UN ESTUDIO CONSTATA EL MACHISMO EN LOS PREMIOS

Las mujeres poetas en España están relegadas al olvido

Sufren discriminación en el acceso a premios literarios y a su participación en jurados de certámenes financiados con dinero público. La escritora Nieves Álvarez nos cuenta el grado de machismo y misoginia que sigue imperando en el sector. 

Nieves Álvarez, autora del estudio 'Descubrir lo que se sabe'.
Nieves Álvarez, autora del estudio 'Descubrir lo que se sabe'.

Las mujeres han obtenido menos premios que los hombres en los 48 premios analizados: 1,75 sobre 10 de los premios entregados

¿Quién dice que las mujeres no son capaces de escribir buena poesía? Hay quien lo dice. Por ejemplo, un afamado editor para el que ‘por cada mujer regular de poesía hay cinco hombres buenos’. El susodicho es miembro habitual de los jurados de premios literarios en España. Una referencia en la materia. Cuando se trata, claro, de poemarios ‘masculinos’.

Este jueves se presenta en Madrid el trabajo de investigación ‘Descubrir lo que se sabe’, un estudio de género realizado por Nieves Álvarez que constata la vergonzante brecha de género en el sector. En el mismo, se analizan 48 premios de poesía, entre ellos los dos Premios Nacionales, con una dotación igual o superior a 5.000 euros y en un periodo que abarca desde 1923 a 2016. Atentos a los datos que aporta. De los 1.468 premios analizados, 257 (el 17,51%) fueron concedidos a mujeres, y 1.211 (el 82,49%) a hombres.

Los jurados están compuestos mayoritariamente por hombres

En casi 100 años de muestra está claro que los hombres ganan por goleada. ¿A qué responde esta realidad? A muchos factores. Pero hay uno significativo: el estudio confirma que los jurados calificadores de los premios literarios están compuestos mayoritariamente por hombres, vulnerando así la paridad a la que obliga la Ley de Igualdad Efectiva, al menos desde que se aprobó en 2007. De las 6.701 plazas en los jurados de los 48 concursos de poesía analizados, 5.641 (el 84,18%) fueron ocupados por hombres, y 1.060 (el 15,82%) por mujeres, de las cuales 162 fueron secretarias sin voto. Las mujeres han participado de pleno derecho, con voz y voto, en 898 de las 6.701 plazas posibles, lo que representa el 13,40% de las mismas. Por otro lado, en todas las ediciones analizadas hubo hombres en los jurados, pero en 414 de ellas no hubo ninguna mujer.

La poeta, escritora y artista plástica Nieves Álvarez lleva tiempo trabajando por rescatar las obras de grandes poetas españolas relegadas al olvido. Lo hace desde la Asociación Genialogías, que aspira a recuperar las voces de aquellas poetas de nuestro país cuyos nombres han quedado a la sombra. En colaboración con la Editorial Tigres de Papel, el proyecto ya ha publicado los poemarios Los cuerpos oscuros, de Juana CastroMarta & María, de María Victoria AtenciaÍtaca, de Francisca Aguirre; y Poemas de Cherry Lane, de Julia Uceda.

En conversación con Nieves Álvarez, le reconozco que no leo poesía, que leía poemas cuando era más joven pero que a lo máximo que me acerqué a una mujer poeta fue a Rosalía de Castro. –“¡Y a Santa Teresa de Jesús!”, ironiza. En el último siglo ha habido muchas mujeres que se han dedicado a la poesía y que “no están en nuestros libros de texto”. Mujeres que “escribían poemarios en libros publicados y firmados por sus maridos”. En la Generación del 27, “¡cuántas mujeres válidas!, y luego venían los señores que hacían las antologías y no las ponían, ¡cuando habían estado recitando con ellos!”, lamenta.

Noni Benegas, Concha García, Elsa López, Olvido García Valdés, Aurora Luque, Juana Castro, Chantal Maillard, Ángela Serna, Chus Pato, Ángeles Mora, Ana Rossetti, María Cinta Montagut, Julieta Valero, María Ángeles Pérez López, María García Zambrano, Isabel Navarro, Yaiza Martínez y la propia Nieves Álvarez. El escritor Manuel Rico nos apunta alguna más: Esther Muntañola, Rosa Lentini, Cecilia Quílez y Ana Pérez Cañamares.

MUJERES POETAS, NO POETISAS

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De izquierda a derecha las poetas Francisca Aguirre, María Ángeles Pérez López, Julieta Valero, Julia Uceda y María García Zambrano

‘Poetisa’ tiene un efecto peyorativo para estas escritoras que lo relacionan con la cursilería y la ñoñería

Grandes poetas que no ‘poetisas’, precisa Nieves Álvarez. “No nos gusta la palabra poetisa porque siempre se utilizó para las mujeres que escribían poemas blandos, de florecitas y cosas ñoñas. Nosotras nos decimos poetas porque la palabra debería ser considerada neutra (aunque en la RAE la incluyen como masculina)”, explica. Grandes poetas que no están en el canon literario predominante, cuyas obras resultan desconocidas, se han descatalogado pese a que algunas han sido galardonadas con premios nacionales.

