viernes. 24.05.2024
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Núñez Feijóo en su comparecencia ante los medios.

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Es un hecho que desde la caída del gobierno Rajoy como consecuencia de la moción de censura presentada en 2018, el Partido Popular no ha sabido digerir la pérdida del poder político y la llegada a la Presidencia del Gobierno del Sr. Pedro Sánchez. Dada la gravedad de ese posicionamiento creo oportuno hacer un breve ejercicio de memoria.

Conviene recordar que la gestión de la crisis financiera llevada a cabo por el gobierno del Sr. Rajoy supuso la puesta en marcha de durísimas medidas que incidieron en los sectores más vulnerables de la ciudadanía, con despidos masivos ( dos millones de desempleados más), ausencia de políticas de corte social para mitigar las mismas, recortes intensos en servicios públicos esenciales( sanidad, educación , dependencia); todo ello había generado una repulsa social importante.

La condena del Partido Popular en el juicio de la trama corrupta Gürtel fue la gota que llevó a la moción de censura, el triunfo parlamentario de la misma, la obligada dimisión del gobierno Rajoy y el acceso del Sr. Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno de España. Todo ello en un proceso impecablemente constitucional.

El PP ha fundamentado su estrategia de oposición en la negación de la legitimidad de los gobiernos que desde 2018 hasta hoy se han ido conformando

El Partido Popular desde aquél momento ha fundamentado su estrategia de oposición en la negación de la legitimidad de los gobiernos que desde 2018 hasta hoy se han ido conformando, bien como gobierno en solitario del Partido Socialista o como gobiernos de coalición del PSOE con Unidas Podemos primero y actualmente con SUMAR, todos ellos constituidos tras procesos electorales limpios y siguiendo escrupulosamente  el procedimiento constitucionalmente establecido.

En consecuencia, gobiernos plenamente legítimos.

El Partido Popular tras la caída de Rajoy eligió en el XIX Congreso extraordinario al Sr. Pablo Casado como Presidente, tras derrotar en segunda vuelta a la Sra. Soraya Sáenz de Santamaría, convirtiéndose por tanto en líder de la oposición.

Desde su acceso a la cúpula del PP, el Sr. Casado puso en marcha una estrategia de oposición que tenía como objetivo deslegitimar al Gobierno de España y a su Presidente.

El Partido Popular con el Sr. Casado como máximo responsable ejerció una labor de oposición muy poco constructiva, llena de insultos, con absoluta falta de proyecto político para confrontar a las políticas puestas en marcha por el gobierno; eso llevó al Partido Popular a cosechar dos importantes derrotas en elecciones generales. Poco bagaje para un líder que había sido apadrinado por el Sr. Aznar y la Sra. Aguirre que veían en él grandes cualidades. En mi opinión en este periodo  comenzó la deriva del P.P hacia posiciones de derecha extrema con actitudes que erosionaban  a las instituciones.

Dos intervenciones del Sr. Casado siendo líder del PP, pudieron interpretarse como un intento de volver a mostrar a un Partido Popular más acorde con su historia de partido de gobierno, uno de ellos fue su intervención en la primera moción de censura que la extrema derecha planteó al gobierno del Sr. Sánchez; en esa intervención quizá la más brillante de su mandato, se desmarcó con nitidez de los planteamientos de VOX y votó en contra de su moción.

La otra intervención se produjo cuando en un medio de comunicación manifestó de manera clara su desacuerdo con la cuantiosa comisión que el hermano de la Presidenta madrileña, Sra. Díaz Ayuso, cobró por la venta de mascarillas justo cuando morían cientos de personas cada día a causa de la pandemia, denunciando esos hechos. Parecía que la ética pública aparecía en alguna medida en un partido que había sido un nido de corrupción en numerosos territorios del Estado.

Desgraciadamente esa denuncia supuso la inmediata defenestración del Sr. Casado mediante un golpe de corte palaciego y la llegada por aclamación y sin tener que competir con otros candidatos, del  Sr. Núñez Feijóo que automáticamente fue visto como triunfador en las siguientes elecciones y en consecuencia Presidente del Gobierno de España por los medios más importantes del país que encuesta tras encuesta nos mostraban su victoria incuestionable. Parecía que la regeneración no era prioritaria en la línea política del Partido Popular.

