lunes. 20.05.2024

Esta revolución tuvo una particularidad única en la historia, pues la misma clase dominante fue la que vio la necesidad del cambio y de renunciar a sus derechos especiales. Por eso estaban divididos en dos bandos: 

- Los Ishin Shishi eran los terratenientes que estaban en contra del shogunato. 

- Los partidarios del shogunato. 

Los partidarios del shogunato contaban con diferentes fuerzas para enfrentarse a estos revolucionarios; entre ellos el Shinsengumi que era una fuerza paramilitar-policial situada en Kyoto. 

  1. LA SOCIEDAD EN LA ERA MEIJI
  2. LA ECONOMÍA EN LA ERA MEIJI 
  3. EL MILITARISMO DE LA ÉPOCA MEIJI
  4. LAS RELACIONES EXTERIORES

El movimiento revolucionario había conseguido un avance decisivo hacia el año 1867 y el emperador Meiji, que no tenía poder real dicta la orden de disolver el bakufu. 

El emperador Meiji en 1873
El emperador Meiji en 1873

El shogun Tokugawa Yoshinobu se resistía a dejar el poder en manos del Ishin shishi y en el año 1868 tuvieron lugar cinco batallas, conocidas con el nombre de guerras Bosnin. 

Los samuráis, después de los radicales cambios realizados por el emperador, se sublevaron contra éste, formando un ejército. El enemigo era el emperador que había abolido los privilegios de la clase samurái. 

Los contrincantes fueron el reciente fundado cuerpo de policía, formada en gran parte por samuráis que se pusieron al servicio del emperador y samuráis de los clanes vencedores de las guerras Boshin: Satsuma y Chozu.

Los resultados de las cinco guerras fueron determinantes y el shogun convocó un consejo al ishin Saigo Takamori, en el cual estuvo presente la cabeza de marina shogunal, Katsu Kaishu. El resultado de este consejo fue la rendición del shogunato.

En el año 1868 se produce la revolución Meiji, y el emperador recupera su poder. Se emprenden unas reformas legales tendentes a equiparar la sociedad japonesa con la europea, tomando como modelo la Prusia liberal del emperador Guillermo II. 

El tres de febrero del año 1868, Mutsuhito sucedió a su padre, el emperador Komei. Fue proclamado emperador Meiji y una nueva Era de Meiji, que significa culto a la regla. La restauración Meiji puso fin a 265 años de gobierno del Sgogunato Tokugawa. 

La primera reforma fue la promulgación de la Carta del Juramento en el año 1868, que era una declaración general con el propósito de que la oligarquía Meiji consiguiera el empuje necesario para ganar la confianza y el soporte financiero del Gobierno del Japón Meiji. Los cinco estatutos consistían en:

Imagen de la modernización Meiji
Imagen de la modernización Meiji
  • El establecimiento de asambleas deliberativas.
  • La integración de todas las clases en la tarea de sacar adelante al Estado.
  • La sustitución de las costumbres nocivas por leyes naturales.
  • La búsqueda internacional del conocimiento.
  • El fortalecimiento de los cimientos de la regla imperial.

Se intentaba con el Juramento acabar con la exclusividad política del Bakufu y moverse hacia una participación más democrática en el gobierno. Para completar los estatutos del Juramento, fueron elaborados once artículos constitucionales. 

Se creó un nuevo Consejo de Estado, cuerpo legislativo y sistema de rango para los nobles y oficiales, se limitó la permanencia en los cargos a cuatro años, se permitió la votación pública, se estableció un nuevo sistema de impuestos y se establecieron nuevas leyes locales administrativas.

El Gobierno Meiji aseguró a las fuerzas extranjeras que deberían seguir los antiguos tratos negociados con el Bakufu [1] y que deberían actuar según las leyes internacionales. El emperador Mutsuhito, que reinó hasta el año 1912, obtuvo el título Meiji, o Culto al Gobierno como señal del comienzo de una nueva era en la historia japonesa.

