miércoles. 29.05.2024
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©️ Boceto de Nicolás Boni para la escenografía de 'Adiós, Apolo y 'La Verbena de la Paloma'. (Teatro de la Zarzuela).

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Vicente I. Sánchez | @Snchez1Godotx

Posiblemente "La verbena de la Paloma" sea uno de los títulos más famosos e icónicos de nuestra zarzuela. Desde su arrollador estreno en 1894 en el madrileño Teatro Apolo, este sainete lírico con libreto de Ricardo de la Vega y música de Tomás Bretón se ha convertido en uno de los ejemplos más claros del talento y la creatividad de nuestro género chico. Ambientada en la festividad madrileña del 15 de agosto, esta obra llena de celos y malentendidos posee algunos de los momentos más brillantes que se han escrito en nuestra lírica, con números muy icónicos como la famosa copla de Don Hilarión, "Una morena y una Rubia" o "Dónde vas con mantón de manila".

Con el objetivo de continuar homenajeando este clásico, el Teatro de la Zarzuela vuelve a poner esta obra en escena de la mano de la directora y coreógrafa Nuria Castejón, y bajo la dirección musical del maestro José Miguel Pérez-Sierra. Esta propuesta, que podrá verse en cartel del 8 al 25 de mayo, sin duda se trata de uno de los platos fuertes de la temporada lírica.

Uno de los puntos más sorprendentes de esta nueva producción es el prólogo "Adiós, Apolo", escrito por Álvaro Tato, con el que este autor realiza un simpático homenaje a la zarzuela a través de una compañía que está ensayando "La verbena de la Paloma" minutos antes de su estreno en el Teatro Apolo. Álvaro Tato reflexiona sobre el papel de la música en la sociedad, al tiempo que realiza un 'revival' de algunos temas clásicos y muy diversos de la zarzuela, con momentos musicales absolutamente entrañables, como esa lucha de vals entre "El caballero de Gracia" y "Neptuno". Aunque el prólogo es más divertido y ágil que ingenioso y desafiante, sirve como complemento ideal para entender un poco más la trama de la obra que vendrá a continuación, dando pequeñas pinceladas muy irónicas al comportamiento poco aceptable de algunos de sus protagonistas, especialmente en lo referente a los celos de Julián, cuya agresividad y tono no acaban de cuadrar desde una mirada actual.

Casi sin solución de continuidad, comienza "La verbena de la Paloma" y desde los primeros instantes queda claro que esta obra dirigida por Nuria Castejón busca potenciar y recuperar toda la magia de la zarzuela. No es una producción más. Se trata de una propuesta muy ambiciosa, empezando por un reparto de altura que cuenta con actores y cantantes de la talla de Antonio Comas (Don Hilarión), Borja Quiza (Julián), Milagros Martín (Señá Rita), Carmen Romeu (Susana), Ana San Martín (Casta), Gerardo López (Don Sebastián), entre otros.

El maestro José Miguel Pérez-Sierra dirige una obra musicalmente imprescindible en la que se percibe no solo que el público se lo está pasando bien, sino que además se sabe las letras. Esto se hace muy evidente en momentos muy sonados como casi todos los relativos a Don Hilarión, con un Antonio Comas muy acertado en el papel, que sabe darle un tono muy divertido en el que no se contiene en ningún momento.

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Entre la ópera bufa y la zarzuela más castiza, José Miguel Pérez-Sierra sabe sacar todo el partido a la orquesta para una partitura no demasiado exigente en lo vocal, pero polifónicamente muy elaborada. Es evidente que no solo requiere de unos cantantes líricos que sepan desenvolverse en una seguidilla (lo cual no pueden decir muchos), sino que sobre todo requiere de actores con una buena vis cómica.

La escenografía de Nicolás Boni nos transporta a un Madrid decimonónico lleno de personajes extravagantes, con unos decorados de edificios muy bien definidos que irán rotando con bastante agilidad durante la obra. Por sus calles irán pasando todo tipo de personajes castizos de los más variopintos y, cómo no, seremos testigos de esa extraña historia de amor entre Julián y Susana.

"La verbena de la Paloma" es una propuesta destinada a ser disfrutada y que es un ejemplo muy claro de cómo la música puede ser intergeneracional y romper cualquier límite cultural. Una zarzuela cuyas letras han pasado de padres a hijos y que, a día de hoy, continúa sorprendiendo a todos aquellos que se acercan a ella.

El regreso triunfal de La Verbena de la Paloma