sábado. 24.02.2024

Una de las ideas equivocadas más extendidas sobre las civilizaciones africanas es que seguían sus tradiciones ancestrales, o que abandonaran estas, abrazaron el islam.

Etiopía fue uno de los primeros Estados del mundo en convertir el cristianismo en su religión oficial, y que casi la mitad de la población actual del país sigue siendo cristiana. El reino que tomó tal decisión fue uno de los más importantes del África antigua: el reino de Aksum.

  1. Su historia
  2. Su apogeo
  3. La Decadencia
  4. Su economía y comercio
  5. Restos de su arqueología
  6. El cristianismo del reino de Aksum

Aksum fue un importante reino comerciante del noreste de África entre los siglos I d. C. y VII d. C. que se expandió desde los montes de la actual región de Tigray hasta abarcar gran parte del norte de Etiopía, junto a ciertas regiones fronterizas de Sudán, la mayor parte de Eritrea y parte de la costa occidental de la península Arábiga.

Llegó a tener en su momento de mayor esplendor un total de 1,25 millones de km2. Aksum, su capital, hoy forma parte de Etiopía y está situada en el norte de este país.

Como civilización tuvo un profundo impacto en el pueblo de Egipto, el sur de Arabia, Europa y Asia, todos los cuales fueron visitantes de sus costas, y en algunos casos eran residentes.

Aksum proporciona un contrapunto a los mundos griego y romano, y es un interesante ejemplo de una civilización subsahariana que florece hacia el final del período de los grandes imperios mediterráneos.

Proporciona un vínculo entre los sistemas comerciales del Mediterráneo y el mundo asiático, y muestra la extensión del comercio internacional en ese momento.

Participó activamente en los intercambios comerciales entre la India y el mundo mediterráneo y sirvió de punto de encuentro entre el subcontinente indio y el imperio romano. Con la caída de Roma y la expansión del Islam, el reino que había adoptado la religión cristiana, quedó aislado y entró en declive.

El reino de Aksum se le ha confundido con el vecino reino de Saba, del que se habla en la Biblia y el Corán y durante la Edad Media la tradición popular lo convirtió en el mítico reino del Preste Juan.

Los sucesivos emperadores de Etiopía se consideraron descendientes del rey Salomón de Israel y reyes de Aksum hasta la abolición de la monarquía en el año 1974. Los Aksumitas desarrollaron el único idioma escrito indígena de África, el Ge'ez.

A pesar de su poder y reputación y que fue descrita por un escritor persa como uno de los cuatro mayores poderes del mundo en ese momento, se sabe muy poco sobre Aksum. Sin embargo, no se han encontrado historias ni descripciones que hagan que esta civilización africana cobre vida.

La fuente histórica más antigua en la que se describe al reino de Aksum es “el periplo del mar Eritreo”, un texto griego escrito hacia mediados del siglo I d. C. que habla sobre las rutas de comercio marítimo entre el Egipto bajo control romano y diversos puertos de África, Arabia y la India.

El texto describe brevemente a un soberano, Zoscales que fue considerado por algunos investigadores como el rey de Aksum en aquel momento y por otros solo de la zona costera de Adulis, puerto comercial que se destaca porque se importaban productos textiles, de vidrio, de cobre, latón o de hierro, moneda romana, vino y aceite de oliva.

Su historia

Período protoaxumita

Menhir aksumita cerca de Senafe
Menhir aksumita cerca de Senafe

La región estuvo habitada desde el año 3.000 a. C. Gracias al clima y a la orografía del altiplano etíope los habitantes pudieron desarrollar una civilización sedentaria dedicada a la agricultura que llegó a entrar en contacto con Egipto y con diversos pueblos del Sahel.

La formación del estado aksumita es consecuencia de sus relaciones con los sabeos [1] del sur de Arabia y con la colonización de estos. La llegada de este grupo de semitas procedentes de la otra orilla del mar Rojo en algún momento del primer milenio a. C. y su mestizaje con los habitantes del altiplano etíope condujo al desarrollo de las relaciones comerciales con otros pueblos.

