martes. 21.05.2024

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Una semana después de haber puesto, se dice, punto y aparte, lo que toca es volver a escribir. Y parece evidente que el lugar en el que hay que escribir es en el Boletín Oficial del Estado

Que no se trata, en contra de lo que muchos aspirantes puedan creer, de una editorial fácil. Porque cuenta con muchos revisores y correctores, algunos de ellos dotados de la capacidad de enmendar y borrar lo escrito. Quiere esto decir que conviene escribir con cautela, para evitar sorpresas desagradables. Pero hay que escribir.

La derecha española entiende la política tal como entiende los partidos de fútbol: cuando gana es mérito de su delantera, y cuando pierde es porque el árbitro estaba comprado

Hay que escribir acerca del poder judicial. Por la razón sencilla de que una ley que no se cumple no es ley, y ya saben ustedes a lo que me refiero. Es hora de escribir una ley con un plazo, pasado el cual el ejecutivo toma las medidas imprescindibles para, sencillamente, que la ley se cumpla. Sin que dependa de la voluntad de nadie. Como todas las leyes. 

Hay que escribir acerca de la formación de los jueces, que debe dejar de estar en manos de preparadores privados, convertidos, lo quieran o no, en padrinos, para pasar a manos de una institución pública que ya existe, las facultades de Derecho de la universidad pública, en la forma que se elija, a precios públicos, iguales para todos. Y las oposiciones tienen que dejar de ser ejercicios de “canto” para ser ejercicios de raciocinio. 

Hay que escribir acerca de la capacidad de las autonomías para desvirtuar las leyes que salen del Parlamento. Sé que no será fácil, que no les va a gustar a los nacionalistas, pero un sistema federal que funciona reclama respeto mutuo. Lo que de si tú haces una ley de memoria yo te la tumbo con una de concordia es una estafa al voto y un fraude de ley, y no puede ni debe ser permitido.

El espectáculo de esta semana, con el PP acusando de mentir a las Naciones Unidas, conocido bastión de la ultraizquierda, da idea suficiente del alto nivel argumental que cabe esperar de ellos

Los más prudentes dirán en este punto que, si hace todo esto, la derecha va a acusar al Gobierno de chavista, castrista, represor, autocrático, liberticida y controlador… es decir, de todo lo que le acusa sin hacer nada de todo esto. Desengañémonos: la derecha española entiende la política tal como entiende los partidos de fútbol: cuando gana es mérito de su delantera, y cuando pierde es porque ha sido mano, ha sido penalti, ha sido fuera y además el árbitro estaba comprado. O pierden porque quieren, que para eso el estadio es suyo. El espectáculo de esta semana, con el PP acusando de mentir a las Naciones Unidas, conocido bastión de la ultraizquierda, da idea suficiente del alto nivel argumental que cabe esperar de ellos. 

Hay que escribir. Con prudencia, sí, intentando el diálogo, sí, pero sin miedo. Con toda la legitimidad del Parlamento. Ya verán cómo la música de la ley amansa a las fieras. Punto y aparte.

Punto y aparte