La capital fue trasladada de Kioto, que había sido la capital desde el año 794, a Tokio, nuevo nombre para Edo. La mayoría de los daimyo entregaron voluntariamente al emperador sus tierras y archivos de censo durante la abolición del sistema han, simbolizando que la tierra y la gente estaban bajo jurisdicción del emperador. 

Confirmadas sus posiciones hereditarias, los daimyo se convirtieron en gobernadores, y el gobierno central asumió sus gastos administrativos y pago los estipendios de los samurái. El han fue reemplazado por las prefecturas desde el año 1871, y la autoridad continuó fluyendo hacia el gobierno central.

Los funcionarios favorecidos por los anteriores han, fueron puestos en cargos en los nuevos ministerios. Los nobles que no eran favorecidos por la Corte y los de menor rango y samuráis más radicales reemplazaron a las personas asignadas por el Bakufu, Daimyo, y antiguos nobles de la Corte mientras aparecía una nueva clase gobernante.

A medida que la Restauración Meiji intentaba retornar al emperador a una posición superior, los esfuerzos se concentraron en establecer un estado Shinto [2] más parecido al estado de hacía mil años. Aunque el Sintoísmo y el Budismo se habían moldeado en una creencia sincretista durante los anteriores mil años, un nuevo Estado Shinto había sido construido para ese propósito. 

Se adoptaron las ideas Kokutai de las escuelas Mito, y se enfatizó en la divinidad ancestral de la familia imperial japonesa. El gobierno apoyó a los maestros Shinto. 

Aunque la Oficina de Culto Shinto fue degradada entre los años 1872 y 1877, la Casa de Ministro controlaba todos los santuarios shinto y el Estado reconoció a ciertas sectas Shinto. 

La religión Shinto fue separada de la administración Budista y se restauraron sus características. Aunque el Budismo sufrió el apoyo del Estado al Shinto, tuvo su propio resurgimiento. 

El cristianismo fue legalizado, y el confucionismo se mantuvo como una doctrina ética de importancia. Sin embargo, aumentó cada vez más el número de pensadores japoneses identificados con ideologías y metodologías occidentales.

Tras la Restauración Meiji, la gente que había sido obligada a estar apartada de los asuntos del gobierno, conoció el éxito de las instituciones representativas en otros países del mundo y presionaron al gobierno.

Comenzó una escuela y un movimiento que buscaba establecer una monarquía constitucional y una Asamblea legislativa. Itagaki, junto a otros, escribió el Conmemorativo Tosa en el año1874, criticando el poder desenfrenado de la oligarquía y llamando al establecimiento inmediato de un gobierno representativo.

Entre los años 1871 a 1873 se promulgaron una serie de leyes sobre impuestos y tierras, como base para una política fiscal moderna. Se legalizó la propiedad privada, se crearon escrituras, y se tasaron las tierras a un precio justo en el mercado, con impuestos a pagar en efectivo en vez de como se hacía anteriormente con tasas ligeramente más bajas.

Descontento con el ritmo de las reformas, tras reunirse con el Consejo de Estado en el año 1875, Itagaki organizó a sus seguidores y a otros proponentes democráticos en una Sociedad de Patriotas a nivel nacional para impulsar un gobierno representativo en el año 1878. 

Itagaki ayudó a fundar el Partido Liberal en el año 1881, el cual favorecía las doctrinas políticas francesas. Okuma Shigenobu fundó el Partido Progresista Constitucional en el año 1882, que buscaba un estilo británico constitucional demócrata. 

Los burócratas del gobierno, los oficiales locales del gobierno, y otros conservadores, establecieron en el año 1881, el Partido del Gobierno Imperial, un partido del gobierno. El posterior surgimiento de numerosas protestas políticas, algunas de ellas violentas, dio como resultado algunas restricciones del gobierno. 

La Conferencia de Osaka en el año 1875 dio como resultado la reorganización del gobierno con una magistratura independiente y un Consejo de Ancianos designado con la finalidad de analizar las propuestas de la legislatura. 

