martes. 16.07.2024
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Hoy es viernes y tenemos a nuestro presidente reflexionando desde el miércoles. Estos momentos dedicados al pensamiento íntimo son criticados por muchos, comprendidos por otros tantos y discutidos por todos. Cada uno da su opinión sobre lo que le ha podido llevar a Pedro Sánchez a tomar esta decisión. Vale, es legítimo. Yo también tengo mi opinión que importa tanto como los otros millones de opiniones: nada.

De todas formas dejadme que os pida una cosa: por favor, tomemos ejemplo todos y reflexionemos también. Reflexionemos sobre todo lo que está pasando en nuestro país. Hemos llegado a un punto en que asumimos como parte inevitable de nuestras vidas, y nos parece bien, la propagación de bulos, la mentira organizada, los insultos descarados y soeces, las gracias de niños tontos, como lo de "me gusta la fruta", otras de niños no tan tontos, sino malvados, como "que te vote Chapote", muñecos colgados a la puerta de la sede del partido, previamente apaleados en jocosa piñata, donde también se lucieron en un alarde de elegancia, muñecas hinchables, al lado de otros devotos ciudadanos rezando el rosario. Todo eso arropado por tuits, Instagrams, memes y otras monadas de nuestros tiempos igualmente ofensivos.

Hemos sustituido el pensamiento crítico por lo que aparece en las redes sociales, que carece de rigor por no haber sido verificado en ningún caso.

¿Es normal? Por mucho que estemos en contra de las políticas del presidente, ¿es aceptable este comportamiento? Y mientras se produce todo esto, se escuchan tonterías como que esto es una dictadura y que el presidente es un autócrata. Ya, haciendo eso te quería yo ver en tiempos pasados en que sí había una dictadura.

Y lo malo de aceptar todos estos fenómenos energúmenos como parte de la normalidad en la relación con el presidente, es que lo trasladamos a nuestras relaciones con los vecinos que opinan de forma diferente a la nuestra. Nunca he visto tanta agresividad flotando en el ambiente. Si piensas que Israel está cometiendo una masacre inaceptable en Gaza, enseguida te llaman antisemita y a continuación te dan una lección de historia sobre los derechos a tener un Estado que nunca has discutido.

Sí, estamos viviendo una normalidad que no es normal y sobre esto deberíamos reflexionar todos, en lugar de criticar a quién ha decidido hacerlo.

Días de reflexión