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jueves. 11.08.2022

Carta al señor Dastis

Por Sonia Carrasco | Sr. Dastis, o Sr. Dante (por la Divina Comedia), en breve sabrá por qué le llamo así.

Hay una gran diferencia entre el “exilio laboral” obligado por las circunstancias, e irse a trabajar a otro país para “enriquecerse” culturalmente y la apertura de nuevos horizontes.

Aquí entra, el por qué de llamarlo Sr. Dante, con su gran amplitud de miras, sabrá que la Divina Comedia, se estructura en tres partes:

“El Infierno”: Nuestros jóvenes y, en general, la sociedad española ha descendido a los infiernos con su reforma laboral, con los contratos en precario, con indemnizaciones a los contratos indefinidos (¿existen todavía?) de 20 días por año trabajado con un tope máximo de 12 mensualidades en la práctica generalidad de situaciones de despido, con las ampliaciones de las causas para los despidos objetivos, eliminando la negociación colectiva; contratos indefinidos con un año de prueba que pueden utilizar las PYMES con menos de 50 trabajadores y, como no, la famosa rebaja salarial generalizada permitiendo a los empresarios modificar el sueldo de sus trabajadores sin previo acuerdo y, desde luego, no para elevarlos. ¿No le extraña Sr. Dante, perdón Dastis, que nuestros ciudadanos emigren? ¿Se imagina usted a un padre o madre de familia emigrando por interés cultural o amplitud de miras? Muchas personas con estudios que han invertido mucho dinero en ellos para después ver que su país les abandona, les pone una alfombra roja para su salida de España, eso sí, después de galardonar a muchos de ellos por tener los mejores expedientes académicos del país. Ni pies, ni cabeza, no hay por dónde cogerlo.

“El Purgatorio”: La salida del Infierno para redimir los pecados causados por ustedes y poder purificarse antes de llegar al paraíso. La exclusión sanitaria si decides volver es uno de los más importantes que redimir, emigrar sin derechos, vivir fuera afecta también al derecho a la prestación por desempleo, ayudas sociales, o al acceso a la vivienda protegida, etc...

Y por fin, “El Paraíso”: ese del que usted habla, el paraíso de la inquietud y amplitud de miras, el paraíso de enriquecerse en el exterior, de abrir la mente y fortalecer las habilidades sociales. Pero se olvida del efecto negativo de la lejanía de las redes familiares y sociales, que sirven de colchón antes situaciones adversas, también se olvida de que muchas familias tienen que mandar dinero a esos jóvenes para poder sobrevivir hasta que encuentran algo, a eso hay que añadirle que cuando viajas a países donde es necesario un permiso de residencia, cuando este se te acaba, debes de abandonar el país y en muchas ocasiones no lo renuevan; por lo que vuelven como vinieron, sin trabajo y sin futuro.

Sr. Dante, quizás para usted no sea una tragedia la emigración de los españoles por falta de trabajo en nuestro país, ya se que usted le tiene apego a su abuelo, pero usted no tiene necesidad alguna de emigrar.

Yo quiero a los jóvenes de mi país aquí, en casa, que todo lo que han aprendido, después de mucho esfuerzo, esté al servicio de nuestro país. La población española envejece a un ritmo acelerado, y necesitamos a nuestros jóvenes y sus talentos para que nuestra sociedad avance.

Quiero que nuestros jóvenes, quiero que mi hija, emigren porque tienen esa opción, no por obligación.

Carta al señor Dastis