martes. 18.06.2024
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Milei, junto a empresarios españoles.

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Cuando lleguemos a diciembre de este año 2024 se habrán celebrado numerosas eleciones presidenciales o parlamentarias y se ha escrito por ello que este año es el año de la democracia. Hemos sido convocados a las urnas más de 4.000 millones de personas de 76 países, entre ellos Estados Unidos, India, Sudáfrica, México, Venezuela, Indonesia, Rusia, Bangladesh, Taiwán, Brasil, Turquía... y el próximo 9 de junio también en la Unión Europea.

Estamos viviendo el mayor ciclo electoral de la historia democrática. Nos enfrentamos a una prueba trascendental para la salud democrática de la Humanidad. En muchos ámbitos y países se vive el preocupante avance del autoritarismo, el aumento de las desigualdades, la incitación al odio, la xenofobia representada por el populismo y la extrema derecha, lo que ha generado sectarismo y polarización, y ha impuesto, como ha alertado António Guterres, secretario general de la ONU, que "pactar" se haya convertido en un verbo sucio.

El año 2024 es también un año crucial para la democracia en Europa. Marcará el rumbo para las próximas décadas y será fundamental para los más de 400 millones de ciudadanos europeos, ya que el 9 de junio elegiremos cómo abordar los enormes desafíos a los que nos enfrentaremos en los próximos años: la digitalización y el rápido progreso tecnológico, la lucha contra la emergencia climática, el cambio demográfico y la inmigración, las desigualdades sociales, la competencia económica e industrial global, y la paz.

Nos jugamos mucho el 9 de junio en Europa. Muy grave sería que avanzaran aquellos que promueven el aislamiento, el extremismo y la xenofobia

Nos estamos jugando mucho el 9 de junio en Europa. Muy grave sería que avanzaran aquellos que promueven el aislamiento, el extremismo y la xenofobia; los que propagan el antieuropeísmo, el nacionalismo y el populismo que están cobrando fuerza en Europa y en el mundo. Por esta razón, es especialmente destacable, y expresa la gravedad del momento que vivimos, el paso al frente que han dado más de 30 grandes empresas y corporaciones alemanas, como Siemens, VW, Bosch, Mercedes, Bayer, Deutsche Bahn, RWE, Deutsche Bank, Thyssenkrupp, entre otras, al crear, junto con la patronal alemana (BDI) y el sindicato alemán (DGB), la Alianza: Defendemos los valores. Este esfuerzo tiene como objetivo defender la apertura, la tolerancia, y la libertad, fundamentales para la democracia, la prosperidad y el empleo en Europa. Esta iniciativa responde a la necesidad de contrarrestar las fuertes corrientes de populismos antieuropeístas y nacionalismos que en la actualidad están en auge en Europa.

El llamamiento de esta Alianza es claro para los 1,7 millones de empleados de estas empresas en Europa, así como para la sociedad en su conjunto, pues se ha comprometido a organizar campañas y debates en las oficinas y talleres de las empresas, en las ciudades y en las redes sociales. Se propone advertir que un avance de la extrema derecha el próximo 9 de junio pondría en peligro la convivencia pacífica, la diversidad y la cooperación intercultural, y por consiguiente los valores que han permitido el progreso y el bienestar social en Europa.

Los altos ejecutivos de estas grandes empresas y corporaciones alemanas se oponen a la xenofobia y al racismo propugnados por la extrema derecha y el populismo. Argumentan que la innovación y las nuevas ideas surgen solo cuando personas muy diversas pueden intercambiar libremente y sentirse seguras. Destacan también que Europa, y en particular las empresas alemanas, necesita cubrir los más de 1,5 millones de puestos de trabajo vacantes con trabajadores extranjeros cualificados  para poder sobrevivir a largo plazo y para ser competitivas.

Es esta una realidad muy similar a la española, como mencionó recientemente Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, al expresar en el Senado que "España necesita entre 200.000 y 250.000 inmigrantes al año para 'mantener' nuestra economía y el Estado del bienestar".

La singularidad de esta Alianza de las grandes empresas alemanas pone de relieve la importancia de las próximas elecciones europeas y busca movilizar a los ciudadanos europeos para frenar el avance del populismo y la extrema derecha, fortaleciendo así una Europa sin odio, división, exclusión y racismo.

¿Veremos una iniciativa similar a la Alianza por parte de las grandes empresas españolas colocándose frente a la extrema derecha y defendiendo la libertad, la dignidad humana, la diversidad, la justicia y la tolerancia?. ¡Estamos listos para apostar! Aunque si nos fijamos en los personajes presentes en  la fotografía que encabeza estas líneas, hay pocas dudas.

Empresas alemanas frente a la extrema derecha, ¿y las españolas?