jueves. 25.07.2024
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Sede del PSOE en Ferraz, Madrid.

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El Comité Federal del PSOE de este sábado es uno de los más importantes de los últimos tiempos. Marcado por la posible dimisión de Pedro Sánchez, se celebrará con su secretario general ausente y por primera vez será retransmitido íntegro en abierto. Oficialmente, la agenda del día pasa por ratificar a la candidata socialista a las elecciones europeas de junio, la actual vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que tomará la palabra junto con la número dos del partido, María Jesús Montero, y el candidato del PSC-PSOE a las elecciones catalanas del próximo 12 de mayo, Salvador Illa. El PSOE colocará una pantalla gigante en la calle donde se espera que se concentren militantes y simpatizantes a las puertas de Ferraz en apoyo al presidente del Gobierno. La ratificación de la lista completa para concurrir a los comicios para el Parlamento Europeo queda pospuesta al martes, un día después de que el líder socialista dé a conocer su decisión tras los cinco días de reflexión que anunció en su ‘carta a la ciudadanía’. El Comité escenificará un cierre de filas en apoyo a Sánchez y peticiones para que siga adelante. 

Sánchez no tiene mucho margen de maniobra tras el paso dado el miércoles de apartarse de la escena pública para pensar en privado si merece la pena seguir en el cargo con la jauría política, mediática y judicial acechando ahora a su esposa Begoña Gómez. De quedarse, la moción de confianza sería la solución más plausible, según apuntan dirigentes del PSOE e incluso algunos de sus socios del bloque de la investidura. Desde que Sánchez publicó su carta en redes sociales, los socialistas se han conjurado en torno a su líder que se mantiene en silencio en el Palacio de la Moncloa. Un silencio que, a medida que pasan las horas y los días, se hace cada vez más sonoro por haber conseguido situar en primer plano de la opinión pública las maneras antidemocráticas y reaccionarias de la derecha y la ultraderecha en su ya larga y cansina cruzada por desalojar del poder a quienes, según ellos, no están legitimados para ostentarlo.

El prolongado silencio de Sánchez está sirviendo de revulsivo. En su reflexión va implícita la reflexión de todos

El prolongado silencio de Sánchez está sirviendo de revulsivo. En su reflexión va implícita la reflexión de todos. Un parémonos a pensar si esto es normal, si es decente que la política se enfangue hasta tal punto. Y hay mucho que evaluar, en un recorrido que comenzó en 2018 cuando la derecha del PP decidió atacar al Gobierno de Sánchez por tierra mar y aire, cada año, cada mes, cada semana, cada día y cada hora, una tarea a la que se ha dedicado con esmero su socio Vox, con dos mociones de censura, infructuosas por no decir ridículas, y toda la órbita de las derechas castizas con Díaz Ayuso de capitana Madrid y los hazte oír, manos limpias y demás galaxia mediática en lo que el propio Sánchez denominó como fachosfera. No vamos a reproducir aquí la lista de insultos, eso ya lo hacen ellos con el despliegue de campañas ofensivas como la última de Hazte Oír y sus camiones recorriendo la capital.

No sabemos si Sánchez dimitirá, pero podría ocurrir. Y “¿si no fuera un gesto?”, se preguntaba el articulista Jesús Espelosín en su tribuna del jueves. Y si es que sí está decidido a irse. Los dirigentes del PSOE a los que se les ha preguntado sobre ello no quieren ni mentar la bicha y cruzan dedos y le piden que no tire la toalla. Junto a ellos, otras muchas personalidades de la izquierda política y sindical. Y el expresidente Zapatero. Mientras, en Génova 13 afilan cuchillos. Su estrategia desde el minuto uno de la publicación de la ‘carta a la ciudadanía’ ha sido escalar en la ofensiva, eso sí con cierta vergüenza torera. Mientras Feijóo evitaba sacar el tema de la esposa de Sánchez en sede parlamentaria, una diputada del PP se despachaba a gusto en la sala de prensa del Congreso con un burdo ataque al padre del presidente, a su hermano y a su suegro, la familia casi al completo.

La principal diferencia entre las izquierdas y las derechas es que, estas últimas, en los últimos tiempos, están demostrando que no tienen escrúpulos

Todo lo que está ocurriendo es bastante serio y grave como para dejarlo pasar sin más. Y para Sánchez ya son seis años de lucha cuerpo a cuerpo con una oposición que juega sucio y que parece no tener límites. Quizá ha llegado el momento de pasar a la acción, pasar a la ofensiva y llamar a la movilización no en defensa de Sánchez, que también, sino principalmente en defensa de la democracia. Las próximas horas y días serán decisivos. La tensión se acrecentará en las calles. Veremos si los ultras vuelven a sacar sus muñecos de vudú. Los demócratas debemos mantenernos serenos y firmes. La principal diferencia entre las izquierdas y las derechas es que, estas últimas, en los últimos tiempos, están demostrando que no tienen escrúpulos. Atentos a lo que pase, porque en el caso de que Sánchez se vaya y tome el relevo la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, u otro/otra, pasarán de abanderar la lucha contra el sanchismo a la de la herencia de Sánchez. Que tienen carrete no hay duda.  

Un Comité Federal del PSOE marcado por la posible dimisión de Sánchez