sábado. 13.07.2024
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La Selección Femenina de Suecia se solidariza con las campeonas del mundo en la UEFA Nations League.

El fútbol ha sido siempre más que un deporte y algunos clubs más que un club. El Barcelona es más que un club ahora y en la dictadura franquista, porque representaba el catalanismo y/o el nacionalismo catalán como forma de resistencia al franquismo y, en los últimos tiempos, se ha pretendido incluso representar el independentismo. El Real Madrid, por su parte, fue en la dictadura el embajador del régimen y hoy día es aún un representante “pepero”, siendo el PP un producto escatológico del franquismo. Recordemos que el actual presidente del club de la Castellana fue concejal por UCD y el palco del Real Madrid es hoy día un lobby “pepero”. Recordemos al mafioso Gil y Gil presidiendo con impudicia al Atlético de Madrid y elegido alcalde de Marbella para vergüenza de los marbellíes que le votaron. También el Atlhetic bilbaíno es más que un club entre otras cosas por no admitir más que jugadores vascos o navarros, de lo cual tengo una opinión ambivalente. Y no hablemos de lo que representan en Escocia sus clubs o en las Irlandas, con cuestiones religiosas de por medio, mezclas estas un poquito asquerosas pero ahí están.

Pues bien, las futbolistas españolas seleccionadas o seleccionables en diferente grado desde su profesión están luchando contra el machismo y por mejorar sus condiciones de trabajo, pero su lucha va más allá del beso del chulo y baboso del Rubiales o de los machistas anclados en la RFEF. Ellas lo han dicho en ruedas de prensa, especialmente Irene Paredes y Alexia Putellas, que su lucha no solo representan a las futbolistas, no solo a las deportistas en general, sino a todas las mujeres que sufren el machismo y otras discriminaciones. El machismo es algo secular en España y más aún fuera de nuestras fronteras salvo excepciones, pero ese machismo se consolidó con la dictadura franquista, una dictadura de machos donde nunca hubo una ministra. Y ese legado aún pervive en jueces, por ejemplo, en los votantes del PP y Vox porque nadie no machista votaría a estos partidos. Y la novedad de las futbolistas en su lucha está en que se han dado cuenta de que las “estructuras” se cambian cambiando a las personas que están ahí, ancladas, ganando más sueldo que el presidente del Gobierno, mucho más, que ahora no han podido ni siquiera refugiar su machismo en una segunda trinchera, en la trinchera del “sí, pero… ”, cosa que han hecho la mayor parte de los periodistas, los ronceros y los pedreroles, de turno, los columnistas, los opinadores del ABC, El Mundo y La Razón y de medios audiovisuales, que dicen comprender las razones de las futbolistas pero que son solo y ante todo futbolistas, jugadoras, cosa que también ha dicho la actual seleccionadora, menospreciando a sus propias futbolistas que dirige aunque no las representa. Y las futbolistas han dicho que primero son mujeres y luego deportistas y esto es lo que no entienden los del “sí, pero… ”. ¡Ojalá la Transición española hubiera sido también y sobre todo de personas, de políticos franquistas, de jueces franquistas, de altos cargos franquistas, y no sólo cambios institucionales y jurídicos, que por supuesto eran imprescindibles! Las futbolistas saben que para cambiar las cosas han de cambiarse a los que han mantenido, vivido y, en algunos casos, medrado en las “estructuras”.

Las futbolistas saben que para cambiar las cosas han de cambiarse a los que han mantenido, vivido y, en algunos casos, medrado en las estructura

Y no nos dejemos engañar por los medios de comunicación, periodistas y opinadores que ahora se suben al carro del “sí, pero… ”, incluso de los que parecen dejar “el pero”, porque volverán al machismo en sus opiniones y comentarios, porque en cuanto se den cuenta de que esto no es una mera reivindicación de unas futbolistas por sus derechos y contra ciertos comportamientos, en cuanto se den cuenta de que se trata de la forma moderna de las revoluciones posibles, volverán al machismo del “zapatero a tus zapatos”, al futbolistas a jugar “que es lo que sabéis hacer” y solo eso, tal como ha dicho Montse Tomé, la actual seleccionadora y esperemos que por poco tiempo. Y digo que por poco tiempo porque, además, al seleccionarlas sin su consentimiento, ha puesto en peligro su continuidad como deportistas. Hay que apoyar la iniciativa de Rafael Rufián de que no sea sancionable el no querer ir a la selección por los motivos que sean.

Decía que estas son las revoluciones posibles actuales. Decía en otro artículo que en los períodos donde la movilización popular no existe o aparece apagada en los países democráticos, el momento revolucionario cumbre son las elecciones. Pues bien, este es un momento excepcional donde la movilización se hace presente sin necesidad de esperar a los boletines oficiales del Estado y de las Autonomías también en España (señores del PP, las Autonomías ¡son también Estado!). Los asaltos a las “bastillas” y a “los palacios de invierno” han fracasado si lo que se quería era cambiar las cosas en un orden de mayor justicia social y de prosperidad. Los cambios, incluso las revoluciones, no van ligadas “a la conciencia de clase” ni a ninguna clase social derivada de su papel laboral porque la historia del siglo XIX y XX lo ha desmentido: el proletariado del que hablaba Marx y Engels nunca llegó al poder ni por asomo; ni en Rusia y menos aún en la revolución mejicana y en la china, porque en las dos últimas no había proletarios porque no había fábricas. Y en Rusia el legado es este, que un imitador de Hitler quiere seguir los pasos del austríaco (no había nacido ni siquiera en Alemania).

En España se va reflejando que la herencia sociológica franquista va perdiendo su mayoría crítica, su masa crítica sociológica, aunque ofrece una tenaz resistencia como vemos en las elecciones autonómicas e, incluso, generales, pero, como diría el poeta y cantante norteamericano, los tiempos están cambiando, al menos en España que no en Europa. Y el camino son estas revoluciones que parecen atañer a cuestiones concretas, a colectivos concretos, a cosas que parecen solo cuestiones profesionales, pero que sólo serán profundos sus cambios si se extiende a toda la sociedad hasta que la masa crítica de los que quieren los cambios supere a los que no los quieren y a los que viven de que nada se mueva. Y la novedad ahora de las futbolistas es la de que sólo cambiando a los responsables de las “estructuras” se producen los cambios, incluidas las propias “estructuras”. ¡Adelante, féminas, que muchos hombres os apoyamos!

'Se acabó' o la revolución de las mujeres