca, el Tríptico Portinari de Hugo van der Goes, una obra que llegó a Florencia en el año 1483, y ejerció una gran influencia en los artistas florentinos, desde el mismísimo Botticelli.

La basílica catedral de Santa Maria del Fiore, o catedral de Santa María de la Flor

Es una de las obras maestras del arte gótico y del primer Renacimiento italiano, Es símbolo de la riqueza y del poder de la capital toscana durante los siglos XIII y XIV.

La catedral florentina es uno de los edificios más grandes de la cristiandad. Su nombre se refiere al lirio que es el símbolo de Florencia, o al antiguo nombre del pueblo llamado Fiorenza.

Destaca, de forma singular, la grandiosa cúpula, obra de Filippo Brunellesci, que es una estructura isostática de 100 m de altura interior. Su altura exterior es de 114,5 m., 45,5 m de diámetro exterior y 41 m de luz de diámetro interior con la particularidad de que esta cúpula, en sí misma, anula los empujes horizontales para no transmitir al tambor que la sustenta prácticamente más cargas que las verticales correspondientes a su propio peso.

A la cúpula hay que añadir el campanille de Giotto, que es un campanario independiente trazado por Giotto, de 84,70 m de altura, y el baptisterio de San Juan, con las famosas puertas de bronce de Ghiberti. El conjunto, formado por la iglesia, el campanario y el baptisterio, constituye una de las joyas artísticas y arquitectónicas de Florencia.

La próspera Florencia quería sobrepasar la grandiosidad de sus rivales toscanos, Pisa y Siena, con una iglesia magnífica, más grandiosa en tamaño y adornada más ricamente en el exterior. Esta catedral, cuando se terminó, resultó ser la más grande de Europa, con una capacidad para 30. 000 personas.

La nueva iglesia fue diseñada por Arnolfo di Cambio en el año 1296 para ser el templo católico mayor del mundo (aunque su diseño fue alterado varias veces y más tarde reducido en tamaño). Arnolfo fue también el famoso arquitecto de la basílica de la Santa Cruz y del palacio Vecchio.

Diseñó tres anchas naves que morían bajo la cúpula octogonal, con la nave central cubriendo la superficie de Santa Reparata. La primera piedra fue puesta el ocho de septiembre del año 1296 por el cardenal Valeriana, que fue el primer nuncio papal enviado a Florencia.

La realización de este vasto proyecto duraría 170 años, así como los esfuerzos colectivos de varias generaciones. Después de la muerte de Arnolfo, en el año 1302, el trabajo en la catedral se hizo más lento y llegó a suspenderse durante treinta años. La construcción recibió un ímpetu nuevo cuando las reliquias de San Zenobio fueron descubiertas en el año 1330 en Santa Reparata.

 El gremio de los mercaderes de la lana asumió el patronazgo exclusivo para la construcción de la catedral en el año 1331 y, en el año 1334, nombraron a Giottodi Bondone como maestro de obras.

f18Fachada del Duomo de Florencia

Su triunfo mayor fue la construcción del campanario, pero murió en el año 1337, dejando inacabada la obra. Andrea Pisano continuó con los trabajos hasta que estos tuvieron que abandonarse a causa de la peste negra del año 1348.

Se reemprenden los trabajos dentro de la catedral en el año 1355, llevados a cabo por una serie de arquitectos, entre los que cabe mencionar a Francesco Talenti, que acabó el campanario y amplió el proyecto con el ábside y las capillas laterales, pero no alteró el exterior.

Le sucedió Giovanni di Lapo Ghini en el año, que dividió la nave central en cuatro crujías cuadradas. Las paredes están cubiertas por bandas alternadas en horizontal y vertical con mármoles multicolor de Carrara blanco, de Prato verde y de Siena rojo. Estas bandas de mármol tenían que repetir las decoraciones del baptisterio y del campanario de Giotto.

f17Hay dos puertas laterales, las Puertas de los Cardenales en el sur y la Puerta de los Mandorla en el norte con esculturas. Las seis ventanas laterales, notables por su delicado trazado y adornos, están separadas por pilares.

Solo las cuatro ventanas más cercanas al transepto dejan pasar la luz; las otras dos son simplemente ornamentales. Las ventanas del triforio son redondas, una característica común en el estilo ítalo-gótico. El pavimento de la iglesia fue cubierto con mármol en el siglo XVIII.

La cúpula, de 45,5 m de ancho, era originalmente una cúpula de madera construida por Filippo Brunelleschi. Construir una cúpula sobre el presbiterio conllevaba muchos problemas técnicos. Existía ya un modelo de ladrillo para la cúpula desde el año 1367.

Tuvo lugar un concurso para diseñar una nueva cúpula para la catedral en el año 1418. Los dos competidores más importantes eran Lorenzo Ghiberti y Filippo Brunelleschi.

Un desconocido arquitecto de la época llegó incluso a proponer que se llenara la catedral con tierra antes de levantar la cúpula a fin de construir la cúpula encima de la tierra moldeada Cuando se le preguntó cómo sacaría la tierra, se sugirió que la ciudad podría mezclar monedas con la tierra y los pobres, incidentalmente, vaciarían la cúpula.


