Nuevatribuna

Golpe de estado y responsabilidades

Variados y coloridos golpes de estado continúan engrosando las hemerotecas y nadie parece querer responsabilizarse de sus tristes consecuencias. La agencia EFE recordaba el 29 de agosto que Rousseff se había visto obligada a recordar al Senado brasileño que su país está `a un paso de un golpe de Estado´ al presentar “sus alegatos finales en el proceso que enfrenta en el Senado y que concluirá esta misma semana con una decisión sobre su eventual destitución, en Brasilia”, de tal forma que, en su primera comparecencia “ante los 81 senadores, constituidos en tribunal, Rousseff denunció `el gusto amargo y áspero de la injusticia´ y avisó de que debían esperar de ella el `obsequioso silencio frente a los cobardes que pretenden atentar con el estado de derecho´”.

Comienza el descenso a los infiernos de los derechos humanos tanto allí como en buena parte del mundo y `El fin de 13 años de gobiernos petistas y proyectos políticos que nunca superaron una tímida visión reformista deja muchas lecciones para el progresismo latinoamericano´, tal y como asegura Decio Machado, director de la Fundación Aldhea, el primer día de septiembre en Diagonal. “Dice el refranero popular que `el can en agosto, a su amo, vuelve el rostro´. Pues bien, algo así culminó en el día de ayer con la destitución de Dilma Rousseff por parte del Senado brasileño y la traición de quienes fueran hasta hace muy poco sus aliados políticos e incluso su vicepresidente”, añade. “Dos días antes, el lunes 29 de agosto, la hoy ya ex presidenta del Brasil había pronunciado ante el mismo Senado que la defenestraría 48 horas después posiblemente su discurso más valiente, lúcido y aguerrido desde que fuera investida como máxima autoridad política del país más grande e importante de Suramérica. Sin embargo, este discurso llegó ya muy tarde y además se muestra sumamente contradictorio con la aptitud de su partido, el Partido de los Trabajadores, el cual tiene establecidas en más de mil municipios brasileños alianzas políticas cara a las elecciones municipales que tendrán lugar en el presente año con partidos conservadores que apoyaron el impeachment. Queda para el mundo de las especulaciones qué hubiese sucedido si Dilma hubiese asumido la postura política firme y radical que manifestó en su discurso desde que inició su segundo mandato”, asegura Machado.

Pero no está dispuesto a negar los que, para él, son errores de bulto en su gestión política: “En todo caso, lo que está claro es que esta exguerrillera convertida en presidente cedió ante las presiones del capital nacional e internacional, impulsando un durísimo ajuste fiscal que ha ido paulatinamente eliminando conquistas y derechos adquiridos por las y los trabajadores durante años anteriores”. Según él, “más allá del discurso del pasado lunes, lo cierto es que los planes de ajuste articulados desde el gobierno del PT durante esta segunda legislatura de Dilma Rousseff -ya en la era de las `vacas flacas´- ajustaron el cinturón a los sectores sociales más vulnerables. Esta condición ha hecho que la ex mandataria llegase a un índice de aprobación de tan solo el 8%. Pero además del marcado distanciamiento entre los sectores populares y el gobierno del PT, el mero hecho de que Dilma entregase -a primeros de este año- siete ministerios al PMDB (partido del hoy ya presidente del Brasil para los próximos dos años y principal protagonista de su destitución) hace que en la sociedad brasileña, la lucha en pro o contra del impeachment ayer consumado se entienda mayoritariamente como una pelea de poder entre unas élites políticas fuertemente desprestigiadas por sus affaires económicos y transas corruptas. La casta política brasileña está en la picota”, concluye.

Traiciones y errores

¿Más claro? Sí, el agua no contaminada, y también el contenido del artículo de Cuauhtémoc Cárdenas, ese mismo 1 de septiembre en El Viejo Topo: “El lunes 29 de agosto, y el martes 30, la presidenta de Brasil ha comparecido ante el Senado, donde la jauría de la oposición, convertida por el golpe de Estado en facción oficial, se ha lanzado y está lanzándose sobre la presidenta con una agresividad y una irritación fingidas, en las que trata de esconder su vergüenza de la traición”. Pero hay algo más al respecto: “Detrás del golpe de Estado, que se ha encomendado asestarlo a la mayoría del Legislativo, están las oligarquías locales, sus asociados grandes consorcios internacionales, los intereses depredadores que van detrás de los recursos naturales del país y los sectores del entreguismo y la subordinación al imperio, que pretenden la recuperación directa del poder político para proseguir la labor interrumpida por 13 años de gobiernos nacionalistas y democráticos, que acuerpan hoy a un Fernando Henrique Cardoso que al tiempo que se suma a la traición a la legitimidad constitucional y violenta el estado de derecho, traiciona su propia historia y se traiciona a sí mismo en lo que fue y en lo que pudo de bueno ser para su pueblo y para el suelo en el que nació”.

Es en este mismo medio donde Alfredo Jalife-Rahme, el día 7, titula su artículo `Brzezinski confiesa que EEUU estuvo detrás del golpe fallido en Turquía´, trabajo en el que puede leerse: “Como adelanto a su próximo artículo en The American Interest, Brzezinski sintetiza en su `resumen´ que `el papel de EEUU en el golpe en Turquía fue un grave error (¡supersic!)´ que `puede causar una mayúscula explosión a la reputación (sic) de EEUU´”. Las razones del autor en El Viejo Topo (medio que recoge un trabajo originariamente publicado en La Jornada) merecen especial atención, pues, según él, Brzezinski “resalta que `Turquía se encontraba a punto de reconsiderar su política exterior después de su fracaso en Siria durante los pasados cinco años, y los errores de cálculo al apoyar el golpe y al hospedar a su líder (Fethullah Gulen, asilado en Pensilvania) son tan serios que no es posible culpar al otrora aliado de EEUU, Turquía, si da su espalda a EEUU y recapacita su política´. ¿Propone Brzezinski en forma subliminal entregar al aliado asilado Gulen para aplacar la ira del sultán Erdogan y operar un control de daños en su deteriorada relación con EU cuando Turquía ha iniciado un acercamiento espectacular con Rusia e Irán?”.

Como suele escucharse en algunas películas y series no especialmente recomendables, `es una buena pregunta´. Resumen: “Algunos puntuales tuits de la angustia geoestratégica de Brzezinski en el lapso de cuatro meses son ilustrativos del caos global y del choque de EEUU contra la naciente alianza de Rusia y China, los cuales han pasado a la contraofensiva, donde destaca el contencioso turco y sus reverberaciones”. Pero aún hay más balas en la recámara de Alfredo Jalife-Rahme: “Ante tantas provocaciones injerencistas de Obama, quien se confina en su autismo unipolar inoperante, Rusia y China ya se quitaron los guantes y quizá hayan detectado que EEUU no solamente se encuentra en franco declive global y doméstico, sino que también carece de geoestrategas válidos cuando Brzezinski (88 años) y Kissinger (93) se encuentran en su ocaso biológico”.

Afortunadamente, todavía nos queda el periodismo. Periodismo… pese a todo.