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sábado 21/5/22

No es un pañuelo ornamental, ¡Por favor!

NUEVATRIBUNA.ES - 27.4.2010Llevamos bastante tiempo huyendo del debate, refugiados en el sucedáneo de que son los colegios, en sus reglamentos internos, que son los que tienen la potestad para decidir. Lo cual sólo ha servido para crear un galimatías con una falta de coherencia total.Miren, yo no estoy de acuerdo con eso.
NUEVATRIBUNA.ES - 27.4.2010

Llevamos bastante tiempo huyendo del debate, refugiados en el sucedáneo de que son los colegios, en sus reglamentos internos, que son los que tienen la potestad para decidir. Lo cual sólo ha servido para crear un galimatías con una falta de coherencia total.

Miren, yo no estoy de acuerdo con eso. Soy de los que piensan que en los centros públicos no se deben aceptar demostraciones de culto religioso; ninguna demostración de ninguna religión. Y que eso es algo que debe quedar para la esfera privada de las personas.

A la escuela pública, por su propia definición, lo normal es que acudan alumnos y alumnas de diferentes credos y religiones junto a cada vez más agnósticos. Y todos, absolutamente todos, con los mismos derechos y obligaciones respecto a que no se haga ostentación de ningún credo en particular.

El “invento” de que el derecho a la educación debe prevalecer sobre cualquier otro… tal y como se viene señalando, a mi me parece que solo es una muestra más de que se prefiere huir del debate.

La escuela pública en un estado aconfesional y laico como en el que estamos y que desde luego aspiramos a mejorar, no debe tener demostraciones religiosas en la enseñanza pública. Y con mucho mayor motivo cuando estas prácticas, además, representan o esconden una cierta discriminación que la mujer sufre respecto del hombre.

Yo puedo comprender (y comprendo), que el tema destapa contradicciones de calado. Y que, quizás por eso, el gobierno piensa que lo más cómodo es seguir fiando la última palabra a cada reglamento interno y particular de las distintas escuelas o institutos. Un problema menos.

Pero en algún momento habrá que pensar que empiezan a ser demasiadas contradicciones las que están aflorando en nuestra sociedad. Una sociedad realmente bastante compleja en la que nos ha tocado vivir.

¿Cuántas religiones se profesan ya en nuestro país?

¿Y dentro de las propias fuerzas armadas?

¿Es sostenible (y por cuanto tiempo) “la rutina” de los funerales de Estado…?

El Gobierno, quizás porque no quiere más problemas que los que ya tiene, dice que debe prevalecer el derecho de la joven (en este caso) a ser escolarizada.

Y desde el Partido Popular, prefieren poner el acento en que se trata de un símbolo de sumisión de la mujer inadmisible: no quieren que nadie identifique el velo como símbolo religioso además de ser discriminatorio para la mujer en muchos casos. No vaya a ser que cunda el ejemplo y se pidan explicaciones también sobre misas oficiales, procesiones con autoridades públicas civiles en representación de corporaciones y demás incoherencias de parecido calibre.

Dicen que la futura Ley de Libertad Religiosa tampoco va a abordar estos asuntos. Me hace una “triste gracia” ¿Entonces, de qué va tratar?

Porque si es así, a lo mejor se la pueden ahorrar y seguimos “mareando la perdiz” el tiempo que haga falta.

Martín Landa - Sindicalista.

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