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Brunelleschi se inspiró en la cúpula de doble pared o doble casco del Panteón de Roma. Con la ayuda de Donatello y Nanni di Banco construyó un modelo de madera y ladrillo Brunelleschi ganó por poco. Su modelo sirvió como guía para los artistas, pero intencionadamente lo presentó incompleto con la finalidad de asegurar su control sobre la construcción.

Las soluciones del artista eran ingeniosas y sin precedentes como el peculiar diseño octogonal de doble casco. La cúpula se eleva sobre un tambor octogonal, lo que permitía que la cúpula entera fuera construida desde la superficie, sin necesidad de andamios, que suponían un elevado costo.

Esta enorme construcción pesa 37.000 toneladas métricas y contiene más de 4 millones de ladrillos. Brunelleschi hizo varios modelos y dibujos durante su construcción. Tuvo que inventar máquinas elevadoras especiales y grúas para izar las piedras grandes.

Estas máquinas especialmente diseñadas y las brillantes técnicas de albañilería fueron las espectaculares contribuciones a la arquitectura de Brunelleschi. En la cúpula se utilizaron también refuerzos horizontales de tirantes de piedra y hierro, preparando el camino para las ideas de reforzamiento de hierro y acero que se utilizarían siglos después, como el caso del hormigón.

f16Campanile de Giotto

Pese a la resolución del concurso, ambos arquitectos fueron los encargados de llevar a cabo la obra. No hubo consenso. Ghiberti se burló de estos planos y los tildó de imposibles.

Brunelleschi, profundamente ofendido, simuló una enfermedad y partió para Roma, dejando el proyecto en las manos de Ghiberti. Pero Ghiberti pronto se dio cuenta de que no estaba capacitado para llevar a cabo la obra por sí solo. Brunelleschi regresó asumiendo la responsabilidad total de su construcción en el año 1423.

El trabajo de la cúpula comenzó en el año 1420 y fue completado en el año 1436. La catedral fue consagrada por el Papa Eugenio IV, el veinticinco de marzo del año 1436.

Fue la primera cúpula octogonal en la historia que se construyó sin el soporte de un armazón de madera y fue la mayor cúpula construida entonces. Fue uno de los logros más espectaculares del Renacimiento.

La idea de Brunelleschi para coronar la cúpula con una gran linterna fue puesta en duda, dando lugar a otro concurso. Sus competidores fueron Lorenzo Ghiberti y Antonio Cachieri, Brunelleschi resultó ganador.

Su diseño era para una linterna octogonal con ocho arbotantes en radio y ocho ventanas arqueadas. La construcción de la linterna se inició unos meses antes de su muerte, en el año 1446. Su construcción se ralentizó durante 25 años sin que su progreso fuera notable, debido a las intervenciones realizadas por varios arquitectos.

Finalmente fue completada por su amigo Michelozzo en el año 1461. El tejado cónico fue rematado por Verrochio en el año 1460, con una capa de cobre y una cruz que contenía reliquias. Este utilizó una grúa especialmente diseñada por Leonardo da Vinci.

Esta última estructura supone una altura total de 114,5 m entre la cúpula y la linterna. La cubierta de cobre fue golpeada por un rayo el diecisiete de julio del año 1600 y se cayó. Fue reemplazada por otra, aún más grande, dos años más tarde.

La decoración del tambor de la galería, realizada por Baccio d’Agnolo, nunca fue acabada porque fue desaprobada por Miguel Ángel.

La fachada original, diseñada por Arnolfo di Cambio y normalmente atribuida su construcción a Giotto, fue de hecho comenzada veinte años después de la muerte de Giotto.

Esta primera fachada se debe al esfuerzo colectivo de varios artistas, entre ellos Andrea Orcagna y Taddeo Gaddi , y fue solo completada en su parte baja, después fue abandonada. Entre los años 1587-1588, el arquitecto de corte de los Médici, Bernardo Buontalenti, la demolió por orden del Gran Duque, Francisco I de Médicis, ya que parecía no estar de moda en los tiempos del Renacimiento.

f15Frescos de la cúpula de la catedral

La fachada entera está dedicada a María, madre de Cristo y patrona de la catedral.

La construcción de las tres puertas de bronce se llevó a cabo de entre los años 1899 a 1903. Están adornadas con escenas de la vida de la Virgen. Los mosaicos de los tímpanos de las puertas fueron diseñados por Niccoló Barabino.

Representan de izquierda a derecha: La Caridad entre los fundadores de instituciones filantrópicas florentinasCristo en el trono con María y Juan BautistaArtesanos florentinos y Mercaderes y humanistas rindiendo homenaje a la Fe.

El frontispicio encima del portal central contiene un medio relieve de Tito Sarrocchi y representa a María entronizada empuñando un cetro floreado.

