lunes 18/1/21

Tan solo hace un año

Un año ya de las elecciones del 10 de Noviembre de 2020, de cuyo resultado surgió el actual gobierno de coalición en España.

Fue mucha la gente que votamos para que en nuestro país se constituyera una mayoría progresista que impidiera una vuelta a gobiernos del PP, a sus políticas de recortes antisociales, que pusiera coto al progresivo recortes en derechos laborales y liberales, que parara el recorte de libertades, devaluación de la democracia y la corrupción. Veníamos de un período triste de nuestra historia, en el que el aumento de la pobreza para la mayoría de la población, inestabilidad, inseguridad para el futuro, solo se podía comparar con el incremento de las rentas de los más ricos y en el que la corrupción, a fuerza de crecer parece que ya no sorprendía a nadie. Votamos para que, en una dirección diametralmente opuesta a la recorrida por el Partido Popular durante sus años en el gobierno, permitiera se pudieran articular políticas más redistributivas de la riqueza, para que la equidad fuera algo más que una palabra, para que se fueran diluyendo desigualdades, se corrigieran las locuras de las últimas reformas laborales, que se recuperaran libertades, bienestar social…

Por eso la configuración de un Gobierno de Coalición Progresista fue una excelente noticia para los que estamos convencidos de que España necesita dar una importante salto adelante en regeneración demócratíca, libertades y derechos laborales y sociales.

Ni sospechábamos entonces que una tremenda pandemia de dimensión mundial se iba a interponer de forma rápida en el camino, poniendo en riesgo a la población, generando un rápido contagio, enfermedad y muerte y marcando nuevas y urgentes prioridades. Todavía sin salir de las consecuencias de la gestión de la última crisis económica, el gobierno tuvo que enfrentarse a una pandemia generada por un virus prácticamente desconocido, que ya estaba causando estragos en otras partes del planeta.

El Gobierno PSOE-UP va a necesitar de amplio apoyo popular para seguir adelante con una gestión razonable y con la mirada puesta en la mayoría de la población. Los de Sánchez e Iglesias no deben olvidarlo. Nosotros, la mayoría progresista de este país, tampoco

Soy de los convencidos de que el Gobierno de coalición está acometido la gestión de la pandemia más que aceptablemente, con criterios sociales, vigilando los flancos de la salud, de la economía, el mercado laboral y de la protección a las personas más vulnerables.

El Gobierno cuenta con una oposición feroz y esto debería entenderse en el marco de la normalidad democrática. Pero es que en unos momentos graves en los que se debería imponer un ejercicio de responsabilidad, que sí se practica en otros países de nuestro entorno, la derecha está actuando de forma desaforada, con altas dosis de irresponsabilidad y demagogia. Una derecha en la que su versión más extremista e involucionista marca el paso a las demás, generando crispación y negándose rotundamente a cualquier pacto que ralentice las consecuencias de esta crisis de salud, devenida además en económica y que pudiera una salida más rápida y racional a la situación.

Por añadidura, y por si pudiera parecer poco, en demasiadas ocasiones, algunos “amigos” que gobiernan Comunidades Autónomas, no son precisamente un ejemplo de lealtad, ni partidaria ni institucional.

Con algunas contradicciones, con algún error, con dudas, aprendiendo sobre la marcha en una situación inédita, con una correlación de fuerzas parlamentaria complicada, sorteando el lanzallamas permanente de la oposición y algunos medios de comunicación, el Gobierno PSOE-UP, mantiene el timón en el tsunami de la pandemia y va desarrollando, tal vez no con la celeridad y profundidad que a algunos nos gustaría, el programa progesista pactado.

Muy de destacar la cohesión que, a veces con dificultades, va manteniendo el Gobierno, para alegría de algunos y desesperación de otros. Seguro que no está siendo fácil. No lo es en un gobierno monocolor, mucho menos en un Ejecutivo de composición muy plural, entre socios de Gobierno que se disputan una buena parte del electorado y que, en un pasado no muy lejano, han empleado una buena parte de sus energías en negarse y denigrarse mutuamente . Pero tengo la impresión de que, en estos momentos, el ejercicio de la responsabilidad y la mirada puesta en el bien común está primando sobre los intereses de parte.

En contrapunto a esta, para mi, buena gestión política del Gobierno de coalición, no tengo claro que las fuerzas progresistas estén ganando posiciones en la opinión pública. En mi opinión los partidos partícipes de la coalición de gobierno deberían esforzarse en explicar más y mejor, con rigor y sin triunfalismos, las medidas que van adoptando y sus consecuencias para la población. También bajo mi punto de vista, las personas de izquierda, con o sin adscripción partidaria, deberíamos salir de esa especie de muermo paralizante en el que me da la impresión que estamos sumidas, abandonando una temporada ese papel de fumar que solemos utilizar como medida profiláctica para proteger nuestra supuesta pureza.

El Gobierno PSOE-UP va a necesitar de amplio apoyo popular para seguir adelante con una gestión razonable y con la mirada puesta en la mayoría de la población, gobernando las necesidades acuciantes en el presente, pensando en un futuro mejor. Los de Sánchez e Iglesias no deben olvidarlo. Nosotros, la mayoría progresista de este país, tampoco.

Tan solo hace un año