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domingo. 07.08.2022
niños ucrania

La importancia de Ucrania y la Federación Rusa para la agricultura mundial son determinantes. Rusia y Ucrania se encuentran entre los productores más importantes y proveedores de fertilizantes y de algunos productos son exportadores netos.

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Decenas de países importadores de alimentos y de fertilizantes dependen de los suministros de Ucrania y de la Federación Rusa. También de que Ucrania sea capaz de producir y sacar al mercado su grano y que por otro lado se cumplan las expectativas de Rusia para poder exportar el suyo en la actual situación con: sanciones económicas y financieras. Todo ello está creando mucha incertidumbre. Si la guerra sigue manteniendo los altos precios del crudo y también sigue limitando las exportaciones más allá de unos meses, las posibilidades de un desconcierto en los mercados mundiales de producción de granos será más que probable. En Ucrania los combates están dañando toda la posibilidad de transporte tanto terrestre como por los puertos. Dañadas las infraestructuras de almacenamiento, existen en estos momentos, problemas en cuanto a los medios alternativos de transporte que se están implementando, como el ferroviario o por carretera, las tarifas de primas de seguros han aumentado y las compañías no quieren correr riesgos sacando producción por el Mar Negro.

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Son inciertas las perspectivas de la producción de las cosechas tanto de maíz, cebada y semillas. La cosecha de trigo de invierno es probable que comience a principios de julio en Ucrania, la disponibilidad de combustible, a causa de la guerra ha provocado una tajante selección de las áreas del país dónde se puede cosechar y almacenar y donde no. La guerra también genera incertidumbre en el control de la salud animal. En Ucrania parece difícil en la situación actual de guerra que se controlen, las cabañas de ganado y en concreto las pestes porcinas. Por el lado ruso la capacidad de recolección puede que no se vea tan afectada como en Ucrania, pero sí lo será la capacidad de exportación y también las sanciones influirán negativamente en los ciclos de venta de los productos relacionados con el grano.

En Polonia hay, debido a la guerra, 1,5 millones de refugiados ucranianos con necesidades humanitarias

A pesar de todo los anteriormente comentado no olvidemos lo importante, el problema humanitario que está ahí, millones de personas han sido desplazadas y requieren asistencia. Pero las necesidades de la guerra afectan también a los países vecinos. En Polonia hay, debido a la guerra, 1,5 millones de refugiados ucranianos con necesidades humanitarias.

Las proyecciones internacionales indican que 181 millones de personas correspondientes a 40 países podrían enfrentarse a crisis importantes alimentarias. Si la guerra se alarga, las ofertas reales de exportación de alimentos por parte de Ucrania y la Federación Rusa se reducirían. Según la FAO se ejercería una fuerte presión sobre los alimentos y sobre los precios. La FAO señala también que las áreas que se verían influenciadas por las hambrunas serían: Asia Pacífico y África subsahariana, aunque también Oriente próximo y el norte de África.

La energía también es un sector fuertemente influenciado por la guerra y el aumento de precios afectará, ya lo está haciendo, a la agricultura que requiere uso de combustibles: gas, electricidad fertilizantes, pesticidas, lubricantes. Este aumento repercutirá también en la producción de las materias agrícolas especialmente el maíz, las semillas de aceites vegetales y el azúcar importante para producir bio-energía. La guerra actual puede tener repercusiones globales, se espera que países y poblaciones más vulnerables se vean gravemente afectados por un crecimiento económico más lento, la agricultura de muchos países que dependen del dólar sufrirá también. Urge para prevenir o limitar el impacto que el daño de la guerra está haciendo en los sectores alimentarios agrícolas, que se mantenga lo más posible abierto el comercio internacional de alimentos y también de fertilizantes.  Hay que desarrollar ya las protecciones sociales oportunas y bien dirigidas a liberar las dificultades y fomentar una recuperación para asistir a los desplazados internos, refugiados y otros grupos afectados por la guerra. La FAO ha desarrollado una nota técnica detallando la importación de alimentos y lo que es necesario hacer.