Encima de la fachada se abren una serie de nichos con los doce apóstoles y, en el centro, la Virgen con el Niño. Entre el rosetón y el tímpano, hay una galería con los bustos de grandes artistas florentinos.

f14La catedral presenta planta basilical clásica, con una nave central muy alta y ancha y dos naves laterales de menores dimensiones, formando una cruz latina. Las naves quedan separadas por anchos arcos ojivales con columnas compuestas, dividiendo la nave en cuatro tramos cuadrados.

Sus dimensiones son enormes: 153 m de largo por 130 m de ancho y 107 m de alto desde la base hasta la cima de la cúpula. La altura de los arcos en los pasillos es de 23 m.

El interior es algo sombrío y da una impresión de vaciedad. La relativa desnudez de la iglesia corresponde a la austeridad de la vida religiosa, tal como la predicaba Girolamo Savaranola. 

Como la catedral fue construida con fondos públicos, algunos de los objetos de arte de esta iglesia están dedicados a las personas ilustres y líderes militares de Florencia.

  • Dante y la Divina Comedia de Domenico di Michelino del año 1465. Esta pintura es especialmente interesante porque nos muestra, aparte de las escenas de la Divina Comedia, una vista de Florencia en el año 1465. Una Florencia que Dante mismo no hubiera podido ver en su tiempo.
  • La estatua ecuestre de Giovanni Acuto de Paolo Uccello del año 1436. Este fresco, casi unicolor, fue transferido a tela en el siglo XIX, está pintado en terra verde, el color más cercano a la pátina del bronce.
  • La estatua ecuestre de Niccoló da Tolentino de Andrea del Castagno del año. Este fresco transferido a tela en el siglo XIX, en el mismo estilo que el original, está pintado en un color semejante al mármol. Sin embargo, está decorado más ricamente y da una mayor impresión de movimiento.

Ambos frescos representan a los condottieri como figuras cabalgando triunfalmente. Ambos pintores tuvieron problemas cuando aplicaban las nuevas reglas de perspectiva y acercamiento, usaron dos puntos de unidad, uno para el caballo y otro para el pedestal, en lugar de usar solo un punto de unificación.

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Encima de la puerta mayor está la colosal fachada del reloj, con retratos al fresco de cuatro profetas o evangelistas pintados por Paolo Ucello en el año 1443. Este litúrgico reloj con una sola aguja muestra las 24 horas de la hora itálica. Este horario fue usado hasta el siglo XVIII. Es uno de los pocos relojes de aquel tiempo que todavía existen y funcionan.

La iglesia es particularmente notable por sus 44 vitrales, el proyecto más grande de este tipo en Italia de los siglos XIV y XV. En las vidrieras de las naves y del transepto se representan figuras de santos del Antiguo y Nuevo Testamento, mientras que en el rosetón de la cúpula o encima de la entrada muestran a Cristo y María. Es el trabajo de los artistas florentinos más importantes de la época como Donatello, Lorenzo Ghiberti, Paolo Uccello y Andrea del Castagno.

El precioso monumento funerario de Antonio d’Orso del año 1323, obispo de Florencia, fue hecho por Tino di Camaino, el escultor más importante de su tiempo.

Detrás del ábside central está el altar de San Zenobio, primer obispo de Florencia. El altar, una obra maestra de Ghiberti, contiene la urna con sus reliquias. En cuanto al interior de la cúpula, primero se sugirió que los 45 m de ancho fueran cubiertos con una decoración en mosaico para aprovechar al máximo la luz que entraba por los rosetones y a través de la linterna.

Brunelleschi propuso que la bóveda brillara como oro resplandeciente, pero su muerte en el año 1446 puso fin a este proyecto y las paredes de la cúpula fueron enjalbegadas. 

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Cosme I de Médicis decidió que la cúpula fuera pintada con una representación de El Juicio Final. Esta obra, de 3.600 m² de superficie pintada, fue comenzada en el año 1568 por Giorgo Vasari y Federico Zuccaro y duraría hasta el año 1579. La parte superior, cerca de la linterna, representa a Los 24 Ancianos del Apocalipsis.

Estos frescos están considerados como las mejores obras de Zuccaro. La calidad de la obra es desigual debido a las colaboraciones de artistas varios que utilizaron diferentes técnicas. Vasari había usado pintura al fresco mientras que Zuccaro pintaba con pintura en seco.

Se llevaron a cabo laboriosas excavaciones en la cripta de la catedral entre los años 1965 y 1974. Las bóvedas subterráneas fueron usadas para sepultar a los obispos florentinos a través de los siglos.


Viajando por el mundo con Edmundo Fayanás


La historia arqueológica de esta enorme área ha sido revelada, ruinas de casas romanas, un pavimento del cristianismo temprano, ruinas de la antigua catedral de Santa Reparata y ampliaciones sucesivas de dicha iglesia. Cerca de la entrada abierta al público está la tumba de Brunelleschi, como prueba del gran cariño que le profesaron los florentinos.

El Ponte Vecchio 

Es un puente medieval sobre el río Arno a su paso por Florencia. Es un símbolo de la ciudad y uno de los puentes más famosos del mundo, siendo uno de los pocos puentes habitados que se conservan. Atraviesa el río Arno en su punto más estrecho.

