viernes. 21.06.2024

En la antigüedad, varios grupos diferentes de personas formaron colectivamente la identidad Songhai. Entre los primeros pueblos que se asentaron en la región de Gao se encontraba el pueblo Sorko, que estableció pequeños asentamientos en las orillas del Níger

  1. El Estado Songhai
  2. Gao y Mali
  3. Sonni Ali
  4. Askia el Grande
  5. Decadencia e invasión saadí
  6. La economía del Imperio Songhai
  7. El ejército Songhai
  8. La cultura Songhai
  9. La justicia Songhai
  10. El gobierno Songhai

Los Sorko fabricaron barcos y canoas con la madera del árbol cailcedrat, pescaban y cazaban desde sus barcos y proporcionaban transporte acuático para mercancías y personas. Otro grupo de personas que se trasladó a la zona para vivir de los recursos de Níger fue el pueblo Gao. Los Gao eran cazadores y se especializaban en la caza de animales de río como cocodrilos e hipopótamos.

Otro grupo conocido que habitaba la zona era el pueblo do, que eran agricultores que cultivaban las fértiles tierras que bordean el río. Antes del siglo x, estos primeros pobladores fueron subyugados por los songhai, más poderosos y a caballo, que se hicieron con el control de la zona. Todos estos grupos empezaron gradualmente a hablar la misma lengua, y ellos y su país acabaron siendo conocidos como los Songhai.

El Estado Songhai

Fue un Estado situado en el África occidental. Songhai fue uno de los mayores imperios islámicos de la historia desde comienzo del siglo xv hasta finales del siglo xvi. 

Este imperio portaba el nombre de su principal grupo étnico, los songhai. Su capital era la ciudad de Gao, donde un Estado Songhai había existido desde el siglo xi. Su base de poder se hallaba ubicada en la zona del río Níger, y se correspondería con los actuales países Burkina Faso y Níger. 

El Estado songhai existió de un modo u otro durante más de mil años si se traza la historia de sus gobernantes desde el primer asentamiento en Gao hasta su estatus semivasallo bajo el Imperio de Malí y continua por el territorio del actual Níger como el Reino de Dendi. 

Los songhai se establecieron en Gao sobre el año 800 a. C., pero no la establecieron como capital hasta el siglo xi, durante el reinado de Dia Kossoi. 

La dinastía Dia pronto dio paso a los Sonni, lo que provocó el ascenso de Sulaiman Mar, quien obtuvo la independencia y hegemonía sobre la ciudad. Se suele acreditar a Mar como el líder que consiguió el poder del Imperio de Malí y logró la independencia para el pequeño reino songhai de la época.

Tumba de Askia Mohamed I el Grande en Gao
Tumba de Askia Mohamed I el Grande en Gao

Gao y Mali

La primera dinastía de reyes es oscura, y la mayor parte de la información sobre ella procede de un antiguo cementerio cerca de un pueblo llamado Saney, cerca de Gao. Las inscripciones de algunas de las lápidas del cementerio indican que esta dinastía gobernó a finales del siglo xi y principios del xii, y que sus gobernantes recibieron el título de Malik. 

El fundador de la dinastía Za procedía del Yemne y se estableció en la ciudad de Kukiva. ​ Lo que ocurrió con los gobernantes zuwa no se tiene constancia. Las tribus Sanhaja formaban parte de los primeros pobladores de la región de la curva del Níger. Eran conocidos localmente como los tuareg. Estas tribus salieron a caballo del desierto del Sáhara y establecieron asentamientos comerciales cerca del Níger. 

A través del tiempo, los norteafricanos cruzaron el Sáhara y se unieron a los tuaregs en sus asentamientos. Ambos grupos comerciaban con los pueblos que vivían cerca del río. 

A medida que aumentaba el comercio en la región, los jefes songhai se hicieron con el control del rentable comercio en torno a lo que más tarde se convertiría en Gao. Entre los productos comercializados figuraban oro, sal, esclavos, nueces de cola cuero, dátiles y marfil.

Vista aérea de Tombuctú con la Madrasa de Sankore en primer plano
Vista aérea de Tombuctú con la Madrasa de Sankore en primer plano

Los jefes songhai habían establecido Gao en el siglo X como un pequeño reino, tomando el control de las personas que vivían a lo largo de las rutas comerciales. Hacia el año 1300, Gao se había vuelto lo bastante próspera como para atraer la atención del imperio de Malí. 

