jueves 09.04.2020

Un desquiciado llamado Trump

Donald Trump y la guerra como pretexto para la reelección

La prensa hegemónica estadounidense se encargó de mostrar al general iraní Oassem Soleimani como a un desalmado terrorista al que Estados Unidos, en su perenne lucha por “la paz y los derechos humanos”, debía aniquilar.  Pero la falacia que pretende reivindicar a la Casa Blanca como la portadora de “causas justas” ya no cuela como antaño. Miles de estadounidenses colmaron las calles en más de 70 ciudades para mostrar su desacuerdo con esta nueva escalada de violencia provocada por Donald Trump, exigiendo la retirada de las tropas norteamericanas de Oriente Medio.

Con el asesinato de Soleimani los concejeros del presidente Trump pretenden remontar la imagen de aprobación y contrarrestar la amenaza de juicio político que puede dejar al magnate fuera de las elecciones de noviembre de 2020.

Sin embargo la estrategia de Trump ha encontrado resistencia en cientos de miles de activistas que se volcaron a las calles y advirtieron al mundo que este nuevo escenario bélico no es sino la reiteración de una fórmula que ya no es ningún secreto."La gente más joven debería saber que todas las guerras que se han luchado desde que nacieron, todas, han sido por petróleo. No podemos perder más vidas, matar a más personas y arruinar el medio ambiente por petróleo y combustibles fósiles", sostuvo, megáfono en mano, la actriz Jane Fonda, a metros de la Casa Blanca.

“Trump, no queremos guerra. Saca las tropas estadounidenses de Irán", rezaba con letras negras y rojas una pancarta enarbolada por uno de los manifestantes en pleno corazón de la Gran Manzana.

En Nueva York la protesta fue convocada en Times Square, junto a las oficinas de reclutamiento del Ejército estadounidense que se alojan en el centro de la plaza.

Mientras la protesta se replicaba en distintas ciudades norteamericanas, Donald Trump presumía de su grado de popularidad entre los republicanos, brindaba con champagne -por el supuesto éxito de la operación militar que acabó con la vida de Soleimani- y disfrutaba de una partida de golf en West Palm Beach.

La preocupación entre los estadounidenses menos incautos crece a medida que pasan las horas. La respuesta de Irán podría llegar en cualquier momento. Mike Pompeo, Secretario de Estado de los Estados Unidos, ha querido calmar las ansiedades explicando que la probabilidad de que Irán ataque bases estadounidenses es concreta, aunque aclaró que no “hay que nada que temer dentro del territorio americano”.

De momento no hay condena internacional ni críticas de la “prensa libre” ante el accionar que permitió a los Estados Unidos acabar con la vida del alto jefe militar iraní; una violación flagrante de la legalidad y de la propia Constitución estadounidense, en pos de elevar la imagen de un desquiciado llamado Donald Trump.

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