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lunes. 26.09.2022
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Cartel de campaña del PD: Elige

Raras veces se han visto campañas electorales donde el objetivo último de los partidos no es cautivar simpatizantes, sino espantarlos. Las elecciones las gana quién pierde: este podría ser el titular -quizás un poco sensacionalista, pero ya lo voy a explicar- para definir la campaña electoral veraniega del Belpaese. 

Italia se prepara a votar este domingo, 25 de septiembre, y todo apunta a que la coalición ultraconservadora de derecha liderada por Giorgia Meloni vaya a obtener un éxito rotundo y mayoría absoluta. La líderesa de Fratelli d'Italia (el partido ubicado en la extrema derecha en el arco parlamentario italiano) se ha preparado para vestir el traje de primera ministra, ablandando su discurso antieuropeista y asegurando apoyo incondicionado a la coalición occidental, es decir, a Estados Unidos y la OTAN. Un cambio de postura necesario para garantizar el apoyo de Forza Italia de Silvio Berlusconi y, en cierta medida, también de la Liga, que se desmarca de Putin y sus simpatías hacia el Kremlín a través de las palabras del mismo Matteo Salvini.

Entonces, si es cierto que Giorgia Meloni trabajó para afianzar e incrementar sus posibilidades de gobernar, por el otro lado, el Partito Democratico hizo todo lo posible para desactivar su electorado y ahuyentar los indecisos. Es opinión difusa que el PD haya adoptado una narración vacía y de puro contraste, sintetizado en su eslógan: "Scegli" (elige). La síntesis se encuentra en el formato gráfico más utilizado para la campaña -y que se viralizó en forma de meme en un pis pas-. 

Este meme de Pasta&Rivoluzione y compartido por el mismo secretario del PD, Enrico Letta, pone una cuestión central: para preparar la carbonara, ¿Qué eliges entre la pancetta (bacon) y el guanciale (tocino)? Una pregunta de importancia capital que el secretario del PD tuvo que expresarse en favor de la receta tradicional: se prepara con el tocino, obviamente (con fondo rojo).

He sacado este ejemplo en cuánto paradigmático y ejemplificador de la campaña electoral del PD. En primer lugar, el principal partido de centroizquierda propone una visión dicótomica: un recurso seguramente eficaz, si es utilizado con sabiduría, y que tantos éxitos ha regalado a los partidos de última generación, independientemente del sesgo ideológico (Podemos, Movimiento 5 Estrellas, Liga). 

Todo apunta a que la coalición ultraconservadora de derecha liderada por Giorgia Meloni vaya a obtener un éxito rotundo y mayoría absoluta

Sin embargo, aquí el recurso dicotómico no renta. El panorama político italiano presenta una fragmentación relevante y desde 2013 se pasó de un sistema bipolar a un sistema multipartidista. En la actualidad, se puede hablar de tripolarismo(considerando la renovada carrera solitaria del Movimiento 5 Estrellas) o hasta de multipolarismo, incluyendo el polo neoliberal de Matteo Renzi y Carlo Calenda. 

Sin ubicarse en uno de los extremos del tablero, y sin esa posibilidad de tener un discurso radical "en contra/en favor de", esa dicotomía se vuelve floja, pierde su encanto y capacidad atractiva. Quizás los militantes de Unione Popolare(formación extraparlamentaria de izquierda y apoyada por Pablo Iglesias y Jean Luc Mélenchon) podrían decir "Scegli", elige, porque plantean propuestas radicales y de ruptura. Sin embargo, con las medidas tibias, ni carne ni pescado, elegir el PD podría significar no-elegir. Se releva más que una paradoja.

Otro elemento clave que hace presumir que el Partito Democratico esté haciendo lo posible para perder sin honor estas elecciones, es el intento de buscar pactos con los neoliberales (Calenda y Renzi, este último consejero del régimen Saudí) en lugar de aproximarse a posiciones más izquierdistas. Hablamos de la segunda mitad de julio y quizás los estratégas del PD estaban de vacaciones o tomaron demasiado sol.

Abogar por una coalición con Carlo Calenda significaba mantener apartados los partidos minoritarios de izquierda (Sinistra ItalianaVerdiPossibile) y el Movimiento 5 Estrellas. Entre los liberales y los partidos que abogan por un modelo más socialdemócrata, no había manera de entenderse. El PD intentó buscar protagonismo siendo el actor clave de una coalición Frankenstein que, afortunadamente o no, fracasó en pocos días. A pesar de la ruptura operada por Calenda (él decidió echarse para atrás y buscar un acuerdo con el serial killer de los primeros ministros, Matteo Renzi), el Partito Democratico no ha conseguido desmarcarse de esa intención primigenia de buscar el voto más moderado. En esa parte del tablero, la competencia es alta, entre el duo elitista Calenda + Renzi y el siempreverde Silvio Berlusconi. 

