jueves 09.04.2020

NO. En defensa de la dignidad

No,
jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d'eixe món.

Por mi dignidad, por la dignidad de los miles de socialistas de este país, de los ciudadanos de esta doliente España, exijamos al PSOE que diga NO

Si en este proceso de investidura, antes o en el acto parlamentario, el PSOE permitiera por activa o por pasiva la elección de Mariano Rajoy como presidente de un Gobierno del Partido Popular, no solo estaría cometiendo un grave error político que lo arrumbaría al fondo de sociedad española durante años, sino que estaría amparando un atentado contra la dignidad de los españoles. Y, muy directamente, de los militantes y votantes socialistas. Contra mi propia dignidad de ciudadano.

Porque posibilitar un nuevo gobierno del PP supondría amnistiar políticamente (al margen del proceso judicial del caso Gürtel) a un partido corroído por una corrupción sistémica y sistemática, desde su propia sede hasta el último concejal del municipio más lejano (no todos). Una corrupción que, como un cáncer terminal, se ha extendido como una metástasis letal por toda la geografía, contaminando personas, partidos e instituciones de distintos colores y ámbitos, local, autonómico o estatal. Una propagación que ha ido corroyendo las costuras entre los distintos componentes que configuran un estado democrático, amenazando con el derrumbe de todo un sistema de convivencia civilizada y digna. Síntomas y ejemplos de esta debacle moral y política los encontramos a diario en los múltiples titulares de los medios de comunicación.

Atentado contra la dignidad sería permitir un nuevo gobierno del PP –ya sea con abstención total o con la vergonzante  y más cínica aún “abstención técnica (de solo once diputados)- que mantendrá –maquilladas o no - la Ley de Seguridad Ciudadana y la modificación del Código Penal. Leyes aplicadas con un rigor indiscriminado y con un fervor de converso religioso que han causado un recorte trágico en libertades y derechos ciudadanos, ‘generando una de las mayores poblaciones reclusas de Europa en un país con una de las tasas de criminalidad más bajas de la UE’.

Atentado contra la dignidad sería permitir un nuevo gobierno del PP que mantendrá –maquilladas o no - una reforma laboral y una política económica que han causado el empobrecimiento tanto de las clases más desfavorecidas de la sociedad como de las clases medias. Un empobrecimiento general agudizado por la precarización laboral y los bajos salarios. Basta leer los informes de Cáritas y las propias estadísticas de la Unión Europea para saber que España es uno de los países con mayor desigualdad, por encima de Grecia.  

Atentado contra la dignidad y el futuro de nuestro país sería permitir un nuevo gobierno del PP que proseguirá con los dolorosos recortes en educación, sanidad, pensiones o dependencia.

De atentado contra la democracia puede calificarse la negativa del gobierno, en activo o en funciones, a someterse al control parlamentario con argucias reglamentarias y jurídicas, cuando no con desplantes colectivos y personales exaltados por la voz y actitud de chulo de barrio de Rafael Hernando. Apoyado y reforzado muchas veces por la más suave, pero no menos dañina, Dolores de Cospedal.

Hagan memoria los dirigentes, barones, baronesa y militantes del PSOE y podrán añadir a este breve enunciado una lista mucho más larga de atentados contra la dignidad de los españoles cometidos a lo largo de los últimos años por el Partido Popular y el gobierno presidido por Mariano Rajoy. Atentados que amenazan prolongarse en el tiempo si el PSOE termina haciendo posible un nuevo gobierno del PP.

Por eso, alerta y asusta la lamentable actitud del presidente de la actual Gestora, Javier Fernández, cuando afirma que ahora ‘no toca’ (burda y banal expresión) elegir entre abstenerse o no en el proceso de investidura de Mariano Rajoy, sino que toca decidir si queremos o no unas terceras elecciones. Está claro que cuando Javier Fernández dice no querer unas terceras elecciones, lo que está tratando de ocultar es que, en realidad, está optando por la abstención para que Rajoy salga elegido, afirmando a continuación cínicamente que "no es lo mismo abstenerse que apoyar (al PP)”.

Un cambio vergonzoso frente al ‘no es no’ aprobado por un Comité Federal y mantenido por Pedro Sánchez hasta el ‘golpe de estado’ que lo eliminó de la Secretaría General. Una maniobra político-militar impulsada por el poderoso trío formado por Felipe González, el IBEX 35 y el Grupo Prisa, con Juan Luis Cebrián como portavoz. Una maniobra injusta y reprobable, aplaudida por la mayoría de los barones territoriales y grandes personalidades en la historia reciente del PSOE (no sé si por convicción ideológica o en defensa de sus privilegios). Rechazada, según las encuestas, por una mayoría significativa de la militancia.

No soy quien para orientar las decisiones que pueda adoptar el PSOE en las próximas semanas o días, ni pretendo tener una capacidad de influencia semejante al trío antes citado, pero sí tengo legitimidad suficiente como ciudadano, comprometido y activo militante de izquierdas durante unos largos y difíciles años. Casi cincuenta.

Por mi dignidad, por la dignidad de los miles de socialistas de este país, de los ciudadanos de esta doliente España, exijamos al PSOE que diga NO.

NO. En defensa de la dignidad