martes. 16.07.2024
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Vamos a ver. Mi candidato era Eduardo Madina, como admirador que soy del gran Alfredo Pérez Rubalcaba. En su día la candidatura de Pedro Sánchez fue utilizada para facilitar el desembarco de Susana Díaz. Sin embargo, me conquistó que, tras verse defenestrado por la cúpula de su partido, Sánchez volviese a ser secretario general con el apoyo de la militancia. Rivera e Iglesias pretendieron sobrepasarlo y ambos han desaparecido del escenario. A nuestro actual presidente de Gobierno se le ha dado por finiquitado muchas veces, pero siempre ha sabido navegar contra corriente y hacer frente a enormes adversidades. Le tocó gestionar una pandemia y apaciguar situaciones muy conflictivas, además de bregar con una oposición interna dentro del propio gobierno. También se las ingenió para conseguir apoyos muy complicados para su investidura.

Enfrente tiene una desleal oposición que, lejos de proponer alternativas, concentra sus esfuerzos en denigrar todo cuanto hace, invocando al extinto terrorismo etarra o lo que se les antoje. Como quiera que se tomó con humor las caricaturas de su persona, se arremete ahora contra su entorno familiar, con la consigna del calumnia que algo queda. Tampoco se lo piensen fácil quienes tienen acuerdos de gobierno y aquellos que podrían apoyar leyes en aras del interés común, porque solo miran hacia sus correligionarios. La situación es insostenible y había que hacerlo notar.

La política no significa emponzoñar el clima social con descalificaciones mal contrastadas, por mucho que las mentiras parezcan tener sus pingües beneficios

¿Acaso muerto el Perro Sánchez se acabaría la Rabia Política? ¿Qué haría Puigdemont? ¿A quien amenazaría con romper las reglas del juego? ¿Se fugaría de nuevo al ver a Piolín en el puerto? ¿Le seguiría planteando Aragonés un referéndum a Feijoo y Abascal? ¿A quien le recordaría Feijóo que ha ganado las elecciones? ¿Podría mantener Ayuso su discurso y mantener que le quita el sueño al inquilino de La Moncloa? ¿Qué aspiraciones de coalición gubernamental tendrían Sumar, Podemos o Izquierda Unida? ¿Los críticos entre las filas del PSOE dormirían más tranquilos? No está mal ir pensando en las alternativas, por si Pedro Sánchez decide no seguir soportando un intolerable auto de fe.

Será curioso ver qué pasa si se plantea una moción de confianza. El periodo de reflexión no debe tomárselo únicamente nuestro presidente del gobierno. Quienes creen que pueden manejarlo y denigrarlo a su antojo, tienen una bonita ocasión para representarse un Gobierno como el que se ha formado en muchas autonomías, tras pactar el Partido Popular con Vox. Tendemos a pensar que no hay diferencias entre unas políticas y otras. Quizá tengamos ocasión de comprobar si es o no así. ¿Echaremos de menos al diabólico Perro Sánchez o se abrirá una esperanzador mañana con su marcha? Lo único cierto es que la política no significa emponzoñar el clima social con descalificaciones mal contrastadas, por mucho que las mentiras parezcan tener sus pingües beneficios en un ambiente político tan crispado e irrespirable.

¿Qué pasaría sin tener a Sánchez como chivo expiatorio de todos los males habidos y por...