La región floreció entre los siglos X y V a. C, a través un reino que se denominó Damot, previo a la emigración sudarábiga de los siglos V o IV a. C., cuya influencia habría estado limitada a solo algunas localidades, que podrían haber sido colonias comerciales o militares aliadas a Damot o a algún otro estado protoAksumita.

Su apogeo

La emergencia del estado aksumita se produjo gradualmente a partir del comienzo del I milenio d. C., coincidiendo con el traslado del asentamiento protoaksumita de Beta Giyorgis al valle situado entre esta colina y la de Mai Qoho, donde se creó y desarrolló rápidamente el núcleo urbano que se denominaría Aksum.

El cambio permitió cultivar mejores extensiones de tierra y mantener mayores cantidades de ganado. La riqueza generada por el comercio de marfil debió contribuir en buena medida a su prosperidad.

El soberano de Aksum se hacía llamar “rey de reyes”, habiendo constancia de al menos dos pequeños reinos que durante los siglos I al III d. C. formaban parte del área de hegemonía aksumita.

A partir de la segunda mitad del siglo III comenzó la expansión territorial del reino, ligada a empresas militares y al comercio a larga distancia, que en el siglo IV estaba ya consolidada.

Aksum comenzó a interferir en el sur de Arabia en el siglo III, controlando en ocasiones el oeste de la región de Tihama, entre otras. Comenzó a acuñar su propia moneda a finales de siglo.

Durante el reinado de Ezana se mencionan diferentes pueblos y reinos periféricos sometidos a impuestos y a represalias por parte de los aksumitas: los bejas [2], kasu que posiblemente fuera Kush, afán o awan, agwezat, gabaz y otros.

Moneda axumita de oro de época cristiana con la imagen del rey Ebana y el símbolo de la cruz
Moneda axumita de oro de época cristiana con la imagen del rey Ebana y el símbolo de la cruz

El profeta Mani lo consideraba como uno de los cuatro estados más poderosos del mundo junto al Imperio sasánida, el Imperio romano y China.

Bajo el rey Ezana entre los años 325 al 328, fue el segundo estado, después de Armenia, en convertirse al cristianismo y el primero en usar la imagen de la cruz en sus monedas. El cristianismo fue introducido allí por el monje sirio, Frumencio.

A mediados del siglo IV, bajo el mando del Ezana cristiano, se puso en marcha una expedición militar con destino a Meroe. Como consecuencia, Meroe [3] se hundió y de sus cenizas nacieron tres frágiles reinos y la región pasó a estar bajo la influencia de Aksum.

Se pusieron en marcha más expediciones militares en el siglo V d. C. para hacerse con el control del puerto de Suakin en el Sudán por un lado, y por otro, para someter a los beja de la región de Saaxil y Somalilandia, con la intención de acabar con los ataques a las caravanas que atravesaban la región.

En su momento de mayor esplendor, Aksum controlaba el norte de Etiopia, Eritrea, el norte de Sudán, Yibuti, el oeste de Somalilandia y Yemen. Tras una segunda edad de oro a inicios del siglo VI, el reino comenzó a decaer, cesando de acuñar monedas a inicios del siglo VII.

La Decadencia

La economía de Aksum comenzó a decaer a mediados del siglo VI: la población de la capital disminuyó abruptamente, las canteras fueron abandonadas, la calidad y cantidad de la moneda se redujo y dejaron de mantenerse los edificios y monumentos no religiosos.

El control sobre la navegación en el mar Rojo fue entorpecido a partir del año 570, primero por los persas, que conquistaron el Himyar [4] y poco después por la expansión de los árabes. Durante la primera mitad del siglo VII, Aksum perdió su calidad de centro político, que se trasladó a las tierras altas del este del Tigray [5].

En esta zona, al contrario que en el área aksumita, la densidad y prosperidad de los asentamientos aumentó, así como la de los edificios religiosos, como las iglesias excavadas en la roca de Hawzien.

