sábado 07.12.2019
ENTREVISTA A MARCO ANTONIO SANTOS

El cabo Santos: “Claro que hay franquismo en la cúpula militar”

Marco Antonio Santos pedirá a la ministra de Defensa que revoque su expulsión del Ejército.

Tras 22 años de servicio en el Ejército de Tierra, el cabo Marco Antonio Santos ha sido expulsado de las Fuerzas Armadas. Esta semana recibió la noticia a través de su abogado con notificación firmada por el Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME) Francisco Javier Varela Salas. Acaba así el vía crucis en el que durante meses ha sido expedientado, sancionado e investigado por atreverse a firmar estando en activo un manifiesto antifranquista: “Ahí empezó el calvario”, nos cuenta.

santos 1Marco Antonio Santos, natural de Redondela, entró en el Ejército en 1999, con 22 años. Estuvo en Transmisiones y después en Sanidad. Entre los años 2000 y 2001 estuvo dos veces en Kosovo, la primera 4 meses y 6 meses la segunda como efectivo de la Fuerza Internacional de Seguridad para Kosovo (KFOR), liderada por la OTAN, una experiencia que nunca olvidará. -Has hecho un buen servicio a España: “A España no, a los españoles”, precisa.

Enrique Santiago y Juan Moreno son los abogados que llevan su causa y fueron los que le notificaron la orden de expulsión. Marco se lo esperaba, pero no tan pronto: “Pensaba que iba a durar un poquito más, que me dejarían las Navidades tranquilo y estas cosas como buenos católicos que son. Pero no, parece ser que no”, ironiza. El siguiente paso será presentar una alegación a la ministra de Defensa, la socialista -ahora en funciones- Margarita Robles: “La última palabra la tiene la ministra, que es a la que vamos a alegar, ella es la que tiene que decidir si esa orden de expulsión se revoca o no se revoca”.

El calvario al que alude Marco comenzó cuando firmó el manifiesto ‘en contra del franquismo en las Fuerzas Armadas’. La iniciativa partió de un grupo de militares y viudas de militares demócratas atónitos ante el escrito firmado por otros ‘colegas’ en 2018 reivindicando la figura de Franco a raíz de la decisión del Congreso de aprobar la exhumación del dictador. El escrito sigue sumando adhesiones por decenas. Adhesiones de altos mandos, cuatro de ellos fichados en las candidaturas de Vox al Congreso. Nada que objetar: “Cada uno puede meterse en el partido que quiera”. Ahora bien, “se han quitado la careta”.

“En esencia, la cúpula del Ejército es opresora, heredera del franquismo"

Santos considera que la firma del manifiesto en defensa del dictador es “un acto de cobardía, ¿por qué no lo dijeron antes cuando no estaban en la reserva?”, se pregunta. Sobre que el franquismo existe en la cúpula militar no tiene ninguna duda: “Lo de ¡arriba España! Lo he escuchado muchos años”, como también conocer que en algunos cuarteles todavía se recuerda a Franco cada 20 de noviembre a modo de efeméride “en una orden del día que se lee directamente a los subordinados. Esto se viene viendo muchas veces. El Ministerio de Defensa pide perdón o el cuartel pide perdón, que fue un error… pero esos errores se cometen todos los años”.

“En esencia, la cúpula del Ejército es opresora, heredera del franquismo -insiste-. Ellos tienen sus chiringuitos y no quieren moverse de ahí y nadie en política es capaz de decirles, -oiga señores, que aquí los que mandamos somos nosotros no ustedes”, dice y pone como ejemplo cuando un coronel del Ejército amenazó con la intervención militar en Cataluña,y no pasó nada, ni media. ¡Eso es hablar de un golpe de Estado y estaba en activo!”, exclama.

Mientras él ha sido expulsado, se habló de que a los militares pro-franquistas en la reserva se les iba a abrir un expediente “pero está bajo secreto de sumario y seguirá en secreto”, lamenta. Santos fue inicialmente sancionado por firmar el manifiesto antifranquista y también por conceder una entrevista al eldiario.es. “A mi me expulsan por estar a favor de la decisión del Congreso de los Diputados”, afirma en alusión a la aprobación para la exhumación de Franco del Valle de los Caídos que fue ratificada por los tres poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial.

A partir de ahí empezaron a investigar sus redes sociales donde, entre otras cosas, encontraron el apoyo a una recogida de firmas solicitando a la ministra de Defensa la readmisión del exteniente Luis Gonzalo Segura. En total, 123.000 firmas. Santos se ha prodigado mucho en las redes, principalmente en Facebook pero en su perfil nunca se ha significado como militar y en la mayoría de las ocasiones ni siquiera es el autor sino que comparte ciertos comentarios. La Guardia Civil le abrió un expediente de 80 folios con capturas de esos comentarios, él se defiende: “en Facebook nunca digo que sea militar, son expresiones de una persona civil. Nos dicen que no nos pagan por pensar, no nos pagan por pensar cuando llevo el uniforme, cuando no llevo el uniforme, si puedo votar, puedo expresarme como persona, no como militar, que es lo que hice”.

En estos meses previos a su expulsión llegaron a dejarle la nómina en -354 euros. Las sanciones se sucedieron, había meses que cobraba 285 euros y otras en negativo: “Me sancionaron incluso cuando mis abogados no habían acabado con las alegaciones”, denuncia. Adía de hoy, ni siquiera sabe si tiene derecho a paro. Su expulsión se produce a tres meses de que dejara de ser cabo, justo a los 45 años de edad, edad límite establecida en 2006.

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Santos, que se auto declara republicano y que gusta de rubricar con un “Salud y República” apelando a los principios de “igualdad, libertad y fraternidad” que “ellos ven como una ofensa”, es presidente del Colectivo Republicano de Redondela (Pontevedra), federado en Unidad Cívica por la República (UCR). En cierta manera dice sentirse liberado, pero también dolido “por lo que fue tu trabajo durante tantos años”.

Ni se arrepiente, ni rectifica, ni pedirá perdón: “No me arrepiento de nada ni me arrepentiré. No voy a dar un paso atrás. No tengo que pedir perdón por nada. Una y mil veces volvería a hacerlo, por ser fiel a mis principios y a mi ideología”. Y “por ser fiel al pueblo” -añade- “el Ejército tiene que estar por y para el pueblo, por eso nos pagan. A mí no me paga el Ibex 35, ni me paga el rey, ni me paga el Estado, a mi, quien me paga es el pueblo”.

Se queda con sus experiencias de tantos años, con el cariño de compañeros y asume su expulsión con la conciencia tranquila: “hice lo que creí conveniente como demócrata como defensor de la democracia”, afirma.

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