El puente se sostiene sobre tres arcos; el principal tiene una luz de 30 metros y los otros dos de 27 metros. El alzado de los arcos varía entre 3,5 y 4,4 metros.

Se cree que fue un puente construido inicialmente en madera por los romanos, ​ poco después de la fundación de Florencia sobre el año 150 a. C. Esa pasarela se consolidó y amplió hacia el año 123, cuando el emperador Adriano promovió la construcción de la vía Cassia Nuova, que atravesaba la ciudad.

El primer puente romano fue destruido en el s. VI-VII, consecuencia del descuido y las guerras bárbaras, además de probables daños relacionados con las inundaciones.

Es difícil saber cuántos puentes han sido destruidos y cuántos reconstruidos por las frecuentes inundaciones del río Arno. Giovanni Villani habló de un puente construido bajo el mandato de Carlomagno, y es quizá en el siglo IX o X cuando el puente tuviera la posición actual.

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Tras ser dañado en los años 1222 y 1322, fue destruido por una inundación en el año 1333. Fue reconstruido enteramente de piedra entre los años 1335 y 1345. Vasari atribuye su diseño al arquitecto y pintor italiano Taddeo Gaddi.

Desde siempre ha contenido distintas tiendas y gran actividad comercial, porque en el puente había exención de impuestos. Los comerciantes eran autorizados antiguamente a mostrar sus mercancías sobre mesas, por el Bargello que era una especie de magistrado comunal.

Se cree además que el término bancarrota se originó en este puente, debido a que cuando un vendedor no podía pagar sus deudas, su mesa o puesto para la venta, era rota por los soldados: banco+rotto, bancarrota. Al no disponer ya de una mesa el comerciante no podía vender sus mercancías.

Los comerciantes alineaban sus tenderetes a ambos lados del puente. La ciudad era la dueña y arrendadora de las tiendas a los comerciantes, se vio obligada a vender las parcelas en el año 1495, por razones económicas. A partir de entonces, las tiendas comenzaron a agrandarse y se multiplicaron los voladizos sobre el río, que hoy configuran la imagen del puente.

Para conectar el Palacio Vecchio sede del gobierno de Florencia con el Palacio Pitti, el Gran Duque, Cosimo I de Médici encargó a Giorgio Vasari que construyera el famoso corredor vasariano sobre el puente, el cual se finalizó en el año 1565.

Este corredor da una vuelta en torno a la Torre de Mannelli, ya que los dueños de la misma no permitieron que fuera alterada o destruida para la construcción del corredor.

El Gran Duque Fernando I decidió expulsar del puente a los carniceros en el año 1593, prohibiéndoles realizar sus actividades en el lugar. Se dice que no soportaba los olores de ese comercio, mientras él y sus visitantes extranjeros iban desde el Palazzo Vecchio hasta la residencia de la familia Médici, en el Palacio Pitti, pasando sobre el corredor vasariano.

Para aumentar el prestigio del lugar, fomentó que el sitio vacante de los carniceros fuera inmediatamente ocupado por orfebres, joyeros y comerciantes de oro, que actualmente siguen ocupando los voladizos y puestos del puente. La asociación de carniceros había monopolizado los negocios sobre el puente desde el año 1442.

Durante la II Guerra Mundial, a diferencia de todos los demás puentes de Florencia que fueron volados por la Wehrmacht, el Ponte Vecchio no fue destruido por los alemanes durante su retirada el cuatro de agosto del año 1944.

Según la tradición, esto se debió a una orden expresa de Adolf Hitler, quien conoció este puente en 1938, en una visita de estado que el Führer hizo a Florencia.

Otra de las curiosidades de este puente es que, se dice, que Hitler ordenó expresamente que no se destruyera durante la retirada de los alemanes en la II Guerra Mundial, a diferencia del resto de puentes que hay en Florencia.

La tradición dice que el canciller se enamoró de la vista de la ciudad desde el Ponte Vecchio. No obstante, era imposible acceder a él debido a que los edificios de alrededor estaban destruidos. 

Otra leyenda dice que la decisión de no destruirlo tuvo que ver con el cónsul alemán en Florencia, Gerhard Wolf, el cual cuenta con una placa conmemorativa sobre él. No obstante, la historia real es que gracias a Burgassi el puente sigue en pie.

Este hombre era un florentino que estaba enfermo de poliomielitis y, debido a su estado, los soldados alemanes le dejaban pasear por el puente libremente y cerraba las joyerías de noche. Gracias a eso pudo desconectar las bombas que los alemanes habían colocado por todo el puente para que lo destruyeran en el momento de su retirada de la ciudad italiana.

Hay dos terrazas panorámicas: una está cubierta por el corredor vasariano en el centro del puente. La otra alberga el monumento a Benvenuto Cellini, realizado por Raffaello Romanelli e inaugurado el veintiséis 26 de mayo del año 1901. La obra, dotada con una fuente, fue colocada en la celebración del cuarto centenario del nacimiento de Cellini.

