sábado. 13.04.2024
Figuras de terracota de la dinastía Han

Fue la segunda dinastía imperial china. La duración de esta dinastía va desde el año 206 a. C. hasta el año 220 d. C. El periodo Han es considerado como una edad dorada en la historia china, y dejó un legado cultural que aún prevalece. La dinastía dio nombre al grupo étnico mayoritario de China, la etnia Han.

Durante esta dinastía, China se convirtió oficialmente en un Estado confuciano y prosperó en el ámbito interno, donde la agricultura, la artesanía y el comercio florecieron, la población superó los cincuenta millones y se perfeccionó la burocracia estatal.

El imperio extendió su influencia cultural y política sobre los actuales países de Vietnam, Mongolia y Camboya. La expansión hacia el oeste llegó hasta la depresión de Tarim, en la actual Sinkiang chino.

El control por parte de los Han de las regiones periféricas era generalmente escaso. Para asegurar la paz con los poderes locales, la Corte de los Han desarrolló un sistema tributario mutuamente beneficioso. A los estados no-chinos se les permitía autonomía a cambio de la aceptación simbólica de la dominación Han.

  1. LA CREACIÓN DE LA DINASTÍA HAN
  2. LA DINASTÍA XIN
  3. SOCIEDAD Y CULTURA EN EL IMPERIO HAN

Los lazos tributarios se confirmaron y reforzaron a través de enlaces matrimoniales de princesas chinas con soberanos de esos estados semiindependientes y los intercambios periódicos de regalos y bienes eran muy frecuentes.

La expansión hacia el oeste y la consolidación del comercio dio como resultado la creación de la ruta de la seda. Sin embargo, el poderío de los Han se derrumbaría bajo una combinación de presiones internas y externas, desapareciendo en el año 220 d. C.

La dinastía suele dividirse en dos periodos:

  • La Dinastía Han Occidental o Han Anterior que duró hasta el año nueve y tuvo su capital en la actual Xi’an.
  • La Han Oriental o Han Posterior que duró desde el año 25 al 220 d.C. y tuvo su capital en Luoyang.

Los logros intelectuales, artísticos y literarios florecieron durante la dinastía Han. El periodo Han produjo el historiador más famoso de China, Sina Qian del año 145 al 87 a. C., cuyas “Memorias históricas”, escribiendo una crónica detallada desde los tiempos de la legendaria dinastía Xia hasta el emperador Wu en el año 87 a. C.

Uno de los grandes inventos chinos, el papel, data de la época Han. Los imperios contemporáneos de los Han y el imperio romano eran los mayores que existían en ese momento en el mundo conocido.

Ambos eran conscientes de la existencia del otro, y existía un vínculo a través de los otros imperios que existían en Asia Central y que actuaban como intermediarios, como el imperio parto. Era un intercambio bastante desigual, donde China exportaba especias, telas, y, principalmente, seda.

El Imperio romano llamaba a China con el nombre de Dan Qin, y únicamente podía ofrecer oro y plata a cambio, puesto que no poseían otras manufacturas de interés para los chinos.

Uno de los pocos contactos directos registrados entre ambos imperios aparece en el “Libro de Han Posterior Hou Hanshu”, donde se cuenta que supuestamente una embajada romana representando al emperador Antonino Pío entre los años 138 y 161 d. C., alcanzó la capital Luoyang y fue recibida por el emperador Huan entre los años 147 y 168 d.C.

LA CREACIÓN DE LA DINASTÍA HAN

Con la muerte del emperador Qin Shi Huang entre los años 221 y 220 a. C., surgieron revueltas por todos los rincones de China en las que estaban involucrados campesinos, prisioneros, soldados y descendientes de los nobles de los Reinos Combatientes.

Las continuas insurgencias finalmente acabaron con la dinastía Qin en el año 206 a. C. El líder de los insurgentes era Xiang Xu, un destacado comandante militar que, sin embargo, carecía de experiencia política. Ese mismo año, Xiang Yu apuntó a Liu Bang como rey de Hanzhong, zona situada cerca al río Han.

