martes. 21.05.2024

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Cuando los animales se reconcilian con sus enemigos no necesitan "tener conciencia de sí mismos", <como argumentan estos estudiosos del comportamiento de los animales> "como se ha demostrado por medio del "test del espejo." Y no lo necesitan porque sus rencillas o conciliaciones, independientemente que están fundamentadas en una memoria y en una percepción sensorial de lo que observan de estas relaciones con sus semejantes, en función de lo que con estas experiencias les confiere información de lo que son sus propios cuerpos, al no estar interviniendo una capacidad realmente cognitiva, entrañan unos antecedentes y consecuentes, que como experiencia no van más allá de lo que representa una causa y un efecto. 

Hemos escuchado leyendas en las que se menciona que incluso en el reino de las plantas se han producido auras registradas por la cámara Kirlian, cuando habiendo sido heridas por un hombre o una mujer, cuando pasaban uno de éstos por su lado, esta aura cambiaba de color. Algo que, si es una leyenda y por tanto no ha sido confirmado científicamente, no empecé que tengamos que reconocer la existencia de esa aura.

La corteza cerebral desarrolla una gran variedad de funciones; como la percepción e interpretación de la información, la capacidad de resolver problemas y el pensamiento conceptual, entre otras

En este contexto, según informa Tinet en su capítulo decimotercero, "El misterio de las plantas y auras humanas".

Las fotos obtenidas según la técnica Kirlian de una hoja herida, revelaron en su centro una fuente enorme y roja como la sangre de energía que venía a sustituir el color azul brillante y rosa de la hoja antes de ser punzada.

Muchas han sido las hipótesis con las que se ha tratado de dilucidar cuáles han sido las causas en las que se fundamenta la existencia o la ausencia de estas auras.

Entre los primeros - sin confirmar específicamente su existencia -, el psicólogo Andrew Neher ha escrito que 

"no hay evidencia para apoyar la noción de que las auras sean, de alguna manera, un fenómeno de origen psíquico",

con lo cual, o bien entiende que estas auras constituyen una manifestación de lo físico, o que teniendo que aceptar lo evidente, siguiendo a Kant, tiene que reconocer que cuando la razón no consigue que se cumpla la función de establecer las convicciones racionalmente aceptadas, la razón rebaza la experiencia posible y se vuelve trascendente.

Para que se produzca una evolución se necesita que se hayan producido unas mutaciones cladogenéticas que originan la aparición de una nueva especie en el árbol genético

Entre los segundos se encuentran los que, siendo mucho más escépticos, afirman que en la ausencia de electricidad o de aire, no se produce ningún aura. Y para intentar justificarlo, tomaron fotografías Kirlian en el vacío, sin que en ninguna de ellas apareciera un aura. Algo que, a mi entender, en ambos casos no lo están justificando, puesto que al ser el aura una manifestación de la energía, las medidas adoptadas imposibilitarían su presencia. Otros, arguyendo que no pueden ver el aura de las plantas en completa oscuridad, no han tenido en cuenta que la falta de luz solar y la ausencia de actividad fotosintética, son las principales razones por las que no vemos un aura en las plantas sometidas a la oscuridadPero es que hay algo más, y es que, si se han llevado estas pruebas en condiciones excepcionales, es evidente que, sin someterlas a las mismas, se ha comprobado que, fotografiándolas con esta cámara, estas auras las han visto. Con lo cual, si esta aura es la energía emitida por todo lo que tiene vida, solo podemos contemplarla como el proceso entrópico que determina el paso de lo ordenado a lo desordenado que conlleva la direccionalidad espacio-tiempo a la que todo lo existente, en mayor o menor grado nos encontramos sometidos. 

Rememorando lo que Charles Darwin nos ilustró sobre cómo funciona, cómo se reproduce y cómo interactúa la fauna zoológica, estamos obligados a seguir abordando qué fue lo que ocurrió, cuando tras el advenimiento de las capacidades sensoriales y primariamente cognitivas adquiridas por los componentes de esta fauna, se originó en algún tramo desde la aparición de los homínidos, los rasgos que caracterizan a las capacidades cognitivas. Y es que a pesar de todos los argumentos con los que se le ha conferido a ciertos animales una biología de la moral, e incluso la capacidad de tener conciencia de sí mismos, la realidad es que un organismo desprovisto de un cerebro suficientemente desarrollado como para llevar a cabo un actividad cognitiva, con independencia de sus improntas recesivas o dominantes, sólo puede hacer uso de la memoria, la atención, la percepción sensorial, el aprendizaje, la orientación y la motivación.

Por el contrario, para encontrar una respuesta fisiológica con la que a mi entender se desencadena una capacitación cognitiva en los homínidos, hemos de recurrir tanto a su Filogénesis como a su Ontogénesis, al objeto de confirmar o desmentir lo que los creacionistas llaman el eslabón perdido. Y para ello tengo que acogerme a la lectura de lo que los biólogos Savage y Long escribieron sobre esta brecha filogenética entre los simios y los primeros homínidos. Según ellos:

"Este término ha seguido empleándose, inculcando la idea errónea de que la evolución es un proceso lineal por el cual de una especie deriva otra, cuando se ha comprobado que una especie puede ser el origen de varias que a su vez son el origen de otras que pueden hibridarse en una sola. Es el caso de la evolución humana, donde como consecuencia de la cladogénesis se produjeron a lo largo de miles de años unas bifurcaciones, en las que el Homo Erectus dio origen a varios homínidos más; algunos de los cuales terminaron hibridándose con los homínidos más desarrollados mentalmente que les fueron sucediendo; como ocurrió con el Homo Neanderthalensis y el Homo Sapiens.

