Venezuela, ese país hermoso… (II)

Decía hace cuatro años en mi anterior estancia en Venezuela, que hablar de su situación política sin simplismos ni ideas preconcebidas, era el objetivo fundamental de aquel trabajo en el que, bajo el título “Del Chavismo sin Chávez” les conté también aquí, en Nueva Tribuna, la situación vivida por mi sin intermediarios…

El  mismo propósito que hoy guía mis pasos en estos doce días que va a durar mi estancia en Venezuela.

He dicho ya, en la primera parte de esta nueva trilogía de artículos, que una de las prioridades, desde mi visión, debería ser el combate contra las delincuencias organizadas hasta terminar con ellas. Y que debiera ser eliminada cualquier subsidiación de los precios de los productos que sirve de alimento para todo tipo de corrupción y de corruptelas….

Paralelamente, el paso  imprescindible de acompañamiento, sería el establecimiento de unos salarios suficientes que permitieran vivir  con dignidad. Y ello acompañado de un férreo control de la inflación.

En los días que llevo recorriendo Venezuela hasta aquí, he estado en Caracas y me he entrevistado con diferentes personas de sensibilidades políticas y responsabilidades mayores o menores o ninguna, en el proceso bolivariano.

Escuchando mucho y sin dar nada por supuesto o por sabido. De forma que, más allá de lo que son mis recuerdos de cuando hace ahora cuatro años estuve recorriendo el País, he querido volver a hacerlo con los ojos del recién llegado que tiene ante sí una realidad nueva y compleja…

Con [email protected] que han seguido trabajando en el País a pesar de las dificultades, y con [email protected] que han salido a buscarse la vida dejando atrás familia y amistades.

Es una realidad nueva, sin duda. Porque han pasado cuatro años que para la inmensa mayoría de [email protected] representan un mundo nuevo con sacrificios y carencias.

Y es una realidad compleja, porque la situación que está atravesando Venezuela, con una inflación descontrolada y salvaje, hasta el punto de tener que intentar paliarla actualizando los salarios bimensualmente. Dos veces en lo que va de año, en Enero y Marzo. Y lo mismo con la bolsa Ticket de alimentos que se entrega mensualmente para ayudar a compensar el desbordamiento de los precios que hace imposible que la gente pueda adquirirlos con lo que cobra  por su trabajo.

En lo que se lleva del año 2018 como decía, los salarios han experimentado dos revisiones (lo mismo ha ocurrido con la bolsa Ticket).

En Enero, el salario mínimo había sido fijado en 248.510 Bs y el Ticket en 549.000, lo que hacía un total de 797.510 Bs.

Cantidad que en Marzo pasó a ser de 392.645 el salario mínimo y 915.000 el Ticket, con un total de 1.307.646 Bs.

Les puedo señalar, para comprender mejor la situación, que con el salario mínimo establecido en Marzo, no alcanzaría ni para el desayuno del hotel en el que estoy, de un solo día. Esa es la triste realidad.

Existe una guerra no declarada, para ahogar el sistema monetario venezolano. Lo que lleva a que por un Dólar hoy, se estén ofreciendo 400 mil Bolívares; en una escalada constante que no encuentra final. Sí, han leído bien. Un Dólar vale hoy más que el Salario Mínimo establecido en el mes de Marzo.

Ayudas directas del Gobierno

El Gobierno tiene en marcha una serie de apoyos para facilitar que algunos alimentos básicos le lleguen al grueso de la población. Está por una parte la bolsa Ticket que reciben todos los trabajadores y valorada en 915.000 Bolívares, en la última revisión de Marzo. Y existe también, la Caja Clap, que el Gobierno tiene establecido que llegue cada quince días a todos los hogares. Y donde aparecen una o dos botellas de aceite, dos o tres kilos de lentejas, dos o tres kilos de Arroz, un kilo de Harina Trigo, tres kilos de Harina Maíz, un kilo de Espagueti, un kilo de caraotas (alubia pequeña), dos kilos de leche en polvo, un bote de tomate y otro de salsa mahonesa. Entregas que sirven, puntualmente, por una muy módica cantidad de Bolívares, para paliar la necesidad extrema de la gente, pero que también pone en evidencia la falta de una alimentación mínimamente equilibrada especialmente en niños y jóvenes. Y que además, tampoco tiene un funcionamiento perfectamente regulado que llegue a todos los hogares cada quince días… Lo cual hace que se propague cierta idea de proselitismo en el reparto, ya que donde funcionan mejor los Consejos Comunales la Caja llega puntualmente a todos y donde no, simplemente no llega.

Pequeños empresarios y la voz de la calle

Las visiones que pueden contrastarse en la calle y en los estamentos oficiales son evidentemente contradictorias.

Unas voces, como la de los pequeños empresarios, en la que destacan cómo la inflación les impide tener un mínimo  de Stock necesario para poder tener una producción solvente. Porque un saco de Harina o cualquier otra materia prima, hoy cuesta un precio y siete días más tarde cuesta tres veces más…. El desfase que se produce entre lo obtenido por lo vendido y los nuevos costes de la materia prima para poder seguir produciendo no les alcanza o les deja sin margen ninguno, haciendo imposible en muchos casos, la continuidad. Me cuentan que sólo por ese hecho son miles las pequeñas empresas que han tenido que cerrar. Porque, añaden, que si se quiere actuar respetando la ley, los productos deben venderse con arreglo a como costaron los medios y las materias primas para producirlo.

Y por si la situación inflacionista no fuera suficientemente grave, anómala y preocupante, por las dificultades que añade a la población, estaría la falta de dinero en efectivo; que convierte cada actuación en un reto.

Es sabido y comentado en todos los ambientes, que el dinero sale hacia Colombia y Brasil a toneladas, y que regresa poco a poco, convertido en un 150% del valor que marque su billete ¿Por qué se da esta anomalía corrupta? Muy sencillo. Me explican que si pagas con efectivo (ese que no hay y que tienen que adquirirlo a las mafias que lo manejan) el precio a pagar es el fijado para los productos; pero si pagas con tarjeta el precio te lo cobran como con un 500% más. Y esto, que ha venido funcionando como si fuera parte del propio sistema anormalmente instaurado, acaba de tener en estos días una buena noticia,  la detención de una red de más de cien personas en la frontera con Colombia y millones de billetes intervenidos…

Medicinas y Hospitales Públicos

Empezaré  por recordar lo que decía con anterioridad relativo a los salarios aprobados en Marzo, y donde el salario máximo a pagar en la función pública está también fijado en poco más de 24 millones de Bolívares (hoy, cuando tomo estas notas, es 20 de Abril y cien Euros son o equivalen a 45 millones de Bolívares).

Bien, a lo que iba. Me cuentan familiares de enfermos ingresados en estos hospitales públicos, que las medicinas que envía el gobierno a los hospitales “desaparecen” para luego ir apareciendo, poco a poco, para quienes pueden pagarlas.

Me señalan con resignación y cierto humor, que sólo pueden hacer frente a los pagos los del “grupo fe” que es como son conocidos quienes tienen familiares en el exterior del País, y que con pequeños envíos de euros o de dólares hacen que sus familiares logren sobre vivir.

La explicación desde el lado oficial es que Venezuela aun teniendo los recursos suficientes para poder comprar las medicinas necesarias, se está viendo imposibilitado para hacerlo por el bloqueo decretado por los EEUU y la amenaza a las empresas que vendan o colaboren con Venezuela.

Venezuela, ese país maravilloso… (I)