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sábado 21/5/22

Los compromisos del congreso

Es un punto triste que los únicos que creen a José Luis Rodríguez Zapatero sean los medios más conservadores. Quiero decir que sólo en ellos encuentra uno confirmación de que el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno está por avanzar en temas tan polémicos como el aborto o la eutanasia. Los demás medios matizan que Zapatero no termina de definirse y que habla de generalidades.
Es un punto triste que los únicos que creen a José Luis Rodríguez Zapatero sean los medios más conservadores. Quiero decir que sólo en ellos encuentra uno confirmación de que el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno está por avanzar en temas tan polémicos como el aborto o la eutanasia. Los demás medios matizan que Zapatero no termina de definirse y que habla de generalidades. Me refiero a dos temas: muerte digna y aborto que, querámoslo o no, dividen a la sociedad española.

¿Qué quiere decir esto? Uno lo interpreta como la calculada ambigüedad de un dirigente que ha hecho del lenguaje confuso y poco claro su marca de imagen. El secretario general de los socialistas y presidente del Gobierno habla de una figura como las últimas voluntades, ya vigente en algunas comunidades autónomas. Figura que, por cierto, está muy por delante de la legislación estatal en algunos aspectos.

Sólo quien ha tenido algún familiar en esas circunstancias sabe de la necesidad de clarificar un tema tan doloroso y tan vital y valga la aparente contradicción.

Dice Zapatero que se van a cumplir las resoluciones del último Congreso del PSOE. Faltaría más. Deben cumplirse. Pero, ¿están claras las resoluciones? Esa es otra. El derecho a una muerte digna no ha sido analizado en el cónclave socialista y Zapatero, al final, lo que ha prometido es que un grupo de expertos lo estudiará.

No sé cómo decirlo. Y, seguramente, muchos lectores opinen, con razón, o con su razón, que buscamos tres pies al gato. Pero, honestamente, no puedo decir que de sus palabras se llegue a la conclusión de que éste tema va a ser abordado por el Gobierno en esta legislatura. Y, lamentablemente, tampoco me parece que de las resoluciones aprobadas se derive que vaya a modificarse la ley del aborto.

Aborto y muerte digna no son temas fáciles. Y nadie ha pedido que el Congreso socialista se pronuncie sobre ello. De hecho, no lo hicieron. El guiño de José Luis Rodríguez Zapatero, asegurando que legislará sobre ello, está muy bien. Pero, ¿hasta dónde llegará? Su compromiso, ¿será igual de firme que el asumido en campaña electoral con los inmigrantes?

Quede todo esto como una duda personal. Porque estas líneas bueno es recordarlo- responden únicamente a los sentimientos de un nombre, un apellido y una imagen. No significa que lo escrito en completa libertad y con opiniones en contra- sea compartido ni por el medio ni por sus editores, a los que aprovecho para agradecer el grado de libertad que me otorgan.

Deseo sinceramente que, en esto, encontremos la voluntad de quienes gobiernan de sacar adelante proyectos que, estoy seguro, no comparte la totalidad de la sociedad española, pero que responden a la lógica y al sentimiento humano de gran parte de la ciudadanía.

Confieso mis dudas y mi frustración. Y, por eso, no puedo, honradamente, creer al cien por cien en unas promesas que, en ocasiones, al menos, se han mostrado poco creíbles. (Uno, a veces, quisiera no escribir ciertas cosas. Hablar de lo amable y lo bonito)

Carlos Marzal, hablando de otras cosas, dejó escrito:

Por eso, más que un día,
mi día de mañana es el proyecto

de un tiempo por llegar:
es el pluscuamperfecto de futuro.

Ya sólo hay que aprenderlo a conjugar.

¡Cómo quisiera uno conjugar ese futuro para no equivocarse!

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