El pedestal está decorado con motivos típicos de la época de Cellini, como festones, máscaras, garras de león, cabezas de carnero que era el emblema de Cosme I.

El Palazzo Vecchio 

Alberga oficinas del Ayuntamiento de la ciudad si bien las principales salas están abiertas al público como museo donde pueden verse murales y cuadros de artistas célebres de la escuela florentina como Domenico Ghirlandaio, Bronzino y Gioirgio Vasari, entre otros.

Llamado Palagio Novo, se cambió el nombre por el de “Palacio de la Señoría”, el organismo principal de la República florentina, en el siglo XV. Después se conoció como “Palacio Ducal”, al establecer allí su residencia Cosme I de Médici en el año 1540. Empezaría a llamarse Palazzo Vecchio al haberse mudado Cosme al Palacio Pitti en el año 1565. 

La forma exterior del edificio es la de un paralelepípedo, y en la fachada principal se encuentra la torre de Arnolfo, uno de los emblemas de la ciudad. La torre y el jardín interior tuvieron que ser reconstruidos en el año 1400, ya que corrían peligro de derrumbarse.

Entre sus estancias más importantes, sobresale el Salón de los Quinientos, cuya decoración mural se encomendó a Leonardo da Vinci con la batalla de Anghiari y a Miguel Ángel con la batalla de Cascina. Ninguna de ellas se terminó, y las paredes fueron cubiertas por otros frescos en la decoración posterior de Giorgio Vasari.

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Al final del siglo XII, la ciudad de Florencia decide construir un edificio para procurar a los magistrados o priores una eficaz protección en aquellos tiempos turbulentos y al mismo tiempo celebrar la importancia de su gobierno.

El palacio, en aquellos tiempos llamado Palacio de los Priores, estuvo construido sobre las estructuras de otros palacios. Arnolfo incorporó la antigua Torre della Vaca, utilizándola como parte baja de la torre actual. Esta es la razón por la cual, aprovechando esta estructura anterior, la torre rectangular no es el centro del edificio.

Después de la muerte de Arnolfo en el año 1302 las obras se concluyeron de mano de otros maestros en el año 1314. En esta primera construcción, las arcadas del antiguo teatro romano fueron utilizadas como prisiones. El palacio actual es fruto de otras construcciones y ampliaciones sucesivas completadas entre el siglo XIII al XVI.

Fue la residencia del duque Cosme I de Médici entre los años 1540 y 1565, el cual encargó al artista Battista del Tasso la ampliación del palacio, creando una nueva serie de apartamentos donde poder alojar a la corte, a los huéspedes y a la propia familia.

La restructuración de parte del palacio y la compleja decoración de sus salas, incluyendo el Salón de los Quinientos fue encargada al polifacético artista Giorgi Vasari. En esta reforma participaron otros artistas. Con estas ampliaciones el palacio duplicó su volumen, quedando finalizada la parte posterior a finales del siglo XVI.

El palacio ganó nueva importancia cuando se convirtió en sede del gobierno en el periodo de los años 1865 y 1871, cuando Florencia se convierte en capital del reino de Italia.

La fachada principal da la impresión de solidez gracias al acabado del muro en forma de almohadillado en pietra forte, típica de la región. Está dividida en tres niveles principales de cornisas que sustentan dos filas de ventanas neo-góticas en mármol, decoradas con arcos trilobulados, que se colocaron en el siglo XVIII, en sustitución de las originales.

La parte antigua, coronada por un balcón corrido sostenido por pequeños pilares y arcos, se caracteriza por los merletes de tipo cuadrados, mientras que la Torre de Arnolfo tiene unos merletes de tipo gibelino. 

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 Cada uno de los pilares estaba decorado con cabezas esculpidas, humanas y animales, de las cuales aún se conservan algunos ejemplos en bronce. Mientras entre los pilares se encuentran los emblemas de las familias señoriales de la ciudad, entre los arcos que sostienen la estructura saliente se diseñaron troneras para la defensa del palacio, por los cuales se lanzaba agua caliente y piedras.

El David de Miguel Ángel, que estaba colocado debajo de uno de estos agujeros, fue dañado en uno de los ataques al caerle una piedra sobre un brazo.

Las cuatro esquinas del balcón corrido estaban rematadas por cuatro leones Marzocco, símbolo de la ciudad, tallados en piedra. Desde esta ronda de guardia, se puede acceder a la Torre de Arnolfo, que cuenta con una altura de 95 metros. Esta no solo servía para vigilar los exteriores de la ciudad sino que también sirvió como prisión para reos importantes como el propio Savaranola o Cosme el Viejo.

En lo alto de la torre, un león marzocco de bronce culmina la parte más elevada del palacio, haciendo a la vez de estandarte y de veleta. Vulgarmente se decía que: “Cuando el león mea sobre el río Arno llueve en Florencia”.

La peana elevada delante del Palacio es el llamado arengario, zona donde se hacían las arengas públicas, que fue eliminada durante las restauraciones del siglo XIX.