El emperador declaró que “un gobierno constitucional debería ser establecido en etapas graduales”, al ordenar al Consejo de Ancianos crear un borrador para una Constitución.

Tres años más tarde, la Conferencia de los Gobernadores de las Prefecturas estableció una asamblea electa. Aunque limitada en su autoridad, esta asamblea representaba un movimiento en dirección a un gobierno representativo a nivel nacional. 

Se formaron asambleas en los pueblos y ciudades en el año 1880, y delegados de veintidós prefecturas llevaron a cabo una convención nacional para establecer una Asamblea Nacional.

Aunque el gobierno no estaba opuesto a un gobierno parlamentario, continuó tratando de mantener control de la situación política. Nuevas leyes establecidas, en el año 1875, prohibieron a la prensa criticar el gobierno o discutir las leyes nacionales. 

La Ley de Asamblea Pública del año 1880, limitó severamente las reuniones públicas, prohibiendo la asistencia de funcionarios públicos y requiriendo permiso policíaco para todas las reuniones.

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El emperador concedió una porción de su autoridad y le dio derechos y libertades a sus súbditos. La Constitución del año 1889, provista por la Dieta Imperial, estaba compuesta por miembros electos de la Casa de Representantes y debían cumplir algunos requisitos:

  • Derecho al voto limitado a ciudadanos hombres mayores de 25 años.
  • Debían pagar 15 yenes en impuestos nacionales.

La gente que podía votar representaba el 1% de la población, y la Casa de los Nobles, compuesta por la nobleza y miembros imperiales designados, y un gabinete responsable al emperador e independiente a la legislatura. 

La Dieta podía aprobar legislaciones del gobierno y leyes y enviar las peticiones al emperador. Sin embargo, a pesar de estos cambios institucionales, la soberanía aun residía en el emperador y en la base de su divinidad ancestral.

La nueva Constitución especificaba una forma de gobierno, donde el emperador mantenía el poder supremo y tenían solo unos pocos privilegios el resto del pueblo. La participación de los partidos fue reconocida como parte del proceso político. La Constitución Meiji se mantuvo como ley fundamental hasta el año 1947. 

En los primeros años del gobierno constitucional, salieron a relucir las fortalezas y debilidades de la Constitución Meiji. Un pequeño grupo de la élite Satsuma y Choshu continuó gobernando Japón.

Colectivamente, se tomaron decisiones reservadas al emperador, y era el Genro [3] y no el emperador quien controlaba el gobierno políticamente. Durante toda la era, sin embargo, los problemas políticos eran resueltos usualmente mediante compromisos, y los partidos políticos gradualmente fueron incrementando su poder sobre el gobierno y como resultado mantuvieron un rol cada vez mayor en el proceso político. 

Entre los años 1891 y 1895, Ito fue nombrado primer ministro con un gabinete compuesto en su mayoría por miembros del Genro, que buscaban establecer un gobierno partidista para controlar la Casa de Representantes. Se estableció una tendencia hacia una política partidista.

LA SOCIEDAD EN LA ERA MEIJI

El emperador en una de las primeras acciones del gobierno fue el establecer nuevos rangos para la nobleza. Quinientas personas de la antigua nobleza de la Corte, entre los que se encontraban los daimio y samurái que habían prestado servicios valiosos al emperador. Fueron organizados en cinco rangos: príncipe, marqués, conde, vizconde y barón. 

El intelectual Yukichi Fukuzawa escribió el influyente ensayo Datsu- A Ron en el año 1885, argumentando que Japón debería orientarse a ser uno de los países civilizados de Oriente, dejando atrás el subdesarrollo sin remedio de sus vecinos asiáticos.

Este ensayo contribuyó al surgimiento de los avances económicos y tecnológicos durante el Período Meiji, pero pudo también haber fomentado los cimientos para una futura política en la región colonialista japonesa, hecho que se hizo patente en el preámbulo de la II Guerra Mundial. 

La reforma administrativa

Una condición para la formación del Japón unitario fue la eliminación de la antigua estructura federalista del país. Sus unidades eran principados autónomos, controlados por un daimio. 

