martes. 16.07.2024

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Ayer y tras cinco días de reflexión personal, que incluso ha servido para que la izquierda y la ciudadanía empiece a despertar de su letargo cómodo y de no prever el peligro que nuestra democracia estaba sufriendo, con la proliferación de bulos, con el circo mediático que la derecha y ultra derecha realiza en las instituciones y en su actúan política día tras día, con el ataque continuado de esa derecha retrograda y anclada en el pasado, con la utilización irracional de las instituciones y lo peor con sus falaces mensajes y argumentaciones irracionales con el fin de erosionar y destruir un gobierno legítimamente elegido y nunca reconocido por ellos, por lo que ellos, en resumen lo que pretendían con esta forma de actuación diaria es un golpe de estado, que por suerte, no lo han conseguido, cosa que les ha cabreado más y todo ha sido por la decisión, tras su reflexión de continuar de Pedro Sánchez, pero sobre todo por la defensa en la calle de la ciudadanía de que queremos democracia.

Una ley de sanciones a aquellos partidos, dirigentes políticos que propongan leyes que vayan en contra de los derechos conseguidos y la democracia

El presidente del gobierno ha optado por continuar, hecho que hay que agradecer, pero a esta decisión se le puede poner algunas pegas ante el discurso de su continuidad. 

La primera de ellas es que tal vez en su discurso de reflexión y por el apoyo recibido, los demócratas pedíamos que su decisión hubiese sido más valiente y comprometedora, pues debería haber propuesto unas medidas para acabar con el efecto golpista y así eliminar y no dar “carnaza” a esa derecha retrograda y canallesca que con el discurso dado por Pedro Sánchez les estas sirviendo para que continúen con sus discursos falaces, insultos, su falta de respeto y les potencia su objetivo que no es otro que anular la democracia, que tanto les molesta que tengamos, utilizando a Pedro Sánchez. 

Por eso la pregunta que me surge tras la comparecencia del presidente es ¿Y ahora qué?, pues ¿vamos a continuar permitiendo que los jueces acepten denuncias de la ultra derecha basadas en bulos y lo peor en falacias ruines y mezquinas? ¿Vamos continuar permitiendo que esta derecha absurda e irracional continué generando odio y crispación con el fin de no legitimar el resultado de las urnas? ¿Vamos a seguir permitiendo que el Consejo General del Poder judicial este secuestrado y caducado, por una derecha anticonstitucional y antidemocrática? ¿Vamos a permitir que la derecha y la ultra derecha utilice dinero público, allí donde gobierna, para atacar y erosionar al gobierno creando bulos, esparciendo falacias y realizando campañas que rallan la anti constitucionalidad? 

¿Vamos a seguir permitiendo que el Consejo General del Poder judicial este secuestrado y caducado, por una derecha anticonstitucional y antidemocrática?

Estas preguntas y otras, que seguro se quedan en el tintero, me han surgido tras el discurso de continuidad del presidente de gobierno, de ahí la pregunta que me surge: ¿Y ahora qué?, pues si el grito de la ciudadanía ha sido su apoyo para su decisión, realmente el grito ha sido para defender la democracia, pues hemos visto y vemos que no solo era un ataque contra Pedro Sánchez sino que era todo un golpe de estado contra los cimientos de la democracia y sus valores que la derecha y la ultra derecha están utilizando continuamente todos los días con su falacias, con la ayuda de sus medios informativos que manipulan y lo peor utilizando recursos públicos de la ciudadanía para sus ataques, lo que es un delito de prevaricación. 

Por todo ello y ya que Pedro Sánchez hoy no ha completado en su discurso, este necesita una segunda parte que a través de acuerdos y leyes pongan coto a todo aquello que atente a la democracia y así impida la impunidad y la mezquindad de algunos medios, tertulianos ,dirigentes políticos y jueces que pretenden mantener sus privilegios sobre el resto de la ciudadanía, pues piensan que ellos son el poder y no se les pude criticar, no aceptan el dialogo y utilizan la crítica para generar más odio y crispación y lo peor provocar un golpe de estado. Por ello hay que hacer una ley que renueve ya el órgano del poder judicial caducado. Una ley o proposición de ley de normas éticas que “castiguen” los bulos, los insultos, la utilización de las instituciones para limitar la democracia y sus libertades. La libertad de expresión no es humillar, insultar y propagar bulos con el fin de dañar al adversario político o ideológico. Es necesaria ya una ley de vivienda, más acuerdos de estado sobre educación, sanidad y que defiendan lo público frente a los conciertos falaces y a la privatización de servicios. 

Y ante todo una ley de código ético en la política y en las decisiones de los políticos y de las instituciones en las que no se permita los ataques personales, ni la censura cultural y la libertad democrática. Pero sobre todo una ley de sanciones a aquellos partidos, dirigentes políticos que propongan leyes que vayan en contra de los derechos conseguidos y la democracia. Esto es lo que creo que ha faltado en el discurso de continuidad de ahí la pregunta ¿Y ahora qué?

¿Y ahora qué?