domingo 28/11/21

¿Nos creemos a Casado y al PP moderado que nos quiere vender?

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En su comparecencia en el Senado de principios de septiembre, Sánchez dijo que los políticos populares viven anclados en la incertidumbre permanente de no saber cada mañana como vestirse para ir a trabajar; precisó el presidente que la “ocurrencia” diaria de su líder marca la elección de su indumentaria; esta variable les obliga, según el día y el ánimo de su líder, a vestirse con el  traje de centrista/pactista o a enfundarse el terno del extremismo.

Una duda razonable

Hace tan solo unos días el líder popular proclamó en el Congreso  la ruptura con los que tan solo saben escupir odio cada vez que abren la boca y que hacen de la intolerancia y el fanatismo su bandera. En principio parece que solo cabría aplaudir su rotundo no,  pero… como hablamos de un político que, en su relación con VOX, va y viene según sus necesidades electorales; un político al que no le tembló la mano a la hora de pactar con los herederos del franquismo (gobiernan con su apoyo en  tres autonomías y varios municipios)  su credibilidad suscita una duda razonable.

Con la certeza de que el popular es un partido de expertos en avivar la crispación política y en fomentar la bronca y la provocación (de “partido antisistema” les califica Pedro Sánchez) es de temer que la pretendida mesura exhibida días pasados no sea más que un espejismo

En busca del Santo Grial

“Nueva derecha”, “partido no constitucionalista”, “extrema derecha” o ”partido a la derecha del partido popular”. Estamos acostumbrados a que Casado los califique según sus intereses, de ahí que se acreciente la incertidumbre sobre si la acertada puesta en escena (podría suscribir algunas de sus afirmaciones) es realmente un giro a la moderación o más bien una campaña de marketing ideada para iniciar la búsqueda de ese Santo Grial conocido como centro político; un tesoro codiciado por partidos de diferente ideología; un espacio donde se acomoda cerca de un 30% del  electorado, que carece de posicionamiento ideológico y que puede derivar hacia la abstención.

El chantaje de VOX

A los que no dudan en alabar la contundencia en el rechazo a VOX y consideran el metafórico puñetazo en la mesa del discurso de Casado como su adiós a las garras de Abascal y sus cachorros, habría que recordarles que el chantaje nunca se habría producido si el Partido Popular, con Casado a la cabeza, no hubiera caminado de la mano de la ultra derecha; como olvidar su orgullosa sonrisa flanqueada, de un lado por la camada fascista, y del otro por Rivera y los suyos, o sus pactos para la investidura de la incalificable y errática Ayuso,  Moreno  y López Mirás.

Con la mochila de la corrupción a cuestas

Asegura el expresidente Mariano Rajoy, el “hombre tranquilo que lo ignoraba todo”, que se siente moralmente reparado por una sentencia firme del Tribunal Supremo que considera acreditada la 'caja B' de su partido: "un auténtico y eficaz sistema de corrupción a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública, autonómica y local, a través de su estrecha y continua relación con influyentes militantes de dicho partido, que tenían posibilidades de influir en los procedimientos de toma de decisión en la contratación pública de determinados entes y organismos públicos que dirigían o controlaban directamente o a través de terceras personas (Comunidades Autónomas y Municipios gobernados por el PP).Quizá alguien debería explicarle la sentencia.

Entre el delirio y la irresponsabilidad

La grave situación sanitaria y económica que estamos padeciendo se ve agudizada por la ineptitud, insensatez e irresponsabilidad de los dirigentes populares; mientras Ayuso rozaba el delirio hasta alcanzarlo, Feijoó, (publicitó una campaña  de vacunación de la gripe dirigida a toda la población, sin tener en cuenta el número de vacunas con que contaba, el personal sanitario disponible y el número de personas que acudirían a los desbordados centros de atención primaria gallegos para vacunarse sin conseguirlo), reclama que se actúe con contundencia y con garantías pero sin recurrir al estado de alarma, mecanismo constitucional que cuenta con las máximas garantías jurídicas y que ya han solicitado diez autonomías (ninguna del PP). Lo importante según el presidente de la Xunta es no alarmar a la población, el coste en vidas o en la salud de los gallegos parece preocuparle menos. 

Un “partido antisistema”

Con la certeza de que el popular es un partido de expertos en avivar la crispación política y en fomentar la bronca y la provocación (de “partido antisistema” les califica Pedro Sánchez) es de temer que la pretendida mesura exhibida días pasados no sea más que un espejismo. Esperemos que este lunes el señor Casado se levante con talante conciliador y haga público su apoyo al Estado de Alarma decretado por el Gobierno.

¿Nos creemos a Casado y al PP moderado que nos quiere vender?