Durante la Guerra Civil, entre los años 1868 y 1869, el gobierno japonés confiscó las posesiones del Shogun y las dividió en jefaturas. Sin embargo, los principados han permanecieron fuera de su control directo.

Museo Imperial de Ueno, fachada principal realizada por Josiah Conder
Museo Imperial de Ueno, fachada principal realizada por Josiah Conder

A cambio de la tierra, los daimios se convirtieron en las cabezas de las oficinas regionales del gobierno central, a sueldo del Estado. Si bien la tierra de los han fue transferida formalmente al Estado, los han en sí mismos no fueron eliminados. 

Sus daimios mantuvieron el derecho de recaudar impuestos y de formar ejércitos en sus tierras, y así se mantuvieron semiautónomas. Debido a estas tibias políticas del gobierno central, el descontento en las regiones era creciente.

El 2veinte de enero del año 1869, los daimios de los cuatro han pro-gubernamentales, Satsuma, Choshu, Tosa y Hizen, que habían sido los más decididos adversarios del shogunato, aceptan devolver sus dominios al emperador. 

Otros daimio lo aceptan igualmente, y por ello lleva por primera vez, a tener un gobierno central, que ejerce el poder sobre todo el territorio.

Los antiguos daimio se trasladaron desde las regiones a Tokio. Antes del año 1888 el número de jefaturas se había reducido desde 306 a 47. Se situó un distrito especial en Hokkaido, y se hizo el mismo en las jefaturas de las tres principales ciudades, Tokio, Kioto y Osaka.

La reforma social

Para la construcción del estado nacional japonés, el Gobierno Imperial también llevó a cabo una activa política social. El veinticinco de junio del año 1869 se formó dos clases privilegiadas:

- La nobleza con título, kazoku. estaba formada por los aristócratas de la capital y los daimios de los desaparecidos han.

- Los sin título, shizoku, estaba formada por antiguos samuráis.

Debido a la formación de dos clases, el gobierno trató de superar la oposición secular de samuráis y aristócratas, y también intentó eliminar la diferenciación social y el modelo medieval de la relación maestro - esclavo en el entorno de samurái. 

El poder imperial proclamó la igualdad de los agricultores, artesanos y comerciantes, independientemente de la ocupación y del cargo. Fueron conocidos como los comunes.

Los comunes estaban obligados a tener un nombre, que hasta entonces sólo habían tenido los samuráis, y ahora se permitían los matrimonios mixtos entre ambas clases de aristocracia. Las tradicionales restricciones a los viajes y al cambio de profesión fueron eliminadas. 

El Gobierno Imperial promulgó una ley sobre el registro de la población el cuatro de abril del año 1871. Al año siguiente, la población fue inscrita en el registro y dividida en tres categorías, las dos clases de nobleza y los plebeyos.

La nobleza japonesa estaba toda dentro del Estado. Los nobles recibían una pensión anual, que era el 30% del presupuesto total del país. Para aligerar la carga en el Estado, en el año 1873 el gobierno promulgó la “Ley del regreso de las pensiones al emperador”, y la nobleza fue obligada a abandonar el pago periódico de las pensiones a cambio de un pago único. 

Sin embargo, el problema no había sido resuelto, y la deuda estatal de pensiones siguió creciente, motivo por el cual, en el año 1876, las autoridades finalmente abolieron la práctica de sus cobros y pagos. 

En este sentido, la diferencia legal entre los samurái, a los cuales se los prohibió el mismo año de llevar la katana en público, y el pueblo era total. Para asegurar su existencia, se habían convertido en parte de la clase privilegiada de los funcionarios públicos: empleados públicos, policías y maestros. 

Muchos empezaron a cultivar. Sin embargo, la mayor parte de los samurái se dedicó al comercio pero no prosperó y rápidamente fue a la quiebra, debido a la carencia de habilidades empresariales. 

