martes. 18.06.2024
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Teresa Rivera en el mitin del PSC-PSOE en Cataluña.

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El mitin socialista del 18 de Mayo, en el Palacio de Congresos de Catalunya, me ha parecido modélico por no ser, precisamente, un acto electoral al uso. Es decir, por ser mucho más que eso. Tanto en el enfoque del mismo como en la calidad de las intervenciones centrales como en la ubicación de los miles de asistentes, en un clima de lógica euforia por la victoria socialista inapelable y sin precedentes en las Elecciones Autonómicas de hace apenas una semana, pero contenida con una actitud reflexiva y expectante.

Como reza el título de estas líneas, el hilo conductor de las intervenciones ha sido la interrelación entre la reciente victoria en Catalunya, con la necesaria estabilidad y continuidad hasta agotar la legislatura del Gobierno progresista de España y el necesario impulso que ello supondrá para la necesaria, deseable y posible victoria socialista y progresista en las Elecciones al Parlamento Europeo del próximo 9 de Junio.

El espectáculo del aquelarre fascista en Madrid este fin de semana da idea de la envergadura de la embestida

Yo creo, y no pierdo ocasión de decirlo, que las Elecciones Europeas son, con diferencia, las más importantes de cuantas celebramos en cada ámbito nacional, local o regional de los 27 que componen la Unión Europea. No hace falta ser un politólogo de los que salen en la tele para sostener afirmación tan rotunda. Una dosis mínima de sentido común, la mía no es mucho mayor, verifica que país a país, por separado y disueltos, no somos nada en este escenario geopolítico tremebundo, con mastodontes al acecho como China, Rusia, India y, en no pocos aspectos, los USA, y frente al ascenso -¿imparable?- de los viejos fantasmas totalitarios y fascistas que tanta sangre, dolor, miseria y muerte provocaron en Europa hace apenas un rato en términos de tiempo histórico. El espectáculo del aquelarre fascista en Madrid este fin de semana, con personajes delirantes y poderosos como el Milei o la Meloni, entre otros, da idea de la envergadura de la embestida contra nuestro modelo socio-político de democracia, libertades, eficiencia económica y solidaridad social. Errores e insuficiencias incluidas.

Por lo anterior, la Unión Europea, una gran potencia cuantitativa y cualitativa nos resulta imprescindible, y vital, incluso, a los 27 que la formamos. Insisto en lo de los 27 porque creo de corazón que en cuanto los socialistas o laboristas vuelvan a ganar en el Reino Unido arrumbarán la patraña mentirosa del brexit y éste volverá a la casa común europea de la Unión.

Cierto que los oradores en el mitin socialista no fueron tan rotundos como yo al describir la importancia vital de la Unión para todos y cada uno de nuestros países. Comprensible. Pero deberían, deberíamos todos, empezar a machacar esa idea de manera muy didáctica para aliviar en la mayor medida posible el riesgo de la abstención dada la supuesta lejanía y desconocimiento del impacto que tiene, y ha de seguir teniendo cada vez más, la Unión Europea en nuestras vidas cotidianas. Que nadie se engañe, la abstención es el mayor enemigo de las opciones progresistas y europeístas y la mejor prima para los totalitarios y disolventes de nuestro modelo de Unión, que se trata de profundizar, perfeccionar y culminar en aspectos clave como la defensa o la fiscalidad, pero en modo alguno de demoler para regresar a nuestro peor pasado.

Para concluir, un somero comentario sobre lo esencial de cada intervención:

Collboni, en un arranque prescindible, enfatizó que gobernar el Ayuntamiento de Barcelona es bueno y suma para gobernar Catalunya, España y Europa. Pues sí. Concluyó casi a gritos condenando la invasión de Ucrania por Putin. Y yo. Pero no tuvo ni una palabra de condena, o piedad siquiera, con los 36.000 palestinos, niños y niñas en gran número, que el Estado sionista de Israel, con el nazi Netanyahu al frente, ha asesinado en Gaza. El escalofrío de indignación que me sacudió me llevó a publicar ipso facto un serio reproche a este compañero. Pude comprobar después que esa indignación mía la compartía mucha gente.