El Sr. Feijóo inmerso en la creencia de que su llegada a La Moncloa estaba escrita, se mostró tras su llegada a la capital como un político que cometía errores de bulto y que al unísono ejercía su labor de oposición con un perfil muy alejado de esa moderación que se había vendido desde hacía años por sus seguidores.

El resultado de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023 y el importante incremento de poder territorial cosechado por el Partido Popular gracias a sus pactos de gobierno con la extrema derecha de Vox, supuso que el Partido Popular, con el Sr. Feijóo como su máximo responsable, se escorase de manera muy clara a posiciones extremistas y reaccionarias.

La enorme mayoría de encuestas daban por hecho el aplastante triunfo electoral del P.P en las elecciones generales del 23-J de 2023 y consecuentemente la llegada del Sr. Feijóo a la presidencia del gobierno. Los resultados no fueron los augurados y el P.P siendo la formación más votada no podía formar gobierno, sus diputados junto a los de VOX no sumaban la mayoría necesaria. La desesperación apareció en el Partido Popular y en su máximo dirigente , el Sr. Feijóo.

La sesión de investidura del Sr. Feijóo, pedida reiteradamente por él mismo, fue el primer ejemplo del desconcierto y desesperación que invadía al Partido Popular y su máximo líder. En esa sesión de investidura fallida, el Sr. Feijóo no utilizó su exposición para presentar un programa de gobierno y un proyecto para el país como está estipulado en nuestras normas, sino que se dedicó a poner en tela de juicio la labor del gobierno saliente  y atacar de manera impropia al candidato socialista Sr. Pedro Sánchez. Un uso inadecuado de la sesión de investidura, impropio de quien pretende ser Presidente del Gobierno.

Feijóo sigue ejerciendo una oposición política extremista y profundamente reaccionaria que hace que su partido sea indistinguible de la ultraderecha representada por VOX

Tras su fracaso en su investidura, la posterior sesión que culminó con el Sr. Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno y después la conformación del nuevo gobierno, el Sr. Feijóo ha seguido ejerciendo una oposición política extremista y profundamente reaccionaria que hace que su partido sea indistinguible de la ultraderecha representada por VOX.

El Sr. Feijoó tras la formación del Gobierno de coalición PSOE-SUMAR, ha seguido mostrando ante la opinión pública sus importantes carencias como líder político en diversas materias de enorme  trascendencia para la gobernación del país, así como su forma peculiar de mostrar su patriotismo acudiendo fuera de nuestras fronteras a menospreciar al gobierno de España y en consecuencia tratar de desprestigiar la imagen de nuestro país. NADA NUEVO EN FEIJÓO. Cinismo, mentiras y falta de sentido de estado son señas de identidad del Sr. Feijóo.

El triunfo del Partido Popular en las elecciones gallegas y el mal resultado en ellas del candidato socialista pudo hacer creer a los máximos dirigentes del Partido Popular y sobre todo a Feijóo, que su partido había recibido respaldo a la labor de oposición agresiva y extremista que estaba llevando a cabo y en consecuencia era lo mejor para sus intereses seguir practicándola aunque ello pudiera suponer traspasar líneas de comportamiento inaceptables en democracia. Así ha sido hasta hoy, pues han vuelto a no entender el por qué de su fracaso en las elecciones vascas; el Partido Popular es hoy irrelevante en ese territorio.

Para poder entender cómo ha sido posible que una oposición política tan poco constructiva para el país, como la llevada a cabo por el Partido Popular haya podido permanecer, era necesario en mi opinión que contase con el apoyo, en la sombra o al descubierto, de elementos, grupos o medios poderosos que garanticen que los bulos, las mentiras y las denuncias falsas ante los juzgados tengan recorrido e influyan en la opinión pública aunque carezcan de base alguna; son aquellos que no creen en la democracia, la aceptaron porque era inevitable hacerlo tras la dictadura, son demócratas de pacotilla que sólo se sirven de ella en su propio beneficio y que siempre tratan de empequeñecerla. Para ellos todo vale para derribar a un gobierno legítimo que no les gusta.

