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lunes. 26.09.2022
Enrico Letta, secretario del Partido Democrático
Enrico Letta | Secretario del Partido Democrático

Cuando parecía que todas las piezas del tablero político italiano hubiesen encontrado su colocación, el líder de Azione (centro-derecha liberal) Carlo Calenda rompe la alianza con el Partito Democrático (teóricamente de centro-izquierda) de Enrico Letta

Han bastando tres días, 72 horas, y un anuncio inesperado en un talk show, donde Calenda afirma que "Azione se retira de la coalición tras el acuerdo formalizado entre el PD y Sinistra Italiana (izquierda italiana) y los verdes". El posible giro hacia la izquierda y una postura ambientalista ha hecho saltar una alianza que deslizaba el PD hacia el centro liberal y dejaba el Movimiento 5 Estrellas como única alternativa con aspiraciones socialdemócratas y que, a la vez, pudiese garantizar su presencia en el hemiciclo. 

Finalmente, Carlo Calenda encontró su partner ideal en el consejero de los saudíes, Matteo Renzi. Nace así ese que los periodistas italianos llaman "tercer polo", definido "de centro" y que, sin embargo, afirma posturas típicas de la derecha liberal, con pinceladas de progresismo en el campo de los derechos civiles.

El cuadro está finalmente delineado, con cuatro bloques que van a tener seguramente representación parlamentaria: el M5E, el centro-izquierda, la derecha liberal y la derecha ultraconservadora. Si está claro y determinado el panorama pre-electoral, lo que pasará tras el 25 de septiembre será una incógnita. Esta intensificación de la fragmentación favorece la derecha en las circunscripciones uninominales (1/3 del total) y podría, por el otro lado, pasarle factura en el proporcional (que reparte los 2/3 de los escaños). La coalición liderada por Giorgia Meloni mantiene una ventaja decisiva y si los electores confirmaran con su voto los pronósticos previos, el 25 de septiembre será una fiesta para la ultraderecha.

La ultraderecha sale a la pugna electoral con uno de sus puntos firmes: bajada drástica de la presión fiscal (con un tipo único entre el 15 y 23)

Tras la definición del cuadro electoral, se puede incidir en los temas claves de esta campaña. El eje principal no puede ser otro que el económico. la ultraderecha sale a la pugna electoral con uno de sus puntos firmes: la flat tax. Una bajada drástica de la presión fiscal (con un tipo único entre el 15 y 23% y con la posibilidad de obviar cualquier tipo de progresividad) que beneficiaría en suma a la élite económica del país (aproximadamente 12.000 euros para el primer decil, y tan solo 24 euros para el último decil). El coste de la reforma fiscal supondría una perdida de 60.000 milliones de ingresos por el Estado. Una maniobra que se podría pagar a través de sangrientos recortes y/o por medio de una política de deficit spending

Más allá de lo económico -donde la derecha apuesta por la reducción de impuestos de forma indiscriminada-, no puede faltar el "bloqueo naval" propuesto por Giorgia Meloni (Hermanos de Italia). Una medida que costaría 50 millones al mes y que, sobre todo, podría generar fuertes tensiones en el Mediterráneo con los países vecinos (en primer lugar, Libia). El bloqueo naval se puede asimilar en varios casos a un acto de guerra. El corte violento de los flujos migratorios desde Norte de Africa parece, en definitiva, una constante de la extrema derecha, liderada por Meloni y Salvini (con este último que, sin embargo, ha intentado suavizar su propio discurso).

Pasando al centro-derecha liberal de Carlo Calenda y Matteo Renzi, la reducción de impuestos, el perseguimiento de la "Agenda Draghi" y la inversión en infraestructuras son la base del programa electoral del tercer polo. Mantener las cuentas en orden, invertir fuertemente en infraestructuras(hasta construyendo el faraónico "Ponte sullo Stretto", que uniría la Calabria con la Sicilia), trabajar en la independencia energética (sin considerar costes ambientales) y apoyar los autónomos entre los 26 y los 30 años con una fuerte bajada de la presión fiscal. Las lineas están bien marcadas y el segmento electoral de referencia es tendencialmente de la derecha liberal (Partido Popular Europeo) y apuesta por llevarse parte del electorado de Forza Italia y de la corriente más democristiana del Partido Democrático.

Enrico Letta ha lanzado la promesa de una tasa a cargo de los patrimonios más altos, que sirve para financiar una "dote" de 10.000 euros a todos los jóvenes que cumplen 18 años

El bloque de centroizquierda se presenta con el Partito Democrático que domina la escena. Tras la definición de los acuerdos electorales definitivos, el PD ha apostado por la escuela, la educación y el medioambiente. El secretario del PD, Enrico Letta, ha comenzado la campaña con una promesa electoral muy precisa: una tasa a cargo de los patrimonios más altos, que sirve para financiar una "dote" de 10.000 euros a todos los jóvenes que cumplen 18 años. Una medida que a pesar de su carácter redistributivo, podría generar tensiones entre los mismos jóvenes y que no sana ningún problema estructural. En el ámbito civil, destaca la propuesta del Ius Scholae, que sanaría la situación de irregularidad de los jóvenes migrantes que han frecuentado las escuelas italianas. Los aliados del cartel electoral, Sinistra ItalianaVerdi y Possibile, presentan un programa mucho más ilusionante y con tintes fuertemente progresistas, a partir de la introducción de un salario mínimo fijado en 10 euros/h y plan de autonomía energética basado en el desarrollo de las fuentes de energía limpia y renovable.

Por último, el Movimiento 5 Estrellas incide en la necesidad de introducir un salario mínimo de 9 euros por hora y lucha a la evasión fiscal y a la corrupción, además de un plan de desarrollo de las energías renovables. Medidas que señalan una vuelta a temas más sociales y que se solapan en gran parte al programa de los partidos ubicados más a la izquierda.

Mención de honor para Unión Popular, lista de izquierda radical que consiguió obtener 60.000 firmas en 10 días para presentarse a las elecciones. Un resultado histórico en términos de movilización. El umbral del 3% sigue siendo una quimera y las posibilidades de entrar en Parlamento se quedan en porcentajes mínimos. Sin embargo, mantienen la esperanzas debido a que el 40% de los italianos aún no tiene decidido cual será el símbolo que va a marcar en las elecciones del 25 de septiembre.

Además de la revisión del sistema fiscal y del mercado laboral, entran en juego también la política internacional (donde hay un consenso unánime entre los cuatro bloques principales en mantener una posición atlantista). El tema energético y medioambiental está también muy presente y es lo que crea un imaginario de futuro, el horizonte del país. Será una campaña basada, por lo tanto, en lo económico y en lo social, más que en los derechos civiles, aunque en la narración se insiste en desacreditar los adversarios políticos más que centrarse en proponer y reforzar la propia visión de país. Una estrategia que responde a la polarización de la sociedad y a la búsqueda constante de una unicidad imaginada, necesaria para distinguirse de las demás fuerzas políticas.

Las claves de las elecciones italianas