lunes 01.06.2020

Secuestro de Catalunya

Sigue adelante el viaje a ninguna parte emprendido por el Govern de Catalunya, que exprime todo el jugo posible a una mayoría circunstancial en un Parlament partido en dos

Sigue adelante el viaje a ninguna parte emprendido por el Govern de Catalunya, que exprime todo el jugo posible a una mayoría circunstancial en un Parlament partido en dos. Se acumulan y se aceleran los gestos de desafío al Estado y a la Constitución, adornados con los rictus furiosos de los boxeadores en el acto del pesaje, y desde la conciencia, como les ocurre a estos últimos, de que una vez en calzón corto y encerrados en el cuadrilátero, las cosas tomarán un carácter muy distinto.

En el Parlament, una mayoría inverosímil desprecia a la mitad menos uno del arco parlamentario y tira adelante con un proyecto utópico sin consensuar ningún contenido, sin atender a los sondeos que repiten de forma insistente que la opinión no quiere eso, sin respetar ninguna de las formalidades habituales en democracia. La aceleración vertiginosa que imprimen las CUP a estas “gesticulaciones” gratuitas (la expresión es de Joan Coscubiela) parece dirigida a dificultar la organización de las respuestas lógicas y naturales a tanta cara dura y tanto senfotismo. A quien pone reparos a ese inmenso desahogo lo acusan de aguafiestas.

La ley de transitoriedad ha sido aprobada antes incluso del referéndum, anunciado pero aún no convocado. En contra estaba el parecer de los propios expertos del aparato, pero se ha tirado adelante con los votos consabidos y se anuncia que el proyecto de ley será mantenido en la nevera “hasta el momento oportuno” para impedir la reacción previsible de los tribunales. ¿Se quiere desmontar la legalidad institucional solo a base de astucia? ¿Qué sucederá cuando los púgiles suban al ring y la campana anuncie llegado el momento de las bofetadas en serio? ¿O también se tiene previsto un subterfugio para tal evento, de modo que el mundo sepa que Catalunya es independiente sin que el Estado español haya llegado aún a enterarse?

¿Y qué se piensa que ocurrirá en el momento siguiente a la declaración solemne de independencia? Los síntomas son alarmantes; la legislación transitoria que está emitiendo el Parlament es de una calidad democrática ínfima. Infumable, por si no ha quedado claro en la frase anterior. Hoy coinciden en decirlo en La Vanguardia Lluís Foix y Xavier Arbós. En El País, Xavier Vidal-Folch advierte de que nuestra pretensión de emular a Dinamarca en cuanto a libertades y nivel de vida, está degenerando en una aproximación acelerada al modelo polaco: autoritarismo a palo seco y un tenue olor a racismo soterrado bajo la alfombra. La idea en curso entre las elites gobernantes parece ser que en Catalunya cuenta solo la opinión de unos, mientras que la de otros no tiene ningún valor, ni de uso ni de cambio.

Dicha idea se sustenta en un comodín que, como su nombre indica, resulta comodísimo para quienes lo esgrimen. Es la ANC (Assemblea Nacional de Catalunya), que se ha adjudicado a sí misma la representación omnímoda de la sociedad civil catalana. Hay un secuestro a todos los efectos del logo “Catalunya” por parte de la dirección de la ANC. Encabezada por un caballero de cara triste, la Assemblea aglutina de día en día menos consenso y más audacia operativa. No tardará mucho en cambiar la política de las calles repletas de camisetas amarillas por la del manganello. Si en la actividad legislativa del Parlament se advierte, al través del descuido consciente de las formas, un tenue olor a xenofobia, en las propuestas de la ANC y en su negación cerrada de la diversidad como valor civil, se aprecia un delicado esbozo de fascismo en potencia.

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