Tampoco es algo nuevo en nuestra historia reciente lo expresado anteriormente, conviene recordar que para poder conseguir sacar de la Presidencia del Gobierno de España al entonces Presidente Felipe González, actuó un contubernio con diversos actores,  que según declaraciones realizadas años después por el Sr. Ansón  pusieron en serio peligro nuestra democracia y las instituciones del estado; no les importó pero consiguieron su objetivo.

Ayer, al igual que muchos españoles, pude leer la carta que el Presidente del Gobierno ha utilizado para dirigirse a la ciudadanía de nuestro país y en la que tras los ataques recibidos hacia personas de su entorno familiar más cercano, en particular su esposa, manifiesta la necesidad de reflexionar sobre si merece la pena continuar o no, como Presidente del Gobierno.

El detonante último de la decisión del Presidente Sánchez quizá haya sido la apertura de diligencias previas que un juzgado madrileño ha abierto a su esposa, Sra. Begoña Gómez, a raíz de una denuncia presentada por el sindicato ultraderechista Manos Limpias. Una denuncia que conocida y leída, no parece tener fundamento alguno y que se basa en informaciones aparecidas en determinados medios caracterizados por su escaso rigor informativo y divulgación de bulos. Una denuncia de la que el Presidente del sindicato que la ha presentado ha afirmado hoy, que no aporta ninguna prueba, que sólo aporta informaciones aparecidas en medios muy peculiares y que no puede descartar sean falsas.

Que la Fiscalía haya pedido el archivo es un hecho tan lógico que lo suscribiría cualquier estudiante de los primeros cursos de derecho

Dada la situación de la administración de justicia en nuestro país y el enorme retraso existente en muchos juzgados, parece ciertamente difícil de entender que nuestros jueces y magistrados tengan que perder el tiempo en denuncias que, como ésta, tienen una clara intencionalidad política. Que la Fiscalía haya pedido el archivo es un hecho tan lógico que lo suscribiría cualquier estudiante de los primeros cursos de derecho.

Esta forma de hacer política tratando de atacar directamente, no tanto al adversario político, sino a su persona y a las personas del entorno más cercano, está siendo la forma de actuar de la ultraderecha desde hace años, pero de forma más ladina, más cínica y éticamente más repugnante también la está llevando a cabo el Partido Popular de Feijóo, que es el actor principal que valida todo tipo de bulos y mentiras para tratar de obtener rédito político.

La comparecencia este jueves del Sr. Feijóo ha vuelto a mostrar hoy un grado de cinismo y de mentira intolerable. Ha acusado al Presidente Sánchez de no tener un proyecto para el país, justo él que hasta hoy ha sido incapaz de articular un mínimo esbozo de proyecto para el conjunto del Estado. No lo hizo en su investidura fake y tampoco en ninguna de sus intervenciones llenas de aparente solemnidad y vacías de contenido.

Ha acusado, al Partido Socialista, a varios ministerios del gobierno y a su Presidente, de corrupción sin que hoy existan pruebas de ello, justo él que preside un partido que creó la Gürtel y que ha tenido en la cárcel una buena ristra de ministros, que generó tramas de corte mafioso para esquilmar dinero público e incluso financiarse de manera ilegal. Ciertamente el cinismo de Feijóo es digno de estudio.

Ha acusado al Presidente del Gobierno de no tener principios y de indecencia, justo él que siendo un alto cargo político en la Xunta de Galicia mantuvo durante años amistad y veraneó con un  narcotraficante convicto y confeso cuyas empresas legales obtenían, según se publicó contratos de la administración gallega, él que ha sido muy reticente para hacer públicas sus retribuciones, cuestión que tratándose del Partido Popular no parece fuese una postura muy acertada, él que sigue utilizando a ETA como arma de confrontación política doce años después de su desaparición.

Ha demostrado también el Sr. Feijóo su absoluto desconocimiento de los fundamentos en que se asientan las relaciones internacionales y la política exterior, deslizando sospechas sin presentar prueba alguna  sobre actuaciones de la vicepresidenta venezolana y el contenido de sus maletas a su paso por Barajas, lo que podría generar un conflicto diplomático innecesario.

El Sr. Feijóo ha acusado al Presidente del gobierno de propiciar la división entre españoles, justo él que  divide a los españoles en personas de bien( los suyos) y no importantes los restantes ( la mayoría). El Sr. Feijóo acusa al Presidente de dividir y enfrentar a los españoles, justo él que no para de tratar de enfrentar a Comunidades Autónomas con otras.  El Sr. Feijóo está incapacitado para gobernar la España plural, no la entiende; es posible que hubiese podido gobernar la España de otro tiempo, aunque eso lo hubiera hecho mejor el Presidente fundador de su partido.