Desde este lugar los priores asistían a las ceremonias ciudadanas que se realizaban en la Plaza de la Señoría. Durante el gobierno del duque de Atenas en el año 1455 se añadieron al arengario dos antepuertas y otros elementos. Al final del Quattrocento fue decorado con esculturas que aún se pueden admirar, la mayoría de ellas son réplicas de las originales.

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El David de Miguel Ángel fue colocado en la plaza en el año 1504, mediante un entramado y delicado ingenio del artista que permitía transportar la pesada estatua sin que esta tocara el propio carro que la llevaba, debido al grave peligro de fracturarla.

Se trasladó a la Galería de la Academia en el año 1873, donde se expone actualmente, siendo sustituido por una copia en el año 1910. Junto a esta está el grupo Hércules y Caco de Baccio Bandinelli, obra muy criticada por los florentinos por encontrarse al lado de la obra maestra de Miguel Ángel, con la que Bandinelli pretendió rivalizar.

Delante del portal, detrás del David y del Hércules, se encuentran dos esculturas en mármol: una masculina y otra femenina de mano de Bandinelli, las cuales sostenían antiguamente una cadena para delimitar la zona de acceso al Palacio.

Encima del portal principal se realizó un frontispicio decorativo en mármol, datado del 1528, con el monograma de Cristo Rey flanqueado por dos leones. Rodeando el monograma está escrito “Rey de reyes y señor de señores”.

La Torre de Arnolfo

La torre del Palacio fue construida en torno al año 1310, cuando el cuerpo del edificio estaba casi terminado.

De una altura cercana a los 94 metros, la torre no está alineada respecto a la fachada, sino descentrada sobre el lado sur de esta, porque se apoya sobre una casa-torre preexistente llamada Torre de la Vaca. Este nombre era el que otorgaban los florentinos a la gruesa campana que sostenía.

El cuerpo de la torre presenta un pequeño vano denominado L'alberguetto, dentro del cual fueron encerrados como prisioneros, entre otros, Cosme el Viejo antes de ser condenado al exilio en el año 1433 y Girolamo Savaranola antes de ser ajusticiado y quemado en la Plaza de la Señoría el veintitrés de mayo del año 1498.

El baluarte del campanario, rodeado de merletes gibelinos, está sostenido por ménsulas con arcos ojivales sobre los cuales se apoya una vuelta con arcos soportados por cuatro columnas macizas con capiteles decorados con hojas.

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En torno a una de las columnas se puede ver la pequeña escalera de caracol que permite subir a parte superior del campanario. En la parte más alta se encuentra una gran veleta con cerca de tres metros de altura con la forma del Marzocco rampante y sosteniendo un bastón coronado por un lirio.

Salone dei Cinquecento

La cámara más importante tiene una longitud de 52 metros y 23 metros de ancho. Fue construida en el año1494 por Simone del Pollaiolo, por orden de Savonarola quien, reemplazando los Medici después del exilio del líder espiritual de la República, quería una sede para el Gran Consejo formado por 500 miembros.

Después de que el salón fuera alargado por Giorgio Vasari, el Gran Duque Cosimo I pudo finalmente reunir a su corte en esta cámara. Durante la transformación se perdieron unos famosos trabajos, aunque inacabados, incluyendo la batalla de Cascina d Miguel Ángel y la batalla de Anghiari de Leonardo da Vinci.

A Leonardo se le encargó en el año 1503 la pintura en un gran muro de una famosa victoria en batalla de los florentinos. El pintor siempre estaba probando nuevos métodos y materiales y decidió mezclar cera junto a los pigmentos. Da Vinci terminó parte del muro, pero no secaba lo suficientemente rápido, por lo que trajo braseros de carbón para intentar acelerar el proceso.

El resultado fue que la cera del fresco empezó a fundirse por el calor y los colores fueron corriéndose hacia el suelo. La leyenda dice que Giorgio Vasari, en un intento de preservar la obra, construyó un muro encima de la obra de Da Vinci. Los intentos de recuperar el trabajo de Da Vinci han sido de momento inconcluyentes.

Miguel Ángel ni siquiera pudo terminar los dibujos preparatorios para el fresco que iba a pintar en el muro opuesto. El papa Julio II lo convocó en Roma para pintar la Capilla Sixtina, y los bocetos del maestro fueron destruidos por artistas jóvenes enfadados que entraron en su estudio para robar restos.

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Las decoraciones que han sobrevivido en el salón fueron realizadas entre los años 1555 y 1572 por Giorgio Vasari y sus ayudantes. Ellos marcaron la culminación del manierismo e hicieron del salón la obra maestra del palacio.

En los muros hay enormes frescos que describen batallas y victorias militares importantes de Florencia sobre Pisa y Siena: 

  • La toma de Siena.
  • La conquista de Porto Ercole.
  • La victoria de Cosimo I en el Campo del Valle de Chiana.
  • Derrota de los pisanos en la Torre de San Vincenzo.
  • Maximiliano de Austria intenta conquistar el Leghorn.
  • Pisa atacada por las tropas florentinas.