La importancia de Ucrania y Rusia en la producción de grano

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Gráfico FAO

Las hambrunas de hoy son las migraciones de mañana

Recordemos que, en la pandemia, cuando se trató de buscar mascarillas en el mercado internacional el mercado funcionó bajo una auténtica ley de la selva. Después cuando ya aparecieron las vacunas nos volvimos a ver ante una guerra de vacunas. Por un lado,Rusia y China suministraron de manera limitada, vacunas a los países emergentes y por otro Estados Unidos y Reino Unido reservaron sus vacunas para ellos y la Unión Europea. Es cierto que por medio de iniciativa Covax intentaron hacer llegar a los países pobres vacunas, pero el balance es claramente negativo.

Desplazamientos de población con la Guerra

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Gráfico ACNUR

En estos momentos nos encontramos ante una crisis alimentaria, crisis alimentaria a la que Draghi ponía cifras, bastante escalofriantes hace unos días “Ucrania da de comer a 400 millones de personas”. The Economist sacaba recientemente unos titulares sobre lo mismo: “Viene una catástrofe alimentaria de proporciones enormes, en algunos países de renta media de Oriente Medio y África”. La razón parece compartida por las agencias internacionales de derechos humanos y ONGS. El aumento del precio de los cereales, de los fertilizantes, de la energía está ahí. No olvidemos que entre la Federación Rusa y Ucrania exportaban el 25% del trigo mundial. Todos los países nos veremos inmersos en esta crisis, pero de diferentes maneras. Ucrania produce comida para abastecer a unos 400 millones de personas. Hay países cuya situación de emergencia es urgente. El Programa de Producción Mundial de Alimentos fue capaz de abastecer con millón y medio de toneladas de trigo a Yémen en el 2020.Parece difícil que ahora se pueda volver a realizar.

En el Foro de Davos hace unos días hablaban que de “no poder sacar mediante corredores esos granos de Ucrania, la crisis alimentaria llegaría al 2024”. Mientras que los países del Área de África subsahariana dedican una media de gasto del 40% al gasto en comida nosotros no pasamos del 20%. Si de la “guerra de las mascarillas” y la “guerra de las vacunas” no sacamos consecuencias ahora deberíamos hacerlo. Algunos lo llaman “la diplomacia de los alimentos” lo que parece evidente es que nos encontraremos a finales de año ante una más que probable hambruna, fruto de la guerra fundamentalmente pero no exclusivamente. Los informes de la FAO hablan de 1.600 millones de personas con problemas de “acceso adecuado a los alimentos”. Son 440 millones más que en años anteriores, años en los que se iba avanzando hacia una reducción progresiva de la pobreza extrema y del hambre. Esto se ha parado y parece que retornamos a los malos años anteriores. Si es cierto que las hambrunas de hoy son las migraciones de mañana, la cosa no admite demora. Nadie puede negar que estamos ante una guerra de difícil solución y pronóstico. Pero también es cierto que la producción y distribución de alimentos ha superado momentos duros e iniciado una senda, en los años anteriores, muy prometedora cara a la erradicación de la pobreza y las hambrunas. Es por ahí por donde hay que seguir.

Recordemos que sobre el 2010, la vez que los precios de los alimentos se dispararon las primaveras árabes estallaron.

Marcos Gutiérrez Sebastián, Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública


Informes consultados

Informe Ejecutivo de la FAO.

LA IMPORTANCIA DE UCRANIA Y FEDERACIÓN RUSA PARA LA AGRICULTURA MUNDIAL MERCADOS Y LOS RIESGOS ASOCIADOS CON LA GUERRA DE UCRANIA. 2022

Informe de ACNUR

Situación refugiados de la Guerra de Ucrania-Rusia. Junio 2022 

Guerras, pobreza extrema y hambre
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