Malí conquistó la ciudad, se benefició del comercio de Gao y recaudó impuestos de sus reyes hasta aproximadamente la década del año 1430. Los conflictos en la patria maliense hicieron imposible mantener el control de Gao.

Ibn Battuta visitó Gao en el año 1353, cuando la ciudad aún formaba parte del Imperio maliense. Llegó en barco desde Tombuctú en su viaje de regreso de visitar la capital del imperio, e hizo la siguiente descripción:

“Después viajé a la ciudad de Kawkaw, que es una gran ciudad en el Nil [Níger], una de las mejores, más grandes y más fértiles ciudades del Sudan. Allí hay mucho arroz, leche, pollos, pescado y el pepino, que no tiene semejante. Sus gentes realizan sus compras y ventas con cowries, como la gente de Malí”.

Tras la muerte de Mansa Sulayman en el año 1360, las disputas sobre quién debía sucederle debilitaron el Imperio maliense. El reinado de Mari Djata II dejó el imperio en malas condiciones financieras, pero el reino propiamente dicho pasó intacto a Musa II. 

Mari Djata, kankoro-sigui de Musa, sofocó una rebelión tuareg en Takedda e intentó sofocar la rebelión songhai en Gao. Aunque tuvo éxito en Takedda, no volvió a someter Gao. 

Songhai, que anteriormente dependía de Malí, obtuvo la independencia bajo la dinastía Sonni en la década del año 1430. Unos treinta años más tarde, Sonni Sulayman Dama atacó Méma, la provincia maliense al oeste de Tombuctú.

Sonni Ali

Tras la muerte de Sulayman Dama, Sonni Ali reinó desde el año 1464 hasta 1492. Al igual que los anteriores reyes songhai, Alí era musulmán. Los príncipes songhai de Gao alcanzaron la plena independencia de Malí von Sonni Ali entre los años 1464 al 1492, verdadero artífice del Imperio Songhai, y estuvo combatiendo contra los peuls [1] y los tuaregs [2].

Este soberano restaurador, animista convencido, constituyó en veintisiete años un poderoso imperio que iba desde Kebbi, en la actual Nigeria, hasta la actual región de Segu. Este soberano hizo que su imperio songhai controlase el vital eje comercial Tombuctú - Djnné entre los años 1464 al 1468 y, de esta manera, todo el comercio transahariano. 

Sonni Alí persiguió a los musulmanes y especialmente a los círculos intelectuales de Tombuctú ligados a los tuaregs y a los fulbes [3]. Toda su política en este sentido se vino abajo con su muerte en 1492. Se produjo un cambio de dinastía en el año 1493.

Durante sus campañas de expansión, Alí conquistó muchas tierras, repeliendo los ataques de los mossi al sur y conquistando al pueblo Dogón [4] al norte. Se anexionó Tombuctú en el año 1468, después de que los líderes islámicos de la ciudad le pidieran ayuda para derrocar a los tuaregs, que habían tomado la ciudad tras el declive de Malí. 

Cuando intentó conquistar la ciudad comercial de Djenné, los habitantes se resistieron. Tras siete años de asedio, logró que se rindieran por hambre, incorporando la ciudad a su imperio en el año 1473. La invasión de Sonni Ali tuvo un impacto negativo en Tombuctú. Sonni Ali entró en Tombuctú, cometió grandes saqueos, quemó y destruyó la ciudad y torturó brutalmente a muchas personas. 

Sonni Ali creó una política contra los eruditos de Tombuctú, especialmente los de la región de Sankore que estaban asociados con los tuareg. Con su control de las rutas comerciales críticas y de ciudades como Tombuctú, Sonni Ali aumentó la riqueza del Imperio Songhai, que en su apogeo superaría la riqueza de Malí.

Los Manuscritos de Tombuctú, con escritos árabes sobre matemáticas y astronomía
Los Manuscritos de Tombuctú, con escritos árabes sobre matemáticas y astronomía

Askia el Grande

Alí fue sucedido por el general soninké [5], Mohamed Ture que reino desde el año 1493 al 152 con el título de Askia Mohamed I o “Askia el Grande” Durante su reinado alcanzó su apogeo el Imperio Songhai y se convirtió en un reino de confesión islámica. Organizó los territorios conquistados por su predecesor y extendió su poder hacia el sur y el este. 

