Las españolas "rebeldes"

Vicenta Márquez de la Plata rescata del olvido más de 40 historias sorprendentes con el libro: “Damas ilustres en la historia de España”.

nteriorororArmadas con sus plumas o sus pinceles, subidas a la grupa de sus caballos, navegando en soberbios veleros, guerreando, amando, conspirando, reinando o gobernando ejércitos, fueron las adelantadas a su época. Damas que echan por tierra el mito de que las españolas del pasado poco hicieron por rebelarse o romper las normas imperantes. Ediciones Casiopea publica “Damas ilustres en la historia de España”, un inédito muestrario de rompedoras.

Mujeres creadoras: pintoras y escritoras

En una época en que las damas se quedaban en casa bordando, los pergaminos se llenaban con las historias concebidas por escritoras que preferían soñar y las oscuras estancias se iluminaban con el sonido de sus instrumentos. Mujeres como Valentina Pinelo, o Mariana de Carvajal, damas barrocas donde las haya, curiosas y eruditas, que se sentían más cómodas a la luz de las velas narrando biografías o dramas teatrales. Mujeres como sor Juana Inés de la Cruz, amante de los libros y de los instrumentos musicales, que halló inspiración entre los muros conventuales. Damas como María Egual, poetisa y dramaturga barroca, como Rosario Cepeda Mayo, autora dotada de un talento inusual, como la poetisa Vicenta Maturana y Vázquez, o la literata y novelista romántica Amalia de Llano y Dotres.

Mujeres de acción:

Hubo también quienes prefirieron los desafíos; heroínas, soldados, almirantas, por cuyas venas corrían borbotones de glóbulos rojos cargados de espíritu de aventura e instinto expedicionario. Doña Mencía Calderón, Isabel Barreto, Catalina de Erauso, María Rosa Gálvez, Teresa Cabarrús, o Mariana Pineda. Mujeres cuyas largas faldas se hallaban a menudo embarradas o salpicadas por la espuma del mar. Unidas por una curiosidad, siempre anhelantes, siempre atentas, protagonizaron los episodios más románticos de su vida afrontando retos impensables. Mujeres como María de la Consolación Domitila de Azlor y Villavicencio, (la heroína de los sitios de Zaragoza), que pese a su rimbombante nombre se sentía a gusto entre el olor de la pólvora y el relincho de caballos, o como la polifacética Margarita Ruiz de Lihory, pintora, periodista, abogada y espía de principios de siglo XX.

En conventos, en su hogar o en el palacio

Monjas y místicas que obraron maravillas con la pluma o fueron presa de la inquisición, damas ilustradas como Doña Francisca de Sales Portocarrero, una reformista que puso patas arriba la sociedad del siglo XVIII, mecenas como María Josefa Pimentel y Téllez, pensadoras, feministas, librepensadoras, condesas rebeldes, viudas que se supieron reinventar, gobernadoras, validas, virreinas y colonizadoras… Mujeres que ensancharon el horizonte de su vida, que se sintieron arrastradas por su propia determinación, mujeres que hicieron uso de su ingenio y sobrevivieron a la soledad, a las prohibiciones, a las normas, a la asfixia de una sociedad convencional imprimiendo un aire de «realismo mágico” a su existencia y a la época que les tocó en suerte.


Vicenta Márquez de la Plata es autora de más de 20 títulos, los de Isabel la Católica y su tiempo, han sido obras de consulta en el Instituto Cervantes y en la Academia de la Historia