Para ir concluyendo, me gustaría exponer algunas cuestiones:

1- Como ciudadano de este país que ejerzo mi derecho constitucional de participación política, tengo la absoluta seguridad que el abandono de su cargo del Presidente Sánchez no sería, de producirse, bueno para España. Hay logros conseguidos que han beneficiado a una amplia mayoría social y se hace necesario proseguir por esa senda. Merece la pena seguir avanzando con Pedro Sánchez como presidente tal y como lo determinó la voluntad popular expresada en las urnas por los ciudadanos de todo el Estado.

Todo intento, orquestado o no, de derribar a un gobierno utilizando la mentira, la desinformación y acciones oscuras, con la intención de retorcer la voluntad popular expresada en las urnas tiene que suponer la repulsa absoluta de cualquier demócrata.

2- La carta a la ciudadanía del Presidente del Gobierno, debería servir para que los ciudadanos del estado español reflexionaran sobre cómo los responsables políticos tienen que confrontar sus ideas y sus diferentes proyectos.

La democracia necesita un gobierno que presente y ejecute su programa y una oposición que controle su acción , presente alternativas y si éstas son atractivas para la ciudadanía conseguir posteriormente un apoyo ciudadano mayoritario; esta es la forma en democracia para llegar al poder y que se concrete así la alternancia. ¿Es esta la forma de actuar del Partido Popular?. En mi opinión rotundamente no. Utilizar atajos, mentiras y campañas de ataques personales que intentan deshumanizar al adversario no pueden valer en democracia.

3- Es lícito criticar o estar en desacuerdo con la forma en que el Presidente Sánchez ha planteado su hartazgo ante el acoso y ataque constante, que no sólo él sino también su entorno familiar más cercano, está sufriendo; es lícito asimismo criticar la situación desencadenada por la decisión tomada por el Presidente del Gobierno y asimismo pensar que puede obedecer a una estrategia política( personalmente no me lo parece), pero lo que sí es incuestionable es que el Partido Popular con la ayuda de medios afines y ciertos sectores de diversos poderes del Estado lleva varios años intentando recuperar el poder político utilizando prácticas incompatibles con un sistema democrático fuerte y sano.

5- La democracia exige instituciones fuertes que actúen en aras del interés general y por desgracia ello no ha sido siempre así en nuestro país. Conviene recordar aquí el sentido de aquel texto atribuido erróneamente a Bertol Brecht, y en nuestro país hemos observado con enorme pasividad como desde la mentira, las informaciones falsas y la difusión de las mismas por burdas que fuesen, se ha atacado a una formación política como Podemos, cuyos máximos responsables  Pablo Iglesias e Irene Montero sufrieron un acoso y un ataque personal brutal y continuado que no tuvo ninguna respuesta desde los diversos poderes del estado y ello fortaleció la postura de quienes llevaban a cabo esa repugnante campaña.

Esa situación no puede repetirse ahora en la persona de Pedro Sánchez, ningún contubernio puede otra vez intentar violentar la voluntad popular expresada en las urnas.

Quien quiera llegar a la Presidencia del Gobierno tiene que hacerlo respetando los procedimientos establecidos en nuestro Ordenamiento y recibiendo el apoyo de la mayoría social expresada en las urnas y residenciada en el Congreso de los Diputados.

Presidente Sr. Sánchez, desde el respeto a su persona y a su familia, como ciudadano comprometido con los valores democráticos le pido no abandone el cargo, sería en mi humilde opinión un grave error. Estoy seguro que va a recibir el apoyo de muchos ciudadanos que habiéndole votado o no, piensan que su labor con errores y aciertos ha sido globalmente positiva para amplios sectores de nuestra sociedad.

Los madrileños ya vivimos el TAMAYAZO y las graves consecuencias que se han derivado de aquello para nuestros servicios públicos esenciales.

Hoy no peligra su gobierno, es mucho más grave lo que ocurre, está en peligro la democracia.

La desesperada deriva del PP de Feijóo: un peligro real para la democracia