martes 16.07.2019

Han puesto un nombre

“En los carteles han puesto un nombre que no lo puedo mirar”. Lo van cantando Alfonso Rojo, Merlo, Tertsch...

“En los carteles han puesto un nombre que no lo puedo mirar”. Lo van cantando Alfonso Rojo, Merlo, Tertsch, Isabel Durán, Isabel San Sebastián, Cuesta, Intereconomía en pleno y una cuadrilla de charlatanes baratos entre los que no podía faltar Marhuenda, el bedel de Rajoy y ordenanza mayor del reino. No falta en el coro una serie de medios de comunicación que no soportan que nadie mire a los ojos a Cospedal. Y a su lado, formando terna, Pons y Floriano. Floriano tiene más de medio cuerpo fuera de la ventana porque como director de campaña hay muchos aupándolo para defenestrarlo. Que si Cañete tiene una capacidad intelectual capaz de hacer temblar a las mujeres indefensas, que si mejor no pedir perdón porque eso es de cobardes, que si cómete un yoghourt pasado de fecha como si tuvieras que pedir en un comedor social, que si un poco de jamón con Fino La Ina en el banco de alimentos…Y ahora quieren echarlo después de hacer triunfar a Cañete (qué nombre torero para Europa) y haber perdido escaños y votantes a mansalva. Y además Floriano, visionario de futuro, se ha dado cuenta que los chavales de PODEMOS son unos populistas (su partido se llama Partido POPULAR), radicales de izquierda, a lo Chaves, a lo Maduro, a lo Castro y que él vio que rodeaban su casa. No se ha dado cuenta Floriano que ellos han rodeado la sanidad, la enseñanza, las pensiones, la dependencia, los úteros, las vaginas, las justicia…Pero que eso es normal porque Zapatero, Rubalcaba hicieron testamento y a Rajoy le tocó una herencia que ahora tiene que pagar porque dice Montoro que los actos jurídicos documentados, los regalos, las donaciones tienen que cotizar si  no es dinero negro ni se puede esconder en una caja B.

Y una cancioncilla. Se han colocado a puerta gayola para recibirlo de frente. Pero el bicho tiene mal mirar y ha embestidos con cinco cuernos simultáneos. En los carteles han puesto un nombre. Pablo Iglesias corneó las urnas y el PP y el PSOE se desangraron. Rubalcaba se escondió para siempre en un chiquero. Esperanza Aguirre se negó a tapar la femoral sangrante de Rajoy. Cospedal sonreía en diferido. Cañete mastica unas reformas caducadas, transgénicas y malolientes. A Soraya le gustaría ser modelo en el Mundo, pero no está Pedro J. El ministro del Interior, Jorge Fernández,  está convencido de que los resultados de la votación están manipulados por Satán y le ha pedido a Báñez que interceda ante la Blanca Paloma, que él promete condecorar al Gran Poder si hace falta, pero que entre todos fuercen el regreso de los valores cristianos, vírgenes ellas, de misa diaria  ellos, al infierno los pecadores de IU, de PODEMOS, los que rodean el Congreso, los que exigen dignidad y trabajo y los que impiden desahucios conculcando el supremo derecho de los bancos y que va a mandar a los Guardias Civiles a Lourdes porque eso ayuda a la paz del mundo, y empujará la carne desgarrada de los inmigrantes con cuchillas asesinas para que no nos invadan y siga reinando el sagrado corazón en vos confío.

“En los carteles han puesto un nombre que no lo puedo mirar”. Pablo no se ha cortado la coleta y está ahí, antisistema él, subversivo, radical, comiendo caviar iraní y bebiendo petróleo venezolano, extremista, populista, amenazado por Alfonso Rojo que puede revelar las miserias que entraña el coletero, que afirma que va a renunciar a una parte importante de su sueldo pero que seguramente es mentira, porque estos filoetarras, semiterroristas, que están fuera del sistema, que no concuerdan con Botín o Francisco González, que les duele la bota de Merkel, la deuda externa, el rescate bancario, el hambre, los niños que se desmayan por falta de un café, las colas del paro, las colas del hambre, las colas de la desesperanza, las colas de la angustia. Está evidentemente fuera del sistema que ha hecho del dinero el becerro ante el que hay que inmolar el trabajo, la vivienda, la dignidad, el chantaje, el miedo.

Hay que refugiar los ojos en palacios y monarquías, en revistas de oropeles y princesas de tetas operadas y tabiques nasales corregidos. Porque de lo contrario te encuentras con un cartel con un nombre que la derecha no lo puede mirar.

Han puesto un nombre