Realizó su peregrinación a La Meca entre los años 1496 y 1497. Regresó con el título de califa, lo que le permitió realizar una verdadera reforma de la sociedad, según los consejos del jurista islámico al-Maghili, y continuar las conquistas de su antecesor Sonni Alí. 

Creó una administración compleja, con ministerios separados para la agricultura, el ejército, y hacienda. Designó a un funcionario supervisor para cada uno de ellos. Fue un musulmán devoto. Fundó escuelas religiosas públicas, mezquitas y abrió su corte a eruditos y poetas del mundo musulmán. 

Conquistó las minas de Bambuk entre los años 1514 al 1517. Controló los ricos mercados de las ciudades hausa de Kano y Katsina y logró mantener en el desierto a los tuaregs. Se dice que Askia tenía una actitud cínica hacia los reinos que carecían de fuerzas de combate profesionales.

Al-Sa'di, el cronista que escribió “el Tarikh al-Sudan”, comparó el ejército de Askia con el de su predecesor:

“distinguió entre el civil y el ejército a diferencia del suní Ali [1464-92], cuando todos eran soldadosAbrió escuelas religiosas, construyó mezquitas y abrió su corte a eruditos y poetas de todo el mundo musulmán. 

Sus hijos asistieron a una escuela islámica, e impuso las prácticas islámicas, pero no impuso la religión a su pueblo. Askia completó uno de los Cinco Polares del Islam realizando un hajj a La Meca, llevando una gran cantidad de oro. 

Donó parte de él a obras de caridad y gastó el resto en regalos para el pueblo de La Meca con el fin de mostrar la riqueza de su imperio. Los historiadores de El Cairo dijeron que su peregrinaje constaba de una escolta de 500 soldados de caballería y 1.000 de infantería, y con él llevaba 300.000 piezas de oro”.​

El Islam era tan importante para él que, a su regreso, estableció más centros de aprendizaje por todo su imperio y reclutó a eruditos musulmanes de Egipto y Marruecos para que enseñaran en la mezquita de Sankore de Tombuctú.

Se interesó por la astronomía, lo que propició el aumento de astrónomos y observatorios en la capital. Askia inició múltiples campañas militares, incluida la declaración de la Yihad contra los vecinos mossi. 

Tras someterlos, no les obligó a convertirse al Islam. Su ejército estaba formado por canoas de guerra, una caballería, armaduras protectoras, armas con punta de hierro y una milicia organizada.

Tombuctú
Tombuctú

Centralizó la administración del imperio y estableció una burocracia responsable de la recaudación de impuestos y la administración de justicia. Exigió la construcción de canales para potenciar la agricultura, lo que a la postre incrementó el comercio. Introdujo un sistema de pesos y medidas y nombró un inspector para cada uno de los principales centros comerciales de Songhai.

Durante su reinado, el islam se afianzó, floreció el comercio transahariano y las minas de sal de Taghaza quedaron dentro de los límites del imperio.

Decadencia e invasión saadí

Las primeras relaciones entre el Magreb y el Sudán se centraron en el control de las importantes minas de sal de Taghaza, situadas a ochocientos kilómetros al sur del Tinduf y a quinientos al norte del río Niger. ​ Los songhai gestionaban las minas y contaban con un gobernador para la región al menos desde el año 1497. 

La tendencia árabe a expandirse hacia el sur, a la que se oponían los songhai, suscitó la disputa por el control de Taghaza, importante centro comercial sahariano, además de centro minero destacado.

Los hijos de Askia se rebelaron contra él, declarando rey a su hijo Musa en el año 1528. Tras el derrocamiento de Musa en 1531, el Imperio Songhai entró en decadencia.

El sultán de Fez exigió al monarca songhai, Askia Ishaq I en el año 1545, que le entregase Taghaza, a lo que este se negó rotundamente. Ishaq envió además unos dos mil tuaregs a recorrer la zona fronteriza, como demostración de su poderío. 