Su título fue abreviado como “Rey de Han”, dando nombre a la dinastía. Liu Bang derrotó a Xing Yu en la decisiva batalla de Gaixian y el veintiocho de febrero del año 202 a. C., Liu Bang se coronó como nuevo emperador de China. Da comienzo de forma oficial la dinastía china Han.

El nuevo imperio retuvo la mayor parte de la estructura administrativa de los Qin, pero se distanció de la estructura centralizada que tenía esta dinastía. Estableció principados con vasallos en algunas áreas por cuestiones de interés político.

Mapa de la expansión Han durante el reinado del Emperador Wu (141-87 a. C.)
Mapa de la expansión Han durante el reinado del Emperador Wu (141-87 a. C.)

Tras establecer la dinastía Han, Liu Bang, dividió el imperio en trece comandancias más una división adicional bajo control central directo, que incluía la ciudad capital Chang’an y su área de influencia.

Para asegurar la lealtad de los diez reinos componentes del imperio Han, reemplazó a sus reyes por miembros de la familia imperial, los Liú. Cada rey tenía una administración propia similar a la del gobierno central, aunque se veían igualmente obligados a rendir un homenaje anual al emperador.

Gaozu fue sucedido por su hijo Hui entre los años 195 al 188 a. C., aunque el verdadero poder recayó sobre su madre Lu Zhi, la primera emperatriz de China. Se terminaron las construcciones de la capital y, más importante, se revitalizó la literatura y filosofía perdida durante la infame quema de libros y sepultura de intelectuales cometida durante la dinastía Qin.

Tras la muerte de Hui, la emperatriz se convirtió en la gobernante de hecho del imperio, convirtiéndose en la primera gobernante femenina de China. Sin embargo, y como otras emperatrices después, nunca tomó el título imperial para sí misma. La actitud tiránica de Lü Zhi llevó a la primera crisis interna de la Corte Han. Se purgó a toda la familia de la emperatriz apenas esta falleció.

Los siguientes emperadores procuraron gobernar China combinando métodos legalistas con las ideas filosóficas taoísta. Fueron unos gobiernos estables y centralizados y se produjo la revitalización de los sectores agrícolas y la limitación de los poderes de los gobernadores regionales después de anular la llamada “la rebelión de los siete Estados”, tras lo cual se pudo llevar a cabo un proceso de centralización que fortaleció al Estado y a la administración del imperio.

Destacan de este periodo los conflictos y relaciones comerciales con los Xiongnu que era una confederación de tribus nómadas mongolas. Gaozu los derrotó en la batalla de Baideng. Los posteriores emperadores lograron mantener la paz mediante matrimonios arreglados entre princesas chinas y líderes xiongnu.

Sin embargo, conflictos con los nómadas continuaron hasta el año 57 a. C., cuando su líder aceptó formalmente su vasallaje, aunque en realidad ambas partes salieron beneficiadas.

Durante esta etapa inicial, el objetivo de la dinastía era librar a la sociedad de leyes, guerras y condiciones duras, que tan frecuentemente sucedieron durante la dinastía Qin y de los primeros conflictos internos de la corte Han. El gobierno redujo la recaudación de impuestos y adoptó una actitud de servidumbre para con las tribus nómadas vecinas.

Esta política de poca intervención iniciada en el año 180 a. C. dio lugar a un periodo de estabilidad, que se denominó el “Orden de Wei-Jing” llamado así por los nombres de los dos emperadores. Este periodo de prosperidad no terminó con Jing, sino que terminó de consolidarse durante el prolongado reinado del emperador Wu.

Bajo la administración del emperador Wu, el Imperio terminó de centralizarse, la economía prosperó y China incorporó los actuales Qinghai y Gansu dentro de sus límites territoriales, además de expandir sus fronteras hasta los actuales Vietnam y Corea. Wu declaró oficialmente el inicio de un Estado confuciano.

