Nuevatribuna

¿Y si Carme Chacón no hubiera muerto tan joven?

Una mujer honesta, de convicciones auténticas, feminista, y dispuesta a liderar un cambio desde la moderación

Hoy, Carme Chacón habría cumplido 48 años. Su imagen como ministra de Defensa pasando revista a las tropas españolas en su visita al destacamento español en Herat (Afganistán), es uno de los momentos de la historia reciente que más logró emocionarme, al contemplar a una joven mujer de 37 años al frente del ejército español —¡Capitán, mande firmes!— y para más inri, embarazada y socialista, demasiadas circunstancias que debieron suponer un fuerte shock para los sectores más cavernarios y conservadores de las esencias patrias que, durante cuatro décadas, se nos impusieron a los españoles a golpe de represión.

Pocos días antes de morir, nuestra recordada Carme dijo: "Cuando una de nosotras da un paso adelante, lo da el género humano entero. Ir dándole golpes de martillo a ese techo de cristal que todavía existe es importante".

Que pena que se nos fuera tan pronto y tan de repente. Carme Chacón era una fuerte candidata para convertirse en la primera mujer que liderara el socialismo español, y fuera candidata a la presidencia de gobierno. Y eso era algo que sentaba muy mal aparato oficialista del PSOE, a los amos del partido, a los felipes, los chaves, los guerras, los bonos... todos los que apostaron por el continuismo conservador del rubalcabismo, y que pusieron todo tipo de obstáculos al progreso de una mujer ansiosa por reconstruir el PSOE, una mujer honesta, de convicciones auténticas, feminista, y dispuesta a liderar un cambio desde la moderación. Una mujer que vio como su carrera política se desdibujaba a golpe de zancadillas y obstáculos y que, sin entrar en juegos sucios, tuvo la gallardía de saber perder con elegancia y guardar un prudente silencio dejando hacer a su rival, Rubalcaba.

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Que distinto podría haber sido todo si los sectores rancios del socialismo no hubieran tomado las riendas y Carme Chacón hubiera medrado. Y que lástima que la etapa Rubalcaba acabara en una debacle que nadie habría imaginado cuando el PSOE contaba con más de doscientos diputados en el Parlamento, días de vino y rosas que todos creían eternos y que, por culpa del inmovilismo y el olvido de las dos letras centrales de las siglas del partido, dieron paso a un descomunal desastre.

Que distinto podría haber sido un PSOE dirigido por Carme Chacón.Y que distinto, por encima de todo y al margen de la política, si hace dos años no le hubiera sobrevenido a nuestra recordada exministra, una muerte tan repentina como inesperada.

Pero los errores tienden a la reincidencia, y tras el acoso a Carme Chacón, se repitió de nuevo la historia. Así, el mismo Rubalcaba que seguía contando con el apoyo de los más rancios barones, se puso de nuevo en marcha e intentó hundir a un político joven e innovador, Pedro Sánchez, a través de un golpe de mano interno a quien era el secretario general de los socialistas elegido en elecciones primarias. Pero no entraré en detalles cuando el final de esta historia es de sobra conocido, al menos el final provisional a falta de lo que suceda tras el recuento de votos la noche del próximo 28-A.Mi único interés al escribir esta reseña era sólo recordar el día del cumpleañosde una mujer, una excelente mujer, que nos dejó demasiado joven, tanto como extremadamente necesitados estábamos de políticos de juego limpio como lo fue ella.

Feliz cumpleaños, y descansa en paz querida Carme.