Las leyendas etíopes cuentan que una reina judía llamada Judith derrotó al reino y quemó sus iglesias y libros, pero su existencia ha sido cuestionada por varios autores modernos.

Otra posibilidad es que el poder de Aksum fuera derrocado por una reina pagana del sur llamada Bani al-Hamwiyah, quizás de la tribu al-Damutah o Damoti.

Se sabe con certeza que las relaciones entre Aksum y el naciente Islam fueron pacíficas en tiempos del Califato Ortodoxo, pero más adelante las relaciones se enfriaron y Aksum tuvo que ceder sus territorios en la península Arábiga y parte de la costa de Eritrea, con lo que perdió su supremacía y entró en decadencia.

Como consecuencia del declive del poder político en el este del Tigray, una nueva fuerza establecida en la actual región de Amhara, ocupó su espacio.

La dinastía Zague, con capital cerca de Lalibela, reivindicó su ascendencia aksumita hasta que cerca del año 1270, fueron reemplazados por la dinastía salomónica, que también se proclamó descendiente de la realeza aksumita, así como de Salomón y la reina de Saba, manteniéndose en el poder de forma casi ininterrumpida durante más de setecientos años, hasta el año 1974.

Dos reyes aksum fueron especialmente relevantes: Ezana y Kaleb:

Ezana, que reinó en torno a los años 320 y 360, fue el primer monarca aksum en convertirse al cristianismo gracias al misionario sirio Frumentio, que fue su tutor y su confesor, y que, tras la declaración de esta religión como oficial, se convirtió en la cabeza de la Iglesia de Etiopía.

Kaleb, que reinó en el siglo VI, ya vivió un reino aksum plenamente cristianizado. Su nombre tiene un origen bíblico, puesto que Caleb, hijo de Jenofe, fue un personaje clave en los textos sagrados relacionados con Canaán.

Kaleb de aksum, que fue más tarde santificado como san Elesbaan, llevó al reino a su máxima expansión geográfica, llegando a conquistar el reino de Kush, el vecino sureño de Egipto, y el de Yemen, con apoyo del Imperio bizantino.

El avance del islam y el aislamiento en el que Etiopía permaneció durante la Edad Media, al ser el único país cristiano en un continente cada vez más islamizado, hicieron que el reino Aksum, tras declinar políticamente, cayera en el olvido hasta la época moderna.

Etiopía sigue siendo un país único en su continente por su deriva religiosa, y Aksum fue el germen del Estado moderno que conocemos hoy en día.

La cultura aksum dejó tras de sí varias muestras de la grandeza que llegó a tener en su día. Una de las principales fue el alfabeto ge’ez [6]que se sigue empleando para los textos litúrgicos de las Iglesias ortodoxas africanas.

Así, las monedas imitaban a tipos bizantinos; y los enormes obeliscos que marcaban tumbas y que eran decorados como si se tratara de pequeños edificios en piedra, con todos los elementos típicos de las fachadas de los palacios aksumitas.

Como curiosidad, la antigua ciudad de Aksum que es la moderna Tigray, es uno de los lugares propuestos para el lugar de descanso de la mítica Arca de la Alianza. Los aksumitas eran una mezcla de gentes que hablaban lenguas cusitas y semíticas de Etiopía y el sur de la península arábiga.

Los reyes aksumitas tenían el título oficial de Rey de Reyes. Los reyes axumitas remontaban su linaje a los reyes de Israel David, Salomón y la Reina de Saba. La herencia real y el título fueron reclamados y usados por todos los emperadores de Etiopía.

Su economía y comercio

Aksum comerciaba con la India y el Imperio romano y más tarde con el Imperio bizantino, exportando pieles, caparazones de tortuga, cuernos de rinoceronte, obsidiana, resinas aromáticas, marfil, carey, oro y gemas, e importando seda y especias.

El acceso de Aksum tanto al mar Rojo como al Alto Nilo hizo posible que tuviera una potente flota naval y se benefició del comercio con varios estados africanos como Nubia, árabes del Yemen e indios.