Sin embargo, los árabes se apoderaron de la región mediante un golpe de mano en el año 1557. Los songhai reaccionaron evacuando completamente el lugar y estableciendo un nuevo asentamiento minero ciento cincuenta kilómetros más al sur.

Privados de los medios para explotar las minas, los magrebíes abandonaron Taghaza algunos meses más tarde. Se recuperó la prosperidad con la vuelta de su población original y mantuvo también activas las nuevas minas del sur.

La disputa por la población resurgió veinte años después, en el año 1578, tras la victoria de Ahmad al Mansur en la batalla de Alcazarquivir. Al-Mansur intentó, mediante la diplomacia, que el soberano songhai del momento, Askia Daoud, abandonase Taghaza, infructuosamente. Ahmad conquistó varios oasis en el sur en el año 1581.

Los saadíes [6] enviaron un ejército de veinte mil hombres hacia Tombuctú en el año 1582 y las demás ciudades del meandro del Níger, pero la hueste quedó diezmada por el hambre y la sed en el desierto y no alcanzó sus objetivos. 

Tras la muerte del emperador Askia Daoud en el año 1583, una guerra de sucesión por el trono debilitó el imperio Songhai y lo dividió en dos facciones enfrentadas. Mohamed I fue destronado por sus hijos, iniciándose un periodo de inestabilidad debido a las luchas fratricidas entre los príncipes de la familia real.

Al-Mansur envió doscientos jinetes a adueñarse de Taghaza en el año 1585 y evitar al tiempo que la población la abandonase como había hecho en el año 1557. ​ Poco después, los árabes se vieron obligados a evacuar la localidad de nuevo.

La muerte de Askia al Hach desencadenó una nueva lucha por el poder en el Imperio Songhái en el año 1586, que al-Mansur aprovechó para reclamar tributo por las minas a los songhai. 

Cuando Askia Ishaq II ascendió al trono songhai, al-Mansur le solicitó tributo por explotar las minas de Taghaza, que presentó como parte de sus dominios, pretensión que Ishaq rechazó rotundamente 

La llegada a Marrakech de un proscrito songhai, que se presentó como legítimo soberano desposeído por Ishaq II y dispuesto a someterse a los saadíes si estos se devolvían al poder, hizo que al-Mansur organizase una gran expedición al sur para apoderarse del Sudán y de sus minas de oro.

Durante este período, los ejércitos marroquíes habían aniquilado una invasión portuguesa en la batalla el Alcazibir, pero se encontraban al borde del agotamiento económico y la bancarrota, ya que necesitaban pagar las defensas utilizadas para mantener el asedio. 

Esto llevó al sultán Ahmad I al Mansur de la dinastía saadi en el año 1591, sabedor de la debilidad interna del imperio Songhai, a enviar una fuerza de invasión de mercenarios hacia el sur, al mando del eunuco Judar Pachá, quien venció en la batalla de Tondibi. 

La invasión marroquí de Songhai tenía como objetivo hacerse con el control y reactivar el comercio transahariano de sal y oro y capturar esclavos para su industria azucarera en desarrollo.

Tras esta batalla el soberano songhai fue asesinado y el Imperio se convirtió en una provincia del Sultanato Saadí. Tombuctú fue destruida por una expedición saadí equipada con armas de fuego, enviada por el sultán, que quería beneficiarse del comercio de oro. 

Llegó así el fin de uno de los grandes imperios africanos. Durante el reinado de Askia, el ejército songhai estaba formado por soldados a tiempo completo, pero el rey nunca modernizó su ejército. Por otro lado, el ejército invasor marroquí contaba con miles de arcabuceros y ocho cañones ingleses.

Judar Pachá era español de nacimiento, pero había sido capturado de niño y educado en la corte saadí. Tras una marcha a través del desierto del Sáhara, las fuerzas de Judar capturaron, saquearon y arrasaron las minas de sal de Taghaza y se dirigieron a Gao. 

Cuando el emperador Askia Ishaq II, que gobernó entre los años 1588 al 1591, se enfrentó a Judar en la batalla de Tondibi en el año 1591, las fuerzas songhai, a pesar de su enorme superioridad numérica, fueron derrotadas por una estampida de ganado provocada por las armas de pólvora de los saadíes. 

