martes. 16.04.2024
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Por desgracia, día a día vemos que algunos dirigentes políticos lo único que aportan a la democracia es el odio, la crispación, “el tu más” y lo peor, todo ello argumentado con falacias, bulos y utilización de medios e instituciones como determinados tribunales y del Senado, este último se supone elegido democráticamente, pero que, con su infamia, lo utilizan para sus propósitos irracionales, contra la convivencia y la democracia

La RAE cuando habla de infamia la define como maldad, vileza, afrenta, ofensa, ruindad, indignidad, depravación, entre otros aspectos y que una conducta infame es aquella que carece de honra, crédito y estimación. Y esto es lo que está sucediendo, de manera absurda, actualmente en algunos dirigentes políticos que con su egolatrismo y egocentrismo actúan de manera infame contra la democracia, contra la ciudadanía y contra el adversario político. Puesto que es de una infamia total no pedir perdón a los familiares y a la propia ciudadanía, por el protocolo que hizo la comunidad de Madrid que impidió derivar en la pandemia a ancianos a los hospitales y que provoco más de 7.000 muertos y que su maldad llega a ser tan irracional que justifica “que como eran tan ancianos no se podía hacer nada por ellos”. Esta infamia es de tal vileza que demuestra la ruindad e indignidad que tienen aquellos que hicieron el “protocolo de la vergüenza”, lo llevaron a la práctica y que hoy todavía no reconocen su error y su falta de honradez. 

Es de una ruindad, indignidad y cargada de una gran depravación justificar la corrupción y que, como justificación y argumentación, se utilice el “tu más”

Pero también es indigno e infame utilizar las instituciones judiciales y el propio Senado para paralizar la democracia y con ello pretender gobernar paralelamente cuando no tienen los votos. Es de una ruindad, indignidad y cargada de una gran depravación justificar la corrupción y que, como justificación y argumentación, se utilice el “tu más”. 

La corrupción venga de donde venga y la haga quien la haga es de una maldad enorme y solo el intentar justificarla o taparla demuestra lo infame del dirigente político que la hace, la tapa o la justifica, además de ser una ofensa a la ciudadanía que les ha votado, que cree en ellos y que no utiliza la corrupción como medio para su enriquecimiento personal. 

También es de ser infame el dirigente político que utiliza su poder para librarse de actos que podían ser delictivos o para justificar su cobardía. La falacia de utilizar leyes como la amnistía, la ley del sí es si, la de la eutanasia, la del aborto, como excusa de que España se rompe, es de una infamia total, puesto que son leyes que mejoran la convivencia y defienden los valores democráticos y de libertad de los derechos humanos. Y más cuando su maldad es tal que para ellos, su libertad es todo lo contrario: ser anti abortistas, exigir el derecho a la vida, y a la vez defienden actos genocidas

PP, Vox y Junts, son reflejo de partidos que tienen bastantes dirigentes que utilizan su infamia como medio para adquirir poder y con ello atacar la convivencia y la libertad. Y he dicho Junts porque digan lo que digan, si es independentista y por tanto la utilizan de forma infame y no pretenden lo mejor para la ciudadanía catalana, lo único que pretenden es tapar sus corruptelas de hace años y continuar utilizándolas puesto que los tres partidos solo tienen un fin, ruptura de la convivencia y atacar la democracia, los derechos humanos y con ello, la verdadera libertad. 

Y lo peor es que la maldad de algunos dirigentes políticos o asesores de esos políticos llega a tal extremo que carecen de dignidad y llegan a amenazar y provocar de manera infame el miedo para así conseguir su objetivo: destruir la democracia y valerse de la ciudadanía para conseguir sus propósitos de mantenerse en el poder que las urnas no les ha dado y a la vez crispar y provocar odios para así mantener sus estatus sociales y económicos. 

En resumen, las infamias políticas de utilizar los bulos para provocar maldad, de extorsionar y amenazar para provocar el miedo, no puede ni debe permitirse. El dirigente político debe ser honrado, no utilizar su vileza para derrocar gobiernos, y lo peor, no puede ni debe utilizar las instituciones para su propio beneficio, puesto que si su forma de actuar es así, estaríamos hablando de una infamia política que lo que pretende es destruir la democracia que tantos años nos ha costado conseguir, aunque esta no sea una democracia total, pero mejor esto que tener una dictadura de unos partidos infames que lo que pretenden es mantener sus privilegios utilizando la maldad, la indignidad, la ruindad y la depravación. Digamos basta a la infamia política y votemos a aquellos que realmente quieren y han demostrado que la convivencia y los derechos no son una utopía.

Infamias políticas