Del comercio marítimo con Somalia y el sur de Etiopía se conseguía incienso, especias, canela y cálamo [7], que más tarde eran nuevamente intercambiados hasta llegar a su destino final, India y Persia. Algunos de los bienes que se adquirían en Somalia para consumo interno eran bueyes, sal y hierro.

Fue la primera entidad política africana que produjo sus propias monedas. Desde el reinado de Endubis hasta Armah, aproximadamente del año 270 al año 610 se elaboraron monedas de oro, plata y bronce.

La acuñación de moneda era un acto de gran importancia en épocas antiguas pues proclamaba que el reino de Aksum se consideraba igual de importante que sus vecinos. La presencia de monedas además simplificaba el comercio y era a la vez un importante y útil medio de propaganda y una fuente de ingresos para el reino.

Aksum estableció varios estados tributarios en la península Arábiga en el siglo III, a lo largo de la costa del mar Rojo, y conquistó el norte de Etiopía. Hacia el año 350 conquistó el reino de Kush.

Axum se mantuvo como un fuerte imperio y como una potencia comercial hasta el ascenso del Islam en el siglo VII. Sin embargo, debido a que los axumitas habían protegido a los primeros seguidores de Mahoma, los musulmanes no intentaron tomar Axum mientras se extendían por África.

Aksum y el sur de Arabia en el siglo iii
Aksum y el sur de Arabia en el siglo iii

El califa Omar envió en el año 640 una expedición naval contra Adulis pero fue derrotada. ​El poder naval de Axum también declinó durante este período, aunque en el año 702, piratas axumitas pudieron invadir el Hiyaz y ocupar Jeddah.

En contrapartida, Sulauman ibn Abd al-Malik pudo tomar el archipiélago Dahlak a Aksum, que se hizo musulmán desde este momento, aunque fue recuperado posteriormente en el siglo IX y prestó vasallaje al emperador de Etiopía.

El Imperio islámico tomó, finalmente, el control del mar Rojo y de gran parte del río Nilo, forzando el aislamiento económico de Axum. Sin embargo, mantuvo buenas relaciones con todos sus vecinos musulmanes.

Dos estados cristianos al noroeste de Aksum en el actual Sudán, Maqurra y Alwa, sobrevivieron hasta el siglo XIII cuando fueron forzados por los musulmanes a convertirse al islam. AKsum, sin embargo, se mantuvo al margen de los movimientos islámicos en África.

Restos de su arqueología

El parque de las estelas y Santa María de Sion

Desde la plaza central, presidida por un enorme sicomero [8], caminamos hacia el parque de las estelas por una avenida adoquinada. A nuestra derecha, en una pradera, yacen los restos de varios tronos ceremoniales, tallados en granito y otras piedras resistentes para conmemorar las hazañas de los reyes axumitas. Al fondo, dominando una gran plaza, se alzan las estelas que dan fama a la ciudad.

Parque de las Estelas Reino de Axum
Parque de las Estelas Reino de Axum

Las estelas más altas y elaboradas marcaban los lugares de enterramiento de la realeza. Sin embargo, no se han encontrado inscripciones que nos indiquen a qué reyes pertenecían exactamente. De las varias decenas de estelas, las más importantes son tres, datadas hacia el siglo III y talladas en granito.

La estela número 1, de 33 metros de alto y 517 toneladas de peso, yace rota en el suelo, rompiéndose probablemente cuando estaba siendo erigida. Tallada en sus cuatro lados representando un palacio de varias plantas, es más alta que cualquier obelisco egipcio. A su lado se han encontrado los restos de un gran edificio funerario subterráneo, bautizado como el Mausoleo.

La estela 2, llamada de Ezana, con 24 metros de altura, fue llevada por los italianos en el año 1937 como trofeo a Roma, siendo devuelta a Etiopía en el año 2008.

