lunes 14.10.2019

A un 'like' del cambio

Por Alex López​ | Las manifestaciones del siglo XXI abandonan las calles para meterse en la Red. Al fin y al cabo, el político de turno no estará en esas calles para ver las pancartas, pero siempre tiene el móvil encima, y nada molesta más que no parar de recibir menciones en Twitter, porque créeme, las leerán, son tan adictos a la tecnología y la hiperconectividad como lo eres tú o yo. Y si no, que se lo digan a Carles Feiner (ERC) o Ramón Mateu (Partido Popular), algunos de los políticos españoles que vieron su carrera política truncada por ignorar la importancia de las Redes Sociales.

Todavía la sociedad no es consciente del poder que tiene cada persona en su bolsillo, en su teléfono móvil. No solo nos vale para pedir comida rápida (y contribuir, de paso, al trabajo precario. Pero ese es otro tema), también sirve para cambiar las cosas. Plataformas como 'change.org' sirvieron para que Isabel de la Fuente, madre de una de las chicas fallecidas en la tragedia del Madrid Arena, iniciara una petición donde solicita a la Comunidad de Madrid modificar la Ley de Espectáculos, algo que se convirtió en realidad gracias al apoyo de más de 400.000 personas que firmaron la petición. Pero no podemos obviar que el falso anonimato que nos da internet es un arma tan poderosa como cualquier pistola. Tim Ribberink, un chico de 20 años, decidió quitarse la vida para poner fin al acoso que recibía a través de las Redes Sociales. Lo que nos da un toque de atención sobre, en primer lugar, la repercusión de nuestras publicaciones; en segundo lugar, el uso que le damos nosotros y nuestros hijos y, por último, que hemos perdido el control de nuestra creación.

En España, gracias a un estudio realizado en 2018 por ‘iabspain’, sabemos que un 39% de los usuarios de las Redes Sociales tiene entre 31 y 45 años; el 74% trabaja; y entre los estudiantes, el 46% son universitarios. Con estos datos, podemos observar que, a pesar de la creencia popular, el usuario medio de las RRSS no es un adolescente, sino un adulto, que se presupone, debería ser lo suficientemente consciente y responsable de sus acciones, aunque los hechos digan lo contrario. Y lanzo la gran pregunta que todos los profesionales del ‘Social Media’ nos hacemos: “¿Qué podemos hacer para revertir esta situación?”, porque parece que la reeducación cada vez está más alejada de la realidad.

Centrándonos en el futuro, o sea en los niños y niñas, 9 de cada 10 niños de 14 años ya tiene un teléfono móvil con acceso total a Internet, y en muchos casos, sin supervisión de un adulto responsable (es importante resaltar el adjetivo responsable, sino no nos vale). ¿Qué hacen con sus móviles? ¿Con quién y de qué hablan? Seamos claros, un niño no tiene derecho a ese tipo de privacidad, y siendo más claros aún, esos padres no es que quieran respetar su “derecho”, es que no les importa lo más mínimo lo que hacen sus hijos y lo muy expuestos que se pueden situar. Según UNICEF, uno de cada cinco niños y una de cada siete niñas en España está implicado en episodios de ciberacoso. Y esto no es ‘cosa de niños’, esto es cosa de padres y madres irresponsables, un sistema deficiente que permite que esto ocurra y la creación en masa de futuros maltratadores y maltratados.

Ahora ya somos conscientes, a nivel personal, de cómo una red social, como puede ser Facebook, Twitter o Instagram, nos afecta directa o indirectamente, ¿pero qué hay de lo que puede parecer irrelevante a simple vista?

Ahora ya somos conscientes, a nivel personal, de cómo una red social, como puede ser Facebook, Twitter o Instagram, nos afecta directa o indirectamente, ¿pero qué hay de lo que puede parecer irrelevante a simple vista? Hablo ya de mi especialidad, el uso de las Redes Sociales por parte de empresas para vender sus productos o servicios. Y es que en el mundo existen miles de personas como yo especialistas en conocerte sin haberte visto o hablado antes contigo. Analizamos tus datos que obtenemos gracias a tus publicaciones o la información que compartes. Por ejemplo: Marta tiene en su perfil personal de Facebook que es estudiante de traducción e interpretación, tiene 20 años y lleva 1 año con su novio Rafa, de Sevilla que se ha trasladado a la misma ciudad que Marta (Madrid) para estudiar también el grado de traducción. Son el objetivo perfecto para una campaña ‘low cost’ de viaje de parejas. Los datos de Marta ya no son de Marta, sino míos. Se los he alquilado a Facebook para que mi próxima campaña publicitaria sea un éxito. Tus fotos tampoco son tuyas, de hecho, absolutamente nada de lo que pongas en ninguna red social te pertenece desde el momento en que das a “compartir”. Así de frágil y fácil es perder tu información y tu privacidad.

Pero no todo es tan negro, depende de cómo lo utilices y lo consciente que eres de tus acciones. Gracias a que compartes cierta información en tus redes, como tus gustos o intereses, puedo ofrecerte servicios totalmente personalizados a tus necesidades y, a su vez, cada vez más PYMES se mantienen a flote gracias a este tipo de publicidad. De ti depende que esta locomotora no descarrile y se sobrepase la delgada línea de la privacidad.

En conclusión; tenemos un poder muy grande en nuestras manos. Con él podemos crear un cambio justo; hacer que políticos, que no se merecen nuestra confianza, dimitan; presionar a las instituciones públicas para que luchen por las personas; conocer gente y derribar las barreras de la comunicación tradicional. Pero para poder hacer todo esto sin ponernos en riesgo, debemos formarnos, las instituciones deben enseñar a los niños y niñas cómo se deben utilizar las Redes Sociales e Internet, qué hacer y qué no. Ahora depende de ti qué hacer.

A un 'like' del cambio