jueves 1/10/20

Vergüenza ajena

Por José Bujalance C. | O se es demócrata o no se es. No es posible estar medio embarazada... La democracia es un sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho de todos a elegir a los gobernantes.

No es demócrata quien abusando de su condición y representación parlamentaria señala y acusa, rozando el delito en su discurso; no es demócrata quien intenta impedir que cualquier [email protected], de cualquier ideología y partido, pueda expresarse en sede parlamentaria.

Si no logramos ver esto, que Diputados de ERC o EH Bildu son tan legítimos como los del Partido Popular o Ciudadanos, cualquier resultado puede ser cuestionado por falsos demócratas que se creen dueños y señores del país.

En muchos medios de comunicación y en las redes sociales, ha habido una campaña de descrédito, dura y ofensiva, ignominiosa, contra Pedro Sánchez. Esa misma campaña se llevó a cabo en el pasado contra Podemos, hasta el punto de ser presuntamente espiado por las cloacas del Estado tras haber sido exonerado de responsabilidad en varios juicios, con pruebas fabricadas incluso.

Cuestionar la legitimidad y legalidad de este gobierno, como está haciendo la derecha, es una estafa a la soberanía y a la inteligencia

El juego sucio es normal en la política, entre partidos, pero esto que está pasando, tras las segundas elecciones que gana el Psoe holgadamente, es algo vergonzoso y pase lo que pase el martes siempre nos va a quedar la duda de si todo hubiera sido distinto de no haberla ensuciado con presiones, insultos y descalificaciones, algo que habría que desterrar de la política, porque la democracia es libertad.

Lo que une a la derecha no es su amor por la democracia sino la necesidad de mantener a flote un sistema electoral que les permite, entre otras corruptelas y mamandurrias, saltarse los topes de las campañas sin temor a represalias a sabiendas de que las sanciones les llegarán, en su caso, cuando estén muy mayores o enfermos, siempre y cuando no hayan podido doblegar al poder judicial.

Lo último que quieren estos "defensores de la democracia, esta pléyade constitucionalista" es que no les cambien el status quo, porque no quieren alterar una legislación que sirve a sus intereses. Por eso ha caído tan mal dentro del establishment político la ruptura del bipartidismo y la apertura del arco parlamentario. No quieren verse obligados a rendir cuentas, así de simple y así de claro.

La voluntad mayoritaria del pueblo español está representada en el Congreso de los Diputados y por eso Pedro Sánchez puede ser investido como presidente del Gobierno, porque cuenta con el respaldo mayoritario de los españoles y sus representantes.

Cuestionar la legitimidad y legalidad de este gobierno, como está haciendo la derecha, es una estafa a la soberanía y a la inteligencia. A la hora de la verdad estos falsos demócratas se intentan apropiar de pedazos del estado para manejarlos a su libre albedrío pues no tienen otro interés que defender sus privilegios. Las necesarias reformas por un lado nos recuerdan cuáles son los verdaderos problemas del país, y por el otro dejan sin careta a los falsos demócratas.

Pedro Sánchez llegó al poder cumpliendo escrupulosamente con la Constitución y sigue en el poder porque ganó las elecciones, siendo el líder del partido con más votos en España y el único capaz en el Parlamento de lograr una investidura, salvo que ocurra un auténtico fraude electoral: un "tamayazo" como el que benefició a Esperanza Aguirre, dueña de la charca de donde surgieron Casado y Abascal, de dudosa convicción democrática.

El cumplimiento de la Constitución se explica en el artículo 99 muy clarito...cómo funciona una investidura y qué requisitos son necesarios.

El artículo 2 de la Constitución habla sobre la unidad de España, pero no está en cuestión salvo para intereses bastardos de la extrema derecha, pues en la segunda mitad habla de las autonomías y de las nacionalidades y regiones que las conforman.

Como España está infectada de neofascismo populista y la indigencia cultural campa a sus anchas, que quede claro:

- Todos los representantes del pueblo en las Cortes tienen la misma honorabilidad y derechos.

- No se ha pactado ningún referéndum de autodeterminación en Catalunya y Junqueras fue condenado por sedición, no por rebelión, porque no hubo ningún golpe de Estado, ni siquiera ante los ojos del Tribunal Supremo.

- No hay pactado nada con EH Bildu, que ha decidido abstenerse sin recibir nada a cambio; dicha formación es una coalición que agrupa a varios partidos, también a la izquierda abertzale que se opuso a los asesinatos de ETA, una banda terrorista que hace más de diez años que pasó a la historia.

Vergüenza ajena