El emperador Wu combinó métodos legalistas con el ideal confuciano. La adopción oficial del confucianismo conllevó no solamente un sistema de selección para los servicios civiles, sino también el que los candidatos a la burocracia imperial hubieran de conocer obligatoriamente los clásicos confucianos.

Los estudiosos confucianos obtuvieron un estatus prominente dentro de la administración civil. Wu envió a Zhang Qian a las regiones occidentales en el año 138 a. C. Éste fue el pionero de la conocida ruta de la seda, que iba desde Chang'an, pasando por Sinkiang y Asia central hasta la costa este del mar Mediterráneo.

La dinastía Han vio el primer comercio oficial con las culturas occidentales desde alrededor del año 130 a.C. Se comerciaba con muchos tipos de productos, desde alimentos hasta lujosos productos manufacturados. La seda será el más típico de la antigua China. Gracias a esta mercancía, las rutas comerciales se conocieron como la Ruta de la Seda o Sichou Zhi Lu.

La ruta era en realidad toda una red de rutas terrestres de caravanas de camellos que conectaban China con Oriente Medio y de ahí que los historiadores la denominen ahora las Rutas de la Seda. Las mercancías se importaban y exportaban a través de intermediarios, ya que ningún comerciante recorría la longitud de las rutas.

La red se extendería con el tiempo no sólo a los estados vecinos, como los reinos de Corea y Japón, sino también a los grandes imperios de India, Persia, Egipto, Grecia y Roma. Además de los bienes físicos, una de las principales consecuencias de la Ruta de la Seda, fue el intercambio de ideas entre culturas, que llevaban no solo los comerciantes sino también los diplomáticos, eruditos y monjes que recorrían las rutas a través de toda Asia.Las lenguas especialmente la palabra escrita, las religiones sobre todo el budismo, los alimentos, la tecnología y las ideas artísticas se difundieron, de manera que las culturas de Asia y Europa se ayudaron mutuamente a desarrollarse.

Continuando la labor de embajador y los informes de Zhang Qian, las relaciones comerciales entre China y Asia Central y Occidental florecieron. Por último, su gobierno vio la más grande expansión del territorio chino hasta ese momento. Con su victoria en la batalla de Mobei en el año 119 a. C., los Han iniciaron la colonización del desierto del Gobi, que serviría como una importante barrera contra los Xiongnu.

Conquistaron a los Baiyue en el sur, los cuales fueron asimilados culturalmente. Wu conquistó el reino vietnamita de Nanvue en el año 111 a. C., dando inicio a un periodo de mil años de dominación china sobre el norte y centro de Vietnam. Por último, en el año 108 a. C., conquistó el reino coreano de Gojoseon, donde se establecieron cuatro comandancias Han, que perdurarían hasta la caída de la dinastía.

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Guerreros de terracota

Los dos emperadores que siguieron a Wu continuaron gobernando un imperio estable y próspero. La burocracia administrativa continuó su evolución y la economía social disfrutó un gran desarrollo. Sin embargo, esta Edad Dorada terminó con la muerte del emperador Xuan en el año 48 a. C., dando fin a 130 años de prosperidad en China.

El gobierno del emperador Yuan estuvo marcado por la fragmentación de la corte imperial y el inicio de una progresiva decadencia estatal. Para fines del siglo i a. C., la corte había caído bajo control de la familia de la emperatriz Wang Zhengjun y las crisis de sucesión llevaron a la entronización de varios emperadores niños.

Tras la abrupta muerte del emperador Ai en el año 1 a. C., Wang Mang, sobrino de la emperatriz, fue nombrado regente, dando inicio a su ascenso al poder. Tras regir sobre los infantes Ping y Ruzi Ying, Wang Mang apeló al mandato del Cielo y, el diez de enero del año nueve, se proclamó el inicio de su propia dinastía: la Xin.

