martes. 28.05.2024

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Muchas semanas cuesta encontrar la inspiración para el artículo de opinión que llevo unos cuantos años escribiendo semanalmente y esta inspiración esta semana ha llegado de una prohibición o una amenaza.

Parece ser que el ruido que se esta creando desde Londres por más de un centenar de familias está molestando y mucho a instituciones españolas en Londres y evidentemente a un Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes en Madrid que no reciben de buen grado ninguna critica hacia su labor… o falta de labor.

Empecemos por el principio.

El ruido ha de llegar al Congreso en España, al Defensor del Pueblo, y a todo aquel que comience a prepararse para una carrera diplomática que ha de emprenderse con el fin de beneficiar a la comunidad española en el exterior

Hace unas semanas se informó a muchas familias del cierre de aulas en 7 zonas de Londres donde había un aula ALCE (enseñanza de lengua y cultura española) que sufraga el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Este proceso de recortes intenta, de manera creativa, denominar reestructuración.

Algunos de estos cierres son por una diferencia de 4 libras la hora por aula, y se traducen en los bolsillos de cada familia, mucho más allá de esas miserables 4 libras. 

Las distancias a recorrer en Londres en hora punta se incrementan, así como los costes de transporte y los malabares que la mayoría de las familias hacen para que sus hijos e hijas aprendan castellano.

En cada uno de estos centros atienden a un número importante de españoles y españolas en edad escolar y las familias han llegado incluso a ofrecer pagar la diferencia del alquiler para revertir la situación.

La respuesta de la consejería ante el nivel creciente de queja es una reunión con las familias horas antes del cierre de matricula (que han extendido ahora) y con el espíritu de “informar” y esperar que las madres y padres sean comprensivos y sonrían mientras están dando la puntilla a la educación de nuestro idioma para muchas familias que no van a poder desplazarse a las áreas en las que están centralizando la educación.

Incluso se les dice que este esfuerzo ayuda a abrir aulas en ciudades fuera de Londres, cuando esto ni ha sucedido ni se tiene visos reales de suceder.

La respuesta de la consejería ante el nivel creciente de queja es una reunión con las familias horas antes del cierre de matricula

Para desgracia de las familias que están representadas en las reuniones por “delegados de aulas”, se están encontrando con que esta representación en ocasiones, en vez de defender la postura común y tras verse beneficiados por los cambios se suman al “buenrollismo” y dan palmaditas en la espalda de las instituciones en estas reuniones.

No voy a entrar en la actitud de organizaciones que se suponen que representan en la demarcación y que desde un principio siempre están en lado de las instituciones y no levantan la voz demasiado no vaya a ser que se caigan de la próxima fiesta de la embajada.

Servidor se ha caído de las listas de invitados hace mucho tiempo por ser alguien incómodo y que hace su labor de representación alzando la voz y apuntando con el dedo cuando hay problemas que afectan a los derechos de la ciudadanía.

No seria justo otorgar toda la culpa de la gestión a los actuales componentes de la consejería de educación, en algunos casos recién llegados, y que han heredado un gestión pésima y vergonzosa.

Durante dos años estuvimos a la espera del nombramiento de un consejero o consejera de educación, y el predecesor en el puesto nos quedó claro que estuvo más centrado en llegar a ser presidente de la Comunidad de La Rioja (¿verdad señor Capellán?) que en hacer su labor de Consejero de Educación.

En multitud de días de la Hispanidad, cuando se me invitaba al evento en Londres, yo informe al ahora gestor de esta comunidad autónoma de la necesidad de aulas ALCE fuera de Londres e igualmente le presentaba el trabajo en ciudades como Liverpool, Manchester, Leeds, Birmingham o Milton Keynes por nombrar una cuantas, que muchas familias estaban realizando, abriendo escuelas suplementarias sin ánimo de lucro por las ciudades olvidades de la consejería de Londres…pero oigan, no se hizo ningún caso.

Entiendo que planear el aterrizaje en el Convento de La Merced, sede del Parlamento riojano lleva su tiempo, pero su equipo en Londres no mostró ningunas ganas de hacer crecer las aulas ALCE justo durante los muchos años que Reino Unido era el primer país en crecimiento de población española en el exterior.

Datos y números que avalaban que la falta de fondos para la educación en Reino Unido no era justa teniendo en cuenta las necesidades actuales.

Y el reducto de galos, perdón, hispanos en Londinium se levanta ahora y en cuestión de días organizan escritos, quejas, grupos de whatsapp con más de 160 personas, y salen reflejados en multitud de medios españoles para levantar la voz con unas instituciones que nos tratan de manera paternalista e insultante.

Muchas de las personas que atienden a las reuniones podrían haber creado una presentación un pelín más convincente y creíble de lo que “es bueno para las familias”.

En España, muchos de los trabajadores en instituciones (sean funcionarios o no), parece ser que en su entrenamiento para entrar a ejercer sus labores han de tener un modulo de “tratamiento a la población como estúpidos o gente con pocas luces”.

Las reuniones se organizan para buscar soluciones y no para buscar que la gente agache cabezas, o para insinuar que no podemos libremente expresarnos en redes sociales… ese comentario de hecho es la causa del articulo presente, que expresa mi opinión como padre de familia cuyos hijos ya nunca podrán optar a tener aulas ALCE y también como representante electo para elevar las quejas y hacer propuestas de mejoras.

El ruido ha de llegar al Congreso en España, al Defensor del Pueblo, y a todo aquel que comience a prepararse para una carrera diplomática que ha de emprenderse con el fin de beneficiar a la comunidad española en el exterior.

Trabajar en los consulados y consejerías no debería servir solamente para ofrecer la posibilidad de vivir fuera de España durante 5 años, con sueldo que ya quisiera el personal laboral raso de nuestras instituciones, y deberían llegar con ganas de servir a la emigración y no centrarse en encontrar ahorros y eficiencias para alegrar a sus jefes en los ministerios en Madrid.

El reducto de hispanos en Londinium se levanta contra los recortes