Más allá de temas estrictamente ideológicos, la apuesta estratégica para ocupar el centro ha sido un fracaso

Más allá de temas estrictamente ideológicos, la apuesta estratégica para ocupar el centro ha sido un fracaso. El Partito Democratico quemó las naves que podían desembarcar en el puerto del 5 Estrellas, asegurando que nunca habrían pactado con quienes habían hecho saltar el banco del recién galardonado estadista del año, Mario Draghi. De forma más o menos implicita, se aseguraba fidelidad a perseguir los objetivos de la "Agenda Draghi", propiamente tecnócrata y neoliberal y dirigido al segmento empresarial. 

Cabe recordar que el M5E solicitó el primer ministro en llevar adelante la agenda social y, en particular, señalando la urgencia de trabajar en la propuesta sobre el salario mínimo, fijándolo entre los 9 y los 10 euros por hora. Draghi ninguneó las solicitudes procedentes por las filas de Giuseppe Conte y la ruptura fue una consecuencia inevitable, más allá de los cálculos electorales. Ahora bien, echando las cuentas, se ve como el PD se encuentra exactamente en el medio del tablero. Sin embargo, los cambios de rumbo, la falta de consistencia ideológica y su falta de un marco narrativo coherente y con un horizonte bien definido, el PD pierde tanto de un lado como del otro.

Algunos analistas podrían afirmar que la cuestión ideológica, en estos momentos, ya no tiene incisividad de antaño. Sin embargo (y aquí hay el tercer y último indicio sobre las ganas ocultas del PD de regalar el gobierno en las manos de la derecha) hasta en los principales temas de campaña (medioambiente, trabajo, reforma fiscal, agenda social, política exterior, seguridad) no destaca en ninguno de ellos

Quizás decir que el PD echó a perder estas elecciones puede parecer una exageración, pero quizás piense en mejor lavarse las manos, antes que ensuciarlas

Los aliados de Sinistra Italiana, Verdi y Possibile centran su discurso en la sostenibilidad y la reforma fiscal (hablando hasta de patrimonial). El M5E se ha asentado, de momento, en la silla reservada a los socialdemócratas: atención al medioambiente, mejoras salariales y mantenimiento y fortalecimiento de la renta de ciudadanía. Desde Unione Popolare, ese posicionamiento izquierdista está aún más marcado e incluye los temas aquí citados y con hasta mayor intensidad. Por otro lado, los liberales y la coalición de derecha guiña el ojo a los empresarios y a las grandes fuerzas económicas y financieras del país, que se concentran prevalentemente en las Regiones del Norte. Y aquí, para cerrar, hay un último punto clave: la distribución espacial del voto. El Movimiento 5 Estrellas apostó fuertemente por el Mezzogiorno d'Italia, considerando que en el Norte no hay manera de revertir los resultados. Los 5 Estrellas llegaron antes que el PD, que sólo en los últimos días de campaña intentó acercarse al Sur, ahí donde realmente pueden cambiar los equilibrios.

Quizás decir que el PD echó a perder estas elecciones puede parecer una exageración (o un provocación, en el mejor de los casos). Sin embargo, hay que considerar que el próximo gobierno tendrá que hacer frente a la peor crisis energéticade este siglo XXI, con una inflación que no para de disparar los precios de la canasta básica y que provocará un incremento exponecial de las desigualdades. Finalmente, Muchas empresas están en riesgo, a punto de echar el cierre. Muchas más empiezan a despedir sus empleados. En definitiva, el otoño y el invierno traerán costes sociales insostenibles. Para hacer frente a ello, habrá que recortar en gasto público (para financiar los subsidios energéticos), justo cuando se necesitará un incremento contundente para limitar los efectos en cascada de la reducción del tejido empresarial y el incremento exponencial del paro. Quedaría, entre las propuestas, la aplicación de una mayor imposición fiscal a las compañías energéticas que han visto incrementos de facturado de hasta el 600%. Obviamente, no es una medida que guste a la derecha de Meloni, Salvini y Berlusconi. Y por ello, el PD quizás piense en mejor lavarse las manos, antes que ensuciarlas.

Una campaña para fracasar: el caso del Partito Democrático en Italia