LA DINASTÍA XIN

Después de doscientos años, la dinastía Han, se vio interrumpida durante la breve dinastía de Wang Mang. Este inició una serie de importantes reformas que finalmente no tuvieron éxito.

Estas reformas incluyeron la proscripción de la esclavitud, la nacionalización de la tierra para distribuirla equitativamente entre los hogares y la introducción de nuevas monedas, un cambio que rebajó el valor de estas.

Tales reformas tuvieron grandes opositores, pero no fue hasta la llegada de desastres naturales, que el régimen de Wang terminó de desmoronarse. Las inundaciones del río Amarillo desalojaron a miles de campesinos, muchos de los cuales se unieron a un grupo rebelde conocido como “los cejas rojas”.

Casa Han
Casa Han

Desde el año 18, numerosas rebeliones se produjeron por todo el imperio. El seis de octubre del año 23, los rebeldes entraron en el palacio imperial y asesinaron a Wang Mang. La rebelión fue liderada por Liu Xuan, un príncipe Han, que se proclamó nuevo emperador.

Los desacuerdos con los cejas rojas, llevaron a su posterior asesinato. Este periodo de convulsión llegó a su fin en el año 25, cuando Liu Xiu, será conocido como el emperador Guangwu, siendo proclamado emperador.

Dinastía Han Oriental

La proclamación de Guangwu como emperador se realizó el cinco de agosto del año 25 d. C. y marca el inicio del periodo Han Oriental. Éste no era más que uno de los muchos pretendientes al trono, que tenía solamente control sobre el norte de la Gran Llanura.

El veintisiete de noviembre del mismo año, habiendo ya expandido sus dominios hacia China central, nombró a Luoyang como su nueva capital. Reconquistó el sur y noroeste de China en los siguientes años, derrotando a los últimos rebeldes, el veinticinco de diciembre del año 36, terminando así con décadas de guerra civil.

Otro aspecto importante del gobierno de Guangwu fue la defensa de las fronteras, las cuales, debido a las guerras civiles, eran susceptibles de ataques tanto dentro como fuera del imperio.

En Corea, los pueblos del sur aprovecharon la debilidad del gobierno Han para lanzar campañas en el norte, aunque fueron pronto derrotados por las fuerzas del nuevo emperador Guangwu.

La rebelión más grave ocurrió en el año 40, en Vietnam. La rebelión de las hermanas Trung se prolongó por tres años hasta que el ejército imperial logró recuperar el control total de la zona.

Se empezaron a producir varias rebeliones desde el siglo ii, que enfrentaron al imperio contra los pueblos sometidos, dando indicios de una seria decadencia en las relaciones entre ambos.

Una vez restablecido el orden en toda China, el imperio volvió a vivir un perÍodo de prosperidad y riqueza. Se realizaron nuevas misiones hacia el extranjero, como el famoso general Ban Chao, que llegó a entablar relaciones con el imperio kushán de la India.

Se entablaron relaciones con Japón y el imperio romano, lo cual contribuyó significativamente al desarrollo de la economía del país. Sin embargo, este periodo llegó a su fin tras morir el emperador Zheng en el año 88 d. C.

La Corte Imperial fue pasto de conspiraciones y tensiones entre las diversas familias reales y los cada vez más poderosos eunucos de palacio. A esto, se sumó una severa crisis de sucesión que resultó en la coronación de siete emperadores infantes e incapaces de gobernar de forma independiente.

La crisis social y estatal se hizo evidente durante el llamado “Desastre de la Prohibición Partidista”, en el que el emperador Huan, entre los años 146 y 168 d. C. reprimió brutalmente una revuelta de estudiantes universitarios confucianos en contra de la corrupción de los eunucos de la corte.

Huan fue considerado uno de los peores emperadores de la historia china, siendo descrito por Sima Guang como un estúpido tirano. Su dependencia de los eunucos y su alejamiento de la burocracia causaron un daño irreparable al ya decadente imperio.

