miércoles 11.12.2019

Ahora sí: sí se puede

Manifesté mi desacuerdo con la decisión del Presidente del Gobierno de convocar las elecciones generales del domingo pasado (Nuevas elecciones generales: fraude al electorado, Nueva Tribuna 9/8/2019); consideraba eran innecesarias, peligrosas al dar una segunda oportunidad a unas derechas(PP, Cs,Vox) muy radicalizadas que habían sido derrotadas el 28 de abril. Expresé se daban las condiciones para formar un gobierno progresista con el sólido soporte de 165 diputados (PSOE+UP) y que por tanto no era preciso volver a las urnas. Por desgracia el acuerdo entre las dos formaciones no fue posible se convocaron elecciones y los resultados de las mismas han confirmado mi creencia de no ser necesarias e inevitables.

Los resultados muestran un ascenso del PP en 23 escaños que dado que partía del abismo de los 66, no deja de ser un incremento discreto que deja en el haber de Pablo Casado el haber conseguido los dos peores resultados para su partido en muchos años lo que unido al importante ascenso de Vox pone en evidencia en mi opinión un liderazgo débil en la cúpula del PP.

Los resultados electorales han supuesto la práctica desaparición de la derecha camuflada (Cs) como consecuencia de la inconsistencia política de sus máximos dirigentes (Rivera, Arrimadas, Girauta, Villegas, De Páramo) cuyos únicos objetivos eran superar al PP y echar a Sánchez, aún a costa de radicalizar tanto su discurso que en ocasiones se situaba al nivel de la extrema derecha.

Dado el primer paso, acuerdo PSOE-Unidas Podemos, esperemos que las negociaciones con otros grupos permitan superar la investidura y formar gobierno para comenzar a intentar solucionar los problemas más importantes de la sociedad española. Así sea

El PSOE no ha conseguido mejorar los resultados ya obtenidos en abril y asimismo Unidas Podemos ha visto reducirse su apoyo electoral.

La consecuencia realmente grave y muy preocupante que se ha derivado de la repetición electoral ha sido el importante incremento en votos y escaños conseguido por la extrema derecha (Vox), era uno de los riesgos de la repetición electoral y desgraciadamente se ha hecho realidad. Contar en el Congreso de los Diputados con la presencia de más de 50 diputados de un partido xenófobo, racista, machista, negacionista del cambio climático y la violencia de género, con planteamientos claramente inconstitucionales, que criminaliza utilizando la mentira a los MENA (menores inmigrantes no acompañados), será sin duda una gran dificultad añadida para el normal funcionamiento de nuestro sistema parlamentario.

Hoy algunos deberían reflexionar sobre su papel en el proceso de blanqueamiento de Vox que representa el nacionalpopulismo neofascista. El PP acordando con ellos para así conseguir su apoyo para gobernar en Andalucía, Madrid y Murcia, tomando una posición diametralmente opuesta a la de los partidos de derechas en la gran mayoría de países de nuestro entorno. La formación naranja (Cs) recibiendo gustosamente sus votos para tocar algo de poder en las Comunidades antes mencionadas.

También deberían reflexionar los partidos de izquierda en el sentido de la necesidad de plantar cara sin miedo a la extrema derecha y no permitir ningún ataque por su parte a los derechos fundamentales de cualquier colectivo o grupo social. En este sentido me merece un enorme respeto el gesto del Sr. Aitor Esteban negándose a saludar al representante de Vox que en el debate en que habían participado le había amenazado con ilegalizar a su partido, el PNV, partido político democrático y con una historia clara en defensa de las libertades.

También sería interesante que la ciudadanía reflexionase sobre el comportamiento de determinados empresarios, medios de comunicación, expertos y tertulianos que no han visto ningún peligro para la democracia y la cohesión social de España con la irrupción de la extrema derecha y por el contrario nada más conocerse el pre-acuerdo alcanzado entre el PSOE y Unidas Podemos han salido en tromba anunciando un mensaje catastrofista que solo persigue trasmitir miedo e impedir se pueda avanzar hacia una sociedad más justa y con menores niveles de desigualdad. Nada nuevo por cierto. 

La situación derivada de los resultados del pasado domingo exigía y hacía necesaria una reflexión por parte del partido ganador del proceso electoral (PSOE) y quién desde la izquierda podía prestarle un apoyo importante para facilitar una investidura y posterior formación de gobierno (Unidas Podemos), ambas formaciones suman ahora 155 escaños que aún siendo menor a la existente tras las elecciones de abril pasado sigue siendo una cifra suficiente para abordar ambos procesos negociando apoyos de otras formaciones. Conviene recordar al efecto que esos 155 diputados son más que los que suman PP, Cs y Vox (151).

El anuncio del preacuerdo entre PSOE y Unidas Podemos presentado hoy en comparecencia publica por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias con la voluntad expresa de formar un gobierno de coalición rotundamente progresista es una buena noticia para quienes hemos defendido esa opción desde hace meses (Tras ganar no equivocarse, Nueva Tribuna 29/6/2019), satisface lo que mayoritariamente han apoyado los ciudadanos y en mi opinión abre la esperanza de ver gobernar a la izquierda para poner en marcha una acción de gobierno que aborde reducir los niveles insoportables de desigualdad hoy existentes, devuelva a los trabajadores los derechos laborales perdidos, revierta el gran deterioro que los servicios públicos esenciales, sanidad, educación, dependencia y servicios sociales han sufrido con las políticas de austeridad de los últimos años, aborde la necesaria reforma fiscal para que la fiscalidad sea progresiva, paguen los que no pagan y paguen más los que más tienen.

Un gobierno de izquierdas que siga luchando contra la violencia de género y contra quienes pretenden negarla, un gobierno que elimine la ley mordaza e impida cualquier acción que pretenda limitar derechos y libertades, un gobierno que asuma que un país como el nuestro no puede seguir permitiendo que muchos españoles tengan a familiares en cunetas y fosas comunes y asuma por tanto su exhumación como tarea de Estado. 

Dado el primer paso, acuerdo PSOE-Unidas Podemos, esperemos que las negociaciones con otros grupos permitan superar la investidura y formar gobierno para comenzar a intentar solucionar los problemas más importantes de la sociedad española. Así sea. AHORA SÍ.

Ahora sí: sí se puede