jueves 28/1/21

Cuando la salud no se negocia

Covid-19. Cuba presenta Soberano 01

En el documental “Sicko”, estrenado en 2007, el cineasta Michael Moore denunciaba las falencias del sistema sanitario estadounidense que, entre otras aberraciones, dejaba sin protección médica a más de 40 millones de ciudadanos. En el país de la libertad, la condición social, las características físicas y las genéticas eran y continúan siendo requisitos indispensables para obtener un seguro médico.  En cuanto al derecho de los privilegiados ciudadanos que mediante el pago mensual de cuotas extremadamente altas consiguen estar asegurados, el proceso burocrático a la hora de la solicitud de tratamiento es tan perverso que les permite a las aseguradoras buscar cualquier excusa para denegarlo. 

El título del film hace referencia a la enfermedad y a la locura. “Sicko” es la síntesis vigente de la cara oculta de los Estados Unidos, en donde el porcentaje de niños que mueren antes de cumplir los cinco años es mayor que en Cuba. Si, a pesar del bloqueo financiero y comercial que Estados Unidos le impuso a la isla caribeña, el sistema de salud protege a los ciudadanos desde edad temprana, garantizando un derecho que en Estados Unidos sólo le corresponde a quienes puedan pagarlo. Y aún así, no funciona.

La labor de médicos y científicos cubanos ha permitido el desarrollo de Soberano 01. Una prueba más de las prioridades de un país en el que la salud es un derecho

El sistema de salud cubano se ha convertido en uno de los más reconocidos del mundo.  Según informaciones de la Organización mundial de la Salud,  más de la mitad de la población mundial carece de los servicios esenciales y casi 100 millones de seres humanos son arrastrados a la pobreza extrema cada año, debido al costo de la salud. Mientras esto sucede, Cuba, aún inmersa en sus contradicciones, posee un sistema modelo que salva vidas. 

En 1989 la vacuna recombinante producida por científicos cubanos logró inmunizar contra la hepatitis B a más de 13 millones de personas. La noticia de este logro no fue material de prensa, excepto en la propia Cuba. La caída del muro de Berlín y el fin del comunismo ocuparon los telediarios, sepultando un avance que permitió que desde fines de los años 90 no volviesen a registrarse casos de esta enfermedad en niños menores de cinco años ni en mayores de quince.  

Ahora, mientras los científicos del mundo corren una carrera contra reloj para obtener una vacuna efectiva contra el Covid-19, Cuba acaba de confirmar el desarrollo de su propia vacuna: Soberana 01 iniciará los ensayos clínicos de Fase II y de esta manera la isla se suma al grupo de países que investigan métodos de inmunización para detener la pandemia.   

“Somos el país más rico del mundo, pero dejamos morir a la gente de enfermedades tratables porque la salud es un negocio. Mientras aquí se invierten millones de dólares en armamento, en Cuba el gobierno invierte en salud”, decía uno de los entrevistados de Michael Moore en “Sicko”.  La labor de médicos y científicos cubanos ha permitido el desarrollo de Soberano 01. Una prueba más de las prioridades de un país en el que la salud es un derecho.

Cuando la salud no se negocia