Caída de la Dinastía Han

La acumulación de poder por parte de los terratenientes y la presión cada vez más grande sobre los campesinos comenzó a generar nuevas rebeliones, acentuando la crisis agraria. Las desastrosas inundaciones del río Amarillo, en la década de los años 170 d. C., no hizo más que empeorar esta situación.

La pérdida de las cosechas creó periodos de hambruna que alimentaron las rebeliones. La más importante de todas fue “la rebelión de los turbantes amarillos” en las planicies del norte de China, la principal zona agrícola del país, donde se produce el trigo. 

Esta rebelión fue liderada por Zhang Jiao y sus dos hermanos, que defendían la doctrina taoísta de igualdad de derechos e igualdad en la distribución de tierras, presentes también mucho después en la secta de los Taiping. Pese a la muerte de los tres hermanos, las rebeliones continuaron, dejando un saldo de casi siete millones de muertos.

El poder de los emperadores se hizo cada vez menos influyente en favor de los estamentos militares, quienes gobernaban en efecto el país. El último emperador Han, Xian fue un títere colocado en el poder por Dong Zhuo, un comandante del ejército, reinando sin ejercer ningún control real.

China se estaba fragmentada en diferentes facciones rivales, por lo que la figura del emperador ya no representaba ninguna autoridad real. El emperador, venerado como una figura divina, era quien otorgaba la legitimidad al gobierno, por lo que diferentes señores de la guerra se enfrentaron por su control.

Xian fue capturado por el general Cao Cao en el año 195 d. C., quien rápidamente extendió sus dominios por el norte de China. Su avance fue detenido en la decisiva batalla de los Acantilados Rojos en el año 209 d. C, tras la cual China fue divida en tres esferas de influencia:

  • Cao Cao en el norte.
  • Sun Quan en el sur.
  •  Liu Bei en el este.

La dinastía Han terminó oficialmente el once de diciembre del año 220, cuando el emperador Xian abdicó en favor de Cao Pi, hijo y heredero de Cao Cao. Esto marcó el inicio del Periodo de los Tres Reinos: Wei, Wu y Shu.

De esta manera concluyó el periodo Han y China dejó de estar unificada por casi medio siglo, hasta que fue nuevamente reunificada por la dinastía Jin que gobernó entre los años 266 y 420.

SOCIEDAD Y CULTURA EN EL IMPERIO HAN

La familia de la época Han era patrilineal y por lo general la formaban de cuatro a cinco miembros viviendo en cada hogar. Varias generaciones de miembros de la familia extendida no ocupaban la misma casa, a diferencia de las familias de las dinastías posteriores.

De acuerdo con las normas familiares confucianas, varios miembros de la familia eran tratados con diferentes niveles de respeto e intimidad. Existían diferentes plazos aceptados para el duelo por la muerte de un padre frente a la de un tío paterno. Los matrimonios estaban muy ritualizados, especialmente para los ricos, e incluían muchos pasos importantes.

La entrega de regalos en los esponsales era especialmente importante. Los matrimonios concertados eran normales, y la opinión del padre sobre el cónyuge de su hijo se consideraba más importante que la de la madre.

Al igual que en las dinastías anteriores y posteriores, los chinos eran normalmente monógamos, pero los que podían permitírselo podían tener aparte de la esposa una o dos concubinas, o los más ricos cuantas mujeres pudieran mantener.

Tanto hombres como mujeres podían divorciarse de su cónyuge y volver a casarse. Una mujer que hubiera quedado viuda seguía perteneciendo a la familia del marido y si quería volver a casarse, tendría que ser devuelta a su familia a cambio de rescate monetario y sus hijos no podrían ir con ella.

Se esperaba que las mujeres obedecieran la voluntad de su padre, luego de su esposo y luego de su hijo adulto en la vejez. Se sabe por fuentes modernas que hubo muchas desviaciones de esta regla, especialmente en lo que respecta a las madres sobre sus hijos, y las emperatrices ordenaron y humillaron abiertamente a sus padres y hermanos.