El techo lo conforman 39 paneles que también fueron construidos y pintados por Vasari y sus asistentes, representando Grandes Episodios de la vida de Cosme I, los barrios de la ciudad y la misma ciudad entera: Escena de su glorificación como Gran Duque de Florencia y Toscana.

En el lado norte del salón, iluminado por enormes ventanas, se eleva la escena llamada la Udienza, construida por Barolommeo Bandinelli para Cosme I para recibir ciudadanos y embajadores.

Por encima de los frescos de los eventos históricos; entre estos, se encuentra Bonifacio VIII recibiendo a los embajadores de estados extranjeros y, mirando a donde están los florentinos dice “Vosotros los florentinos son la quintaesencia”.

En los nichos hay esculturas de Bandinelli: en el centro la estatua de un sentado Leo X y a la derecha de la estatua de Carlos V coronado por Clemente VII. Las seis estatuas a lo largo de los muros representan las Misiones de Hércules por de'Rossi.

En el nicho central en el sur del salón se encuentra el famoso grupo de mármol El Genio de la Victoria originalmente diseñado para la tumba del Papa, Julio II.

La basílica de la Santa Cruz

Se empezó a construir, el tres de mayo del año 1204, sobre las ruinas de una pequeña iglesia erigida hacia el año 1222 por lo los franciscanos. El maestro de obras fue Arnolfo di Cambio, quien recibido el encargo de reemplazar la pequeña iglesia anterior por una más grande, que superara a Santa María Novella, iniciada cincuenta años antes por los dominicos.

Fue consagrada el seis de enero del año 1443. Fue declarada basílica menor el veinte de diciembre del año 1933. ​

Es la iglesia franciscana más grande del mundo. Subvencionada por el pueblo y la República florentina, se construyó sobre la base de una pequeña iglesia, cercana a las murallas de la villa, edificada entre los años 1222 y 1252 por los franciscanos, en vida de San Francisco y continuada después de su muerte.

Los restos de la antigua iglesia no pudieron ser localizados hasta el año 1966 cuando, tras las inundaciones que devastaron la ciudad, una parte del pavimento de la actual basílica se hundió.

f5La iglesia de Santa Cruz está íntimamente ligada a la historia de Florencia. Durante los siete siglos transcurridos desde su fundación, la basílica fue objeto de remodelaciones y nuevos proyectos de modernización adquiriendo, así, nuevas connotaciones simbólicas.

Desde su origen primero de iglesia franciscana, a convertirse en sepultura religiosa para las grandes familias y las corporaciones de la Florencia medicea, de laboratorio y taller artístico a centro teológico, de panteón de las glorias italianas hasta convertirse en un lugar de referencia en la política de la Italia del Renacimiento, o reunificación italiana, de mediados del siglo XIX.

Desde siempre la Iglesia de Santa Cruz ha sido un símbolo prestigioso de la ciudad de Florencia y un lugar de reencuentro para los más grandes artistas, teólogos, religiosos, hombres de letras y políticos.

Sirvió, también, como lugar de retiro y reposo para varios papas: Sixto IV, Eugenio IV, León X, Clemente XIV. Con su arquitectura gótica imponente, sus maravillosos frescos, los retablos del altar, amén de los preciosos vitrales y las numerosas esculturas, esta iglesia representa una de las páginas más importantes de la historia del arte florentino desde el siglo XIII.

Su interior impresiona por la sobriedad y claridad de su lenguaje arquitectónico, lo cual es un rasgo característico de Florencia. Además su nave central es de una gran anchura, y se comunica con sus naves laterales a través de una sucesión de arcos góticos apuntados.

Como la mayor parte de las iglesias de órdenes mendicantes, su techo interior se cubrió con un armazón de madera, y no una bóveda de piedra. Para financiar las obras, la orden de San Francisco dependía completamente de los aportes de la ciudad y de sus familias adineradas. Estas asumían el costo de su decoración, y a cambio obtenían el derecho de ser enterradas allí.

Se ignora el autor del gran crucifijo ubicado sobre el altar mayor, y seguramente es de la primera mitad del siglo XIV. Las vidrieras datan aproximadamente del año 1380.

La basílica de Santa Cruz fue lugar de trabajo por muchos años del genio prerrenacentista, Giotto Sus pinturas murales que aquí se conservan, están entre las más importantes del siglo XIII.

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Sólo han llegado hasta hoy los frescos de Giotto de dos de las cuatro capillas que iluminó: La capilla Bardi, con historias de la vida de San Francisco de Asis; y la capilla Peruzzi, con escenas de la vida de San Juan Evangelista y de San Juan Bautista. A inicios del siglo XIX, los frescos se cubrieron con cal.

Desde 1852 estas inapreciables obras fueron saliendo a la luz, aunque muy dañadas; por lo cual fueron repintadas. Los trabajos de restauración, realizados entre 1958 y 1961 eliminaron esta sobre pintura y trataron de devolverles a su estado original, en la medida de lo posible.

La notable presencia de Giotto y de toda su escuela, representa una obra muy completa, y es un inestimable testimonio del arte florentino del siglo XIV. 