DENISOVANOÉste fue uno de nuestros tatatarabuelos
DENISOVANO Éste fue uno de nuestros tatatarabuelos

Abundando en el tema, Bernard Rensch añadió que:

"La evolución filética o anagénesis es un proceso natural que hace desaparecer a todos los ejemplares de una especie, pero después de haber dejado una descendencia que sigue su propio camino evolutivo como una especie distinta. Este proceso suele ser muy largo porque no acostumbra seguir un proceso lineal en el tiempo, sino que parece avanzar más bien a saltos, según se van produciendo los cambios en el medio ambiente."

Yo diría que con independencia de lo que representa la adaptación a los cambios en el medio ambiente, para que se produzca una evolución se necesita que se hayan producido unas mutaciones cladogenéticas en las que han tenido lugar unos nodos de los que surgen unos clados que originan la aparición de una nueva especie en el árbol genético.

Continuando con lo que representó la capacidad de razonar, a mi entender, progresivamente hubo de desarrollarse una anagénesis tan compleja como era la continua conformación y especialización de una red neuronal, con la que, a través del recorrido entre las interconexiones de las neuronas del cerebro, se pudiera producir lo que Konrad Lorenz calificó como “fulguración”.Abundando en lo expuesto en lo que se refiere al transcurso durante el cual los homínidos necesitaron para adquirir la capacidad de razonar, los resultados que de esta aptitud se tenían que manifestar, no podían ser tan concluyentes como los derivados de una mutación genética. Para que apareciera la percepción cognitiva - como se mencionó en el segundo artículo de esta serie -, se necesitaba la existencia de una red neuronal, que por estar conformada por aproximadamente 86.000 millones de neuronas -con sus correspondientes axones y dendritas-, con las que se generan unas sinapsis [1] entre ellas, a mi entender se requirió el transcurso de unos milisegundos para que en el recorrido eléctrico o químico que se hubo de llevar a cabo entre la enorme y diferente cantidad de neuronas que conforman el cerebro [2] se generara una respuesta que les permitiera desarrollar las funciones representadas por las capacidades de actuar y razonar que fue llamada como "fulguración."

Las principales partes del cerebro son la corteza cerebral (córtex), el encéfalo, el diencéfalo, el cerebelo, el sistema límbico [3], el sistema nervioso central, formado por el encéfalo y la médula espinal, el sistema nervioso periférico [4] y el tronco encefálico.

La corteza cerebral desarrolla una gran variedad de funciones; como la percepción e interpretación de la información, las actividades cognitivas superiores, la toma de decisiones, la motivación, la atención, el aprendizaje, la memoria, la capacidad de resolver problemas y el pensamiento conceptual. En la tercera circunvalación frontal del hemisferio cerebral izquierdo se encuentra el área de Broca, cuya función es la articulación del lenguaje.

El diencéfalo actúa como centro primario de transmisión y procesamiento de la información sensitiva y del control autónomo. Y está íntimamente vinculado con el sistema límbico.

El sistema límbico es una parte del cerebro compuesta por varias estructuras interconectadas anatómica y funcionalmente que participan en el procesamiento de las emociones y la vida afectiva. 


[1] La sinapsis permite que las señales eléctricas y químicas se transmitan de una neurona a otra. La comunicación entre neuronas se inicia cuando la neurona emisora "dispara" un impulso eléctrico, es decir, un potencial de acción. Esto hace que se libere un neurotransmisor que viajará a través del axón de la primera neurona hasta llegar a la hendidura sináptica, donde se produce la sinapsis. El neurotransmisor atravesará este espacio hasta unirse a la neurona receptora a través de la dendrita, lo que provocará un potencial de acción en la neurona receptora. 
[2] Según el principio de conectividad específica establecido por Ramón y Cajal, las neuronas no se conectan entre sí aleatoriamente, sino que establecen conexiones específicas en determinados lugares con otras células nerviosas, por lo que la aparente maraña de ramificaciones que se observa cuando se mira a través del microscopio una muestra de tejido cerebral no es un conjunto de conexiones al azar, sino una red de contactos entre células perfectamente organizado que es la que hace posible el funcionamiento del sistema nervioso y todas las actividades cerebrales. 
[3] El sistema límbico es filogenéticamente una de las partes más antiguas del cerebro. Es el principal responsable de la vida afectiva. Está involucrado en la formación de la memoria, el control de las emociones, las motivaciones, diversos aspectos de la conducta, la iniciativa, la supervivencia del individuo y el aprendizaje.
[4] El sistema nervioso periférico puede dividirse en sistema nervioso somático, que se controla de forma voluntaria y sistema nervioso autónomo, que funciona de forma involuntaria o automática.

El darwinismo capitalista (V)