Las mujeres estaban exentas de las corveas [1]  anuales, pues a menudo se dedicaban a una variedad de ocupaciones generadoras de ingresos, además de las tareas domésticas de cocinar y limpiar.

Aparte de la transmisión de títulos o rangos nobles, las prácticas de herencia no implicaban primogenitura, donde cada hijo recibía una parte igual de la propiedad familiar. A diferencia de la práctica en las dinastías posteriores, el padre solía enviar a sus hijos adultos casados con su parte de la fortuna familiar.

Las hijas recibían una parte de la fortuna familiar a través de sus dotes matrimoniales, aunque por lo general era mucho menor que la parte de los hijos. La ocupación más común de las mujeres era tejer ropa para la familia, venta en el mercado o para grandes talleres textiles que empleaban a cientos de mujeres.

Otras mujeres ayudaron en las granjas de sus hermanos o se convirtieron en cantantes, bailarinas, hechiceras, médicas respetadas o comerciantes exitosas que podían permitirse sus propias ropas de seda. Algunas mujeres llegaron a formar colectivos de hilanderas, uniendo los recursos de varias familias diferentes.

La dinastía Han habían hecho de la agricultura la base de la riqueza a través de un sistema de impuestos, que drenaba sobre todo de los ingresos agrícolas, y su poder militar, con un gran ejército.

Museo de la cultura Han
Museo de la cultura Han

La mayoría de ellos campesinos vivían en aldeas o caseríos, que agrupaban las viviendas de unas pocas decenas de familias, compuestas a su vez por entre 4 y 6 personas. Estas comunidades tuvieron relativa autonomía, siendo administradas por el estado en el nivel superior, el del condado o el distrito.

El gobierno de Wang Mang tuvo como objetivo combatir las desigualdades cada vez más evidentes en la distribución de la tierra. Sin embargo, sus medidas fueron poco efectivas y terminaron colapsando para fines del siglo I.

Esto llevó a las comunidades campesinas desestructuradas a recurrir a nuevos medios de protección, especialmente cuando la situación política se volvió más tensa durante la segunda mitad del siglo II, lo que llevó al auge de las milicias locales en movimientos rebeldes.

Economía

Los pequeños terratenientes y cultivadores constituían la mayor parte de la base económica del imperio Han. Al norte, en la cuenca irrigada por el río Amarillo y sus afluentes, los principales cultivos fueron el trigo, la cebada y el mijo. Las regiones del sur alrededor del río Yangtsé tenían un clima más húmedo y producían principalmente arroz.

Las regiones del norte tuvieron la agricultura más productiva durante el período Han y concentraron la gran mayoría de los agricultores. Esta prosperidad estuvo acompañada de una gran desigualdad que contribuyó en la decadencia del Imperio.

Estos ingresos se vieron amenazados durante la segunda mitad de la dominación de la dinastía Han del este, cuando muchos campesinos se endeudaron y se vieron obligados a trabajar como arrendatarios agrícolas para terratenientes ricos.

El gobierno Han promulgó reformas para mantener a los pequeños terratenientes sin deudas y en sus propias granjas. Estas reformas incluyeron la reducción de impuestos, las remisiones temporales de impuestos, la concesión de préstamos y la provisión de alojamiento y trabajo temporal a los campesinos sin tierra en colonias agrícolas hasta que pudieran recuperarse de sus deudas.

La circulación generalizada de monedas en efectivo permitió a los comerciantes exitosos invertir dinero en tierras, lo que dio poder a la misma clase social que el gobierno intentó suprimir mediante fuertes impuestos comerciales y sobre la propiedad.

El emperador Wu promulgó leyes que prohibían a los comerciantes registrados poseer tierras, pero los comerciantes poderosos pudieron evitar el registro y poseer grandes extensiones de tierra.