La número 3, la única que se ha mantenido siempre en pie, mide 21 metros y no está tallada en su cara posterior, siendo probablemente la más antigua de todas ellas. Cerca de las estelas podemos visitar otros sitios de interés, como el museo arqueológico o las tumbas de la Puerta Falsa y de los Arcos de Ladrillo.

Frente a las estelas, en la misma plaza, se encuentra la iglesia de Santa María de Sion, distinguible por su gran cúpula de estilo neobizantino. Construida por Haile Selassie en la década de los años de 1960, es el mayor templo cristiano de Etiopía.

No en vano, sustituye como catedral a la más modesta iglesia original, ubicada en el recinto llamado el monasterio, vetado a las mujeres. Tanto la iglesia nueva como la vieja, junto con la capilla de las Tablas, forman el recinto más sagrado de la iglesia etíope.

La iglesia antigua de Santa María de Sion ocupa el lugar de un templo mucho mayor construido por el rey Ezana en el siglo IV, probablemente la primera iglesia cristiana del país. Desde su fundación funcionó como sede del abuna [9], el único obispo consagrado por Alejandría y máxima autoridad de la ortodoxia tewahedo [10], que hoy reside en Addis Abeba.

El templo actual es mucho más modesto en dimensiones que el original, ya que fue destruido dos veces, por la reina Gudir en el año 980 y durante la yihad de Hamad ibn Ibrihim al-Ghazi entre los años 1529 y 1543, y reconstruido por el emperador Fasilides en el siglo XVII.

El Arca de la Alianza

Iglesia Santa María de Sion
Iglesia Santa María de Sion

Detrás de la iglesia antigua, hay dos pequeñas capillas cupuladas. La primera, de color verde, tiene un aspecto avejentado y se dice que en su interior se guarda el Arca de la Alianza. A su lado, otra capilla nueva de cúpula dorada y en ella se encuentra la reliquia.

Hay una leyenda dice que ésta fue trasladada de Jerusalén a Aksum, por Menlik , que fue el primer emperador de Etiopía y fruto del breve romance entre Salomón y la reina de Saba , quien se la robó a su padre cuando le visitó una vez cumplida su mayoría de edad.

Los israelitas no pudieron alcanzar a los ladrones, ya que el Arca llego a Aksum, lo que se realizó a gran velocidad. Desde entonces, según la tradición, el Arca permanece custodiada en su capilla, sin que nadie más que el guardián pueda entrar en ella.

Esto es más un mito que una realidad, ya que en el siglo X a. C., que es cuando esta historia supuestamente tuvo lugar, ni siquiera había asentamientos sabeos en la región.

Los restos arqueológicos del norte y Abba Pantalewon

Baños de la reina de Saba
Baños de la reina de Saba

Hay un bonito parque a orillas del torrente Mai Hejja, en las afueras de la ciudad por su parte norte. El jardín está lleno de estelas ya no tan espectaculares como las reales, pero que crean un conjunto pintoresco.

Una de ellas muestra el Arca de la Alianza aunque en realidad parece más bien un edículo de aspecto grecorromano y la usan como evidencia de que el Arca está realmente en la ciudad.

Cerca de allí hay un gran estanque artificial, el Mai Shum, al que se le conoce con el poético nombre de los Baños de la reina de Saba. Fue excavado en época aksumita, fue ampliado en los siglos siguientes y, según cierta teoría, es el estanque que da nombre a la ciudad.

A escasos 300 metros del Mai Shum, encontramos una humilde caseta donde se esconde una de las inscripciones trilingües del rey Ezana. Tallada a comienzos del siglo IV, conmemora la victoria de Aksum sobre los beja en tres lenguas: griego, sabeo y ge’ez. Data del período pagano de Ezana, anterior a su conversión al cristianismo hacia el año 340, ya que está dedicada al dios de la guerra, Mahrem.

En los alrededores de la ciudad encontramos más restos arqueológicos, mostrando que el tamaño de la Aksum antigua era mucho mayor que el de la actual. A dos kilómetros del campo de estelas, se hallan las tumbas de los reyes Kaleb y Gebre Meskel, quienes gobernaron en el siglo VI.