La fachada de la iglesia quedó sin terminar durante más de cuatro siglos, mostrando una superficie de piedra caliza desnuda; una simple estructura, apta para sostener los elementos arquitectónicos y escultóricos.

Cuando en el siglo XIX la Iglesia se convirtió en el Panteón de los italianos, fue necesario completar la obra. Se puso la primera piedra de la fachada en el año 1857, en presencia del Papa Pío IX.

La inauguración tuvo lugar el 3 de mayo de 1863, pero la decoración de la fachada se completó en el año1865, en conmemoración del sexto centenario del natalicio de Dante Aligheri. Entonces, un monumento dedicado al poeta fue ubicado en el centro de la plaza, frente a la Basílica.

La fachada es de estilo neo-gótico, y tiene tres frontones triangulares, el del centro más alto. Está cubierta con mármoles de colores, siguiendo la tradición arquitectónica florentina. Su arquitecto fue Niccolò Matas, nacido en Ancona.

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Desde la conclusión de la fachada, la iglesia domina por el este la gran plaza que lleva su nombre, la cual tradicionalmente es sede de torneos, fiestas populares y juegos, como el Calcio Storico. Por ello, el monumento a Dante Aligheri hubo de ser reubicado a un costado de la Basílica, y no al centro de la plaza.

El Palacio Pitti

Fue construido en el año 1458 y fue originalmente la residencia urbana de Luca Pitti que era un banquero florentino. En el siglo XIX, el palacio fue usado como base militar por Napoleón y luego sirvió durante un corto período como residencia oficial de los reyes de Italia.

A principios del siglo XX, el palacio junto con su contenido fue donado al pueblo italiano por el rey Víctor Manuel III de Italia por lo que se abrieron sus puertas al público y se convirtió en una de las más grandes galerías de arte de Florencia. Hoy en día sigue siendo un museo público, ampliado con colecciones de arte del siglo XIX y principios del XX.

La historia temprana de este palacio es una mezcla de mito y realidad. Se dice que Luca Pitti quería construir un gran palacio que desbancase al palacio Médici Riccardi, dando precisas instrucciones sobre el tamaño de las ventanas las cuales debían ser mayores que el pórtico de aquel.

Ilustradas personalidades como Giorgio Vasari mantuvieron que Brunelleschi i fue el verdadero arquitecto del palacio y que su aprendiz Luca Fancelli realizó simplemente la tarea de ayudante.

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Actualmente, se atribuye el diseño del palacio a Fancelli. Aparte de las obvias diferencias estilísticas entre ambos arquitectos, Brunelleschi murió doce años antes de que comenzasen las obras del palacio.

El diseño y la posición de los vanos sugieren que Fancelli tenía más experiencia en arquitectura utilitaria doméstica que en las reglas humanista definidas por Leone Battista Alberti en su manual “De Re Aedificatoria”.

El palacio original, aunque impresionante, no logró rivalizar en términos de tamaño y contenido con la magnificencia de las residencias de la familia Médicis. El arquitecto iba contracorriente a la moda de la época, pues la mampostería almohadillada de la piedra reforzada por la repetición de vanos y arcadas dan al edificio una apariencia severa y dura, que recuerda a un acueducto del Imperio Romano.

Los trabajos del palacio se pararon tras los incidentes financieros que sufrió Luca Pitti a raíz de la muerte de Cosme de Médicis, en el año 1464, quedando el palacio inconcluso.

Cosme I encomendó a Giorgio Vasari la ampliación del palacio para adecuarlo a sus gustos y necesidades. El tamaño del edificio aumentó considerablemente y se construyó un pasadizo elevado desde la antigua residencia real.

Se adquirieron unos terrenos al fondo del palacio, en la colina del Bóboli, para crear un gran parque. El diseño original del jardín rodeaba a un anfiteatro, situado detrás del corps de logis del palacio, en el que se representaban obras de teatro.

Cuando se terminó el proyecto de los jardines del Palacio Pitti, Bartolomeo Ammanati centró su atención en la construcción de un gran patio tras la fachada principal, para unir el palacio con los flamantes jardines.

Para que estuviese al mismo nivel que la plaza, se tuvo que excavar en la ladera de la colina del Bóboli. La mampostería acanalada de este patio ha sido copiada en numerosos palacios. Asimismo, se introdujeron en la fachada las finestre inginocchiate, remplazando los vanos de entrada en ambos lados.

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Durante el siglo XVIII se construyeron dos alas perpendiculares, diseñadas por el arquitecto Giuseppe Ruggeri, a fin de crear una plaza central frente en la fachada. Muchas otras alteraciones y adiciones menores se hicieron a través de los años bajo distintos gobernantes y a cargo de arquitectos diversos.

El Palacio Pitti fue la residencia principal de los Médicis hasta la muerte en el año 1737 del último heredero del linaje.

En su sexto siglo de existencia, el Palacio Pitti, está mejor mantenido y más espléndido que nunca, siendo visita turística obligada de los cinco millones de visitantes que recibe Florencia cada año. El edificio sigue impactando enormemente a todos los que la visitan, exactamente para lo que fue construido.

Florencia, el esplendor