martes. 28.05.2024
Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez
Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez

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Eckart Leiser | Pasados seis años un reencuentro: carteles en las calles, manifestantes ondeando banderas en los puentes de las salidas de la ciudad, fotos gigantes en las paredes de los edificios, omnipresente en las portadas de los periódicos: el nombre de Claudia Sheinbaum, candidata para la sucesión al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO, en las próximas elecciones presidenciales del 2 de junio. Debajo figura el lema de campaña "Primero los pobres". Se presenta por la alianza "Sigamos haciendo Historia", integrada por Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), el Partido del Trabajo (PT) y el "Partido Verde Ecologista Mexicano" (PVEM). Sheinbaum lidera las encuestas con más de un 30% de ventaja sobre Xóchitl Gálvez, candidata de la alianza opositora (en la que el PRI - Partido Revolucionario Institucional - es uno de tres partidos. Uno se frota los ojos ante lo que queda de este partido, que durante más de setenta años, al estilo de un „partido unificado“, tuvo agarrado a México como un pulpo y ganó muchas elecciones mediante fraudes electorales bien organizado a gran escala). Sheinbaum es la candidata preferida de AMLO y, en una entrevista de varias horas con Ina Afinagenova, fue elogiada por él por ser más inteligente y competefnte aun que él mismo.

Pero, sobre todo, los mexicanos esperan que Sheinbaum continúe la política de reformas de gran calado de AMLO. Durante su mandato de seis años en las encuestas los índices de aprobación de AMLO han subido hasta el 79%. Hace seis años, poco antes de las elecciones las esperanzas de un taxista parecen haberse cumplido: en aquel momento, veía a AMLO como la única esperanza para salvar el país. El hecho de que los dos candidatos principales sean mujeres y eso en México, bastión del machismo, es en sí mismo indicio de un cambio profundo. Entonces, México será gobernado pronto por una mujer.

AMLO habla de 5 millones de mexicanos que han salido de la pobreza durante su mandato, de crecimiento económico impulsado por megaproyectos de infraestructura en regiones atrasadas

Esta vez no es un taxista, sino un maestro jubilado de un pueblo de Yucatán quien mientras se come un tamal me habla de las mejoras en la vida de la gente humilde: duplicación del salario mínimo real, vinculación de las pensiones al índice de inflación, lucha consecuente contra la corrupción. AMLO entra en detalles en la citada entrevista: bajo sus predecesores, particularmente Zedillo, la pensión se había reducido al 25 por ciento del último ingreso, y en un promedio sólo se podían comprar 6 kg de tortilla (el alimento básico) en lugar de 50 kg. Las reformas establecidas en la Constitución progresista de México de 1917 habían sido sistemáticamente desmanteladas durante los últimos 30 años de políticas neoliberales: la reforma agraria impulsada bajo Lázaro Cárdenas, la jornada laboral de 8 horas, la nacionalización de sectores clave de la economía, un poder judicial independiente, etc.

AMLO habla de 5 millones de mexicanos que han salido de la pobreza durante su mandato, de crecimiento económico impulsado por megaproyectos de infraestructura en regiones atrasadas como Yucatán. Ejemplo: el "Tren Maya", que va a facilitar, mediante una línea ferroviaria de 1500 km de longitud, el desarrollo de la zona de asentamientos de la cultura indígena maya. AMLO señala con orgullo una reducción masiva del desempleo, y eso -¡cosa importante! – mediante el empleo legal. Y efectivamente: gente hiperactiva agita por las calles de las ciudades, y cuando se viaja por el país se pueden ver brigadas de obreros afanándose en proyectos de construcción e ingeniería civil, a hasta 40 grados a la sombra. O: cada pocos kilómetros a lo largo de las carreteras hay puestos donde la gente pela y trocea piñas o mangos bajo una sombrilla y los vende. Otro tipo de empleo la gente ha creado montando aseos particulares, de los que a veces hay uno cada 50 metros en las ciudades, que pueden utilizarse por unos 30 céntimos. Sin olvidar a los innumerables fabricantes de tacos que llenan las aceras con sus pequeños puestos. Por supuesto, el modelo para ganarse la vida tiene poco que ver con el de España. Ejemplo: Un amigo licenciado en periodismo trabaja para un pequeño periódico, tiene una pequeña lavandería al lado de su casa y un pequeño rancho a las afueras de la ciudad con ganado, del que de vez en cuando vende un res. También repara coches. En resumen: un multitalento.

La lucha contra la corrupción debe incluir al sistema judicial, un proyecto que hasta ahora ha fracasado en el Tribunal Constitucional: no permitió la democratización del nombramiento de los más altos magistrados mediante su confirmación por el Parlamento

Después de enumerar todos estos avances logrados por el gobierno de AMLO, inevitablemente surge la pregunta: ¿Qué pasa con los crímenes sangrientos en el país, la mayoría atribuibles a los cárteles de la droga? La respuesta de AMLO a la pregunta hecha por una periodista estadounidense: su predecesor Peña Nieto terminó su presidencia con un número récord de asesinatos por parte de la mafia de la droga. Posición de AMLO: El problema no puede resolverse mediante el uso de la fuerza por parte de la policía y los militares, ya que las cúpulas corruptas de estos instrumentos del poder estatal solían colaborar con la mafia de la droga. Por lo tanto, la prioridad es combatir radicalmente la corrupción. Y de hecho, tras un aumento continuado en los primeros años de su presidencia, la curva de la violencia se está moviendo ahora a la baja. Lo que AMLO no le dijo a este periodista estadounidense es que una solución duradera del problema no es posible sin una lucha exitosa contra el consumo de drogas en Estados Unidos, ya que México es principalmente un país de tránsito para el abastecimiento de los consumidores allí.

AMLO ya dio prioridad a la lucha contra la corrupción en su etapa como jefe de Gobierno del Distrito Federal entre 2000 y 2005: en aquel momento, despidió a gran parte de la policía y vinculó las nuevas contrataciones con un riguroso examen. Sin embargo, la lucha contra la corrupción debe incluir al sistema judicial, un proyecto que hasta ahora ha fracasado en el Tribunal Constitucional: no permitió la democratización del nombramiento de los más altos magistrados mediante su confirmación por el Parlamento.

Queda por esperar que la política de reformas tenga continuidad en los próximos seis años y que se puedan eliminar los obstáculos en la lucha contra la corrupción.

Elecciones en México: primero los pobres