sábado 28/11/20

Sergio Moro acusa a Bolsonaro de interferencia política en la policía

Se agrava la crisis política en Brasil. El ex presidente Fernando Henrique Cardoso pidió la dimisión de Bolsonaro

Este viernes se confirmó la salida del ministro de Justicia y Seguridad del gobierno de Brasil, el ex juez Sergio Moro, que dejó el cargo haciendo graves acusaciones contra el presidente Bolsonaro. Integrantes del Ministerio Público Federal, dijeron al diario Estado de São Paulo, que, después de lo que Moro reveló, el presidente Bolsonaro podría ser investigado por siete crímenes, incluyendo falsedad ideológica, prevaricación, corrupción y obstrucción a la Justicia.

Las posibilidades de que se concrete un juicio político o impeachment contra el presidente, son cada vez más reales después de lo que contó Moro al explicar su salida del cargo, agravando la crisis política que comenzó la semana pasada, con la destitución  del ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta. Hasta este jueves había 18 pedidos de impeachment; después de la salida de Moro, el líder de la oposición en el Senado, Randolfe Rodrigues, anunció que presentaría uno más, a partir de las graves denuncias hechas por el ex ministro.

Una de las principales razones expuestas por Moro para su dimisión, es que el presidente Bolsonaro no cumplió con la promesa que le hizo al ofrecerle el cargo, el de que tendría carta blanca para luchar contra la corrupción y el crimen organizado, incluyendo los nombramientos. El último conflicto que los enfrentó, y que fue la gota que colmó el vaso, fue a propósito del titular de la Policía Federal, un hombre de su confianza.

El presidente quería tener en ese puesto a alguien que le respondiese directamente. Según el ya ex ministro, Bolsonaro le confesó que quería tener en ese lugar alguien al que pudiese llamar y recibir informes de inteligencia. “Realmente no es papel de la Policía Federal proporcionar este tipo de información, las investigaciones tienen que ser preservadas”, recordó Moro. El juez dijo que esa interferencia política no existió en gobiernos anteriores, ni siquiera en los momentos más complicados de la Operación Lava Jato, que puso en jaque a los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff.

El ex ministro también reveló que cuando le dijo al presidente que el cambio en la cúpula de la Policía Federal sería una interferencia política, el presidente concordó. Y que intentó proponer alguien con perfil profesional y respaldado por la institución, pero sin éxito. Asimismo reveló que el presidente también quería nombramientos similares en otras regionales de la policía, como en Río de Janeiro y Pernambuco. Algo que, según Moro, comprometería el combate a la corrupción. En el caso de Río, el recambio tendría que ver con las investigaciones sobre la evolución patrimonial y lavado de dinero del senador Flávio Bolsonaro, uno de los hijos del presidente. 

El ex ministro declaró también que Bolsonaro está preocupado con algunos casos que tiene en sus manos el Supremo Tribunal Federal. Aunque no los citó, se trataría de las investigaciones sobre las manifestaciones golpistas de la semana pasada, que contaron con el apoyo del presidente; y la relativa a las fakenews que están proliferando a propósito de la crisis del coronavirus, en donde estarían involucrados algunos de los hijos de Bolsonaro.

El ex juez Sergio Moro es el octavo ministro que abandona el gobierno de Bolsonaro en los casi 16 meses que lleva en el poder. Toda esta turbulencia política se produce en medio de la crisis de la pandemia y las lógicas consecuencias en la economía del país. Los mercados, incluso, temen que la próxima víctima en caer sea el ministro de Economía, Paulo Guedes

Informaciones periodísticas indican que Moro tendría pruebas de sus acusaciones. Básicamente conversaciones de WhatsApp, una aplicación muy usada por Bolsonaro para dar órdenes a sus ministros.

Horas después de la conferencia de prensa de Moro, Bolsonaro hizo una declaración para dar su versión de los hechos. Lo hizo rodeado de todos los ministros, apiñados a su espalda y solo uno con máscara para prevenir el coronavirus. Fue una intervención desordenada, que terminó leyendo un breve texto. Habló de acusaciones infundadas y dijo estar sorprendido y decepcionado por el comportamiento de su ex ministro: “No se dignó buscarme y prefirió una conferencia de prensa para anunciar su dimisión”, dijo Bolsonaro.

Acusó a Moro de haberle presionado para conseguir que lo nombrara como integrante del Supremo Tribunal Federal. Y defendió en varios momentos su facultad para nombrar al director de la Policía Federal. Y aseguró que había hablado con el funcionario de la discordia, antes de su cese, y que éste había estado de acuerdo en el recambio. “No me va a llamar mentiroso”, añadió en una clara referencia a Moro, al tiempo que señalaba que no podía aceptar que su autoridad fuera confrontada por cualquiera de sus ministros. La intervención de Bolsonaro fue acompañada por un intenso cacerolazo en numerosas ciudades del país.

El vicepresidente, el ex general Hamilton Mourão, se mostró contrariado por la salida de Moro, a quien calificó de excepcional y consideró que venía haciendo muy buen trabajo. El ex ministro estaba muy bien considerado por los militares, tanto los que están en el gobierno, en cargos políticos, como los que siguen en activo. Teniendo en cuenta que Bolsonaro no tiene partido y su principal base de apoyo son los militares -además de los evangélicos-, está claro que la crisis tiene mayor trascendencia de la que supone un recambio ministerial. Y las consecuencias son imprevisibles.

El diario Folha de S. Paulo asegura que el ala militar del gobierno entró en crisis con la salida de Moro. “La retirada de apoyo al presidente es una de las hipótesis sobre la mesa que, si se concreta, puede llevar a su renuncia”, asegura el periódico.

El Estado de São Paulo, por su parte, asegura que generales consultados consideran que el gobierno de Bolsonaro tendrá dificultades para levantarse tras la salida de Moro. También que el presidente cometió un suicidio y no va a recuperar su capital político. Se declararon “perplejos” con las declaraciones del ex juez de la Operación Lava Jato. Uno de estos altos mandos afirmó al diario que Bolsonaro se convirtió, como mínimo, en un “zombi” en el Palacio de Planalto, la sede del gobierno brasileño.

El ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2003) pidió la renuncia de Bolsonaro. A través de su cuenta de Twitter escribió: “Es hora de hablar. El presidente está cavando su fosa. Que renuncie antes de ser renunciado”. Pidió también que ahorre al pueblo brasileño de dos cosas, el coronavirus y un largo proceso de impeachment. Y pidió que asuma pronto el vicepresidente para enfocarse en lo importante, la salud y el empleo.

El ex juez Sergio Moro es el octavo ministro que abandona el gobierno de Bolsonaro en los casi 16 meses que lleva en el poder. Toda esta turbulencia política se produce en medio de la crisis de la pandemia y las lógicas consecuencias en la economía del país. Los mercados, incluso, temen que la próxima víctima en caer sea el ministro de Economía, Paulo Guedes.

Más artículos Javier M. González en Nuevatribuna

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