Judar procedió a saquear Gao, Tombuctú y Djenné, destruyendo a los songhai como potencia regional. Gobernar un imperio tan vasto resultó ser demasiado para la dinastía saadi. Pronto renunciaron al control de la región, dejando que se fragmentara en docenas de reinos más pequeños.

Tras la derrota del imperio, los nobles se trasladaron al sur, a una zona conocida hoy como Songhai en el actual Níger, donde ya se había asentado la dinastía Sonni. Formaron reinos más pequeños.

La economía del Imperio Songhai

Las bases económicas del Imperio songhai fueron muy similares a las de los imperios precedentes. El comercio transahariano fue la actividad más lucrativa. Se exportó hacia el norte de África sal y oro especialmente, también ámbar gris, doma arábida, pieles de leopardo y esclavos.. 

Recibían a cambio productos manufacturados como collares, armas, espejos y telas de seda y de lana, además de productos agrícolas como caballos y trigo. Las actividades agrícolas, debido a que el suelo era más fértil, eran realizadas por numerosos esclavos en grandes propiedades controladas por la aristocracia. 

La pesca en el río Níger y la ganadería fueron también muy importantes para la economía. La primera actividad desarrolló una importante industria artesanal de ahumados, que llegó a exportarse por los territorios vecinos. 

La sociedad, estaba fuertemente jerarquizada y representaba una gran masa de la población con serias dificultades para vivir en el campo, y una aristocracia político-religiosa que junto a los ricos comerciantes vivía lujosamente en las grandes poblaciones.

La biblioteca de Tombuctú
La biblioteca de Tombuctú

La economía songhai se basaba en un sistema de clanes. El clan al que pertenecía una persona finalmente decidía la ocupación de uno. Los más comunes fueron los metalúrgicos, los pescadores y los carpinteros.

Los participantes de las castas inferiores eran en su mayoría inmigrantes trabajadores no agrícolas, a quienes a veces se les otorgaban privilegios especiales y ocupaban altos cargos en la sociedad.

En la cima del poder se encontraban los nobles y descendientes directos del pueblo songhai original, seguidos por hombres libres y comerciantes En la parte inferior estaban los cautivos de guerra y los esclavos obligados a trabajar especialmente en la agricultura. Los songhai utilizaron esclavos de manera más consistente que sus predecesores, los imperios de Ghana y Malí

El ejército Songhai

El Ejército era, junto con la Administración civil, los dos pilares del poder de los soberanos songhai. El mando supremo correspondía a estos, que nombraban a los generales de los ejércitos y dirigía en persona las principales operaciones militares. ​ El Ejército en su conjunto contaba con un jefe, el balama o dyina koy que pertenecía al consejo real.

Existían soldados profesionales, divididos en grandes agrupaciones: 

  • La caballería que era el cuerpo más selecto, tanto por el origen de sus miembros como por la riqueza de sus armas.
  • La infantería, 
  • Los auxiliares tuaregs con sus camellos. 
  • La infantería selecta. 
  • La guardia real.
  • La flotilla fluvial.

El cuerpo principal de las fuerzas armadas songhái era la caballería, que mandaba un tara farma. Sus miembros vestían de forma similar a los caballeros medievales europeos, con armadura y cota de malla. 

Como armas, portaban una lanza larga, un sable y un escudo de cuero. La caballería era el arma principal del ejército. Los cuerpos más numerosos eran los de infantería. Los peones iban armados normalmente con un escudo, arco y flechas, armamento típico de toda la región. 

Contaban además con lanzas y jabalinas y una especie de puñal curvo. La infantería selecta portaba las mismas armas y se distinguía por un brazalete de oro que llevaban sus miembros en el brazo izquierdo. Los auxiliares tuaregs y los marinos de la Armada fluvial empleaban las mismas armas que los infantes.

La guardia real, que rara vez participaba en los combates, tenía encomendada únicamente proteger al monarca, aunque era fuente habitual de intrigas y confabulaciones contra este.

La cultura Songhai

La ciudad songhai de Tombuctú se convirtió en un próspero centro cultural y comercial. Comerciantes árabes, italianos, judíos se reunieron para comerciar en la ciudad. Se produjo un resurgimiento de la erudición islámica en todo el mundo musulmán. Sin embargo, Tombuctú no era más que una de las innumerables ciudades del imperio.