Para salvar a los samuráis, el gobierno introdujo subsidios y los animó a colonizar una Hokkaido a medio civilizar. Sin embargo, estas medidas no fueron suficientes, lo cual fue la causa de futuros disturbios.

La reforma religiosa

A medida que la Restauración Meiji avanzba, intentaba devolver al emperador a una posición superior. Los esfuerzos se concentraron a establecer un estado Shinto más pareciendo al estado de 1.000 años atrás.

Se estableció una Oficina de Culto Shinto, que estaba por encima en importancia del Consejo de Estado. Se adoptaron las ideas kokutai de las escuelas Mito, y se puso el énfasis en la divinidad ancestral de la familia imperial japonesa. 

Era una movimiento pequeño, pero importante, el gobierno apoyó a los maestros Shinto. Aunque la Oficina de Culto Shinto fue degrada en el año 1872, hacia el año 1877, la Casa de Ministros controlaba todos los santuarios Shinto y el Estado dio reconocimiento a ciertas sectas Shinto.

La religión Shinto fue separada de la administración budista y se restauraron sus características. Aunque el budismo careció del apoyo del estado, tuvo su propio resurgimiento. 

El cristianismo también fue legalizado, y el confucianismo se mantuvo como una doctrina ética de importancia. Sin embargo, incrementó cada vez más la cantidad de pensadores japoneses identificados con ideologías y metodología occidental.

LA ECONOMÍA EN LA ERA MEIJI 

Considerando que la estructura económica y producción del país era muy parecida a la época isabelina inglesa, convertirse en una potencia mundial en tan poco tiempo equivale a un progreso notable. 

Existían al menos dos razones para la gran velocidad con que Japón se modernizó:

  • El emplear a más de 3.000 expertos extranjeros especializados en campos como la enseñanza del inglés, las ciencias, ingeniería, la milicia y la navegación.
  • El envío de estudiantes japoneses al extranjero, especialmente Europa y América.

El conocimiento será buscado a través del mundo para consolidar los cimientos de la regla imperial. Este proceso de modernización fue fuertemente subsidiado y dirigido por el gobierno Meiji, realzando el poder de las grandes firmas como la Mitsui y Mitsubishi.

El gobierno trabajó para traer tecnología de Occidente. Japón fue tomando el control gradualmente de gran parte del mercado asiático de la manufactura de mercancías, comenzando por los textiles. 

La estructura económica se hizo sumamente comercial, importando materias primas y exportando productos acabados. Esto delataba la pobreza de materias primas en Japón.

Japón emergió de la transición Tokugawa-Meiji como la primera nación industrializada asiática. Las actividades comerciales domésticas y el limitado intercambio extranjero satisfizo las demandas de material cultural en la era Tokugawa, pero la modernizada de la Era Meiji demandó diferencias radicales. 

Desde el comienzo, los gobernantes Meiji adoptaron el concepto de una economía de mercado y adoptaron las formas británicas y norteamericanas de mercado libre capitalista. El sector privado adoptó el cambio con una buena acogida.

Las reformas económicas incluyeron una moneda unificada basada en el yen, banca, comercio y leyes de impuesto, bolsa de valores, y una red de comunicaciones. 

La transformación de una estructura institucional moderna a una economía capitalista avanzada llevó su tiempo pero fue completado durante los años 1890. El gobierno había relegado gran parte del control directo de los procesos de modernización, principalmente por razones presupuestarias.

Muchos de los antiguos daimyo, cuya pensión había sido pagada toda de un golpe, se beneficiaron en gran medida mediante las inversiones realizadas en nuevas industrias. 

Prosperaron aquellos que habían realizado intercambios con los extranjeros antes de la Restauración Meiji. Los antiguos servidores del Bakufu, que se aferraron a sus formas tradicionales, no pudieron acoplarse al nuevo ambiente comercial.

El gobierno estaba inicialmente envuelto en la modernización económica, proveyendo un número de fábricas modelo para facilitar la transición a una era moderna. En los primeros veinte años de la era Meiji, la industria económica se expandió rápidamente hasta cerca del año 1920, con los avances tecnológicos occidentales y las grandes inversiones privadas. 

