lunes 01.06.2020

El conflicto de Valeo Martorelles y el valor del sindicalismo

El conflicto de Valeo es la respuesta de 257 trabajadores a una decisión empresarial injusta.

Serán muy pocos los ciudadanos de Catalunya e incluso del resto de España que hoy no sepan que Valeo Martorelles está en lucha desde que el 24 de julio la multinacional francesa Valeo (una quimde las principales fabricantes mundiales de componentes para automóviles con 130 plantas y 70 centros de I+D+i  y con cerca de 70.000 trabajadores directos repartidos en 26 países) les comunicó su decisión de trasladar la totalidad de la producción y a la mayoría de sus trabajadores a la otra factoría que tiene en Zaragoza, y con ello el cierre de su centro de trabajo.

Se conoce este conflicto no por que afecte a miles de personas, ni por ser una empresa con una marca de consumo, lo que siempre ayuda a darle notoriedad e incluso permite generar la presión hacia la empresa por parte de sus consumidores que se solidarizan con los trabajadores afectados. No, la notoriedad de este conflicto se la da el coraje de esos pocos trabajadores y trabajadoras.

El conflicto de Valeo es la respuesta de esos 257 trabajadores y trabajadoras a una decisión empresarial que han entendido como un ataque frontal a sus derechos y una clara vulneración de las garantías laborales que tienen pactadas con la empresa en acuerdos vigentes. Como en todos los conflictos, cada parte juega sus cartas. Y estos trabajadores han entendido que las suyas están en la unidad, la movilización, la solidaridad, y en la negociación. Y por ello, durante todo el mes de agosto y septiembre están en huelga, al tiempo que han desplegado una frenética actividad informativa que ha conseguido llevar sus razones al conocimiento de otros muchos trabajadores y trabajadoras de otras empresas y al conjunto de la sociedad, y tejer un fuerte apoyo solidario a su causa.

Todo ello sin dejar de exhibir con orgullo su afiliación y militancia sindical, en este caso mayoritariamente a CCOO. Porque no hay comparecencia pública, rueda de prensa o asamblea, que no haga evidente el protagonismo de los sindicatos. Un hecho que resalta, porque se contrapone a esa tendencia, últimamente bastante extendida en algunos conflictos laborares similares, que intenta disimular el papel de las organizaciones sindicales porque sus protagonistas creen que es más fácil ganar simpatías y llegar mejor a la sociedad si se presentan desde la plataforma exclusiva del comité de empresa, escondiendo las siglas y pancartas de los sindicatos aunque el peso de la dirección, asesoramiento e incluso los costes recaigan en las estructuras de éstos.

Contradiciendo este prejuicios, durante estos meses los trabajadores y trabajadoras de Valeo, con el reconocimiento del protagonismo sindical, están recibiendo el apoyo de miles de personas y también de destacados líderes políticos que se han acercado a la puerta para demostrar su solidaridad, como Joan Coscubiela, Lluis Rabell, Miquel Iceta, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Oriol Junqueras, David Fernández, … También han pasado todos los alcaldes y concejales de la comarca, algo que ha dado visibilidad pública al conflicto y calor a sus protagonistas para seguir en su lucha en busca de una solución  razonable.

Loa trabajadores de Valeo también han podido comprobar lo poco que ha hecho, más allá de las buenas palabras, el gobierno de la Generalitat al que han reclamado compromiso e intervención a favor de su causa. Saben también que pueden seguir esperando la respuesta a su reclamación de que el President de la Generalitat viaje a Paris para entrevistarse con el máximo responsable de la multinacional francesa. Porque la cruda realidad es que ni Artur Mas ha ido a Paris, ni parece muy previsible que Mr. Jacques Aschenbroicha, presidente de Valeo,  tenga previsto viajar a Barcelona para ver a Artur Mas en estos días. 

El conflicto de Valeo se resolverá, y seguro que bien. No puede acabar de otra manera si atendemos a la inteligencia demostrada por las personas que protagonizan y dirigen el conflicto y las negociaciones. Y los trabajadores podrán decir “¡nos lo hemos ganado!, con razones, movilizando y negociando”. Y por esto, nadie más que ellos, junto con los miles de personas que han desplegado su solidaridad y sus sindicatos, podrá apropiarse del resultado de su sacrificio, que ha sido mucho, defendiendo nuestros derechos. 

Pero es necesario y útil saber, porque es otra enseñanza de esta larga y dura lucha, que su organización y su buen seguro resultado final, no son fruto de la improvisación. Lo es de años de trabajo sindical en una empresa fuertemente sindicalizada, con altísimos (más del 70%)  niveles de afiliación, cuyos trabajadores han sido un ejemplo de compromiso y solidaridad con otros conflictos laborales y sociales. 

Por todo esto el conflicto de Valeo es un buen ejemplo. También una eficaz respuesta a tantos y tan interesados cantos del cisne sobre el final del sindicalismo cuando éste es más necesario que nunca.

El conflicto de Valeo Martorelles y el valor del sindicalismo