La justicia Songhai

De basó principalmente en todos los principios islámicos, especialmente durante el gobierno de Askia Muhammad. Los gadis locales se sumaron a esto y su responsabilidad era mantener el orden siguiendo la ley sharia bajo la dominación del Corán.

Un cadi adicional se añadió como una necesidad para resolver las disputas menores entre comerciantes inmigrantes. Los reyes no juzgaban a un acusad, sin embargo en circunstancias especiales, como actos de traición, se sintieron obligados a hacerlos y así ejercer su autoridad.

Los resultados de un juicio eran anunciados por una especie de pregonero y el castigo para la mayoría de los delitos triviales consistía generalmente en la confiscación de mercancías e incluso en el encarcelamiento, ya que existían varias cárceles en todo el imperio.

El gobierno Songhai

Las clases altas de la sociedad se convirtieron al islam, mientras que las clases bajas continuaron siguiendo las religiones tradicionales. Los sermones pedían la obediencia al rey. Tombuctú fue la capital educativa. Sonni Alí estableció un sistema de gobierno bajo la corte real, que luego fue ampliado por Askia Muhammad.

Este nombró gobernadores y alcaldes para presidir los estados tributarios locales, situados alrededor del valle del río Níger. A los jefes locales se les concedía autoridad sobre sus respectivos dominios siempre que no socavaran la política songhai.

Los gobernantes songhai solo intervinieron en los asuntos de estos estados vecinos cuando una situación se volvía peligrosa. En cada pueblo había funcionarios del gobierno que ocupaban cargos y responsabilidades similares a los funcionarios del estado.


BIBLIOGRAFÍA

Collins R. O., Burns J. M. “A History of Sub-Saharan Africa”. 2007. Cambridge University Press. 
Lansine, Kaba. “Archer, Musketeers and Mosquitoes: the Moroccan of the Sudan and the Songhay Resistance (1591-1612). 1981. Journal of African History.
Rainero, R. “La batialle de Tondibi (1591) et la conquete marocaine de l’empire songhay”. 1966. Genève-Afrique.


[1] Los Peul son el pueblo nómada más grande del mundo, cuyo origen es desconocido. Viven en África occidental, la mayoría en el Sahel, donde, junto con los hausa, suman alrededor de 30 millones.
[2] Son un pueblo bereber de tradición nómada del desierto del Sáhara. Su población se extiende por seis países africanos: ArgeliaLibiaNígerMalíMauritania y Burkina Faso. Cuando se desplazan, cubren tanto sus necesidades como las de sus animales, debido a que viven en unidades familiares extensas que llevan grandes rebaños a su cargo. Tienen su propia escritura, el tifinagh, y su propio idioma, el tamashek.
[3] Fueron originariamente un pueblo nómada, el mayor de este tipo en toda África. Su origen es desconocido, viven en África occidental, la mayoría en el Sahel donde, junto con los hausas suman alrededor de 40 millones
[4] Los dogón son un grupo étnico que vive en la región central de Malí, al suroeste de la curva del río Níger, cerca de la ciudad de Bandiagara, en la región de Mopti. Su población está estimada entre 400 000 y 800 000 personas. Los dogón son especialmente conocidos por sus tradiciones religiosas, sus bailes con máscaras, su escultura de madera y su arquitectura.
[5] Los soninké son un grupo étnico de África Occidental que vive en grupos dispersos entre Senegal, Mauritania y Malí, así como en el este de Gambia, en Costa de Marfil, Guinea Bissau, Ghana y Burkina Faso. Se calcula que hoy en día pueden sobrepasar una población de 1.703.000 personas.
[6] Fue una dinastía de origen árabe que gobernó en el actual Marruecos entre el siglo XVI y el XVII. Desde el año 1509 hasta el año 1554 los dominios de la dinastía saadí ocupaban únicamente la región sur del actual Marruecos. El control saadí sobre la totalidad del territorio de Marruecos empieza con el gobierno del sultán Mohámmed ash-Sheikh en el año 1554 y el final de esta dinastía ocurre en el año 1659 con la muerte del sultán Ahmad el-Abbás.

El Imperio Songhai