sábado 22.02.2020

Merkel tiene razón

"El problema de América Latina es que los ricos no quieren pagar nada", dijo la mandataria alemana.

Las declaraciones de Ángela Merkel durante una rueda de prensa junto al presidente argentino, Alberto Fernández, aún resuenan en los oídos de los defensores del modelo económico que ha hecho estragos en Latinoamérica. “Uno de los problemas de América Latina es que los ricos no quieren pagar nada”, dijo la primera mandataria alemana en la reunión entre ambos líderes en Berlín.

El marco de dicha declaración es la gira que Alberto Fernández está llevando a cabo en Europa, cuyo objetivo es obtener el visto bueno de las potencias europeas para que los pagos de la deuda con el FMI, tomada por el gobierno de Mauricio Macri, pueda aplazarse hasta que Argentina crezca. Esta iniciativa de Fernández de momento ha sido avalada por Italia y España. Si logra sumar a Francia y a Alemania, Argentina contaría con el apoyo de los países más importantes de Europa.

Los medios de comunicación hegemónicos argentinos, defensores del modelo impulsado por el empresario Mauricio Macri, no destacaron las palabras de Merkel. Los diarios La Nación y Clarín prefirieron que la opinión de la líder alemana no ocupara lugar entre sus páginas. Sin embargo se avocaron a la pregunta que la primera mandataria le soltó a Fernández… “¿Qué es el peronismo?”.

La declaración de Ángela Merkel hizo tambalear a la prensa del poder que sólo encuentra la justificación del hambre y de la desigualdad en los procesos “populistas”

Quizás con la intención de desviar una de las declaraciones que bien hubiesen merecido convertirse en titular, los medios del poder sepultaron una observación que responde, en parte, a uno de los interrogantes que suelen hacerse al otro lado del Atlántico. “¿Cómo es posible que un país como Argentina, capaz de producir alimentos para 400 millones de personas, tenga al 40 por ciento de su población viviendo por debajo del umbral de la pobreza?”.

Los multimillonarios latinoamericanos han obtenido enormes beneficios durante los procesos de gobierno neoliberales. Aún así, muchos de ellos han preferido las guaridas fiscales para evadir sus fortunas. La filtración de millones de documentos de la firma panameña Mossack Fonseca, conocida como “Panamá Papers”, reveló en 2016 las maniobras de ricos y poderosos para ocultar su dinero y evadir impuestos.

Las cifras de distintas organizaciones internacionales muestran que las contribuciones de las personas más acaudaladas suelen ser muy bajas en relación con el monto de su riqueza. Algo particularmente marcado en América Latina donde los números son contundentes. Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el 10% más rico posee el 71% de la riqueza y tributa sólo el 5,4% de su renta. 

La declaración de Ángela Merkel hizo tambalear a la prensa del poder que sólo encuentra la justificación del hambre y de la desigualdad en los procesos “populistas”. El neoliberalismo, en todo caso, es la representación de populismo para ricos, para evasores fiscales, para ladrones de guante blanco. Ejemplo del resultado de estos procesos es lo que vive Argentina luego de cuatro años en los que el modelo de concentración de la riqueza dejó en la pobreza al 40 por ciento de la población.

Merkel tiene razón, aunque su declaración haya sido ignorada por los grandes medios de comunicación. El problema de América Latina es que los ricos no quieren pagar nada.

Merkel tiene razón