Estimulados por las guerras y mediante la cuidadosa planificación económica, Japón surgió como una de las principales naciones industriales tras la I Guerra Mundial. 

La tierra y la reforma fiscal

El objetivo primordial del Gobierno Imperial en la construcción de un Japón modernizado fue la creación de un sistema financiero sólido. La principal fuente de las arcas del Estado era el impuesto a la tierra en forma de rentas naturales, que durante siglos los labradores japoneses habían pagado a sus amos. 

Después de que el principado hubiera sido eliminado, el gobierno se hizo cargo de sus obligaciones de deuda y derechos, motivo por el cual conseguir el dinero del presupuesto era extremadamente difícil. Las autoridades se comprometieron a realizar reformas agrarias y fiscales para estabilizar las finanzas japonesas.

El Gobierno Imperial creó nuevas tierras de cultivo en tierras vírgenes en el año 1871, y en el año 1872 fue cancelada la prohibición de la venta de terrenos y se reconoció la existencia de la propiedad privada. Los propietarios recibieron certificados de propiedad de la tierra, donde se indicaba el precio de la parcela. 

Sobre la base de este sistema de gobierno imperial empezó la reforma del impuesto sobre la tenencia de la tierra, el veintiocho de julio del año 1873, que acabó en el año 1880. La reforma, en lugar del criterio de rendimiento inestable de la fiscalidad, se convirtió en un precio estable para la tierra, y los propietarios de la tierra se convirtieron en contribuyentes. 

La contribución territorial tenía que pagarse en efectivo por la cantidad de 3% del valor de la tierra. Los bosques y tierras de montaña, que eran utilizados por los miembros de la comunidad en conjunto, eran considerados por el gobierno como tierras sin amo. 

Estas transformaciones proporcionaron una manera estable de llenar las arcas del Estado y contribuyeron al desarrollo de las relaciones monetario-mercantiles de la región. Sin embargo, causaron una nueva diferenciación social y el aumento de la presión fiscal sobre el pueblo y, además, trajeron al descontento campesino.

Se legitimó el sistema de arrendamiento de tierras introducido durante el periodo Tokugawa. A pesar de los esfuerzos realizados por el shogunato por la congelación de las cuatro clases de la sociedad, en su lugar, los aldeanos empezaron a arrendar tierras a otros agricultores, y por lo tanto se enriquecieron. Esto perturbó el sistema de clases muy definidas, declarado por el shogunato, y contribuyó a su caída.

El crecimiento industrial

La rápida industrialización y modernización de Japón permitieran un gran incremento de la producción y de sus infraestructuras. El país construyó industrias como por ejemplo astilleros, plantas siderúrgicas y textiles que fueron vendidas a emprendedores relacionados con la industria occidental. 

Los productos fabricados con tecnología occidental podían ser vendidos muy fácilmente en un contexto internacional. Las zonas industriales crecieron enormemente, lo cual provocó migraciones masivas desde el campo. 

La industrialización se materializó también en forma de desarrollo de un sistema nacional de ferrocarril y de un moderno sistema de comunicaciones. Las clases sociales bajas, mujeres, marginados, jornaleros, prostitutas y campesinos formaron la mano de obra de este crecimiento industrial.

EL MILITARISMO DE LA ÉPOCA MEIJI

A pesar de las críticas de la oposición, los líderes Meiji continuaron con la modernización de la nación mediante iniciativas como el cableado telegráfico a las ciudades más importantes, la construcción de ferrocarriles, astilleros, fábricas de municiones, minas, instalaciones para fabricación de textiles, fábricas, y estaciones experimentales agrícolas. 

Preocupados de la seguridad nacional, los líderes realizaron esfuerzos significativos en la modernización militar, los que incluyeron el establecimiento de un pequeño ejército permanente, un amplio sistema de reserva, y un servicio militar obligatorio para todos los hombres. 

