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lunes. 15.08.2022

Más de cien países practican la tortura

Al menos 107 países de todo el mundo siguen practicando tortura y malos a manos de las fuerzas de seguridad, la policía y otras autoridades del Estado, según ha denunciado Amnistía Internacional coincidiendo con el Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de Tortura.
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 26.06.2009

Así lo refleja el Informe Anual 2009 de Amnistía Internacional, en el que esta ONG analiza la situación de 157 países. El estudio "constata" cómo los casos de tortura y malos tratos durante el año 2008 y los primeros meses de 2009 "se produjeron de forma generalizada en todas la regiones del mundo". Esto supone que, pese a la prohibición universal de la tortura, en más del 50% de los países del mundo se siguen aplicando estas prácticas.

En países de África como Camerún, Chad o Sudán hubo "una amplia variedad de violaciones de derechos humanos", como la brutalidad policial, el uso de fuerza excesiva y numerosos casos de detención arbitraria y prolongada sin cargos, mientras que en América "algunos gobiernos cerraron los ojos ante las denuncias de torturas y homicidios ilegítimos e intentaron justificar los abusos diciendo que eran necesarios en el actual clima de inseguridad pública".

En Asia y Oceanía la organización ha documentado también diferentes casos de tortura, tanto a manos del Estado como de grupos armados. Además, asegura que en Europa y Asia Central, estados como Italia, Dinamarca, Alemania y Reino Unido "se conformaron con recibir garantías diplomáticas de terceros países y utilizarlas como justificación para expulsar a presuntos terroristas a países donde corrían peligro real de tortura y otros malos tratos".

Por esta razón, y "aunque el presidente Barack Obama está tomando medidas para cerrar Guantánamo y garantizar que Estos Unidos no recurra a la tortura", Amnistía pide a todos los gobiernos que pongan en marcha medidas efectivas "que acaben con la impunidad de los responsables de la tortura y malos tratos".

TORTURA EN ESPAÑA

Amnistía Internacional solicita a las autoridades españolas que deroguen las leyes que permiten la detención en régimen de incomunicación, y que investigue casos como el de Mohammed Fahsi, documentado por esta organización no gubernamental.

Fahsi fue detenido cerca de Barcelona en 2006 como sospechoso de delitos relacionados con el terrorismo. Estuvo detenido en régimen de incomunicación durante cuatro días, periodo en el cual su familia no supo dónde estaba.

Mohammed Fahsi afirma que estuvo con los ojos vendados en todo momento y que agentes de la Guardia Civil lo insultaron y amenazaron. Asegura que mientras estaba en su celda se vio obligado a permanecer de pie con las manos apoyadas en la pared o a hacer flexiones de brazos hasta el agotamiento. Cada vez que intentaba sentarse, un agente de la Guardia Civil le obligaba a ponerse de pie de nuevo y dice que le sometieron a técnicas de privación de sueño.

Durante los interrogatorios, le dijeron que su esposa y sus hijos serían enviados al desierto de Marruecos y que no volvería a verlos. Poco antes de que Mohammed Fahsi compareciera ante el tribunal, un abogado designado por el Estado se personó en el centro de detención para representarlo, pero no se le permitió hablar con su cliente. Una doctora le examinó pero no hizo caso de sus afirmaciones de que le estaban torturando.

Más de tres años más tarde, Mohammed Fahsi continúa recluido en espera de juicio. Sus denuncias de tortura nunca se investigaron.

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