La arquitectura aksumita destaca por el trabajo de la piedra. Estas dos criptas fueron concebidas como funerarias de los edificios gemelos que se alzaban sobre ellas, tradicionalmente considerados bien iglesias, bien palacios.

Tumba de Gebre Meskel
Tumba de Gebre Meskel

El reino de Aksum sobresale por sus logros culturales, como el desarrollo de su propio alfabeto. Fue un estado cosmopolita e importante culturalmente. Fue un lugar de encuentro de culturas varias: egipcia, sudánica, árabe e india. Las mayores ciudades de Aksum tenían minorías sabeas, judías, nubias, cristianas e, incluso, budistas.

Fue la primera entidad política africana que produjo sus propias monedas. Desde el reinado de Endubis hasta Armah, aproximadamente del año 270 al 610, se elaboraron monedas de oro, plata y bronce.

La acuñación de moneda era un acto de gran importancia en épocas antiguas pues proclamaba que el reino de Aksum se consideraba igual de importante que sus vecinos. La presencia de monedas además simplificaba el comercio y era a la vez un importante y útil medio de propaganda y una fuente de ingresos para el reino.

Los más importantes ejemplos de arquitectura y escultura etíope son las iglesias talladas en la roca de Lalibela y el obelisco de Aksum. Sin embargo, hay muchos otros ejemplos de arquitectura civil y religiosa en piedra y en materiales perecederos.

La arquitectura cristiana estuvo influida parcialmente por la del reino de Aksum. Los primeros monumentos tallados en roca datan de los siglos VII al X. Aparecen inicialmente en la provincia de Tigré, donde entre los siglos X y XII se construye una gran iglesia funeraria de planta cruciforme dedicada a los reyes Abreha y Atsbeha.

El conjunto más importante es del de Lalibela, donde Gebre Mesqel hace tallar en el siglo xiii un extraordinario conjunto de iglesias monolíticas. Las iglesias construidas de modo convencional suelen tener forma octogonal.

El cristianismo del reino de Aksum

Aksum tiene la fascinación de ser una civilización perdida, pero una civilización africana, cristiana, con su propio guión, acuñación y reputación internacional. Podría decirse que fue tan avanzado como las sociedades de Europa occidental de la época.

Bajo el rey Ezana, en torno al año 325, el reino adoptó el cristianismo en lugar de su religión original y del judaísmo. La iglesia etíope ha llegado hasta nuestros días.

Tras el cisma con Roma tras el concilio de Calcedonia del año 451, ha sido una importante iglesia monofisita, y sus escrituras y liturgia aún están escritas en ge’ez. La cristiandad de Aksum puede ser uno de los pilares de la leyenda del Preste Juan.

Una historia recogida por Rufino dice que en su tiempo un chico extranjero llamado Frumentio fue hecho esclavo de la corte real, y más tarde fue tutor de los hijos del rey. Frumencio era un monje proveniente de la ciudad de Tiro. Finalmente, Frumencio fue consagrado obispo de Etiopía por parte del patriarcado de Alejandría con el nombre de Abba Selama o Padre de la Paz.

Cuando murió el rey, la reina pidió que le ayudara a gobernar Aksum. Frumentio accedió, rechazó la libertad y se quedó hasta que el hijo de la reina, Ezana, fuera lo suficientemente adulto para gobernar. Frumentio fundó muchas iglesias cristianas y cuando Ezana llegó a ser rey hizo del cristianismo la religión oficial de Aksum.

La sociedad era jerárquica con un rey en la cima, luego nobles, y la población general abajo. Esta jerarquía se puede discernir por los edificios que se han encontrado, y la riqueza de los bienes que se encuentran en ellos.

A pesar de que Aksum tenía escritura, se ha descubierto muy poco sobre la sociedad a partir de las inscripciones. Se puede suponer que los sacerdotes eran importantes, y probablemente también los comerciantes, por el dinero que habrían hecho. La mayoría de los pobres eran probablemente artesanos o agricultores.