El impuesto al trabajo tomó la forma de mano de obra reclutada durante un mes al año, la corvea que se imponía a los plebeyos varones de quince a cincuenta y seis años. Esto podría evitarse en los Han del este con un impuesto conmutable, ya que la mano de obra contratada se hizo más popular.

A inicios del periodo Han Occidental, un rico industrial de la sal o del hierro, ya fuera un rey semiautónomo o un rico comerciante, podía presumir de fondos, que rivalizaban con la tesorería imperial y acumular una fuerza de trabajo campesina de más de mil hombres. 

Esto mantuvo a muchos campesinos alejados de sus granjas y negó al gobierno una parte significativa de sus ingresos por impuestos sobre la tierra. 

Para eliminar la influencia de tales empresarios privados, el emperador Wu nacionalizó las industrias de la sal y el hierro en el año 117 a. C. y permitió que muchos de los antiguos industriales se convirtieran en funcionarios, que administraban los monopolios estatales.

Los monopolios del gobierno central fueron derogados en la época de los Han Oriental en favor de la producción por parte de las administraciones, de comandancias y condados, así como de empresarios privados. El licor fue otra industria privada rentable nacionalizada por el gobierno central en el año 98 a. C.

Esta ley fue derogada diecisiete años después. Se impuso una tasa de impuesto a la propiedad de dos monedas por cada 0,2 L para quienes lo comerciaran de forma privada. 

Arte y tecnología

La primera gran escultura de una tumba en China se creó en el período Han, donde aparecen detallados modelos de arcilla representando a personas y animales. Durante los Han Oriental, el trabajo en bronce imitó el estilo del período Zhou tardío y, a menudo, tenía incrustaciones de plata y oro.

Las vasijas de bronce se hacían tanto para los rituales de sacrificio como para el uso doméstico, este último incluye lámparas, espejos y ganchos para ropa con forma de humanos, animales y bestias míticas.

El tejido de seda tenía ricos colores y patrones de diseños geométricos o temas de nubes y montañas se convirtió en una importante industria y fuente de comercio de exportación.

Aunque poco quedó de la arquitectura Han, mucho se ha aprendido gracias a las ilustraciones y modelos en miniatura dejados en sus tumbas.

La poesía se desarrolló ampliamente durante el período Han. La literatura en prosa de la época incluía obras de historia, filosofía y política. A diferencia de los Qin, que intentaron suprimir la cultura y filosofía antiguas, los Han llegaron a exigir logros culturales de sus servidores públicos, por lo que el dominio de los textos clásicos se convirtió en una condición para el empleo.

Se crearon las primeras bibliotecas de China y la primera universidad Imperial, que incluían obras sobre materias prácticas como matemáticas y medicina, así como tratados de filosofía y religión y las artes.

Los gobernantes también incentivaron avances en la ciencia y la tecnología; resultando en la creación de grandes invenciones tales como el telescopio y el sismógrafo de Zhang Heng. Los logros gubernamentales, culturales y tecnológicos de los Han fueron tales que todas las dinastías posteriores trataron de emularlos.

Un oficial de la corte llamado Cai Lun inventó una técnica revolucionaria en el año 105 d. C., que dio como resultado la creación del papel. Existen ejemplares de papel hecho a base de fibras vegetales en el siglo I, aunque no fue hasta Cai Lun que el proceso se perfeccionó.

Se agregaron nuevos materiales tales como cortezas de árboles y cáñamo, junto con trapos y redes de pesca. Esto reemplazó a los antiguos materiales de escritura como las tablillas de bambú usadas desde hacía siglos.

La invención del papel es considerada una revolución en la comunicación y el aprendizaje, reduciendo de forma drástica el coste de la educación, además de permitir la difusión más rápida de la información y la filosofía confuciana.


[1] La corvea consistía en la obligación de trabajar gratuitamente en las tierras del noble o señor feudal y era impuesta a los siervos; era una prestación personal servil. En la China, la administración imperial eximía a algunos pueblos bárbaros conquistados de la habitual corvea.

La Gran dinastía Han en China