miércoles 20/1/21
ANÁLISIS HISTÓRICO PSICOLÓGICO

Complejo de Moiras o de tanatofobia

En la Teogonía de Hesíodo las tres Moiras eran hijas de la noche y hermanas de Ker (diosa de la muerte violenta), de Thánatos (dios de la muerte) y de Némesis (diosa de la venganza). Las Moiras eran las encargadas de manejar los hilos del destino de los humanos y fijar la fecha de la muerte. Generalmente se las representa de aspecto desagradable y edad avanzada, como viejas hilanderas. Responden a los nombres de Cloto, la hilandera, era la más joven de las tres hermanas, era la responsable de hilar la hebra de la vida; Láquesis, la distribuidora, encargada de asignar el hilo y la duración de la vida en función de la longitud del hilo; y Átropo, la inflexible, era la mayor de las tres hermanas y quien tenía la función de cortar el hilo. Cuando nace una persona las tres Moiras se reúnen y eligen el hilo su longitud y cuando hay que cortarlo, decidiendo así la duración de la vida del ser humano.

Moira significa en griego “porción”, en el mito la porción de hilo que se le da a un ser humano de vida. El hecho de cortarlo significa la muerte. Los griegos creían que la fuerza del destino era superior a la fuerza de los dioses, excepto de Zeus, ya que los otros dioses conociendo lo que las Moiras disponían, lo aceptaban y cumplían.

En Psicología se utiliza el complejo de Moiras para referirse a aquellas personas con un miedo patológico a su propia muerte, tanatofobia. Esta fobia se caracteriza por padecer ansiedad, un miedo exacerbado a la propia muerte, conductas de evitación en relación a estímulos relacionados con la muerte, ánimo depresivo, angustia, ataques de pánico y problemas de sueño.

Víctor Frankl dijo: “cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”

Entre las causas favorecedoras de la tanatofobia se encuentran las experiencias personales traumáticas relacionadas con la muerte. Otros factores influyentes son los duelos no resueltos y los tabúes sociales, en nuestra sociedad en vez de considerarle una etapa normal de la vida, se le ha convertido en un tabú.

La vida y la muerte son hechos interdependientes. Los estoicos decían que la muerte es el hecho más importante de la vida. Séneca afirma que “nadie disfruta del verdadero gusto por la vida, hasta que está preparado para abandonarla”. Para San Agustín “El verdadero ser del hombre nace de cara a la muerte”. Así pues, la muerte no es más que una parte de la vida, la última.

Algunas consideraciones sobre el afrontamiento de la muerte son ponerla en palabras, es decir hablar del tema sin prejuicios. Se debería pensar en la muerte cuando realmente hay posibilidad cercana. Tender a aceptar la incertidumbre, no podemos tenerlo todo controlado, mortal se aplica a los humanos, no somos todopoderosos. El mejor antídoto para este temor es generar un proyecto de vida, un proyecto que de sentido a nuestra vida.

moiras
Las tres Moiras

Victor Frankl, psiquiatra que sobrevivió al campo de concentración nazi de Auschwitz, donde sucumbió toda su familia, meditó durante su encierro profundamente sobre las relaciones entre el significado y el sufrimiento, entre el dolor y la muerte. La supervivencia en condiciones extremas depende de la capacidad de uno para encontrar un significado en el propio sufrimiento. Frankl llegó a la conclusión de que solo sobreviviendo podía dar significado a su angustia. Para él sobrevivir significaba la posibilidad de concluir su trabajo, de forjar un enfoque psicoterapéutico valioso sobre los horrores de su experiencia en el campo de concentración nazi.

Asegura Frankl que el sentido vital, basado en significados, es esencial para la vida, tanto para sobrevivir en un campo de concentración como en otros momentos complejos de la vida. En una encuesta realizada en Francia, un 89% de la muestra creían que las personas necesitan “algo” que les motive para vivir; y un 61% sentía que había “algo” por lo que estarían dispuestos a morir.

Por último, compartir esta reflexión de Víctor Frankl: “cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”.

Complejo de Moiras o de tanatofobia
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