En algunas descripciones, el gobernante es descrito como “Rey de Reyes”, lo que podría sugerir que había otros reyes jóvenes en las zonas periféricas del imperio que los aksumitas se apoderaron gradualmente. Poco o nada se sabe de cosas como el papel de la mujer y la vida familiar.

Aksum abrazó la tradición ortodoxa del cristianismo en el siglo IV (c. 340—356 C.E.) 

Para el siglo VI, el rey Kaleb fue reconocido como cristiano por el emperador Justin I de Bizancio (gobernado 518—527) cuando buscó el apoyo de Kaleb para vengar las atrocidades sufridas por sus compañeros cristianos en Arabia del Sur. Esta invasión vio la inclusión de la región en el reino Aksumita durante las siguientes siete décadas.

Como vemos, el cristianismo tuvo un profundo efecto sobre Aksum, el judaísmo también tuvo un impacto sustancial en el reino. Un grupo de personas de la región llamado el Beta Israel han sido descritos como judíos negros.

Aunque sus escrituras y oraciones están en Ge'ez, más que en hebreo, se adhieren a las creencias y prácticas religiosas establecidas en el Pentateuco [11], los textos religiosos de la religión judía.

Aunque a menudo son considerados por los estudios académicos como no técnicamente judíos sino se les considera como un pueblo precristiano, semítico. Su religión comparte una ascendencia común con el judaísmo moderno. Entre los años 1985 y el año 1991, casi toda la población Beta Israel de Etiopía fue trasladada a Israel.

Debemos destacar también la presencia de la reina de Saba y el rey Salomón como figuras importantes en la herencia etíope. Los relatos tradicionales describen su encuentro cuando Saba, reina de Aksum, fue a Jerusalén, y su hijo Menelik I formó la dinastía salomónica, de la que se dice que descienden los gobernantes de Etiopía hasta la década de 1970.

También se ha afirmado que Aksum es el hogar del Arca Bíblica de la Alianza, en la que se encuentran las “Tablas de la Ley” en las que se inscriben los Diez Mandamientos.

Se cree que Menelik lo llevó de visita a Jerusalén para ver a su padre. Se supone que residía todavía en la Iglesia de Santa María en Aksum, aunque a nadie se le permite poner los ojos en ella. Réplicas del Arca, llamadas tabotas, se alojan en todas las iglesias de Etiopía, y se llevan en procesión en días especiales.

Conclusiones

Podemos concluir que Aksum fue una importante potencia naval y comercial desde el siglo I al VI d. C., teniendo un gran impacto en Egipto, el sur de Arabia, Europa y Asia.

Controló un gran estado territorial y accedió a amplias rutas comerciales que le unían al imperio romano con el Medio Oriente e incluso la India. Su capital llegó a tener 20.000 habitantes y tenía grandes monumentos como hemos visto.

El Museo Británico nos dice que por medio de las monedas aksumitas eran personas alfabetizadas con conocimiento de las lenguas etíopes y griega.

La UNESCO muestra que Aksum era el centro del poder etíope en la antigüedad cuando era el más poderoso de los estados situados entre el imperio romano de Oriente y Persia.


Bibliografía

Stuart Munro-Hay. “Aksum: a civilization of late antiquity”. 1991. University Press. Edinburgh
Yuri M. Kobishchanov. “Aksum”. 1979. University Park, Pennsylvania. Penn State University Press.
Denberu Mekonnen Siyoum. “Rumbo a Etiopía”. 2006. Editorial Laertes, Barcelona.