Teresa Ribera fue clave en la gestión y negociación de la reducción de los precios de la electricidad y el gas

Teresa Ribera, la cabeza de lista socialista a las europeas, creo que es un peso pesado aunque no lo parezca. No tiene tablas mitineras ni falta que hace. Pero tiene mucho prestigio y mucho dominio en los entresijos de la Unión, lo que llamamos comúnmente Bruselas. En los debates que haya, que debe haber, en la campaña electoral, no le arriendo la ganancia frente a la compañera a esos bocachanclas derechistas que gritan e insultan sin la menor idea del tema europeo u otros. Teresa Ribera fue clave en la gestión y negociación de la reducción de los precios de la electricidad y el gas. La llamada “excepción ibérica”, que las derechas estériles e ignorantes calificaron del “timo ibérico”. El “timo” ha supuesto miles de millones de euros de ahorro a los usuarios españoles y portugueses. La Unión da mucho de sí con la única condición de conocerla y navegar con inteligencia en ella. Como Nadia Calviño, como Teresa Ribera.

Creo que la eficacia política y electoral del compañero Salvador Illa -ha ganado en progresión ascendente las cuatro elecciones en las que encabezó la candidatura del PSC-PSOE- , está en que es perfectamente previsible y creíble, que no malgasta ni palabras siquiera, y por ello es muy representativo del ciudadano catalán mayoritario: laborioso, pragmático, leal. Hay aquí un dicho muy expresivo de ese universo social y humano que Illa representa: “Deixa´t estar de punyetes i anem per feina”. Por eso su fórmula “pasar página, unir y servir a la ciudadanía de Catalunya sin ningún género de exclusión o jerarquía”, es ampliamente ganadora. Y desde la victoria, sin la menor concesión a arrogancia alguna, la repite y la ofrece a todo el mundo parlamentario sin más exclusión que los fascistas de VOX y esos nuevos de Ripoll, independentistas, racistas y xenófobos sin disimulo. A destacar su paciencia, respeto y sinceridad con los que intenta convencer a ERC para que apoye una formula progresista de gobierno en Catalunya y en España y no se deje arrastrar al nihilismo político como falsa digestión de un resultado electoral que pudo ser mejor. Y es que Salvador Illa sabe, cómo no, que Catalunya es una plaza muy fuerte del progresismo y el socialismo democrático en toda España y ésta es a su vez una plaza muy fuerte para el socialismo, el progresismo, el europeísmo y los demócratas de toda la Unión Europea. Con lo cual …

Por último, no ví al Presidente Sánchez al borde del colapso personal y político como procuran y persiguen las derechas de todo pelaje a través de una campaña feroz de insultos y difamaciones. Y lo que es más importante, no veo a España en trance similar por mucho que proclame  su ruptura y extinción esa banda de frikis. Por el contrario, España lidera con holgura la tasa de crecimiento económico en la Unión Europea, va camino de los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, dignifica y estabiliza el empleo que se crea, y va situando sus grandes datos nacionales -pensiones, salario mínimo, fiscalidad- en la banda más alta de la Unión Europea.

Sánchez convocó a levantar un enorme muro democrático de votos y valores para que no pasen las hordas neofascistas

Bromas aparte, encontré a Sánchez en plena forma, sin sombra de estrés o depresión, sin dudas aparentes, breve incluso, lo cual no es poco. Con una agilidad felina al plantear los temas y una actitud férrea de seguir ejerciendo su responsabilidad, protagonismo y liderazgo en Catalunya, España, Europa y en el plano internacional. Recordó todo lo mucho y bueno que se ha hecho en estos cinco años de Gobierno progresista en materia social y económica, y lo mucho que queda por delante, alertó que un gobierno nacional de signo hiperderechista y ultraliberal sería arruinar lo avanzado y apostar por el retroceso histórico. Enfatizó con pasión la defensa de la Unión Europea, su continuidad y profundización y convocó a levantar un enorme muro democrático de votos y valores para que no pasen las hordas neofascistas y derechas allegadas que proponen exactamente lo contrario.

Mención aparte al cierre de la intervención del compañero Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno constitucional y de coalición progresista de España. Cuando anunciaba el reconocimiento por parte de España del Estado de Palestina, sin dejarlo acabar, el auditorio en pleno nos pusimos de pie y arrancamos una ovación que duró casi dos minutos. Alguien debió lamentar su falta de sensibilidad y su torpeza con el heroico y sufrido pueblo de Palestina.

Con el cariño y respeto de siempre hacia otras candidaturas progresistas, hay tanto en juego el próximo 9 de Junio que es necesario concentrar el voto en la mayor y no dispersarlo o esturrearlo.

De la victoria en Catalunya a la victoria en las Europeas