“Aquí hay una cuestión de base, que es la lucha por el poder. Esto no es una cuestión ni de poesía, ni de arte ni de nada; y el poder lo detentan unos señores muchas veces misóginos y casi siempre machistas que no quieren darles voz a las mujeres porque temen perder lo que tienen”, denuncia. Entre ellos se encuentran algunos editores que manejan a su antojo los Premios. Como caso paradigmático en el estudio figura Jesús García Sánchez (Chus Visor) de la editorial Visor, uno de los más asiduos miembros de jurados (ha participado en 182 de los 264 posibles) que considera que 'por cada mujer regular de poesía hay cinco hombres buenos'.

FALTA DE TRANSPARENCIA

El estudio también pone de manifiesto la falta de transparencia en los certámenes literarios. En los premios de poesía, muchos de ellos financiados con dinero público, los participantes se presentan de forma anónima y concurren por el 'sistema de plica’, un sobre cerrado donde figuran sus datos. De esta manera, se han dado casos de poetas que han presentado obras que son de otros para ganar los premios; autores que se presentan con un mismo poema a dos premios diferentes cuando las bases dicen que tienen que ser poemarios inéditos. Hay plagios; hay poetas que alternan: un año participan en un jurado, al año siguiente concurren al premio y al siguiente vuelven al jurado. El 'sistema de plica' impide saber cuantos poemarios de mujeres han concurrido a todos los premios analizados en el estudio.

Para la realización del estudio, Nieves Álvarez se puso en contacto con el escritor Luis García Montero, otra de las personas que más presencia tiene en los jurados. Ambos charlaron sobre la conveniencia de que en los premios de poesía cada poeta se presentase con su nombre y apellidos. “Hace muchos, muchos años que yo no me presento a un premio. Pero no es ningún mérito. No me presento porque no me hace falta. Creo que el sentido de los premios es que los ganen los jóvenes, ayudarlos a darse a conocer. Esa es su utilidad. Pero tampoco se resuelve el problema poniendo un límite de edad, porque hay muchos poetas que solo pueden publicar en Visor, Hiperión, Pre-Textos o Renacimiento si ganan un premio. Sería injusto prohibirlo. Así que lo mejor es que los aspirantes se presenten a cara descubierta. Supongo que los poetas mayores y conocidos que solo buscan el dinero se avergonzarían y dejarían el espacio para los jóvenes”. (Luis García Montero).

Nieves Álvarez: “Algunos editores intentan incluir en la selección o preselección los textos de poetas de su sello, poniendo en cuestión el secreto en cuanto a la autoría”

El estudio constata que las editoriales mediatizan los premios de poesía (Visor, Hiperión…). “Algunos editores intentan incluir en la selección o preselección los textos de poetas de su sello, poniendo en cuestión el secreto en cuanto a la autoría”, señala Álvarez. Según ha podido comprobar “es práctica habitual que las editoriales (a veces también algunos miembros del jurado) se interesen por uno o varios poemarios que no están incluidos en la selección. ¿Cómo saben que esos poemarios se han presentado a concurso?”. La respuesta se la volvió a dar Luis García Montero, del que destaca su “honestidad” a la hora de reconocer estas prácticas. “Cuando al responsable de la editorial o a un miembro del jurado le llega la noticia de que alguien se ha presentado al premio, tiene derecho a pedir que su libro se añada a la deliberación. Esa es la costumbre establecida en la inmensa mayoría de los concursos literarios y eso es lo que ocurrió en el Premio Ciudad de Burgos. (Luis García Montero).

poetica

Los premios, para las editoriales, no dejan de ser un negocio, dado que el organismo convocante no solo da dinero al premiado sino también a la editorial para que lo publique además de cubrir los gastos ocasionados por la publicidad.

INCUMPLIMIENTO DE LA LEY DE IGUALDAD

Desde 2008 a 2016 ha habido un total de 2.494 plazas en los jurados de los 48 concursos analizados, 534 (21,41%) fueron ocupadas por mujeres y 1.960 (78,59%) por hombres

El estudio también demuestra que el cumplimiento de la Ley de Igualdad Efectiva (2007) es muy bajo. Desde 2008 a 2016 ha habido un total de 2.494 plazas en los jurados de los 48 concursos analizados, 534 (21,41%) fueron ocupadas por mujeres y 1.960 (78,59%) por hombres. La paridad sola la cumplen dos concursos: el Premio Tardor y el Premio Miguel Hernández de Poesía Joven, aunque este último no la cumpliría si se tienen en cuenta solo las mujeres que han participado con voto en los jurados.

“Son fondos públicos, y los organismos públicos están obligados por ley a dar las mismas oportunidades a mujeres y hombres. El ninguneo al que hemos sido sometidas las mujeres históricamente y que seguimos siendo sometidas lleva a los gérmenes de la violencia”, advierte Nieves Álvarez, que se pregunta “¿dónde está el baremo que mide la calidad de un poemario? “Nosotras no queremos que nos den más premios, pero que nos den los que nos corresponde, y si los premios se dan por un jurado que está compuesto mayoritariamente por hombres, a veces incluso solo por hombres, pues nosotras reivindicamos que se cumpla Ley de Igualdad Efectiva y las leyes europeas”, concluye.