Estudiaron los sistemas militares extranjeros, se contrataron consejeros extranjeros, y se enviaron cadetes a las escuelas militares y navales de Europa y los Estados Unidos.

Educación

El gobierno llevó a cabo una serie de reformas fundamentales en educación. Se creó el primer Ministerio de Cultura en el año 1871, institución central responsable de la política educativa. Se emitió un decreto sobre educación estatal en el año 1872 basado en el modelo francés. Bajo este sistema, Japón fue dividido en ocho distritos universitarios. 

Cada distrito tendría una universidad y 32 escuelas secundarias. Cada escuela formó un distrito escolar independiente, y tendría 210 escuelas primarias. Sin embargo, la decisión del Ministerio fue más declarativa que otra cosa, y no tuvo en cuenta las posibilidades reales de los educadores y de los ciudadanos. 

El Ministerio emitió un Decreto de Educación en el año 1879, por el cual se abolía el sistema de distritos y la educación pública obligatoria se limitaba en la escuela elemental, según el modelo alemán. Por primera vez en las escuelas públicas los niños y las niñas estudiaron juntos.

El gobierno también hizo esfuerzos para el desarrollo de la educación universitaria japonesa. Se fundó la Universidad de Tokio en el año 1877, para la cual, el gobierno japonés contrató muchos especialistas extranjeros. 

Se establecieron instituciones educativas e instituciones de educación superior para las mujeres. La iniciativa estatal recibió el apoyo de personajes públicos. Por lo tanto, Fukuzawa Yukichi se convirtió en el fundador de la escuela privada de Keio, futura Universidad de Keio y Nijima Tse, siendo el fundador de la escuela Doshisha, la futura Universidad de Doshisha.

Algunas regulaciones gubernamentales en cuanto a primaria, secundaria, terciaria y universitaria fueron adoptadas en el año 1880.

LAS RELACIONES EXTERIORES

Para que Japón pudiera salir de la era feudal, tenía que evitar el destino colonial de otros países asiáticos estableciendo una independencia e igualdad nacional genuina.

Tras la victoria contra China en Corea durante la I Guerra sino-japonesa en los años 1894 y 1895, Japón irrumpió como una potencia internacional con una victoria contra Rusia en Manchuria en la guerra ruso-japonesa en los años 1904 y 1905.

Aliados con Reino Unido mediante la alianza anglo-japonesa en Londres del treinta de enero del año 1902. Japón se unió a los Aliados en la I Guerra Mundial, buscando hacerse con el territorio que tenía Alemania en China y el Pacífico, pero sin tomar un gran protagonismo en el conflicto.

Tras la guerra, una debilitada Europa dejó una gran parte de los mercados internacionales a los Estados Unidos y Japón, quienes salieron muy fortalecidos. 

La competencia japonesa hizo una gran incursión en el hasta entonces dominado mercado europeo en Asia, no solo en China, sino en casi todas las colonias europeas como India e Indonesia, reflejando el desarrollo de la era Meiji.


BIBLIOGRAFÍA

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W. G. Beasley. “The Meiji Restoration”. 1972. Stanford University Press. Stanford. 


[1] El bakufu estaba presidido por la autoridad del shōgun, jefe supremo del poder ejecutivo, asesorado por un consejo de tres miembros encargados, respectivamente, de la guerra, las finanzas y la justicia. Con algunas ligeras modificaciones, fue la estructura básica de la administración japonesa hasta 1867.
[2] Sustantivo masculino. Religión nativa de Japón. Involucra la adoración de los kami o espíritus de la naturaleza. Algunos kami son muy locales y son conocidos como espíritus o genios de un lugar en particular, pero otros representan objetos naturales mayores y procesos, por ejemplo, Amaterasu, la diosa del Sol.
[3] Fue una designación no oficial dado a ciertos estadistas japoneses jubilados de prestigio, considerados como los “padres fundadores” del Japón moderno, y sirvieron como consejeros extraconstitucionales informales del Emperador, durante el Imperio de Japón (1868-1945).

La era Meiji, la modernización de Japón