[1] Fueron un antiguo pueblo que hablaba una antigua lengua sudarábiga, que vivieron en la tierra bíblica de Saba, hoy Yemen, en el suroeste de la península Arábiga.
[2] Los bejas o beya son un pueblo nómada que vive principalmente en las montañas de la costa del mar Rojo, en Sudán. No son árabes, sino cusitas, y numeran cerca de los dos millones. Se denominan bedawiyet y hablan una lengua denominada tono-bedawiye (idioma beya), pero hablan el árabe como segunda lengua. Son los descendentes de los blemios, ya mencionados hace cuatro mil años y que habrían vivido en la región desde hace seis mil años.
[3] Es una antigua ciudad en la orilla este del Nilo, a unos 6 km al noreste de la estación de Kabushiya, cerca de Shendi, Sudán, a unos 200 km al noreste de Jartum. Cerca del sitio hay un grupo de pueblos llamados Bagrawiyah. Esta ciudad fue la capital del Reino de Kush durante varios siglos.
[4] Los himyaritas eran, originalmente, una tribu de la montaña en lo que ahora es Yemen, que conquistaron los otros reinos del sur de Arabia, incluida el de Saba en el año 115 a. C., y que eran ricos en el comercio de incienso. Los himyaritas fueron constructores de castillos, consideraron necesario levantar ciudadelas para protegerse contra los ataques de los beduinos.
[5] La región de Tigray es la más septentrional4 de las diez regiones étnicas de Etiopía. Anteriormente se la conocía como la Región 1. Es la tierra de la etnia tigray, su capital es Mekele. Limita al norte con Eritrea, al oeste con Sudán, al este con la región de Afar, y al sur con la región de Amhara.
[6] El ge'ez es una lengua extinta perteneciente al grupo de lenguas semítica meridionales. Se hablaba en la Antigüedad en el Reino de Aksum, en el norte de la actual Etiopía. La Biblia fue traducida a este idioma en el siglo IV, y durante muchos siglos, después de que dejara de ser lengua viva usada en la comunicación cotidiana, continuó siendo el idioma oficial de la Corte Imperial de Etiopía. El ge'ez sigue siendo la lengua litúrgica de la Iglesia ortodoxa etíope, Iglesia ortodoxa de Eritrea, Iglesia católica etiópica, Iglesia católica eritrea y la comunidad judía Beta Israel.
[7] Es una caña hueca, cortada oblicuamente en su extremo, que se utilizaba para escribir en la antigüedad. Se obtenía del tallo de una planta o de una pluma de ave; de hecho, se denomina también cálamo a la parte inferior hueca de la pluma que está insertada en la piel de un ave.
[8] Árbol similar a la higuera, con la que está estrechamente emparentado. Es oriundo del Medio Oriente y el norte de África, y aparece mencionado en la Biblia. Tiene el tronco ancho, las raíces gruesas y muy superficiales, y un ramajepoco denso y muy nudoso que brota de baja altura. Produce un fruto pequeño y amarillento, similar al higo pero menos apetitoso. Su madera es muy resistente, y los egipcios lo utilizaban para fabricar los ataúdes para las momias.
[9] La Iglesia ortodoxa de Etiopía, también conocida simplemente como Iglesia etíope, es una Iglesia ortodoxa orientalautocéfala que sigue la tradición litúrgica alejandrina, usando como lengua litúrgica el ge'ez y el amárico. Es presidida por el patriarca-catolicós de Etiopía, quien es llamado abuna y tiene su sede en Addís Abeba. La Iglesia cuenta con unos 30 millones de fieles, un 45% de la población de Etiopía.
[10] Dependió de la Iglesia copta ortodoxa desde que esta se separó de la Iglesia católica y ortodoxa por causa del Concilio de Calcedonia del año 451. Su doctrina se fundamenta en los tres primeros concilios ecuménicos, su reflexión teológica ha sido formada y orientada desde la escuela de Alejandría y su cristología se basa en la fórmula del patriarca Cirilo de Alejandría de una sola naturaleza del Verbo encarnado.
[11] El Pentateuco es el conjunto formado por los cinco primeros libros de la Biblia, que la tradición judeocristiana atribuye al patriarca hebreo Moisés. El Pentateuco es considerado canónico por todas las confesiones cristianas y forma parte de todas las Biblias. Se corresponde con los que en la tradición hebrea forman la Torá, núcleo de la religión judía.

 

El Reino de Aksum