lunes 01.06.2020

Raimon se despide... pero no se va

Raimon, el emblema de la canción de combate y de la recuperación de la poesía medieval y contemporánea en lengua catalana en los últimos casi 60 años, se despide y se baja de los escenarios para siempre. Y lo hace a base de 12 conciertos en el Palau de la Música los cuatro fines de semana de Mayo.

Es un acto de dignidad y profesionalidad muy alta, porque Raimon está en plena forma y su torrente de voz está intacto y sus canciones y sus poemas musicados están tan vigentes como siempre ... pero él dice, con orgullo, que se despide ahora que está en plena forma con 76 años y dejará un recuerdo imborrable; que irse cuando esté decrépito no es honesto.

Para los que debemos a Raimon su gran contribución a nuestra toma de conciencia social, política, moral y cívica, cuando éramos apenas adolescentes, y le debemos también tanta emoción y tanta belleza musical en recitales inolvidables en los sitios más diversos donde perdíamos la voz cantando con él o gritando "amnistía, libertad" ... para los que fuimos a sus primeros recitales hace más de 50 años, es inexpresable lo que sentiremos yendo a los últimos en los que cante.

Por las dudas, yo hace meses que tengo mi entrada para su último recital, el 28 de Mayo (gracias, Anita, por ser tan previsora y por no querer cobrarme el importe de la entrada; claro que yo tampoco te cobré cuando fuimos juntos a oirlo al Ateneo de Poble Nou en Barcelona, hace unos años).

Se despide Raimon, pero para la gente que lo valoramos de verdad no se va ... se quedará para siempre. No sólo en la memoria histórica y emocional de aquella legión alegre y confiada de jóvenes militantes. Se quedará en nuestras fonotecas (en la mía, que no es gran cosa, habrá más de 200 canciones y poemas musicados de Raimon... que están a disposición de la gente amiga sólo con pedírmelo en privado y garantizarme la devolución)

Las letras y mensajes de sus canciones se agolpan tumultuosamente en esta hora de la despedida; todas quieren ser cantadas a la vez, salir al aire y subir al cielo ... Recuerdo una en la que un mirlo le reprocha a una garza su insensibilidad y desprecio ante el amor que siente por ella... Otra, que describe el semblante tranquilo y un dibujo de sonrisa en el militante rigurosamente clandestino al que no puede saludar cuando se lo cruza en aquella Barcelona... En esta otra, habla de un niño despierto y abierto al mundo, que sin darse cuenta casi lo envolvió la vejez y triste y olvidado camina por las calles... O aquella otra, "en los años 40, cuando yo nací, yo creo que todos, todos habían perdido..."

Gracias, Raimon, gracias.

Raimon se despide... pero no se va